divendres, 4 de setembre de 2015

Sirenas, el sonido del pánico recuerda a la cruda Guerra Civil


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Más de 30 personas disfrutan de una visita guiada a los Refugios El quirófano, uno de los lugares más esperados por los turistas
CRISTINA ORTEGA | ACTUALIZADO 30.08.2015 - 01:00
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Una historia bajo tierra, conocer cómo se vivió la Guerra Civil en la ciudad.
El sonido de las sirenas llevan a los visitantes a vivir la cruda realidad de una época no muy lejana, la Guerra Civil Española. Los testimonios de personas mayores que en aquellos años no eran más que niños permiten hacerse una idea de lo que miles de almerienses vivieron entre 1936 y 1939. La gente moría asfixiada y aplastada por las avalanchas que se producían en las bocas de estos túneles subterráneos. Muchos se estremecen al pasar por esas mismas escaleras empinadas que llevan a unas galerías que en total tienen cuatro kilómetros y medio, aunque no todas están conectadas entre sí. "No había ni una cáscara de naranja en el suelo", narró uno de los protagonistas del documental. "Antes de la guerra se podía encontrar de todo en las tiendas, pero lo que no había era dinero", afirmó. 

La gente tenía que hacer cola durante toda la noche para poder conseguir pan o un litro de aceite, situación que fue a peor en la época de posguerra, donde la escasez de alimentos era el principal problema. La vida cultural quedó paralizada, ni Feria, ni corridas de toros, ni Semana Santa, solamente en algunos cines como el Teatro Cervantes proyectaban películas. "Recuerdo estar en el cine con mi mujer viendo una película muda de Chaplin cuando justo por detrás del Teatro Cervantes cayó una bomba y tuvimos que huir hacia los refugios", narró otro de los que ofrecieron su testimonio para la elaboración del documental que precede a la visita. Con la eliminación de las actividades culturales lo que se pretendía era evitar las aglomeraciones para que no hubiera masacres en caso de que se produjese un bombardeo. 

Tras el sonido de las sirenas las bombas no tardaban más de 5 o 10 minutos en llegar, por lo que había que salir corriendo a introducirse en los túneles. Guillermo Langle Rubio fue el arquitecto municipal que se encargó del diseño y construcción de las galerías, junto con la ayuda de un ingeniero de caminos. Aunque el conflicto bélico comenzó en 1936, no fue hasta febrero de 1937 cuando se comenzaron las obras de este entramado bajo tierra. Obras que duraron hasta la primavera de 1938, un tiempo récord. Los almerienses trabajaron a destajo para que en el mínimo tiempo posible se acabaran, un trabajo manual muy duro que hizo que se sacasen las fuerzas de donde no las había. 

Las bocas de las galería, con contrafuertes a uno y otro lado, fueron diseñadas de tal forma que la onda expansiva de las posibles bombas que podían caer en ellas no afectasen a los túneles. También cumplían otra función, y era la de evitar las muertes por avalanchas. Al seguir avanzando, se llega a la denominada zona segura, donde el túnel se ensancha y hay bancos a cada lado. Lugar que se corresponde con el carril derecho del Paseo de Almería, a nueve metros de profundidad. 

La explicación de los tres bombardeos más importantes que se produjeron y las imágenes de las ruinas ilustran la máxima de las desolaciones. El 8 de noviembre de 1936 el crucero Canarias bombardeó el Puerto de la ciudad y el sol se nubló durante una semana, debido a la humareda de los incendios que se sucedieron, muchos barriles de uva quedaron inservibles. Otro de los grandes bombardeos ocurrió la noche de Reyes de 1937, en la que murieron once personas, entre ellas tres niños. Por último, el 31 de mayo de 1937 la Legión Cóndor fue uno de los ataques más sanguinarios. Las sirenas sonaron sobre las cinco de la madrugada, la gente huyó a los refugios pero como no se producían los bombardeos decidieron salir, y fue entonces cuando les pilló desprevenidos y 200 obuses cayeron en 40 minutos, dejando más de 40 muertos, 150 heridos y más de 200 edificios destruidos. 

Los visitantes siguieron su recorrido por los túneles para ver la zona que se creó como alacena, que finalmente no se usó debido a que los bombardeos no eran muy largos, de hecho el más extenso duró 40 minutos. También pasaron a la zona del quirófano, uno de los lugares más esperados, en la que muchas mujeres embarazadas dieron a luz antes de tiempo debido al nerviosismo al que estaban sometidas. Un recorrido inolvidable por la historia reciente que da qué pensar y que, como señalaban en el documental, no hay que olvidar para que no vuelva a repetirse.