dissabte, 10 de setembre de 2016

Era un comunista alemán. Fue confundido con un cura mártir y Juan Pablo Segundo (Tequieretodoelmundo) lo santificó.

https://www.facebook.com/joaquim.pisa/posts/10210219432859542


Abajo verán ustedes la imagen de un joven guapetón, sonriente y alegre. La foto fue tomada en septiembre de 1936 en las cercanías de Huesca. Este hombre que ven fue identificado como un cura que momentos después de ser fotografiado fue fusilado por milicianos republicanos en Siétamo. Durante décadas esta imagen del cura mártir de la Cruzada fue de culto en Huesca y alrededores: se hicieron estampitas y calendarios, se le rezaba, y hasta se consiguió su beatificación. En 1995 Juan Pablo II fue un paso más allá, y en una de sus hornadas de mártires de la guerra, lo hizo santo. El cura joven, guapo, que desafía a la muerte con la alegría de quien se sabe en el bando de los buenos, alcanzó la cumbre: laus Deo.
La foto la tomó Hans Guttman, miembro de las Brigadas Internacionales y fotógrafo profesional, que en España cambió su nombre por Juan Guzmán. El problema de Guzmán es que debía entender poco español, sospecho, y no acababa de comprender lo que pasaba a su alrededor. El a lo suyo, que era hacer fotos. Así, cuando los milicianos tomaron el pequeño pueblo de Pompenillo, camino de Huesca, Guttman o Guzmán hizo una serie de fotos: un guardia civil muerto, algún paisano preso, el cura del pueblo momentos antes de ser fusilado.. hizo otras muchas fotos claro, y todas las fue identificando a su manera.
Cuando acabó la guerra de España, Guttman se fue a México, y vivió allí el resto de su vida. Seguramente no llegó a enterarse de que el Papa había hecho santo al mártir que él tuvo enfrente por unos momentos. El fotógrafo murió de viejo hace unos años, y al ordenar ahora sus papeles y negativos ha saltado la sorpresa: el cura fusilado en su foto no era tal cura, Guttman se equivocó al apuntar la referencia de la fotografía; en realidad ese tipo joven, de pelo y barba alborotados y sonrisa atractiva era ¡un miliciano comunista alemán! La prueba inapelable es la segunda foto, en la que se ve al mismo individuo con mono de miliciano fotografiado en el frente unos días después.
Así que las beatas del Alto Aragón llevan décadas rezándole a la estampita de un presunto mártir de la Cruzada que por ser comunista y extranjero en realidad, y en buena lógica meapilas, debe llevar años alojado en el Infierno, ¿Y ahora, qué? ¿Lo bajarán de los altares? ¿Se puede cesar a un santo de su puesto? ¿No es el Papa infalible, y por tanto no podía equivocarse al hacerlo santo? ¡Díos mío, cuántas preguntas sin respuesta!