dissabte, 20 de desembre del 2025

Dentro del armario del franquismo

 https://elpais.com/babelia/2025-12-20/dentro-del-armario-del-franquismo.html

De la colonia penitenciaria de Tefía a las terapias aversivas de los setenta, nuevos ensayos, novelas, cómics, películas y series investigan la brutal persecución y represión del colectivo LGTBI durante la dictadura



Durante décadas, el franquismo convirtió el deseo homosexual en delito, la intimidad en expediente psiquiátrico y la diferencia sexual en sinónimo de peligrosidad pública. Hubo redadas, centros de clasificación como el de Carabanchel y cárceles como la de Badajoz, donde se separaba a activos y pasivos, tras examinar la anatomía más íntima de los detenidos, para impedir cualquier posibilidad de penetración. Existieron colonias penitenciarias como la de Tefía, donde se encerraba a los invertidos que se atrevían a salirse de la norma. Y, ya casi en los setenta, algunos médicos se empeñaron en corregir la desviación a golpe de electroshock. Cuando el régimen empezó a resquebrajarse, esa violencia no se evaporó. Cambió de forma, se desplazó a nuevas instituciones y, pese a los avances legislativos, dejó una estela de miedo y silencio que se alargó hasta no hace tanto, si es que ya ha terminado.

Desde que el debate sobre la memoria histórica entró en la conversación pública hace un par de décadas, ese mutismo se ha ido reduciendo. En los últimos tiempos, hemos visto llegar una ola de novelas, ensayos, cómics, películas y series que narran e investigan la persecución y la represión de la población LGTBI durante la dictadura, así como su prolongación en el periodo democrático. No son solo testimonios, sino también gestos de restitución, que devuelven la dignidad a quienes el régimen redujo a la categoría de “vagos y maleantes” y obligan a observar el engranaje que hizo posible esa brutal cacería. El fenómeno dialoga con las políticas contemporáneas de memoria y con el nuevo interés social por los relatos de reparación. Pero también funciona como advertencia: si ya ocurrió una vez, puede regresar de formas menos ostentosas, pero igual de eficaces.

En el reciente ensayo Sexo en el franquismo (Almuzara), que recorre las costumbres eróticas de los españoles durante cuatro décadas de dictadura, el sociólogo Manuel Espín accede al asunto por un umbral original: el escaparate de la camaradería viril, esos espacios exclusivos para hombres, del cuartel al gimnasio, donde el culto a la hombría dejaba entrever un evidente homoerotismo.

“Los regímenes fascistas exaltan el cuerpo masculino y la disciplina física, pero ese mismo ideal de virilidad termina generando una tensión que se niega a sí misma”, explica Espín. Mientras tanto, el régimen perseguía con ferocidad a los homosexuales, tildados de “viciosos y pervertidos”, que se exponían a detenciones, fichas policiales, encarcelamientos e incluso al internamiento en correccionales. Aunque, más que la sanción administrativa, pesaba el estigma social que la acompañaba. “En el Reino Unido la homosexualidad estuvo prohibida hasta los años cincuenta, pero existían niveles de tolerancia. En Francia, también hubo cierta permisividad. En España eso no se da, porque la represión social es mayor. La gente no temía tanto la multa o la noche en la cárcel como la vergüenza. Que una persona fuera señalada en una de estas situaciones suponía la muerte social en vida”.

“No se temía tanto la noche en la cárcel como la vergüenza. Que una persona fuera señalada suponía la muerte social”, dice Manuel Espín, autor de ‘Sexo en el franquismo’

La condena moral, con la Iglesia católica como sostén doctrinal del régimen, acabó convertida en texto legislativo. En 1954, Franco firmó una reforma de la Ley de Vagos y Maleantes que incorporaba a los homosexuales en la lista de individuos peligrosos para la sociedad, junto a mendigos, proxenetas o rufianes. El texto permitía su reclusión en cárceles o colonias “de trabajo” por un periodo de hasta cinco años prorrogables y la imposición de oscuras medidas de “vigilancia especial”. Ya en el tardofranquismo, las descargas eléctricas y otros tratamientos que prometían erradicar la homosexualidad fueron avalados por Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los servicios psiquiátricos del Ejército franquista, o Juan José López Ibor, referente de la psiquiatría nacionalcatólica, convencidos de que se trataba de un trastorno corregible.

El historiador Javier Fernández Galeano, profesor de la Universidad de Valencia, lleva casi dos décadas investigando la represión del colectivo. En 2025, ha publicado dos ensayos sobre la cuestión: Obscenidad queer (Bellaterra), donde sigue el rastro de lo que el régimen consideraba indecente en expedientes judiciales e informes de censura, y Gestos en la noche (PUV), a partir de los expedientes de peligrosidad social en la Comunidad Valenciana. “Al principio costó tratarlo como un tema de investigación, porque se consideraba una experiencia muy minoritaria y no se veía como un asunto legítimo”, afirma el profesor, que hizo su doctorado en la Universidad de Brown, uno de los centros de la prestigiosa Ivy League, porque nadie en España se interesaba por el asunto. Por eso, los primeros estudios llegaron desde el periodismo y no desde la academia: ahí está El látigo y la pluma, de Fernando Olmeda, ensayo ya clásico de comienzos de los dos mil, que Dos Bigotes, sello especializado en temas queer, reeditó en 2023.

Para Fernández Galeano, el punto de inflexión llegó con la apertura de los archivos, medio siglo después de los delitos. El historiador descubrió en ellos un catálogo de represión, pero también una huella involuntaria de la existencia de una profusa subcultura homosexual y transgénero. “Por un lado, es esencial conservarlos para denunciar una política sistemática de penalización de la disidencia sexual, que imponía una imagen distorsionada del colectivo”, dice Fernández Galeano. “Y, al mismo tiempo, aunque la burocracia actuara con violencia y humillación, esa tenacidad al documentar sus vidas recogió trazos materiales que de otra forma se habrían perdido: cartas, fotos, testimonios… Hay que aprender a leer entre líneas, a escuchar los susurros de lo que se dice sin decir. Como decía Foucault, la represión saca a la superficie relaciones que de otra manera permanecerían invisibles”. De esos documentos en archivos municipales y regionales emerge una cartografía de lugares de encuentro, rituales de identificación e iconos culturales y eróticos.

En España, el control de la población LGTBI tuvo una rigidez particular, porque la persecución se manifestaba también en el día a día. “Existía un entramado institucional dirigido a asegurar la conformidad social. Cuando se detenía a un homosexual, testificaban el párroco, el alcalde, la Guardia Civil, la policía, el empleador y los vecinos”, subraya Fernández Galeano. La vigilancia se ensañó con transexuales y travestis, que se empezaron a identificar con ese nombre a finales de los sesenta. “La pluma era la alerta que llamaba la atención de la policía, sobre todo en ciudades como Barcelona o Madrid, en conexión con el mundo del espectáculo y el trabajo sexual”, explica el historiador. Ahí se concentraban las detenciones, cortando las redes de solidaridad que empezaban a tejerse: “El objetivo era claro: evitar que se consolidara una cultura propia, basada en el apoyo mutuo y la aceptación social”.

En los últimos años, el estudio de esa represión se ha ido filtrando en la ficción, convirtiendo en más accesible un material áspero por definición. Sin ser el tema principal del libro, dos de los personajes de La península de las casas vacías (Siruela), José y Jacobo, primos y soldados en el bando republicano, vivían una historia de amor clandestina. Mientras tanto, Nando López relata en Los elegidos (Destino) la historia de Santos, un joven bibliotecario y director de un grupo de teatro universitario, y Asun, una cantante de copla que renuncia a los escenarios para casarse con él. Tras esa fachada de matrimonio convencional se esconde una verdad clandestina: Santos es homosexual y ese matrimonio, en pleno franquismo, es su manera de sobrevivir justo cuando la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes convierte a los hombres de su condición en delincuentes.

“Hemos creído que el silencio reparaba, cuando solo repara la palabra”, dice Àfrica Alonso, autora de ‘Una luz tímida’

Para el autor, la proliferación de relatos sobre el colectivo LGTBI en tiempos de dictadura también habla de las ansiedades del presente. “Antes de escribirlo, sentí que había derechos conquistados que volvían a peligrar, con el auge de la extrema derecha, y comprendí que parte de esa vulnerabilidad venía del desconocimiento de la historia”, afirma López, escritor y dramaturgo nacido en 1977. Por eso, más que recrearse en el aparato represivo, la novela habla de los mecanismos cotidianos de control. “Para algunos fue peor el estigma que la represión física”, dice el escritor, que quiso sacar su relato de un nicho de mercado para llegar a un público muy amplio. “Si solo nos contamos nuestras historias entre nosotros, caemos en la endogamia. Igual que durante años el colectivo tuvo que reflejarse en historias heterosexuales, ahora me gustaría que los lectores heterosexuales se reflejaran en las nuestras”. La novela ya va por su quinta edición y se prepara una adaptación al cine.

En Una luz tímida (Seix Barral), Àfrica Alonso rescata del silencio la historia de Isabel y Carmen, dos maestras que vivieron su amor en la clandestinidad durante el franquismo. La novela, inspirada en su propia obra teatral de 2020, surge de una necesidad. “No encontraba este tipo de historias en la cartelera. Sentí la urgencia de dar voz a quienes murieron sin que nadie conociera su historia”, sostiene Alonso, que se basó en una historia ­real que tuvo lugar en Catarroja, cerca de Valencia.

Las mujeres lesbianas padecieron un tipo específico de represión. Apenas aparecían citadas en las leyes, sobrevivían camufladas en la amistad y el sigilo, se reconocían con claves mínimas (“¿eres librera?”), y solo asomaban con más nitidez en los márgenes de ciertos círculos culturales. Si la homosexualidad masculina se interceptaba en el espacio público y se castigaba con palizas y penas de cárcel, la represión de las mujeres llegaba a través del aparato doméstico. Ahí se sitúa Una luz tímida, que describe una violencia de puertas adentro que lleva al entorno de una de las protagonistas a internarla en un hospital. Cuando logra salir, deberá convivir toda la vida con una herida profunda: tener que renunciar a su familia por su sexualidad. Alonso, nacida en 1995, cree que el mutismo respecto a este trauma colectivo ha tenido efectos nefastos. “Hemos creído que el silencio reparaba, cuando solo repara la palabra”, opina. “No lo hemos transmitido a las generaciones jóvenes, y mientras tanto la extrema derecha ha tenido un acceso directo a sus cabezas”, dice.

Otras disciplinas se han sumado a esta ola. En 2018, el cómic El Violeta (Drakul) fue de los primeros en convertir en relato gráfico los métodos de castigo contra la disidencia sexual. Más recientemente, Que no se olvide (Salamandra) ha retomado esa memoria a partir del testimonio de represaliados. El documental Un hombre libre recupera la figura del escritor Agustín Gómez Arcos, víctima de una doble condena por ser homosexual y crítico con el régimen. Y la película Els mals noms, premiada en el pasado festival de Sevilla pero aún pendiente de distribución, desmonta la leyenda negra de La Pastora, nombre con el que fue conocido Florencio Pla Meseguer, persona intersexual y uno de los últimos maquis valencianos, que sufrió un acoso continuo. “Hay más casos que el de Lorca o el Grupo Cántico, muchas historias que aún no se han contado”, dice su director, Marc Ortiz Prades. “Es importante ver cómo esa represión llegaba al pueblo más pequeño, al sitio más recóndito. Entender esto nos ayuda a entender cómo somos como sociedad”.

Ese impulso lo comparte también la serie Las noches de Tefía (Atresplayer), que en 2023 puso en primer plano un episodio todavía desconocido para muchos: la colonia penitenciaria de Fuerteventura donde el franquismo confinó a centenares de homosexuales. “Es esa ley del silencio que impuso el franquismo. Y esa ignorancia no es inocente: a algunos les interesa que siga existiendo”, dice su creador, el dramaturgo Miguel del Arco, que se inspiró en Viaje al centro de la infamia, de Miguel Ángel Sosa Machín, novela de 2006 sobre un grupo de jóvenes reclusos.

En la serie, que alterna los años sesenta y la actualidad, el pasado no aparece conservado en formol, sino reflejado en el presente. “Me dio miedo que lo quisieran convertir en un Élite ambientado en un campo de concentración”, ironiza Del Arco. “Al final, no tuve una sola línea roja. En el capítulo seis, me cargué a Franco en una ucronía asumida: necesitaba incorporar una brizna de luz”. Ese gesto conecta con el contexto actual. “Nos encontramos en medio de un viraje ideológico en el que muchos ya no saben ver al otro o lo miran con una absoluta falta de empatía”. Por eso estas obras importan: no solo cuentan lo que pasó, sino que aspiran a educar la mirada para que no vuelva a pasar.

Lecturas

Sexo en el franquismo

Manuel Espín
Almuzara, 2025
352 páginas
23,95 euros

Sodomitas, vagas y maleantes

Mikel Herrán
Planeta, 2025
384 páginas
19,90 euros

Obscenidad queer. Archivos eróticos en la España dictatorial

Javier Fernández Galeano
Bellaterra, 2025
274 páginas
22 euros

Una luz tímida

Àfrica Alonso
Seix Barral, 2024
440 páginas
21,90 euros

El látigo y la pluma. Homosexuales en la España de Franco

Fernando Olmeda
Dos Bigotes, 2023
424 páginas
22,90 euros

Los elegidos

Nando López
Destino, 2023
512 páginas
20,90 euros

Las locas en el archivo. Disidencia sexual bajo el franquismo

Geoffroy Huard y Javier Fernández Galeano (directores)
Marcial Pons, 2023
480 páginas
35 euros

Que no se olvide

Marina Velasco Marta
Salamandra Graphic, 2023
216 páginas
23,95 euros

divendres, 19 de desembre del 2025

Torrero retoma su reconocimiento como Espacio de Memoria Democrática

 https://arainfo.org/torrero-retoma-su-reconocimiento-como-espacio-de-memoria-democratica/

El Pleno de la Junta de Distrito aprueba una moción de ZeC y PSOE, impulsada por las entidades vecinales y memorialistas, para culminar la ruta “Torrero, espacio de Memoria”, pese al rechazo de PP y Vox, exigir al Gobierno aragonés y municipal garantizar la protección y difusión de los lugares vinculados a la memoria histórica del barrio


ley
Homenaje a las víctimas del fascismo en la tapia del cementerio de Torrero de Zaragoza. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

El Pleno de la Junta de Distrito de Torrero, presidido por el concejal de Zaragoza en Común Suso Domínguez, aprobó este jueves, 18 de diciembre, la moción conjunta de Zaragoza en Común y PSOE para retomar y culminar el procedimiento de declaración de la ruta de memoria democrática “Torrero, espacio de Memoria”, iniciado en 2022. La propuesta recibió el respaldo de los grupos que la presentaron, mientras que PP y Vox votaron en contra.

En abril de 2021, el Pleno del distrito ya mostró su apoyo a una moción de Zaragoza en Común para el reconocimiento del barrio como Espacio de Memoria Democrática. Ese respaldo derivó en la declaración oficial, publicada en el BOA en diciembre de 2022, que se enmarca en la Ley 14/2018 de Memoria Democrática de Aragón. La norma permite crear rutas que reconozcan y difundan lugares vinculados a la historia democrática y a la represión franquista.

El itinerario “Torrero, espacio de Memoria” recorre diversos enclaves del barrio zaragozano, destacando la antigua Prisión Provincial —ahora espacio liberado como CSO Kike Mur— y la tapia trasera del Cementerio de Torrero, escenario de numerosos fusilamientos durante la Guerra de 1936 y la dictadura franquista. Su declaración fue impulsada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA), la Asociación Sociocultural El Cantero de Torrero y las asociaciones vecinales de La Paz y Venecia - Montes de Torrero, mediante la Resolución de la Directora General de Patrimonio Cultural de mayo de 2022.

Sin embargo, la posterior derogación de la Ley de Memoria Democrática por la Ley de Concordia impulsada por PP y Vox supuso la pérdida del reconocimiento y protección de estos espacios. Desde entonces, pese al esfuerzo de entidades memorialistas, culturales y vecinales, los lugares de memoria del barrio han quedado desatendidos, incluyendo la paralización del balizamiento del Camino de "Evasiones - Senderos de Libertad" en Zaragoza, pese a no suponer ningún coste.

Suso Domínguez subrayó que “reconocer Torrero como Espacio de Memoria es un acto de justicia democrática que dignifica el recuerdo de quienes se esforzaron por un régimen democrático como el de la Segunda República, y quienes sufrieron persecución durante la dictadura franquista”.

Así, la moción aprobada este jueves solicita que el Gobierno de Aragón recupere la Ley de Memoria Democrática "en los términos originales", reincorporando a Torrero como Espacio de Memoria y que el Ayuntamiento de Zaragoza dignifique la Tapia del Cementerio de Torrero, instalando textos explicativos, recuperando los rosales y facilitando a la ciudadanía colocar flores en recuerdo de las personas fusiladas por el fascismo. Del mismo modo, demanda que se balice y señalice el Camino de las Evasiones, en colaboración con la Diputación de Zaragoza, para garantizar su accesibilidad y difusión.

Con esta aprobación, el Pleno de Torrero busca no solo proteger los espacios de memoria, sino también difundir e interpretar la historia del barrio con la participación de universidades, entidades memorialistas y vecinales, consolidando así la memoria democrática como parte de la identidad colectiva del distrito.

Los restos de las cuatro últimas víctimas del franquismo identificadas del Barranco de Víznar serán entregados este viernes a sus familiares

 https://www.elindependientedegranada.es/ciudadania/restos-cuatro-ultimas-victimas-franquismo-identificadas-barranco-viznar-seran-entregados

se trata de Carmen Rodríguez Parra, José Raya Hurtado, Francisco Soriano López y José García

 Alfonso Martínez Foronda, Pedro Sánchez Rodrigo, Juan Hidalgo Cámara y Francisco Galisteo González. Viernes, 19 de Diciembre de 2025 
Te ofrecemos las más completas biografías de Carmen Rodríguez Parra, José Raya Hurtado, Francisco Soriano López y José García Esteban, las últimas cuatro víctimas identificadas asesinadas por los franquistas en el Barranco de Víznar, cuyos familiares recibirán sus restos mortales.
Una presentación a un instituto de los trabajos en las fosas de Víznar, por Francisco Carrión Jiménez y tres familiares de asesinados en este lugar.
IndeGranada
Una presentación a un instituto de los trabajos en las fosas de Víznar, por Francisco Carrión Jiménez y tres familiares de asesinados en este lugar.

Los restos de Carmen Rodríguez Parra, José Raya Hurtado, Francisco Soriano López y José García, las cuatro últimas personas identificadas en el Barranco de Víznar, víctimas del franquismo, serán entregados a sus familiares este próximo viernes 19 de diciembre a las 19:30 horas en el Albergue Municipal de Víznar, en un acto abierto para la ciudadanía que desee asistir. Este acto pone, además, fin a la quinta campaña del proyecto Barranco de Víznar. Lugar de Memoria. Durante la recta final de la misma se ha exhumado la mayor fosa común encontrada hasta la fecha en dicho paraje, que contenía los restos de veintiocho personas.

Desde el inicio de los trabajos en el Barranco en 2021 se han recuperado 194 víctimas asesinadas, mediante la financiación del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática y la Junta de Andalucía, con el apoyo del Ayuntamiento de Víznar. Se espera que a comienzos de 2026 el equipo responsable de los trabajos, Universidad y Memoria, desempeñe una nueva campaña de trabajos en Víznar.

La ceremonia contará con la presencia, entre otros, de Fernando Martínez López, secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España; Marga Sánchez Romero, vicerrectora de Extensión Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales de la UGR; Teresa Ortega López; decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UGR; María Ortega Castillo, teniente alcalde del Ayuntamiento de Víznar; José Antonio Montilla, Subdelegado del Gobierno en Granada; Montserrat Luque Molina, Fiscal de Derechos Humanos y Memoria Democrática de Granada; y Francisco Carrión Méndez, coordinador del proyecto Barranco de Víznar. Lugar de Memoria

Estas son las biografías de las cuatro últimas víctimas del franquismo, cuyos restos serán entregados este viernes a sus familiares:

CARMEN RODRÍGUEZ PARRA. Natural y vecina de Granada, con domicilio en Calle Elvira, números 40-42 bajo. Nacida el 19 de mayo de 1884. Casada con Antonio López Capel, padres de una hija, Carmen. Conocida como Carmela “La de los pajaritos” o “Madre Carmela”. Miembro de la CNT en los años treinta. El sobrenombre le venía de que la especialidad que distinguía el bar de la calle Elvira, número 42, detrás del convento del Ángel, era precisamente los pajaritos fritos. En esta taberna hostal se reunía gente de izquierdas, especialmente anarcosindicalistas, antes de estallar la sublevación fascista: “Después de corretear por Granada, nos dirigimos a casa de Carmela. Es ésta "La Tranquilidad" de Granada. Allí van a tomar café todos los compañeros y allí se encuentran todos, los días festivos normales. En casa de Carmela -excelente mujer que, junto con su marido, es el refugio y el amparo de todos los compañeros que caen en Granada sin recursos- …” (palabras de Federica Montseny en 1932 recogidas en su tesis por FERNÁNDEZ ANDÚJAR). Gracias a la popularidad de su establecimiento consigue recaudar dinero para las víctimas anarquistas de la represión, así aporta 436,50 pesetas en la recaudación para la hija del anarquista Miguel Illescas, asesinado por la policía en julio de 1931 cuando convocaba a una huelga prohibida por el Gobernador Civil, o 158,15 pesetas para ayudar a las víctimas de la sanjurjada en Granada en agosto de 1932. La vinculación con el anarquismo le cuesta caro a Carmela. Estas actividades determinan el cierre de su taberna después del Golpe de Estado militar del general José Sanjurjo en agosto de 1932. Como consecuencia, de esta y otras acciones, se convocan huelgas “muy duras”, según Andújar, que también reivindican la reapertura de la taberna. Según la investigación de Fran Andújar, para la policía, “Carmela es alguien que está haciendo cosas ilegales, más bien ayudando a personas que hacen cosas ilegales; alguien importante dentro de la organización que aprovechaba su fama personal para acercar la gente al anarquismo granadino”, pero la gente que le rodeaba, “destacaba la generosidad de Carmela, que tenía un trato maternal, como si fuera la madre de todos; y como tenía algunos recursos, no dudaba en dar de comer a todas las personas que lo necesitaran, a refugiarlas, y en caso de conflicto con la policía, a esconderlas”. Una nueva huelga general convocada por la CNT en noviembre de 1932, que exigió, entre otras cosas, la liberación de Maroto y la apertura de la Taberna, tiene como consecuencia la ocupación de la misma por la Guardia de Asalto que supone que allí se esconden los cabecillas, a los que detienen. Finalmente, a mediados de noviembre es reabierta la Taberna, donde las reuniones y las detenciones de otros sindicalistas será habitual. De ahí que en el periódico madrileño La Tierra (4 de abril de 1933, número 714, p. 4) se publique un artículo de José del Castillo apoyando a Carmela: “… autoridades y Policía, que nunca podrán llegar a comprender tu grandeza, se sienten aterradas ante tu popularidad y, para combatirla, sólo se les ocurre rodear tu hospitalaria casa de guardias y más guardias … Figúrate, Carmela, si es tu poder grande, que tienes pendiente de tus más pequeños movimientos a toda esa cantidad de … personas. / Alégrate, pues, porque todo ese reguero de guardias y policías que a diario desfilan por tu puerta, no cabe duda que si siguen aún en dicha misión habrán acabado por despreciar a aquella sociedad que les impide saborear tu diaria lección de humanismo…”. Con el apoyo de la CNT al FP, su casa se convierte en una oficina electoral del Partido Socialista correspondiente al distrito 8 y ella misma en interventora en la repetición de las elecciones en Granada el 3 de mayo de 1936. No otro motivo causó la persecución y muerte de la propietaria del establecimiento durante el golpe de Estado de julio de 1936. Buenísima mujer, de amplia complexión física, no pudo sustraerse a la matanza. Es casi seguro que la tuvieron encerrada en el Convento de San Gregorio y, como a otras mujeres, la condujeron a Víznar junto a Agustina González López “La Zapatera” y las dos mujeres murieron juntas. Silvia González indica como fecha probable de su ejecución el 15 de agosto de 1936. Ella, posiblemente apuñalada. Tenía 52 años. Sobre el asesinato de Carmela hay distintos datos pero sin la certeza de poder cotejarlos con sus restos, aunque ahora que se han identificado sus restos, probablemente puedan ser cotejados. El libro de Molina Fajardo describe a un grupo de cuatro mujeres, Agustina González, Carmela “La de los pajaritos” y dos chicas jóvenes, en una expedición a Víznar. Silvia González encontró un expediente fuera de plazo en el que la familia de ‘Agustina la Zapatera’ recoge su fallecimiento el 15 de agosto, “a la sobrina de Agustina fueron a avisarle de que habían fusilado a su tía. Esa fecha es la que tenemos de referencia en los documentos y si, como consta en el libro de Molina Fajardo, ambas estaban en el mismo grupo, es posible que murieran en la misma fecha”. Antonio Morales Guzmán, último Secretario General de la CNT en Granada antes del franquismo, enterado de la noticia escribió para sus compañeros: "¡GRANADINOS, ESPAÑOLES!, NUESTRA MADRE CARMELA, SU CUERPO APUÑALADO, EXIGE JUSTICIA EJEMPLAR! ¿Quién no ha conocido ni ha oído hablar de la madre Carmela? ¿Quién no sintió sobre su cuerpo las sonrisas de la solidaridad del gran espíritu anarquista de la madre Carmela? Todos, absolutamente todos los que, huyendo de la justicia histórica, encontraron refugio en los brazos de Carmela. Cariñosa siempre, fue la amante de los caídos, que una y mil veces se quitó de sus labios sus alimentos para el idealista perseguido. Ya no tenemos madre los anarquistas; su corazón no late. Cada luchador, cada refugiado, guardará grabados en su cerebro los cientos de actos solidarios realizados por el corazón anarquista de nuestra madre Carmela. El fascismo granadino retuvo en sus garras a Carmela para más tarde darle muerte. También fueron asesinadas las compañeras Pepita Puerta, La Rubia y la Nene. No podemos escribir más, querido compañero y lector; la sangre se nos agolpa a los sentidos y la rabia nos arrebata del corazón el poco sentimiento que en estos momentos pudiera existir en nuestro espíritu y temperamento humano. ¡Carmela tú también tendrás historia al igual que la tiene Mariana de Pineda!" (“El gran corazón de nuestra madre Carmela no late”, CNT, 30 de septiembre de 1936, nº 417, p.3). En el Bando del Gobierno Militar sobre intervención de bienes publicado en el BOP de 23 de octubre de 1936 se la incluye junto a otras mujeres asesinadas en Víznar. En diciembre de 2025 se identificaron sus restos por el grupo de trabajo de la Universidad de Granada y Memoria en el Barranco de Víznar, dirigido por Francisco Carrión. El 19 de diciembre de ese mismo año se entregaron a sus familiares.  (GIBSON, 1979: 218-219). (MOLINA FAJARDO, 1983: 210). (MARTÍNEZ FORONDA, 2016: 115). (FERNÁNDEZ ANDÚJAR, 2021). (FERNÁNDEZ ANDÚJAR, abril 2023). (GONZÁLEZ, Silvia, octubre 2022 y julio 2023).

Recientemente, la memorialista Silvia Gónzalez. junto con José Peña y Agustín Linares, amplió con esta excelente investigación la biografía de Carmen Rodríguez Parra, conocida como 'Madre Carmela': Carmen Rodríguez Parra. La mujer identificada en Víznar símbolo del anarquismo granadino

Fotografía familiar de Carmen Rodríguez Parra facilitada a Ian Gibson que se publicó en su libro sobre el asesinato de Federico García Lorca.

FRANCISCO SORIANO LÓPEZ. Nace en 1891 en Íllora (Granada) y vecino de Fuente Vaqueros (Granada). Casado con Antonia Gil Pérez, padres de tres hijos, trabajador del campo. Fue Concejal del PSOE. Miembro de UGT. Directivo de la Sociedad Cooperativa de Ahorro “La Redención”. Fue entregado por la Guardia Civil de Fuente Vaqueros, a las 24 horas del 18 de septiembre de 1936 al mando militar de Víznar, junto a otros tres vecinos: Antonio Calero Gracia, Andrés Cano Martín y Guillermo Gracia Roldán. Fueron fusilados ese mismo día en Víznar. (Listado del Gobierno Civil al mando militar de Víznar. (Molina Fajardo, 2012: 246). Inscrito en registro civil de Fuente Vaqueros por orden del Juez de 1ª Instancia. (www.granadamemoriahistorica.es). En la lista de fusilados de Víznar. (GONZÁLEZ ALCALDE, Silvia y otros, 3 de junio 2023, aquí pone que tenía 47 años cuando fue fusilado). En diciembre de 2025 se identificaron sus restos por el grupo de trabajo de la Universidad de Granada y Memoria en el Barranco de Víznar, dirigido por Francisco Carrión. El 19 de diciembre de ese mismo año se entregaron a sus familiares.  Además, fue uno de los represaliados en Granada –de los casi once mil expedientes- que fueron sancionados por la Comisión Provincial de Responsabilidades Políticas y/o la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, derivado de sus responsabilidades políticas, 1936-1945. (Véase Incautación de bienes). (Gómez Oliver, 2015). El Gobierno Militar de Granada abre expediente número 548 el 9 de marzo de 1937 por su pertenencia al Frente Popular. La Comisión Gestora del Ayuntamiento y algunos testigos de cargo, en sus declaraciones del 13 de enero de 1937, afirman que “dicho individuo era simpatizante del Partido Socialista y de don Fernando de los Ríos, el que desempeñó el cargo de concejal de esta corporación; desaparecido de la localidad, ignorándose su paradero y uno de tantos del llamado Frente Popular.” En términos similares era el informe del Alcalde del 10 de enero de ese mismo año. Uno de los ingresos que hace -no sabemos si hay más- a favor de la Junta Provisional de Incautación de Bienes de Granada, aparece el 5 de octubre de 1936, por la cantidad de 1640 pesetas; otro el 7 de abril de 1937 por 1.584,13 pesetas. (Relación de depósitos y documentos a lo mandado por la Junta Provisional de Incautación de Bienes. Otro de los ingresos que hace a favor de la Oficina de Incautación de Bienes a disposición del Gobierno Militar de Granada, aparece el 30 de abril de 1937, por la cantidad de 630,25 pesetas.; otro el 18 de enero de 1938, por la cantidad de 234,71 pesetas (Ingresos a favor de la Comisión Central Administrativa de Incautación de Bienes Incautados por el Estado). (BOP número 194 del 31 de agosto de 1938). La Guardia Civil de Fuente Vaqueros, en su informe del 21 de octubre de 1941, afirma que “dicho individuo fue concejal socialista, pero no se distinguió en hechos delictivos de ningún género”, que “desapareció en los primeros días del Movimiento Nacional ignorándose su paradero” y reconoce que no posee ninguna clase de bienes. En otro del 30 de noviembre de 1941 se vuelve a informar que no se ha podido averiguar su paradero. Las autoridades confirman que no posee bienes y el 15 de diciembre de 1944 se dicta Auto de sobreseimiento y se archiva su expediente. (Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25999, Pieza 6, Caja 25671, Pieza 83, Caja 25945, Pieza 22 y Caja 25956, Pieza 113).

Documentos del procesamiento de Francisco Soriano López. Todos los documentos en Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25945, Pieza 22.

JOSÉ RAYA HURTADO. Nace el 19 de agosto de 1871 en Granada (Granada), con domicilio en Cuesta de San Gregorio, 20. Casado con Carmen Fajardo, padres de ocho hijos, tipógrafo. Miembro de la Sociedad Tipográfica “La Unión” de la UGT, de la que fue tesorero en 1902 y afiliado a la AS de Granada. Empleado de la Delegación de Trabajo siendo auxiliar de los Jurados Mixtos de Granada desde 1931. Fue el principal líder de la corriente teosófica de Granada, en 1912 participó en la creación del Grupo de Estudios Teosóficos y era él quien se encargaba de recibir publicaciones y de realizar actividades destinadas a divulgarla. Fue miembro de la masonería con el simbólico “Lirio”. Fue iniciado en el Triángulo Alhambra II 39 de Granada –dependiente del Grande Oriente Español- el 30 de marzo de 1933 llegando al grado 3º en 1934. En 1936 era secretario del taller. (CDMH, Masonería, B, C.330/11 y 2/88). (Véase Logias/Talleres Masónicos en Granada). Perteneció a la vieja militancia del PSOE –llegó a ser presidente de la Agrupación Socialista- siendo el organizador de la conjunción republicano-socialista en marzo de 1931. Escribirá algunos artículos de opinión como el que critica la “preponderancia adquirida por las órdenes religiosas, expulsadas de todos los países cultos”. (El Defensor de Granada, 21 de febrero de 1930). El 5 de febrero de 1931 aparece una carta de la Agrupación Socialista de Granada, con su firma como presidente, reclamando más actos a favor de Mariana Pineda, en su centenario. (El Defensor de Granada, 5 de febrero de 1931). Es uno de los tres políticos republicanos que se dirigieron a la multitud desde el Ayuntamiento cuando se proclamó la República (los otros dos fueron Jose Palanco Romero y José Santa Cruz). El 10 de junio de 1931 se constituye la Federación Provincial del Sindicato socialista y en la primera Comisión Ejecutiva, se elige a Wenceslao Carrillo Alonso (obrero metalúrgico y miembro de los comités nacionales del PSOE y del UGT) como Presidente, pero hay que decir que nunca estuvo en Granada, ya que el peso real de la dirección de la UGT en Granada recayó en José Raya que en ese acto salió elegido formalmente como Vicepresidente. (El Defensor de Granada, 11 de junio de 1931). Delegado por Granada en el Congreso extraordinario del PSOE en julio de 1931. Apoderado en las elecciones de 1933. Fue detenido el 5 de agosto de 1936, encontrándosele en el registro de su casa, libros, revistas y folletos relacionados con la masonería en la provincia y otras capitales, en unión de fichas de masones, periódicos y reglamentos de sociedades socialistas. Su primer destino fue el Gobierno Civil, luego trasladado a la Prisión Provincial donde dos de sus hijas le llevaron ropa, tabaco y comida. La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, (AGRMH), ha aportado nueva documentación por la cual descubre que en la noche del 24 de agosto de 1936, fueron llevados a La Colonia de Víznar hasta 17 presos que fueron fusilados al día siguiente por Guardias de Asalto junto a otros 16 compañeros más, casi todos los militantes del PSOE, como Fernando Padilla de Toro, Enrique García Cappa, Pedro Domínguez Mazo, Ricardo Mendoza Calvo, José García Esteban, Evaristo Olalla Morales, Pedro Márquez Ortiz, Antonio García Nuño o Antonio Espigares Ruiz. Fue enterrado en una fosa común del barranco por un grupo de masones presos en la Colonia de Víznar. (García Labrac, 2021). Antonio Mendoza de la Fuente, en unión de otros masones detenidos en Víznar, hubieron de dar sepultura a José Raya y a Fermín Roldán. Al menos tres “hermanos” masones, lo delataron para salvar su vida. Su hija Mercedes, en cama por estar enferma del corazón, falleció de un infarto al enterarse. Nace en 1891 en Íllora (Granada) y vecino de Fuente Vaqueros (Granada). Casado con Antonia Gil Pérez, padres de tres hijos, trabajador del campo. Fue Concejal del PSOE. Miembro de UGT. Directivo de la Sociedad Cooperativa de Ahorro “La Redención”. Fue entregado por la Guardia Civil de Fuente Vaqueros, a las 24 horas del 18 de septiembre de 1936 al mando militar de Víznar, junto a otros tres vecinos: Antonio Calero Gracia, Andrés Cano Martín y Guillermo Gracia Roldán. Fueron fusilados ese mismo día en Víznar. (Listado del Gobierno Civil al mando militar de Víznar. (Molina Fajardo, 2012: 246). Inscrito en registro civil de Fuente Vaqueros por orden del Juez de 1ª Instancia. (www.granadamemoriahistorica.es). En la lista de fusilados de Víznar. (GONZÁLEZ ALCALDE, Silvia y otros, 3 de junio 2023, aquí pone que tenía 47 años cuando fue fusilado). En diciembre de 2025 se identificaron sus restos por el grupo de trabajo de la Universidad de Granada y Memoria en el Barranco de Víznar, dirigido por Francisco Carrión. El 19 de diciembre de ese mismo año se entregaron a sus familiares.  Además, fue uno de los represaliados en Granada –de los casi once mil expedientes- que fueron sancionados por la Comisión Provincial de Responsabilidades Políticas y/o la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, derivado de sus responsabilidades políticas, 1936-1945. (Véase Incautación de bienes). (Gómez Oliver, 2015). El Gobierno Militar de Granada abre expediente número 548 el 9 de marzo de 1937 por su pertenencia al Frente Popular. La Comisión Gestora del Ayuntamiento y algunos testigos de cargo, en sus declaraciones del 13 de enero de 1937, afirman que “dicho individuo era simpatizante del Partido Socialista y de don Fernando de los Ríos, el que desempeñó el cargo de concejal de esta corporación; desaparecido de la localidad, ignorándose su paradero y uno de tantos del llamado Frente Popular.” En términos similares era el informe del Alcalde del 10 de enero de ese mismo año. Uno de los ingresos que hace -no sabemos si hay más- a favor de la Junta Provisional de Incautación de Bienes de Granada, aparece el 5 de octubre de 1936, por la cantidad de 1640 pesetas; otro el 7 de abril de 1937 por 1.584,13 pesetas. (Relación de depósitos y documentos a lo mandado por la Junta Provisional de Incautación de Bienes. Otro de los ingresos que hace a favor de la Oficina de Incautación de Bienes a disposición del Gobierno Militar de Granada, aparece el 30 de abril de 1937, por la cantidad de 630,25 pesetas.; otro el 18 de enero de 1938, por la cantidad de 234,71 pesetas (Ingresos a favor de la Comisión Central Administrativa de Incautación de Bienes Incautados por el Estado). (BOP número 194 del 31 de agosto de 1938). La Guardia Civil de Fuente Vaqueros, en su informe del 21 de octubre de 1941, afirma que “dicho individuo fue concejal socialista, pero no se distinguió en hechos delictivos de ningún género”, que “desapareció en los primeros días del Movimiento Nacional ignorándose su paradero” y reconoce que no posee ninguna clase de bienes. En otro del 30 de noviembre de 1941 se vuelve a informar que no se ha podido averiguar su paradero. Las autoridades confirman que no posee bienes y el 15 de diciembre de 1944 se dicta Auto de sobreseimiento y se archiva su expediente. (Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25999, Pieza 6, Caja 25671, Pieza 83, Caja 25945, Pieza 22 y Caja 25956, Pieza 113). (ARCHG, libro 532/637). (ALARCÓN CABALLERO, 1987: 201). (GIL BRACERO, 1989: 688). (MOLINA FAJARDO, 2012: 250, 254). (ÁLVAREZ REY, 2014: 891). (DOMÍNGUEZ VALVERDE, 2019). (BARRANCO CASTILLO, 2019: 27). (GONZÁLEZ, Silvia, agosto de 2020). (fpabloiglesias.es). Es uno de los represaliados en Granada –de los casi once mil expedientes- que fueron sancionados por la Comisión Provincial de Responsabilidades Políticas y/o la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, derivado de sus responsabilidades políticas, 1936-1945. (Véase Incautación de bienes). (Gómez Oliver, 2015). Se le abre expediente de responsabilidades políticas número 637 el 9 de enero de 1940 por denuncia de la Comisaría de Investigación y Vigilancia de Granada porque figuraba en la relación de interventores en las elecciones a Cortes de febrero de 1936 en representación del Frente Popular. El Juez Instructor de Responsabilidades Políticas de Granada, Francisco Santolalla, hace saber que se le tramita expediente de acuerdo con el Tribunal Regional (BOE, 28 de febrero de 1940, anexo único nº 59, p. 1053). La Falange, en su informe del 1 de agosto de 1940, afirma que “era un elemento exaltado del Partido Socialista, trabajó siempre a favor de la izquierda, habiendo pido a los jurados mixtos donde hizo mala labor y en contra siempre de los patronos”, además de recordar su pasado como masón. El Tribunal de Responsabilidades Políticas de Granada en su sentencia número 3.369 del 18 de septiembre de 1941 lo condenó a él o sus herederos a 500 pesetas de multa de pago al Estado en la forma prevista en la ley. Habrá que esperar al 21 de febrero de 1958 para que se decretara el indulto sobre la sanción impuesta, dictando Auto de levantamiento de los embargos que hubiere sobre sus bienes. (Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25949 Pieza 19).

Dcomentos relacionados con José Raya Hurtado. Todos los documentos en Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25949, Pieza 19.

JOSÉ GARCÍA ESTEBAN. Nace el 10 de febrero de 1911. Vecino de El Fargue, barrio de (Granada). Secretario de UGT. Forma parte de la causa 103/36 contra los obreros de la fábrica de pólvora de El Fargue (Granada). Fueron un total de 21 detenidos. (Véase Causa 103/36 AJTM). Su causa se inicia el 4 de agosto de 1936, siendo procesado por “Auxilio a la rebelión”. Es sobreseída en Consejo de Guerra celebrado el 17 de diciembre de 1936. (Causa 103/36 AJTM). (Hidalgo Cámara, 2014: 294, 311 y 348). En la madrugada del 25 de agosto de 1936 a requerimiento de un juez militar los sacaron de su celda. Lo subieron a un camión y lo llevaron al barranco de Víznar, donde fue fusilado por Guardias de Asalto junto a otros 16 compañeros más, casi todos los militantes del PSOE, como José Raya Hurtado, Fernando Padilla de Toro, Enrique García Cappa, Pedro Domínguez Mazo, Juan de Dios Rodríguez Adarve, Evaristo Olalla Morales, Pedro Márquez Ortiz, Antonio García Nuño o Antonio Espigares Ruiz. Fue enterrado en una fosa común del barranco por un grupo de masones presos en la Colonia de Víznar. En diciembre de 2025 se identificaron sus restos por el grupo de trabajo de la Universidad de Granada y Memoria en el Barranco de Víznar, dirigido por Francisco Carrión. El 19 de diciembre de ese mismo año se entregaron a sus familiares.  (Inscrito en registro civil de El Salvador (Granada) como muerto por “Heridas de armas de fuego” –eufemismo de fusilado- el 25 de agosto de 1936). (www.granadamemoriahistorica.es). (García Labrac, 2021). Además fue uno de los represaliados en Granada –de los casi once mil expedientes- que fueron sancionados por la Comisión Provincial de Responsabilidades Políticas y/o la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, derivado de sus responsabilidades políticas, 1936-1945. (Véase Incautación de bienes). (Gómez Oliver, 2015). El Juez Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas, Esteban Álvarez Manzaneda, hace saber el 29 de mayo de 1941 que se le cita, llama y emplaza, a fin de que comparezca en su Juzgado en el plazo de cinco días (BOE, 18 de junio de 1941, anexo único nº 169, p. 2514). Se le abre expediente 142 de 1943. Las autoridades confirman que no posee bienes y el 31 de marzo de 1945 se dicta Auto de sobreseimiento y se archiva su expediente. (Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25827, Pieza 86, Caja 25755, Pieza 8).

Documentos relativos a José García Esteban. Todos los documentos en Archivo Real Chancillería de Granada, Caja 25911, Pieza 15
Reseñas biográficas de Alfonso Martínez Foronda, Pedro Sánchez Rodrigo, Juan Hidalgo Cámara y Francisco Galisteo González, en Diccionario de la represión en Granada (1931-1981), en elaboración.