Ian Gibson, nació en Dublín, pero se enamoró de España, de la figura de Lorca y de Andalucía tras leer el Romancero Gitano y aquí se quedó a vivir. Convertido pronto en gran hispanista de referencia, su vida ha transcurrido entre sus años en La Alpujarra granadina (como Brenan), Málaga frente al Mediterráneo y el Madrid de Lavapiés. Si en una anterior entrevista escribí sobre él que “no es que Ian sea un español-irlandés, es que Gibson es un patriota español con sangre irlandesa, un intelectual que no solo quiere a España, sino que le duele España”, hoy escudriño más mi particular gentilicio y, con la experiencia que me da conocerlo afirmo, no, mejor, aseguro que es el español más patrióticamente andaluz a quien le duele, a la par que le fascina, el Sur. Porque amar, sentir, escribir  y buscar al poeta más universal de Andalucía, es una de las mejores formas con las que se expresa el auténtico amor y sentimiento andaluz.  Inquieto e hiperactivo, Ian acaba de publicar un nuevo libro, “Hacia la República Federal Ibérica”, donde refleja el movimiento iberista. Este ensayo aborda otro de sus sueños y anhelos: la llegada de la República como forma de Gobierno, y la unión con Portugal.

ELPLURAL: En su nuevo libro, 'Hacia la República Federal Ibérica', sobre el movimiento iberista contemporáneo aboga por la llegada de la República, como forma de Gobierno, y la unión con Portugal. Usted ha comentado que es un libro sobre “como querría que fuese España, una república federal ibérica, unida a Portugal, un proyecto que soñaron Saramago, Pessoa, Unamuno, Ortega..." ¿Qué fuentes y testimonios ha utilizado para escribirlo? ¿La pandemia le supuso un obstáculo, ya que su deseo era viajar por Portugal para escribirlo?

IAN GIBSON: Llevo años soñando con la República Federal Ibérica. Quizás desde el momento en que leí el apasionante libro del geógrafo griego Estrabón sobre la península, escrito hace la nimiedad de dos milenios.  Luego tropezar, no hace mucho, con Fernando Pessoa y su concepto de “la madre Iberia” fue fundamental. Me entusiasmó y me entusiasma ¡Madre Iberia! ¡Ibericidad! ¡Ibericidad! El aislamiento de Portugal me duele,  el hecho de que los dos países hayan vivido de espaldas durante tanto tiempo cuando son hermanos que hablan el mismo idioma, o sea el latín puesto al día en distintas modalidades.  República tiene que ser, obviamente, la Península Ibérica. Los portugueses se deshicieron hace tiempo de su monarquía y esta que tenemos en España, además de padecer mal origen, tiene a mi juicio los días relativamente contados. Por lo que le toca a mi país natal, todos los irlandeses eligen cada siete años a su presidente o presidenta, a quien, si no cumple con sus obligaciones, se le puede mandar a freír espárragos, como debe ser. Me gustaría ver esto aquí. En cuanto a mis fuentes, un gran descubrimiento para mí, además de Pessoa, han sido los iberistas catalanes, empezando con Ignasi Ribera i Rovira y Joan Maragall. Ellos soñaban con una República Federal Ibérica. Yo solo retomo el hilo.  

Sobre la pandemia, esta ha sido para mí un grave obstáculo para el proyecto de libro que tenía entre manos y, a la vez, una ventaja (dentro de lo malo).  Me impidió, por ejemplo, como dices, pasar en Portugal la estancia prevista. También buscar en Cáceres el santuario de la diosa celta Ataecina. Pero me inspiró la necesidad de releer a Unamuno, Ganivet y Ortega y Gasset, experiencia que me ha enriquecido.  

Libro Ian Gibson

E.P.: ¿Qué mejoras conllevaría para ambos países este proyecto ilusionante, pero complejo? ¿Quién ganaría más, España o Portugal? ¿Qué une a los hombres y mujeres de ambos países y qué los diferencia?

I.G.: Creo que la fraternal unión de los dos países, dentro de una República Ibérica Federal, supondría para ambos ventajas enormes a todos los niveles, con el énfasis puesto en primer lugar sobre la cultura y sin olvidar nunca la relación de la península con Iberoamérica. Suelo reflexionar mucho sobre los idiomas que se hablan en este país, todos, menos el euskera, procedentes del latín. Hay una diferencia entre españoles que me llama mucho la atención: la que separa a monolingües y bilingües. Cada vez que estoy con catalanes siento envidia (buena) al constatar la total normalidad con la cual van y vienen entre sus dos lenguas maternas, agilidad que naturalmente les ayuda mucho a la hora de adquirir el francés, el italiano y hasta el inglés. En la Iberia federal se potenciaría, en una Cámara Territorial y en las escuelas, el conocimiento y  el uso de todos los idiomas del Estado. Y así se irían afinando los oídos. Hoy en día, ¿quien lee en Madrid o Badajoz una novela en catalán? ¿Quién en Segovia una portuguesa o brasileña?  Supongo que muy poca gente. Y ello es un empobrecimiento.

“Pienso cada día en Granada, en la Vega, la Sierra, mi archivo en Fuente Vaqueros. Me gustaría terminar mis días en una casita cerca de las olas mediterráneas. La costa atlántica de Andalucía me fascina, Doñana y Tarifa, pero me tira especialmente la del Mare Nostrum”


 

 

E.P.: Hoy celebramos los andaluces nuestro gran Día, el 28-F. Usted, sin duda, es desde hace tiempo un andaluz enorme que eligió, tras venir de su país natal, nuestra comunidad para vivir, sentir y trabajar al igual que Brenan eligió las Alpujarras granadinas. En 1991 se instaló en El Valle, un pequeño municipio situado entre Granada y el Mediterráneo. Luego se afincó durante un año en una casa frente al mar en Málaga. Ahora desde Lavapiés, barrio que define como su nuevo “pueblo” y al mismo tiempo capital del mundo ¿qué sensaciones tiene de ese tiempo y de su vida en el Sur? Como sentiría un gallego ¿tiene “morriña”?

I.G.: Sí, siento morriña del Sur, y mucha. Nostalgia, saudade. Pienso cada día en Granada, en la Vega, la Sierra, mi archivo en Fuente Vaqueros. Me gustaría terminar mis días en una casita cerca de las olas mediterráneas. La costa atlántica de Andalucía me fascina, cómo no, con Doñana Tarifa, pero me tira especialmente la del Mare Nostrum. La añoro profundamente y no olvido nunca que Málaga fue el puerto de mar de la Granada nazarí.    

Con Vox en la Junta veo difícil que Moreno Bonilla encabece una iniciativa para localizar a García Lorca”

 

E.P.: El presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, dijo hace más de un año que había que buscar a Lorca “porque es de todos, no de rojos ni azules”. Sin embargo, a usted, la persona que más ha hecho por encontrar sus restos, le veo pesimista, es más, sé que ha comentado que la presencia de Vox en Andalucía no ayudará a buscar al poeta. ¿Se han confirmado esos negros augurios sobre la búsqueda de nuestro más universal escritor? ¿Qué haría hoy Federico con la bandera blanquiverde? ¿La colgaría en su balcón?

I.G.: Me pone muy triste que todavía no haya sido posible localizar los restos del poeta. Y me alegro de que Nieves García Catalán siga, con la ayuda del abogado Eduardo Ranz, en su empeño de conseguir el apoyo judicial necesario -en Europa si hace falta- para buscar los de Dióscoro Galindo González, el maestro republicano fusilado al lado de Lorca. Desenterrar a todas las víctimas de Franco sigue siendo el gran reto de la democracia, y el autor de Bodas de sangre es el desaparecido más llorado del mundo, el que representa a todos ¿Su familia? Nunca he entendido su falta de cooperación. Lorca es de todos los que amamos al hombre y su obra y sentimos la imperiosa necesidad de saber qué hicieron con él y dónde están sus restos. No se le ha buscado bien y sigo pensando que hay que llevar a cabo en el Parque Federico García Lorca de Alfacar una investigación rigorosa con todas las garantías judiciales. Con Vox en la Junta veo difícil que Juan Manuel Moreno Bonilla encabece una iniciativa en este sentido, iniciativa que le honraría. En cuanto a la bandera de Andalucía, claro que Lorca la colgaría en su balcón, aunque recordando lo que dijo en una ocasión: “El chino bueno está más cerca de mí que el español malo”.        

E.P.: Como apasionado ornitólogo, ¿le sigue desagradando el cuervo marino porque le recuerda a “ciertos clérigos que se meten donde no debían” o piensa que hay otros ´pájaros` y ´pajarracos` en la fauna de este país sin plumas y bípedos?

I.G.: Sigo pensando que el mayor problema de este país es que las derechas no han sido capaces hasta ahora de asumir la radical criminalidad del régimen franquista. Si Pablo Casado pudiera entonar una mea culpa sincera por lo que ha dicho de “la fosa del abuelo” y de la necesidad de no “reabrir heridas”, estaríamos en el buen camino. No quiero creer que en el fondo sea mala persona, de modo que espero con ilusión que recapacite.