dissabte, 22 d’agost de 2015

LA INSOPORTABLE MIRADA DE FEDERICO GARCÍA LORCA, (intimo y personal).


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Nunca olvidaré mi despertar como ser humano, mi madre tampoco lo puede olvidar, tenia cuatro años, hice que mi madre me escuchase con atención porque lo que le preguntaba era muy serio: yo no puedo ser hijo vuestro, ¿como es posible que vosotros seáis mis padres?, la mujer se quedó estupefacta, soy de Bilbao y me crié cerca de un importantísimo puerto de mar, ¿me habéis secuestrado de algún circo? ¿de algún buque que haya atracado en el puerto? -le dije- no puede ser.... yo pertenezco a otro país, a otra familia.
Mi madre y yo jamás nos hemos llevado bien, y siempre recuerda aquel encuentro. Por aquel entonces mi tía, la pintora Nieves Corella, era emigrante en la Gran Bretaña, y tras pasar unos días con nosotros, partía para Inglaterra  en el buque "Patricia" desde Santurce hacia el puerto inglés de Southamton. Yo quería escapar de allí a toda costa, y tras muchos ruegos inútiles a mi tía para que me llevase con ella, me intenté colar de polizón en el barco, recuerdo bien los tresillos de terciopelo verde en cuyos bajos me escondí mientras mi madre, mi tía y varios empleados del barco me buscaban afanosamente, me encontraron, y fracasado mi intento de viajar como polizón a la Gran Bretaña, pensé en la posibilidad de robar un coche y escaparme para siempre... con cuatro años, no era fácil encontrar un coche de mi talla, había uno, fabricado en Munguía (Vizcaya), el goggomobil, como el que ven en la foto, recuerdo bien que mientras mi padre leía el periódico en el parque de Santurce al lado de la pérgola de los músicos, me fui con disimulo hacia uno de estos microcoches, estaba abierto, me introduje en el y cuando intentaba ponerlo en marcha, aparecieron mi padre y el dueño, todo quedó en un detalle simpático de un niño con ganas de conducir.

Por aquel entonces, mucha gente escuchaba la Pirenaica, la emisora en la que Santiago Carrillo lanzaba proclamas: "españoles sublevaros contra franco, tendréis apoyo soviético"... cosas de la vida, la Repsol de Santurce estalló en llamas, mi madre vociferaba: "los rojos" vienen los rojos con sus tanques y su artilleria... otra vez tenemos aquí la guerra, ¿la guerra? ¿los rojos? no conocía mas rojos que los pieles rojas, también en un viaje a nuestra ciudad de uno de  los llamados "niños de la guerra" me trajo unos soldados con una manta en bandolera, según decía, eran soldados del Ejercito Rojo, por lo que para mi el temor de mi madre era algo que sonaba a aventura, un ejercito de pieles rojas con tanques y con una manta en bandolera....¡que hemocionante! nada de aquello vino, solo era un cigarro que se dejó algún operario encendido y provocó la explosión.... y a partir de los cuatro años me tocó lidiar con aquella situación, había nacido bajo la bota de un tirano, con unos padres insoportables y un gato que era mi verdadero amigo, aparte de los del barrio, los cuales no parecían tener ni mucho menos mis inquietudes.

Con aquel estado de cosas, mis padres decidiéron enviarme a un internado, con los escolapios de Getafe, si, con todo lo trágico que puede sonar aquello, los curas eran los que todos conocemos y también los había pedófilos, pero siempre he sido navajero, y de automática de las de botón, y mantuve a raya a esa panda de sinvergüenzas, hoy la uso de abrecartas.

 En aquel ambiente solo veía una escapada, la cultural y ahí fue cuando descubrí al grandioso Federico García Lorca, pero lo que mas me impactó fue su foto, la que ven en el encabezado. Con esa firma, que asemeja un ser que vive en las profundidades, pero con sus iniciales pretende elevarse al infinito. A lo largo de mi vida, he oído muchas versiones de eso que llaman conciencia, los nazis decían que la conciencia era un invento judío, y junto con el hombre mas odiado de Inglaterra: Aleister Crowley, eran partidarios de hacer cada uno su voluntad, así lo refleja su obra: el Libro de Thelema. Sin embargo desde que vi la mirada de Federico García Lorca, tengo que decir que no necesito eso que llaman conciencia, desde siempre su mirada me ha perseguido y me persigue, y creo que me perseguirá hasta la tumba, la tengo siempre encima, si muestro defectos, sean de obra o de pensamiento, enseguida esta su mirada inquisidora, recordándome que los muertos delegan en los vivos para continuar todo aquello que ellos, dejaron inacabado.

Federico me legó de pleno derecho una patria extraña: la República Española, me presentó a todos, quizás el mas impactante después de él fue don Antonio Machado, en esa foto famosa del café de las Alesas, me mostró los afanados debates entre don Américo Castro y don Claudio Sanchez Albornoz en busca de los orígenes del "cainismo" español, al cual solían concluir con un culpalble genético: por la mezcla de pueblos tan dispares como han pasado por esta tierra, desde los Vándalos a las Brigadas Internacionales, todos haciéndoles hijos a las insatisfechas españolas... 

En lo político, en lo cultural, e incluso en lo militar, gracias a él, conocí héroes de la talla del General Escobar, o grandes estrategas como el General Vicente Rojo, siempre, siempre, esa patria perdida, esa patria inacabada cuyas fatales consecuencias que acarrea su pérdida, nos sigue persiguiendo  hasta nuestros días. Federíco, mis abuelos, mi tío Gregorio de la Guardia de Asalto, y todas las personalidades ilustres y heroicas de la República Española, me ataron con una férrea cadena a aquella "patria perdida" él no me abandona ni un momento, por supuesto ni su vida, ni su obra ni su muerte, todo forma parte de mi ser, de mi cultura, de mis hemociones y mis profundos anhelos, vivo y viviré siempre con la insoportable mirada de Federíco García Lorca sobre mi vida.

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