dissabte, 22 d’agost de 2015

Españoles en el campo francés de Gurs


http://elpais.com/elpais/2014/08/15/opinion/1408124899_136501.html


No hay mucha gente que sepa lo que ocurrió en esta zona del sur de Francia. Y, sin embargo, el campo de concentración que se instaló allí resume uno de los momentos más trágicos de la historia del viejo siglo XX

Lo primero que llama la atención al llegar es la altura de los árboles y la frondosidad del bosque. No porque los árboles sean más altos que otros de la vecindad, ni porque el bosque sea más tupido que otros muchos que pueblan el Bearn, frescos en verano, gélidos en invierno. Lo que ocurre es que uno no esperaba encontrar allí un bosque. Ni mucho menos que, tras comprender que solo puede tener unas décadas, fuera tan compacto, tan oscuro y silvestre. Sorprende el empuje de la naturaleza, parejo al de aquellas películas de ciencia ficción donde la Estatua de la Libertad figura en medio de la selva o mecida por las olas. Solo que en esta ocasión los árboles no esconden un símbolo de la libertad, sino todo lo contrario: bajo sus raíces hubo no hace tanto un campo de concentración.
Fue desmantelado a finales de 1945. Sus desechos se vendieron como chatarra, los restos se incendiaron. Sobre su emplazamiento, en 1950, se plantó el bosque. Y frente al bosque solo quedó un cementerio con más de mil muertos: no se atrevieron a arrasarlo. Es fácil comprender que quisieran borrarlo del mapa: nadie desea vivir junto a un símbolo de la ignominia. Al fin y al cabo, Gurs es un hermoso pueblecito de la Navarra francesa. El camino hacia el campo está festoneado de coquetas casas residenciales, palacetes a la parisina construidos para veraneantes al comenzar el siglo pasado o típicas viviendas de estilo local, con sus enormes tejados. Ciertamente, desentonaba con el encanto del pueblo.
El campo de Gurs es uno de los varios espacios en los que Francia refrenó la avalancha de republicanos españoles que atravesó los Pirineos huyendo de las tropas de Franco al acabar la Guerra Civil, en el invierno de 1939: cerca de medio millón cruzaron la frontera tras la caída de Cataluña. No quiso el Gobierno republicano francés que sus correligionarios españoles se extendieran por todo el país y estableció en el sur varios centros de internamiento: Argèles-sur-mer, Rivesaltes, Barcarès, Septfonds, Gurs… Algunos apenas albergaban construcciones, como la playa de Argèles, cerca de Colliure, donde una cerca delimitaba el espacio en el que a la intemperie se hacinaron 100.000 españoles en un invierno tan frío como no se recordaba en años, con varios centímetros de nieve sobre la arena mediterránea.

No había en los barracones ningún equipamiento; los presos dormían en el suelo
Gurs se construyó entre marzo y abril de 1939 para aliviar la sobrepoblación de la playa de Argèles. Fue el mayor de los “campos de internamiento administrativo” —como eufemísticamente los denominaba la jerga burocrática francesa— destinados a contener a los españoles. Cercado por una doble red de alambre de espino, medía casi dos kilómetros de largo y estaba dividido en 13 islotes, cada uno de ellos con 25 barracones de madera: todos iguales, de 6 metros por 30, alojaban a 60 presos cada uno. No había en los barracones ningún equipamiento: ni camas, ni estanterías; los presos dormían en el suelo. Cada islote tenía cocinas y letrinas comunes. El suelo era de tierra y con la lluvia, siempre copiosa, se transformaba en un pantano: “En cuanto salíamos del barracón, nos hundíamos en un suelo esponjoso hasta los tobillos”, recordaba un superviviente. Gurs podía retener a unas 20.000 personas: era el núcleo más poblado de la región tras Pau y Bayona. Por él pasaron más de 25.000 españoles y brigadistas internacionales que lucharon en España. Cerca de una treintena perdieron allí la vida y hoy reposan en su cementerio.
Los españoles, empero, constituyen solo una pequeña parte de los habitantes del cementerio de Gurs. La mayoría son judíos. Y ello es así porque el campo tuvo en sus seis años de vida una intrincada historia. La mayoría de los españoles fueron expulsados entre finales de 1939 y principios de 1940. A muchos los repatriaron: el Gobierno francés los entregó en mano a la maquinaria represiva franquista. Otros, sin alternativas, regresaron por su cuenta y afrontaron una suerte parecida. Algunos fueron reclutados —más o menos voluntariamente— para los batallones de trabajo que construían trincheras en el frente, a la espera de la invasión alemana, o en el Ejército francés. Solo unos pocos tuvieron la fortuna de permanecer en el sur de Francia, de encontrar allí un trabajo o una familia que les brindaran la oportunidad de empezar una nueva vida.
Entre agosto de 1939 y la primavera de 1940 los franceses confinaron en Gurs a ciudadanos alemanes. Fueron los meses de la drôle de guerre, o guerra de broma. Mientras los nazis estuvieron ocupados en el frente del este no hubo operaciones bélicas en Europa occidental, pero la contienda ya había comenzado y Francia recluyó en campos a los alemanes residentes en el país. Una terrible paradoja, pues la mayoría eran refugiados políticos o judíos huidos del Tercer Reich. Hannah Arendt, por ejemplo, pasó por Gurs aunque logró abandonarlo en julio. Cuando finalmente llegaron los nazis se encontraron que los franceses habían hecho el trabajo sucio de recluir a sus opositores. Como observó Arendt con ironía, los disidentes alemanes fueron ingresados “por sus amigos en campos de internamiento y por sus enemigos en campos de concentración”.

La última tanda de reclusos fue de 1.500 guerrilleros que luchaban contra el franquismo
Tras la ocupación alemana y la creación del régimen títere de Vichy, entró la tercera oleada de cautivos. Los nazis y sus aliados franceses llenaron el campo con quienes reputaban como indeseables: disidentes políticos, gitanos y judíos. Judíos franceses detenidos por las autoridades de Vichy, judíos alemanes trasladados desde Baden, Renania y el Sarre: llegaron, en total, unos 18.000 judíos. Más de mil murieron debido a la desnutrición y al frío, implacable en el crudo invierno del Bearn. No corrieron mejor suerte los supervivientes. Gurs fue la “antesala de Auschwitz”, escribió hace unos años Jorge Semprún, pues allí fueron deportados los internos judíos entre 1942 y 1943. No era un campo de exterminio, no tenía cámara de gas. Pero sí fue una escala en el camino hacia las cámaras de gas.
Expulsados los judíos, Gurs languideció hasta la liberación del sur de Francia, en agosto de 1944, cuando las nuevas autoridades encerraron allí a prisioneros alemanes y colaboracionistas franceses. La última tanda de reclusos la integraron… republicanos españoles. Esta vez fueron cerca de 1.500 guerrilleros que desde la frontera francesa hostigaban a la España franquista. Habían perdido dos guerras, la española y la mundial, y la Francia recién liberada no sabía qué hacer con ellos. Fueron puestos en libertad en pocos meses y en diciembre de 1945 el Gobierno francés clausuró el campo. De este modo se cerró el círculo: presos españoles estrenaron Gurs; presos españoles fueron los últimos en abandonarlo. Luego vinieron el bosque y el olvido.
No hay mucha gente en España que sepa dónde está Gurs ni qué ocurrió allí o en otros campos del sur de Francia como Septfonds, Barcarès o Argelès. O en Mauthausen, el campo de concentración nazi donde murieron más de 8.000 españoles. Son nombres chocantes, de extraña resonancia. Parecen ajenos y sin embargo constituyen una pieza esencial de nuestra historia. A principios de este siglo Jorge Semprún escribió su única obra de teatro: la tituló Gurs, una tragedia europea. Superviviente del campo de concentración nazi de Buchenwald, Semprún sabía que en aquellos años la historia de España y la de Europa formaban una sola y que Gurs testimoniaba dicho vínculo, como también atestiguaba la barbarie que asoló el continente en las décadas centrales del pasado siglo, desde Algeciras hasta los Urales.
Así lo refleja su cementerio, sito frente a un bosque oscuro y húmedo, plantado para borrar el recuerdo de todo aquello. Un cementerio donde más de mil hombres y mujeres hallaron la paz que les fue negada en vida. Paseando entre sus lápidas se pueden ver apellidos tan diferentes como Klein, Durlacher, Gómez, Kauffmann u Orzolkowski. Nombres de gentes venidas al mundo en lugares tan distantes, y allí tan cercanos, como Karlsruhe, Odessa, Rotterdam, Torredonjimeno...
Miguel Martorell es profesor de Historia Contemporánea de España en la UNED.


http://www.elholocausto.net/parte03/cam18.htm

  CAMPO DE CONCENTRACIÓN GURS (FRANCIA)
Creado el 16-04-1939
Evacuado el 01-11-1943
Fallecidos: 3.000
   HISTORIA DEL CAMPO

El 15 de Marzo de 1939 comienza la construcción de Gurs sobre unos terrenos arcillosos de la comarca del pueblo que le da nombre y situado a escasos 35 kilómetros de la frontera española. La forma era la de un gran pasillo de 1.400 metros de longitud y 200 de ancho y a cuyos lados de esta calle o avenida se construyeron parcelas en las que se levantaron, en cada una de ellas, 30 barracones, de 25 metros cuadrados, para los internos teniendo en total 382. En los momentos de mayor hacinamiento, cada barracón llegó a alojar a más de 60 prisioneros a la vez.
Gurs era un campo de concentración destinado en un primer momento para la reclusión de refugiados republicanos españoles; de hecho y cuando el campo no estaba terminado, el 4 de Abril de 1939 llegaron los primeros españoles. Desde Septiembre de 1940, Gurs sirvió como centro de internamiento de alemanes residentes en Francia y franceses cuya ideología era afín al nazismo alemán; con la invasión de las tropas alemanas a Francia, el campo pasó a alojar a judíos galos que serían enviados a los campos de exterminio, principalmente a Auschwitz (Polonia).
   LAS DETENCIONES

Los recluidos en Gurs fueron de origen diverso según la gestión del campo.
Del 4 de Abril al 31 de Agosto de de 1939:
Vascos: 6.555
Brigadistas: 6.808
Aviadores: 5.397
Españoles: 5.760
TOTAL: 24.520  
Del 1 de Septiembre de 1939 al 30 de Abril de 1940:
Otros: 2.820



TOTAL: 2.820  
Del 1 de Mayo al 24 de Octubre de 1940:
Indeseables
españoles:
3.695
Indeseables
alemanes y austriacos:
9.771
Indeseables
franceses:
1.329

TOTAL: 14.795  
Del 25 de Octubre de 1940 al 31 de Octubre de 1943 (Detención de todos los judíos franceses):
Alemanes
de Badem:
6.538
Prisioneros del
campo Cyprien:
3.870
Españoles
en general:
1.515
De origen
variado:
6.262
TOTAL: 18.185  
Del 9 de Abril al 29 de Agosto de 1944 (Gobierno colaboracionista de Vichy):
En general: 229



TOTAL: 229  
Del 30 de Agosto de 1944 al 31 de Diciembre de 1945 (Campo liberado):
Prisioneros de
guerra germanos:
310
Españoles
republicanos:
1.475
Colaboracionistas
franceses:
1.585

TOTAL: 3.370  
En resumen, estas son las cifras totales de los prisioneros que pasaron por el campo Gurs:
ANTES DE LA
LIBERACIÓN:
60.559
DESPUÉS DE LA
LIBERACIÓN:
3.370
TOTAL
1939 - 1945:
63.929
   LAS DEPORTACIONES

 Véase los originales de la lista de deportaciones número 1 desde el campo-hospital Noe hacia un destino desconocido (posiblemente Auschwitz en Polonia). (7 páginas).
 Véase los originales de la lista de deportaciones número 2 desde el campo-hospital Noe hacia un destino desconocido (posiblemente Auschwitz en Polonia). (3 páginas).
 Véase los originales de la lista de deportaciones número 3 desde el campo-hospital Noe hacia un destino desconocido (posiblemente Auschwitz en Polonia). (8 páginas).
 Véase los originales de la lista de deportaciones número 1 desde el campo de trabajo Recebedou hacia un destino desconocido (posiblemente Auschwitz en Polonia). (6 páginas).
 Véase los originales de la lista de deportaciones número 2 desde el campo de trabajo Recebedou hacia un destino desconocido (posiblemente Auschwitz en Polonia). (3 páginas).
 Véase los originales de la lista de deportaciones número 3 desde el campo de trabajo Recebedou hacia un destino desconocido (posiblemente Auschwitz en Polonia). (3 páginas).


VÍDEO RELACIONADO

Fotografías antiguas del campo Gurs.

   PLANOS Y MAPAS


http://www.eitb.eus/es/videos/detalle/343785/etb-visita-campo-concentracirurs-francia/

http://www.memoriales.net/topographie/francia/gurs.htm

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