divendres, 16 de gener del 2026

Abrirán una fosa franquista en Tarragona con entre 24 y 31 víctimas

 https://www.diaridetarragona.com/tarragona/249541/abriran-fosa-franquista-tarragona-24-31-victimas.html

Se trata de la fosa neutra, una de las seis que se ubican en el cementerio de la ciudad. Su exhumación cumplirá una histórica demanda de la Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona, que está en contacto con familiares de los inhumados

Las lápidas que hay en la fosa 3 de Tarragona, más conocida como fosa neutra.Direcció General de Qualitat Democràtica

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En el extremo noroeste del cementerio de Tarragona, en el espacio históricamente destinado a los entierros no católicos, se localiza la denominada fosa neutra. Se trata de una fosa confirmada que la Direcció General de Qualitat Democràtica de la Generalitat exhumará para el análisis de los restos humanos que alberga y su posterior estudio genético, con el fin de contrastar el ADN con el de familiares que ya han aportado muestras.

Sería la tercera fosa exhumada en Tarragona tras una ubicada también en el cementerio y otra en la Tabacalera. Unas intervenciones en 2010 para acondicionar el complejo de la antigua fábrica dejaron al descubierto restos óseos, muy probablemente, de la Guerra Civil.

Según la documentación, en este espacio del cementerio podrían estar inhumadas entre 24 y 31 personas, la mayoría víctimas de la represión franquista en Tarragona entre los años 1939 1944. La fosa se encuentra dentro del propio recinto y su apertura cerrará una demanda histórica de la Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona.

Montserrat Giné: "Es el resultado de muchos años de lucha"

A partir del 16 de enero de 1939, con la entrada del régimen franquista en el territorio, se inició en Tarragona una sistematización de la represión. En este contexto, más de 700 personas fueron ejecutadas en la ciudad. Los prisioneros condenados a muerte eran conducidos a la colina de L’Oliva –cerca del cementerio–, donde eran ejecutados al amanecer y, posteriormente, trasladados al cementerio de Tarragona para ser enterrados en alguna de las fosas.

Las primeras seis inhumaciones documentadas relacionadas con la represión franquista en la fosa del cementerio neutro se produjeron el 14 de julio de 1939. A pesar de que no constan los nombres de estas personas, ese mismo día se produjeron 42 ejecuciones en la ciudad, cuyos nombres sí están documentados, aunque los libros no especifican en qué fosa concreta fueron enterradas.

La siguiente víctima registrada aparece el 27 de noviembre de 1940. Posteriormente, según los documentos, en 1941 se enterraron cinco hombres; en 1942nueve; en 1943un hombre en fosa y otro en un nicho de la zona no católica; y en 1944una persona más ejecutada. En todos estos casos se conocen los nombres y los apellidos, y los registros especifican que los entierros se realizaron en la fosa del cementerio neutro, también denominada tierra no sagrada o no bendecida.

A estas víctimas documentadas se suman otras posibles. Según fuentes orales y el recuerdo de las familias, probablemente fueron enterradas en este espacio siete personas más que no figuran de forma explícita en los libros, lo que sitúa el número total de personas enterradas entre 24 y 31.

Actualmente, en la superficie del espacio se observan diez lápidas. Nueve de ellas corresponden a personas represaliadas durante el franquismo y una a un hombre fallecido por enfermedad en 1954. A partir de 1969 ya no hubo más inhumaciones.

Montserrat Giné: "En muchos casos el ADN lo aportan sobrinos o incluso nietos"

Cambios durante los años

El área ha sufrido diversas transformaciones con el paso del tiempo. Se desconoce la extensión original del cementerio no católico. En la actualidad ocupa un espacio rectangular en el extremo noroeste del cementerio de Tarragona, donde se han construido nichos adosados y una isla central, la Illa de Sant Esteve, que comenzó a utilizarse a principios de la década de 1990. No se dispone de información sobre las afectaciones concretas que estas obras pudieron provocar en la fosa.

La Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona ha seguido de cerca la situación de la fosa neutra y ha trabajado durante años para intervenir. Su presidenta, Montserrat Giné, explica que la entidad solicitó formalmente la apertura hace cuatro años: "Hemos luchado para que sea así", afirma.

Paralelamente, la asociación ha desarrollado un trabajo de localización de familiares de las personas enterradas en este espacio: "De momento, gracias al trabajo de la entidad se ha conseguido localizar a familiares de 15 personas, mientras que se continúa trabajando para encontrar a más", narra Giné.

Además, la asociación ha ampliado la recogida de muestras genéticas: "No solo hemos aportado el ADN de los familiares de las personas que constan como fosa neutra, sino todos los ADN que hemos podido conseguir", afirma la presidenta. El motivo es que algunas personas podrían figurar en los registros genéricamente como fosa común y, aun así, estar enterradas en este espacio: "Para nosotros, encontrar una sola coincidencia ya tendría valor", añade.

Sobre el proceso de identificación genética, Giné recuerda las dificultades derivadas del paso del tiempo: "Hijos ya quedan muy pocos", explica. "En muchos casos el ADN lo aportan sobrinos o incluso nietos". Aun así, señala que los sistemas de cruce genético permiten realizar comparaciones y profundizar en los casos en que aparezcan coincidencias parciales: "Es más difícil que si se hubiera hecho hace diez años, pero el sistema de cruce tiene muchas posibilidades".

Montserrat Giné: "Encontrar una sola coincidencia ya tendría valor"

Los estudios técnicos realizados en el cementerio han permitido identificar un total de seis fosas relacionadas con la represión franquista. La neutra es la número 3 y hay cinco más, una de ellas militar y otra cuyos restos se llevaron al Valle de Cuelgamuros. El registro del cementerio solo concreta la ubicación de las personas enterradas en la fosa neutra y en la militar, mientras que en el resto de casos se limita a consignar la expresión fosa común.

Para la asociación, la apertura es un paso más dentro de un trabajo continuado. "Pese a que nos alegramos, llega tarde", reconoce Giné. "Estamos contentos y agradecidos, pero también es doloroso, porque es el resultado de muchos años de lucha". Aun así, insiste en la necesidad de continuar: "Si algo somos las asociaciones de memoria es positivas y perseverantes", sentencia.

Maldonado 65, el mayor accidente laboral de España donde murieron 102 obreros y cuyas causas quiso ocultar el franquismo

 


https://rebelion.org/maldonado-65-el-mayor-accidente-laboral-de-espana-donde-murieron-102-obreros-y-cuyas-causas-quiso-ocultar-el-franquismo/


Fuentes: El Diario

El colapso de este edificio en Madrid el 14 de enero de 1944 puso de manifiesto la deficiente forma de construir de la época. La dictadura trató de controlar el relato para evidenciar la acción del Estado protector sin que se hablara de las razones del derrumbe ni se vieran muchas imágenes del desastre.

Existe en el Cementerio de la Almudena un grupo de tumbas iguales que dan noticia de un suceso poco conocido por los madrileños: están dedicadas a las víctimas del hundimiento de un edificio en la calle Maldonado en 1944. Aunque la mayoría de los madrileños no tiene edad para recordarlo –y los más jóvenes no se lo han topado jamás en los libros de historia– el suceso es el accidente laboral más importante de la historia de España.

El 14 de enero de 1944 los vecinos de la calle Maldonado vieron interrumpida su normalidad por un gran estruendo que, dicen, les recordó el de las bombas que pocos años antes habían llovido en Madrid. Un edificio en construcción de la calle, en la esquina con la del General Díaz Porlier, en el barrio de Salamanca, colapsó mientras numerosos obreros trabajaban en la obra. La desgracia se saldó con al menos 102 muertos, cuyos cuerpos tardaron ocho días en ser recuperados.

Imagen del multitudinario entierro de las víctimas en el cementerio de La Almudena.

En la obra trabajaban unos 250 obreros. En los días siguientes al derrumbe, la prensa del movimiento dio noticia de los trabajos de salvamento de algunos supervivientes y de la recuperación de los cuerpos. En el ínterin, se aplazaron los festejos de San Antón, se publicaron numerosos mensajes de condolencia, se hicieron funciones especiales y se abrió una colecta para las familias de las víctimas en la que participaron desde el Ayuntamiento al Real Madrid pasando por Francisco Franco.

Solo unos días antes, un accidente ferroviario en Torre del Bierzo (León) había acabado con la vida de unas doscientas personas –aunque el franquismo intentó aminorar su magnitud y se habló de 87 víctimas–. La maquinaria del país estaba gripada y el clima de indignación era patente por la escasez generalizada y la precariedad de la vida diaria.

Por ello, a pesar del clima represivo de la primera posguerra, el régimen hubo de manejar con cautela el dolor causado por el accidente, tratando de que no se desbordara. Los funerales por los obreros fallecidos se celebraron con presencia de las autoridades eclesiásticas y militares el 27 de enero de 1944 en la iglesia del Pilar, situada en la calle Conde de Peñalver (entonces calle Torrijos). El entierro también estuvo presidido por una nutrida representación del régimen.

El control de la prensa durante aquellos primeros años del franquismo era total y se habló más del entierro, de la solidaridad con los trabajadores fallecidos y del posterior juicio (varios años después los técnicos al frente de la obra fueron procesados) que de las causas del propio suceso, que evidenciaba una manera de funcionar generalizada en el sector que se desarrollaba en connivencia con el Estado.

Una de las pocas imágenes que salieron en la época del siniestro del edificio
Una de las pocas imágenes que salieron en la época del siniestro del edificio. Periódico La Almudaina.

Debemos situarnos en una España de posguerra, para cuya reconstrucción el franquismo había iniciado una política centralizada a través de organismos como la Dirección General de Regiones Devastadas y el Instituto Nacional de la Vivienda. La política de la autarquía franquista –intento de autosuficiencia nacional– llevó asociada la corrupción endémica. Si el estraperlista jugaba con la necesidad de supervivencia, el empresario de la construcción lo hacía con el lugar donde uno podía vivir. Se creó una oligarquía ladrillera en la que sobresalieron algunas empresas como Huarte, Dragados, Entrecanales o Agromán, habituales de las adjudicaciones directas y la obra pública, que en ocasiones hicieron uso de mano de obra esclava proveniente de los destacamentos penales.

El nombre de la empresa propietaria de la obra de la calle Maldonado sale en el listado del párrafo anterior. El dueño del solar era el empresario e ingeniero José Entrecanales Ibarra, que en 1931 había fundado junto al sevillano Manuel Távora la constructora Entrecanales y Távora, que con el tiempo se convertiría en Acciona.

El periodista Rafael Abellá habla en su libro La vida cotidiana bajo el régimen de Franco del suceso y lo relaciona con un problema estructural del franquismo y su clase empresarial: “A partir de este siniestro, por los más diversos puntos de la geografía española —Palma de Mallorca, Puerto de Santa María, Reus— y en años sucesivos se fueron sucediendo desplomes de obras en construcción hasta tal punto que la opinión pública llegó a la convicción de que la voracidad económica de los constructores no se detenía ni ante el riesgo de poner en peligro vidas humanas. En abril de 1947 se produce un nuevo hundimiento en Madrid, esta vez en la calle de Velázquez. Los muertos ascienden a treinta y ocho. En 1950, en el barrio madrileño de Tetuán, se desplomó durante la celebración de una boda una casa recientemente reformada y en cuya obra —según se supo posteriormente— se habían vulnerado todas las ordenanzas municipales. Tras las escenas de pánico quedaron diecisiete muertos y treinta y tres heridos. Y la sarta de tragedias continuaría por Vallecas y en Coruña, donde en 1954 se desfondó un inmueble a punto de terminar”.

Los vientos de modernidad y racionalismo, que habían arribado a los estudios de arquitectura durante la Segunda República, dieron paso a un estilo tradicional (a veces, las firmas de la regresión eran las mismas, como sucedió con el conocido arquitecto Luis Gutiérrez-Soto). Aunque se buscaba configurar un estilo nacional, la escasez no fue ajena a la forma en que se construyó. Faltaban acero y maquinaria pesada –y su importación durante la Segunda Guerra Mundial no era sencilla–, lo que dejaba vía libre al muro de carga de ladrillo, el uso de piedra y la pizarra. Con pretendido porte imperial –escurialense–cuando se trataba de edificios prominentes y construcciones deficientes en las barriadas.

El cemento Portland de alta resistencia era un lujo reservado para obras militares o infraestructuras centrales del Estado. El uso de acero aluminizado en los forjados, que fraguaba muy rápidamente, se convertiría con el tiempo en un serio problema cuando, décadas después, los edificios enfermaran por su inestabilidad en ciertas condiciones de temperatura y humedad. El goteo de derrumbes de edificios de aquellos años forzó a que el Ayuntamiento de Madrid lanzara en 2015 un Plan Urgente de Inspección Técnica para todos los edificios construidos entre 1940 y 1958. De los 854 inmuebles analizados inicialmente, un 20% (168 edificios) presentaba daños estructurales que requerían medidas de seguridad inmediatas.  

El hundimiento del número 65 de la calle Maldonado se llevó por delante la vida de al menos 102 obreros (las noticias de la época hablaban de otros veintidós heridos graves, algunos pudieron morir). Cuando se celebró el entierro en La Almudena, aún seguían saliendo cadáveres debajo de los escombros. Una catástrofe sin apenas legado gráfico en la prensa de la época que fue silenciada por el régimen–lo que se pudo, el ruido del desplome fue tremendo en muchos sentidos– y aún hoy busca un hueco en la memoria colectiva.

Fuente: https://www.eldiario.es/madrid/somos/maldonado-65-mayor-accidente-laboral-espana-murieron-102-obreros-cuyas-causas-quiso-ocultar-franquismo_1_12894994.html

Un botón militar y monedas extranjeras: la huella de los brigadistas en el campo de concentración franquista de Albatera

 https://elpais.com/espana/2026-01-12/un-boton-militar-y-monedas-extranjeras-la-huella-de-los-brigadistas-en-el-campo-de-concentracion-franquista-de-albatera.html

La última campaña de excavación en el terreno en que se asentaba el penal confirma la presencia de presos de otros países capturados al tratar de huir por el puerto de Alicante


Una pieza hallada en la última campaña arqueológica en Albatera (Alicante), en noviembre de 2025. Foto: Proyecto arqueológico Campo de concentración de Albatera.

La pista la proporcionó un vecino de la zona en la que se levantó el campo de concentración de Albatera (Alicante). “Me contó que, en los años 50, existía una montaña de latas de sardinas vacías apiladas en una parcela”, recuerda Felipe Mejías, director del proyecto arqueológico que trata de recuperar la historia de este penal franquista. Aquella acumulación de basura no podía ser más que “un vertedero”, todo un tesoro para los especialistas. La última campaña, realizada durante el pasado mes de noviembre, ha demostrado que la parcela apuntada por el vecino era un filón. “Hemos encontrado un botón de casaca militar del ejército de Estados Unidos, una moneda holandesa, otra suiza y otra soviética”, declara Mejías. La prueba que confirma, en su opinión, “la presencia de presos brigadistas” en el centro penitenciario alicantino.

El hallazgo, en realidad, no supuso ninguna sorpresa para el arqueólogo. En el número 19 de la revista Cuadernos Republicanos, publicado en julio de 1994, encontró el relato de José Bonet, un prisionero que atestiguaba que en el campo de concentración penaban prisioneros que no eran españoles. “Más horrible aún”, contaba, “fue la suerte que corrieron algunos extranjeros”. Las autoridades del campo les engañaron para “ser expulsados de España” a petición de sus respectivos consulados. “Los que se presentaron fueron conducidos al exterior y allí fusilados sin compasión”. Otro recluso, Miguel Signes, escribió en su libro Tras los pasos de Barrabás que los guardias del campo sacaban las latas en mantas fuera de las alambradas, junto a una acequia y unas palmeras. “Era el mapa del tesoro”, certifica Mejías. A los relatos les faltaba la prueba física, que afloró en 2025. “El botón lleva el escudo del águila alada de las casacas militares de los años 30 que vestían los voluntarios norteamericanos”, explica el arqueólogo. Los brigadistas son despedidos con honores por la República en un multitudinario desfile en Barcelona en 1938, retirados del frente por sus numerosas bajas. “Pero muchos se quedan voluntariamente”, afiliados al Partido Comunista en su mayoría, hasta el fin de la contienda.

Mejías y su equipo volvieron en 2025 al terreno, en el que inicialmente se levantó un campo de trabajo republicano que a partir del 1 de abril de 1939 se transformó en campo de concentración franquista durante siete meses, con una subvención de 14.000 euros para la localización y exhumación de fosas de la Guerra Civil de la consejería de Justicia de la Generalitat Valenciana. El gobierno de Mazón recuperaba así las ayudas que suprimió en 2024 y que entre 2020 y 2023 había decretado el Botánic (el tripartito autonómico formado por PSOE, Compromís y Podem). Ya en la última campaña habían descubierto divisas extranjeras, “como una de 50 céntimos de franco francés acuñada en 1931” o “un felús marroquí”, conocido en la España de entonces como ochavo moruno, “hallado cerca de la puerta del campo, donde se situarían los campamentos de regulares” que colaboraban con los sublevados.

En esta última prospección, sin embargo, las monedas apuntaban en otra dirección. “Aparecieron un florín holandés de plata de 1923, una moneda de cinco francos suizos de 1908 y otra soviética de tres kopeks (céntimos de rublo), de los años 20”. Junto al botón norteamericano, constituían la evidencia de la reclusión de extranjeros entre los 15.000 prisioneros con los que abrió el campo de concentración, situado en el actual término municipal de San Isidro (2.300 habitantes), cuyo ayuntamiento, presidido por el socialista Manuel Gil, colabora en la excavación arqueológica. Junto a ellos, militares y civiles, muchos de ellos apresados en el puerto de Alicante, último reducto de la República, cuando trataban de escapar en barco hacia Argelia. Y también, según demuestran los últimos hallazgos, “miembros de los cuerpos de élite del ejército republicano” de los que todavía no había aparecido ninguna huella. “Hemos rescatado una insignia de cobre de tanquista, representada con un tanque británico de la Primera Guerra Mundial, que se colocaba en el cuello con un alfiler” y “varios emblemas de pilotos del Ejército del Aire”.

Mujeres y penurias

Junto a piezas habituales, como munición o hebillas de todas clases, y otras más “curiosas, como centenares de marchamos comerciales”, la prospección del vertedero también ha desvelado la presencia extramuros de mujeres que acudían a visitar a sus familiares. “Venían de todas partes, incluso desde Murcia o Alicante, en un recorrido de 30 kilómetros a pie, y tuvieron un papel fundamental, ya que mantuvieron vivos a los prisioneros”, afirma Mejías. “Se comunicaban a gritos, algunas cocinaban y otras pagaban a los guardias para que les acercaran a los presos”. La excavación ha sacado a la luz “discos de plomo, como arandelas, que eran las pesas que las mujeres cosían a sus faldas, para que no las levantara el viento”. Y otros objetos femeninos, como “un broche para el chal y alfileres de pelo”.

Finalmente, el jefe de la excavación relata lo que considera un hallazgo “extraordinario”. “En el libro Llaurant la tristesa [Labrando la tristeza], el preso Lluís Marcó, farmacéutico de profesión, recordaba que había fabricado “una cuchara con un palo y un trozo de lata” que talló a partir de una lata de sardinas, el único alimento que recibían a diario los presos. Marcó bromeaba con que le parecía una obra de arte prehistórica, “del periodo ‘latalítico’, porque para darle la forma cóncava conveniente”, la golpeó “con una piedra”. Esa misma herramienta, o una similar, ha aparecido en la campaña de 2025. “Encontramos una placa metálica doblada con algo dentro”, revela, “y al abrirla, ha aparecido una cuchara artesana confeccionada con un trozo de zinc y otro de madera”. Puede que fuera habitual, reconoce el arqueólogo. “Las latas se reciclaban para envasar agua de lluvia para beber, como trampas contra las chinches o incluso les ensartaban cañas para usarlas de lavativa”, dice Mejías, “y así ayudar a quienes no podían evacuar”. “La oclusión intestinal fue la principal causa de muerte entre los prisioneros de Albatera”, confirma.

Una exposición en Cáceres recuerda la represión franquista y sus efectos en Extremadura

 https://www.radiointerior.es/texto-diario/mostrar/5731252/exposicion-caceres-recuerda-represion-franquista-efectos-extremadura

 Exposición en Cáceres.

La muestra estará abierta hasta el 26 de enero en el claustro de la sala Malinche del San Francisco y, posteriormente, recorrerá casas de cultura e institutos de la provincia.

El complejo cultural San Francisco de Cáceres acoge desde este lunes la exposición ‘Tras las huellas de la Memoria Histórica de Extremadura’, dedicada a repasar la represión franquista y sus efectos en la región, así como a contrarrestar los discursos negacionistas.

Organizada por la Diputación de Cáceres y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), la muestra estará abierta hasta el 26 de enero en el claustro de la sala Malinche del San Francisco y, posteriormente, recorrerá casas de cultura e institutos de la provincia.

La exposición aborda diferentes etapas del periodo franquista, desde el golpe de Estado y la Guerra Civil hasta la dictadura y sus consecuencias. Incluye paneles sobre la matrícula de Badajoz, la represión contra mujeres, los maquis en Extremadura, la justicia militar, las fosas comunes, así como apartados sobre la recuperación de la memoria familiar y la presencia de la memoria histórica en el currículo educativo.

Con más de veinte paneles elaborados con la colaboración de historiadores e investigadores, la muestra ofrece una visión de los efectos de la represión franquista en Extremadura, donde se estima que más de 14.000 personas fueron víctimas, muchas de ellas cuyos restos permanecen en fosas comunes.

La iniciativa forma parte de las actividades del Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cáceres, que impulsa proyectos educativos y trabajos de exhumación en distintos puntos de la provincia, con el objetivo de preservar la memoria histórica y sensibilizar sobre la importancia de la convivencia democrática y la defensa de los derechos y libertades.

Los presos de San Simón de la A a la Z

 https://www.farodevigo.es/sociedad/2026/01/13/redondelano-juan-migueles-identifica-represaliados-franquismo-campo-concentracion-isla-san-simon-125616436.html


El redondelano Juan Migueles recopila e identifica a los represaliados por el franquismo que pasaron por el campo de concentración de la Illa de San Simón con el objetivo de aportar nuevos datos sobre los prisioneros más allá de sus nombres. Ya ha publicado casi 200 historias en su blog «Anecdotario Redondelán»

Antonio Alejandre Ramos con amigos antes de la guerra.

Antonio Alejandre Ramos con amigos antes de la guerra. / Nomes e Voces

Carolina Sertal

Carolina Sertal

Redondela

Por la A: «Abal Padín, Segundo (Padrenda, Meaño-Pontevedra, 1913) Mestre. Profesor no colexio de Castrogudín (Vilagarcía-Pontevedra), participou en varios actos de campaña polo Estatuto de Autonomía de Galicia. Membro da Agrupación Socialista de Vilagarcía e vogal de FETE-UGT. Detido o 1 de agosto de 1936, foi recluído nos cárceres da Normal de Pontevedra e da Illa de San Simón. Xulgado por rebelión militar o 9 de febreiro de 1938, sendo condenado a morte. Foi executado no quilómetro 1 da avenida Uruguai de Pontevedra o 13 de maio de 1938. En abril de 1940 abríronlle expediente de responsabilidades políticas».

La de Segundo Abal Padín es solo una de las casi 200 pequeñas biografías de los represaliados por el franquismo que pasaron por el campo de concentración de la Illa de San Simón y que el redondelano Juan Migueles Fernández acaba de hacer públicas en su blog «Anecdotario Redondelán», una web en la que desde hace más de una década recoge todo tipo de información de interés sobre la historia, el patrimonio y la cultura del municipio de Redondela y en la que ahora se ha propuesto elaborar un archivo de los presos de la colonia penitenciaria franquista con el objetivo de aportar nuevos datos más allá del listado de sus nombres.

Hace escasos meses, Juan Migueles presentó el libro «Calendario histórico de Redondela», del que ya prácticamente está agotada la primera edición, y fue a raíz de este proyecto que se le ocurrió recopilar e identificar a los represaliados presos en el archipiélago de San Simón y San Antón en su etapa como cárcel franquista: «A base deste traballo é a listaxe elaborada por Gonzalo Amoedo e Roberto Gil, quen fixeron unha investigación estupenda co rexistro duns 2.000 presos, pero hai entre 5.000 e 6.000 persoas que pasaron pola Illa, é un traballo moi complexo porque a información está moi espallada, pero a miña intención é facer un arquivo decente máis alá dos seus nomes», explica el autor de «Anecdotario Redondelán».

É un traballo moi complexo porque a información está moi espallada, pero a miña intención é facer un arquivo decente máis alá dos seus nomes

Por el momento tan solo es posible consultar información sobre el listado de reclusos cuyo primer apellido empieza por la letra A, si bien Juan Migueles ya avanza que en los próximos días publicará los prisioneros correspondientes a la B, destacando este divulgador que «a medida que vou recopilando información de cada letra, van aparecendo moitos máis nomes, polo que realmente vou adiantando traballo das seguintes letras».

Segundo Abal Padín.

Segundo Abal Padín. / Anecdotario.

En este sentido, algunas de las entradas ya disponibles son las correspondientes a reclusos más conocidos como la del abogado José Adrio Barreiro o el profesor y político Germán Adrio Mañá, ambos fusilados el 12 de noviembre de 1936 en la carretera de Campañó, en Pontevedra, junto al médico redondelano Telmo Bernárdez, el impresor Ramiro Paz o el periodista Víctor Casas Rey, entre otros. Sin embargo, Juan Migueles recupera historias no tan difundidas como la del zapatero marinense Albino Agraso, miembro de UGT e impulsor de las Juventudes Socialistas de Seixo, que tras pasar por San Simón fue ejecutado el 31 de diciembre de 1936 en Monte Porreiro junto al cantero y alcalde de Marín Antonio Blanco Solla; así como una breve biografía de Perfecto Allo Sabor, marinero de 31 años vinculado a la CNT y afiliado al sindicato marinero «La Fraternidad» de O Grove, o la de Antonio Alejandre, también afiliado a la CNT que participó en la resistencia de Vilargacía y huyó al monte cuando se impusieron los sublevados, hasta que en una batida de la Guardia Civil y la Falange cayeron varios guerrilleros y optó por entregarse. Migueles detalla que Alejandre, condenado a 20 años de prisión, estuvo preso en San Simón cuatro años y falleció en Girona en 2017.

Albino Agraso Santamaría.

Albino Agraso Santamaría. / Anecdotario.

El creador de este nuevo registro llama la atención sobre la dificultad de rastrear a todos los reclusos, señalando que «hai que pensar que chegou un momento no que a San Simón se trasladaron todos os presos máis vellos de toda España, cunha intención clara, pois na illa había mala alimentación e enfermidade. Son homes que naceron a finais do século XIX e pasou moito tempo, polo que non é doado atopar información».

Paralelamente a la investigación del divulgador, el Concello de Redondela anunció el pasado mes su intención de poner «nombre y rostro», en colaboración con la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, a las personas que pasaron por el penal franquista, por lo que Migueles afirma que «xa estou colaborando con eles, cedendo gratuitamente a información que atopo para facer unha listaxe o máis completa posible».

Cartas con mensajes ocultos, juguetes y “pequeñas cosas aparentemente insignificantes”: los tesoros de los españoles abocados al exilio tras la Guerra Civil

 https://www.infobae.com/espana/2026/01/12/cartas-con-mensajes-ocultos-juguetes-y-pequenas-cosas-aparentemente-insignificantes-los-tesoros-de-los-espanoles-abocados-al-exilio-tras-la-guerra-civil/

La exposición ‘El cuerpo errante’ de Casa América en Madrid explora los objetos con valor sentimental que preservan el recuerdo de quienes huyeron de la represión franquista

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Un rostro de bronce acribillado
Un rostro de bronce acribillado con balas. (Exposición El cuerpo errante. Exilio español 1939-1975/Casa América)

La ausencia y la presencia son el oxímoron del exilio, una experiencia que se narra en cifras y en los relatos de grandes figuras, pero que rara vez se cuenta desde la memoria de aquellos cuyos nombres no pasaron a la historia. Casi siempre, la memoria remite el dolor y la supervivencia de firmas conocidas y, justo por eso, la exposición El cuerpo errante. Exilio español 1939-1975 de Casa América se centra en la historia de los españoles de a pie que abandonaron el país huyendo de las bombas, los paredones de fusilamiento y el hambre de la Guerra Civil y el franquismo.

Jorge Moreno Andrés, antropólogo y uno de los comisarios de la exposición —que se inauguró el 17 de diciembre y se podrá visitar hasta el 14 de febrero— explica que la muestra es el resultado de más de 15 años de investigación, que recorren el trauma, la resistencia y la reconstrucción de los exiliados y exiliadas a partir de signos mínimos y personales con los que se teje la memoria. “Nos hemos centrado en las cotidianidades, cómo los afectos se mezclan con lo político, pero siempre desde pequeñas cosas, desde pequeños objetos y desde historias de gente, no de los grandes nombres, sino de gente más bien anónima”, dice, y expone el porqué de esta decisión: “Es la manera en la que cualquiera de nosotros puede sentir esa memoria, que en el fondo es nuestra, como algo propio”.

La diáspora no es solo geográfica, es también emocional: es aferrarse a aquello que no se puede dejar atrás, bajo riesgo de perder la integridad propia. El título de la exposición remite directamente al desarraigo que acompaña al exilio. “El exiliado no se puede olvidar de las cosas porque si no se haría pedazos y las tiene que cargar siempre con él. De una manera similar a como las madres de los desaparecidos tienen que cargar con el cuerpo de un hijo que no está en ninguna parte y que depende de su esfuerzo que siga existiendo alguien que no se sabe dónde está”, remarca Moreno.

Seis estancias para sentir el dolor del pasado

La exposición está estructurada en seis propuestas expositivas repartidas en dos plantas, cada una de ellas diseñada para provocar una relación distinta con el pasado de los exiliados. “Queremos que la gente se sorprenda y se relacione con el pasado, con los objetos del pasado, con las historias de ese pasado, que es el pasado del exilio, de una manera distinta. No saber con lo que te vas a encontrar, no saber cómo tienes que poner el cuerpo, es lo que esperamos que le pase al visitante”, apunta.

Uno de los espacios de
Uno de los espacios de la exposición que explora la relación epistolar entre una madre y un hijo.

La primera planta explora los mecanismos de comunicación durante el exilio y pone en el centro la tensión entre lo dicho y lo encubierto. “Vemos, por ejemplo, una carta que dice que unas hermanas de un hombre están de veraneo y unos amigos se fueron de ‘peregrinación’. Cuando giras esa carta, te encuentras cinco sumarísimos de urgencia franquistas y donde se ve la palabra ‘muerte’ en algunos de ellos. Peregrinación significaba otra cosa de lo que aparentaba. Esos disimulos son los que están presentes en esa sala y el visitante tiene que girar los muros, las fotografías, las esculturas, para entender el sentido de esos objetos”, explica Moreno Andrés. Solo así se puede sentir la crueldad de los asesinatos para los que no se podía llevar luto. Todo debía ser de forma velada, hasta el mensaje de la muerte de un ser querido.

De todos los testimonios presentes, sobresale el de las cartas intercambiadas entre una madre y su hijo durante cuatro décadas, incluyendo el periodo de exilio del hijo en México. “20 de noviembre de 1975‘Queridísimo hijo: al fin se fue’”, Cartas donde la madre expresa tras años separada de su hijo el fin de la distancia. Las salas invitan al visitante a apropiarse de esos mensajes, leyéndolos y escuchándolos, “con unos pequeños vídeos, con unas pequeñas proyecciones que pertenecían a los vídeos que le enviaba el hijo desde México”.

Cartas entre una madre y
Cartas entre una madre y su hijo, que vivió en el exilio. (Exposición El cuerpo errante. Exilio español 1939-1975/Casa América)

La segunda planta aborda la memoria material y oral, que muestra el papel central de las mujeres en la transmisión de la historia familiar del exilio durante y tras la Guerra Civil. “Para entender esta exposición hay que entender que gran parte de los testimonios, gran parte de los relatos que nos han llegado, han sido por mujeres y son varias generaciones de mujeres las que atraviesan el tiempo”, dice el comisario, que resalta que “la memoria familiar es una artesanía tejida por voces de mujeres”.

En uno de los espacios más simbólicos del recorrido, el visitante encuentra una medalla con la inscripción “Muero por la libertad” y muñecos diminutos que acompañaron a niños a través del exilio. Para Moreno, conforman “pequeñas cosas aparentemente insignificantes, pero que condensan la memoria de toda una época”. Ese gesto de abrir armarios, de descubrir cada objeto e historia, replica el trabajo de las familias que han preservado estos recuerdos para las futuras generaciones.

El Gobierno, abierto a que Juan Carlos I se sume a algún acto por la muerte de Franco.

La exposición termina en un espacio ajeno que tiene la intención de ser sentido como propio. Allí, se mezclan objetos de diferentes geografías y generaciones: “Es un desván donde invitamos a la gente a deambular. Un desván es un sitio desordenado y eso es una invitación a que tú lo ordenes como tú bien quieras”, indica el comisario. Hay guiñoles, juguetes errantes, canciones infantiles con acento mexicano y un recetario. Forman parte de la memoria de un país que se aferra a las cosas pequeñas e íntimas

La frase elegida para abrir la exposición captura, para Moreno Andrés, el sentimiento esencial del exilio: “Soy un turista al revés. Vengo a ver lo que ya no existe”. La voz de Max Aub en La gallina ciega resume el itinerario de quienes regresaron a la tierra de la que partieron, buscando, en la dispersión de los objetos y los recuerdos, reconstruir una memoria que pertenece a todos.