dijous, 15 de gener de 2015

Sección Femenina. La mujer dentro del franquismo.


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“En esta hora no quiero olvidar a la admirable mujer española que supo conducir a sus hijos hacia la lucha y la muerte, hasta el punto de que no sé qué es más sublime en esta gesta, si el hijo que cae o la madre heroica y sublime que lo empujó hacia la gloria.” Palabras del Caudillo citadas en “Escritos, discursos y circulares”. Sección Femenina de FET y JONS. Madrid, 1943. Pág. 99

La historia ha evidenciado que para la implantación de cualquier régimen totalitario, autoritario o fascista, éste debe apoyarse en una base social, donde es crucial la familia, como pieza clave en una sociedad jerarquizada, y por tanto, los nuevos valores que se atribuirán a la  figura de la mujer. Tanto Mussolini, Hitler, José Antonio, y Franco, reescribieron un discurso de feminización dentro de la política del régimen  para ganarse el apoyo de las mujeres. Ellas eran las madres de la patria. Este discurso vendría siempre marcado por una vuelta de los valores tradicionales,  pertenecientes a las corrientes reaccionarias del siglo XIX e inicios del XX, donde la mujer quedaba ligada a las tareas domésticas, y ensalzada por su faceta como madre.
La instauración de la dictadura franquista destruyó todos los logros y conquistas que había alcanzado la Segunda República en materia de género. La situación económica y el peso de la Iglesia Católica facilitaron al nuevo régimen, ilegítimo, articular una política que definiera el papel que la mujer debía, y tenía, dentro de la sociedad. Al igual que el fascismo en Italia o el nazismo en Alemania, el Franquismo frenaba las conquistas femeninas del período de entreguerras arguyendo un discurso antifeminista, en el cual, la mujer se percibía como un ser inferior al hombre, tanto espiritual como intelectualmente, pretexto que utilizaban para relegar a la mujer a las tareas del hogas. De ahí, el ensalzamiento de la figura de la mujer como madre y esposa.
Desde nuestra siempre atenta mirada, vamos a intentar a grandes rasgos hablarles de uno de los movimientos dentro nuestra historia más reciente que más calado  ha tenido en el ideario femenino, e incluso de forma implícita hasta nuestros días, y, que durante años excluyó a la mujer de la vida política del país. Les hablamos de uno de los pilares claves dentro de la maquinaria del franquismo, la Sección Femenina nacida en 1934 como rama femenina de Falange Española, y, dirigida desde sus comienzos hasta su disolución, por Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, fundador del partido. Pilar Primo de Rivera entró en política a través de su hermano José Antonio. El 29 de octubre de 1933, participó en el acto del Teatro de la Comedia, en el que se creó Falange Española.
 La Sección Femenina de F.E. nació en 1934, bajo la Segunda República, con siete afiliadas bajo la sombra del secretario general de Falange Española. De hecho, el ideario de la Sección Femenina viene marcado por la propia concepción que tiene José Antonio Primo de Rivera sobre la función de la mujer en la sociedad. “El verdadero feminismo no debiera consistir en querer para las mujeres las funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y soical a las funciones femeninas” (P. Primo de Rivera, Discursos, circulares, escritos, Sección Femenina de FET y de las JONS, Madrid). En esta etapa sus tareas se circunscriben a la asistencia de los presos y heridos de su partido, sin apenas repercusión en la sociedad. Sin embargo, el número de afiliadas irá creciendo: en 1935 son 800 las militantes, y en julio de 1936 las afiliadas ya eran 2500, organizadas en 18 secciones femeninas en distintas provincias.
La hermana del fundador de la Falange Española organizó la Sección Femenina, en la que ocupó el cargo de Delegada Nacional durante cuarenta y tres años.  A partir de entonces, este grupo asumió y dirigió los trabajos asistenciales a los presos del Partido o de las familias de los caídos en las luchas callejeras, entre estudiantes socialistas y falangistas. La Sección Femenina, no obstante, encontrará tras el estallido de la guerra una verdadera razón de ser.
  El ideario de la Sección Femenina estuvo marcado por la doctrina de la Iglesia, y el propio José Antonio, “el fin esencial de la mujer, en su función humana, es servir de perfecto complemento al hombre, formando con él, individual o colectivamente, una perfecta unidad social”, y las circunstancias propias del país; resaltando algunos puntos dependiendo de las circunstancias políticas del momento. Así, la doctrina de la Sección Femenina difundía los principios del nacionalsindicalismo y en valores tradicionales, donde la figura de la mujer quedaba inscrita en los papeles de madre y de esposa sumisa.
La afiliación de la Sección Femenina fue aumentando desde su creación hasta cotas mucho más altas en 1936, encuadradas en el Auxilio de Invierno y en el Auxilio Social. De esta manera, las mujeres falangistas se erigieron por los suyos como ángeles protectores, o del hogar.
La Sección Femenina de Falange Española y de las JONS  se convirtió en Sección Femenina del Movimiento en 1939, siendo crucial en la maquinaria estatal del franquismo. A través de las directrices de la Iglesia y el Movimiento se configuraba la política, nada autónoma, de la Sección Femenina. Gracias a la cual se ensalzaba la figura de la mujer como perfecto ángel del hogar, y pilar fundamental de la familia y los valores tradicionales que alejaban a la mujer de la vida política del país. La mujer, de nuevo, volvía a ser considerada como una menor de edad. “No entendemos que la manera de respetar la mujer consista en sustraerla su magnífico destino y entregarla funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza ver la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada y desquiciada en una rivalidad donde lleva -entre la morbosa complacencia de los competidores masculinos- todas las de perder”, así se refería en un discurso José Antonio Primo de Rivera al alcance que diez años atrás había comenzado a tener las mujeres al introducirse en nuevas carreras y profesionesCon ello, quedaba claro el ideario que se quería imponer desde la Falange y la Sección Femenina.
El punto de inflexión lo marcó la propia guerra civil. Con el avance de las tropas rebeldes, la de los sublevados, todas las mujeres de los territorios que van siendo ocupados pasan a ser miembros de la Sección Femenina o a depender de las organizaciones por ellas dirigidas que acometen tareas relacionadas con la situación bélica.  En 1936 se creó el Auxilio de Invierno, por Mercedes Sanz Bachiller, y dependiente de la Sección Femenina.
En 1937 se celebró el Primer Consejo Nacional de la Sección Femenina en Salamanca, del cual, queda instituido el Auxilio Social y se redactan los primeros estatutos de la organización. Las principales tareas serán: atender a los que se encuentran en el frente y abrir comedores, cuidando tener una información completa de la familia de los atendidos. Al mismo tiempo que se instruye a las mujeres en los principios falangistas.
En 1938 se celebrará el Segundo Consejo Nacional en Segovia. A partir de aquí, Pilar Primo de Rivera concreta aún más la posición de la mujer, en la Iglesia y el hogar, dentro de la España que Franco está ocupando.
A partir del verano de 1939 el objetivo es aglutinar a todas las mujeres bajo un mismo ideario político e ideológico. En los albores de lo que los sublevados llamarían la “nueva España”, la Sección Femenina en su tercer consejo definió aún más el papel de la mujer dentro de la sociedad española. Esta nueva mujer que dibujan desde el ideario de la Sección Femenina está ligado a los preceptos que la Iglesia Católica, más conservadora, asignaba a la mujer dentro de la sociedad, donde la maternidad se exalta como la máxima de la feminidad, caracterizada por su fragilidad, sumisión y espíritu de sacrificio. Así se aniquilaba la capacidad intelectual, creativa y crítica de la mujer. De ahí, la relevancia mayor que adquiere la religión al convertirse en la base ideológica de homogeneización de las mujeres. Será, por tanto, la religión uno de los pilares fundamentales del nuevo régimen y, donde la mujer será un punto clave en la propagación de esa doctrina católica.
La importancia de los servicios prestados por la Sección Femenina durante la guerra, y la necesidad de una organización que controlara y fuera definiendo a la mujer española para el régimen franquista hacen que el 27 de julio de 1939 Franco encargue a la Sección Femenina de la FET la formación de las mujeres españolas. A partir de ese momento, la Sección Femenina pasa de ser sección de un partido a órgano burocrático del Estado. El objetivo no es otro que la mujer se convierta en el máximo estandarte dentro de la familia, y entendiendo la familia como célula imprescindible para el régimen.
“A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: No es bueno que el hombre esté solo. Y formó a la mujer para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil” (Formación Político-Social del primer curso de Bachillerato, 1963).
Tras la guerra civil y la instauración del régimen ilegítimo, durante los crudos años de posguerra el ideario del franquismo respecto a la mujer fue muy sencillo. La mujer pasó de tener una vida política a quedar confinada en las fronteras del hogar, de sujeto activo a pasivo, de mayor de edad a menor de edad. La exaltación de la familia como células capaces de sostener la maquinaria del Estado jugó un papel crucial para recluir a la mujer a la esfera privada, para convertirse en el perfecto ángel del hogar. Si la constitución republicana española había afirmado la igualdad jurídica entre los sexos, ahora el régimen franquista aniquilaba todas las reformas del código civil republicano, como el divorcio, el matrimonio civil, etcétera. Asimismo, la educación volvía a ser segmentada, volvía a construirse un tabique entre niños y niñas. El propio ideario de la Sección femenina así recoge la distinción de sexos en materia educativa: “el niño mirará al mundo, la niña mirará al Hogar”.
En 1940, con la celebración del cuarto congreso se programa la instauración del Servicio Social, “como exigencia de la Patria, a recabar, a cuantos formen parte de ella, actos de servicio para el mantenimiento firme de la existencia nacional y la realización de su vocación de Imperio”, para asegurar las enseñanzas de la Sección Femenina. A través de este organismo tendrán la obligatoriedad de pasar las mujeres españolas. Todas las mujeres entre los 17 y los 35 años habrían de prestar servicio durante un tiempo mínimo de seis meses.
El objetivo, marcado por la religión y bajo las directrices del partido, no era otro que potenciar el papel de la mujer como madre y como perfecta ángel de los quehaceres domésticos. Durante los años siguientes, que corresponden a los años del terror, el número de afiliación dentro de la Sección Femenina irá incrementándose. La mujer debía de ser abnegada y callada, debían pasar desapercibidas en la vida pública del país, ya que la máxima de las mujeres quedaba relegada a las fronteras del hogar.
En 1945 se puede decir que se cierra el ciclo de formación y consolidación de la Sección Femenina como organización con unos objetivos definidos y una ideología que transmitir.  Como ejemplo, a partir de esa fecha las maestras están obligadas a pertenecer a la Sección Femenina y, también a partir de este mismo año la Organización Juvenil (OJE), agrupada en chicos y chicas hasta los 18 años, quedaba, la rama femenina,  bajo el control de la S.F. La Sección Femenina no dudo en esfuerzos por aglutinar todas las herramientas  concernientes a la educación femenina. De ahí que la educación fuese un instrumento  fundamental de adoctrinamiento. Ya en los años 50 se evidenció el control que a través de todo el organigrama de la Sección Femenina se tenía sobre la educación, primaria especialmente, y el cuerpo de maestras. Será durante los años de Autarquía cuando el programa diseñado por la Sección Femenina se extienda al ámbito rural. El medio rural es el espacio más idóneo para desarrollar el modelo de mujer sacrificada y obediente, y allí se sitúan las Granjas-Escuelas que pretenden ayudar a las mujeres a montar pequeñas industrias domésticas y, más tarde, las Cátedras Ambulantes. Sin embargo, ya en los años 60 la Sección Femenina no concuerda con la evolución económica del país, lo que provocará el paulatino arrinconamiento de dicho organismo dentro de la dictadura hasta su total disolución tras la muerte del dictador.
A pesar de su desaparición el ideario de la Sección Femenina caló en la sociedad, tanto en hombres como mujeres, de ahí, que la mujer emprendiese desde los albores de la democracia una lucha constante en pro una situación de igualdad dentro de la sociedad. Sin embargo, y como observamos a día de hoy, desgraciadamente, la mujer no vive en las mismas condiciones de igualdad que los hombres.
La lucha, por tanto, aún no ha terminado.
Extractos de “Sección Femenina” de la Falange Española y de las JONS (partido único del movimiento nacional). Editado en 1958.
Ten preparada una comida deliciosa para cuando tu marido regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado, placentero.
Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello, hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo y uno de tus deberes es proporcionárselo.
Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparte por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.
Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo de complacerle. Escúchale, déjale hablar primero. Recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, sus necesidades reales.
Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda siempre que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ella, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.
En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que así y no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer.
Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, se obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de café para cuando se despierte.
Sección Femenina Falange Española.
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Por A. Carceller