divendres, 11 de març de 2016

Encuentro Internacional de Investigadores del Franquismo: Alemania y España, dos maneras de superar su pasado.


http://www.elmundo.es/andalucia/2016/03/10/56e1a262268e3efc0b8b458e.html




El hispanista Walter Bernecker, en la conferencia de apertura del Encuentro de Investigadores del Franquismo. M. RODRÍGUEZ
Walter Bernecker, hispanista y profesor en Nuremberg, compara a las sociedades alemana y española en la asimilación histórica de los régimenes de Hitler y Franco
¿Cómo recordar a las víctimas desde el punto de vista de los perpetradores? Un dilema consustancial a la salida de una dictadura -en su caso, la nazi- que fue planteado este jueves por Walter Bernecker, hispanista, profesor de la Universidad de Nuremberg, que abrió el IX Encuentro Internacional del Investigadores del Franquismo, con una ponencia: 'Memoria histórica y superación del pasado: similitudes y diferencias entre Alemania y España'.
Durante dos jornadas, el encuentro reúne a especialistas y estudiantes que analizan el franquismo desde diferentes ámbitos sociales y políticos. Bernecker, el primer especialista alemán en el estudio del régimen que dominó España entre 1936 y 1975, estableció la primera diferencia con la superación alemana de la pesadilla nazi: el punto de partida. En efecto, en Alemania la derrota militar y el sistema impuesto por los Aliados victoriosos dirige a la sociedad hasta desembocar en 1949 con la creación de la República Federal Alemana (RFA), en contraposición con la RDA, República Democrática Alemana, bajo la órbita soviética. Una duplicidad adecuada para evaluar la memoria de un mismo hecho desde distintos puntos de vista.
Así, Bernecker -en un castellano cercano a la perfección- estableció las distintas fases que experimenta la sociedad alemana desde el final de la II Guerra Mundial y la derrota del nazimos en la RFA, desde los procesos penales y la investigación a sus responsables, el "debate de la culpa" colectiva hasta entender la guerra como víctimas, mientras los perpetradores son en exclusiva los nazis, una "amnesia colectiva" en la que nadie ha formado parte de aquel régimen salvo sus jerarcas. Los años 60, en los que encara de forma activa el pasado desde un antifascismo "activo y moderado", la "base moral" de la RFA mediante el paso del olvido al recuerdo como potencial aprendizaje de un pasado superado, en el escenario de la Guerra Fría, donde la moral cede al pragmatismo, "la voluntad de liberarse y justificarse", dentro de un conflicto generacional y un fuerte debate ante la prescripción de los delitos relacionados con el holocausto. Intelectuales que alertan ante el "continuo penitente que traumatizaría para siempre la memoria de los alemanes". En el lado de la órbita soviética, entretanto, se ha compuesto un relato que explica el nazismo como "un camino equivocado" de la nación alemana corregido a partir de la creación de la RDA.
Una confluencia en los 70 en la que la conciencia de culpa ya no impide la sensación simultánea de víctimas, "un patriotismo alegre" en contraposición con el caso de España, en el que un hombre crecido dentro del franquismo, Adolfo Suárez, conoce los resortes y puede irlos desactivando ya en esa década. Una transición"extraordinariamente rápida" a la que se llega desde un final de la guerra civil tras la que los vencedores imponen una visión oficial "única" de la guerra civil y durante 40 años imposibilitan el estudio científico de sus causas y consecuencias. El recuerdo de la guerra, así, "siempre va unido al ftranquismo". Entre 1976 y 1979, los años en los que España pasa de una dictadura a una democracia "las energías se concentran" en evitar la desestabilización del objetivo final. Un pacto en el que "la palabra clave" es el consenso y se plasma incluso en 1986, con un gobierno socialista a los 50 años del estallido de la guerra civil, una declaración oficial "muy cauta" desde Moncloa que declara la fecha "no conmemorable" en una sociedad "ahora fundamentada en los principios de la libertad y la tolerancia".
En contraposición con el bando franquista, que honró a sus víctimas desde primera hora, se desemboca así en la época actual, donde la Ley de Memoria Histórica, basada en principios simbólicos, de reparación del honor de las víctimas antes que la búsqueda de responsabilidades, y sin atisbos de venganza se abre paso a duras penas, más por iniciativas locales que por impulsos institucionales."Un pasado que no ha dejado de pasar", en la reflexión final de Bernecker.