dissabte, 28 de març del 2026

Araceli López, memoria viva de la represión franquista, cumple 108 años en Chile

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Elisabet Alba

Araceli López, la última voz de la represión franquista en San Marcos, celebra su 108 cumpleaños en Chile.

Araceli López González, la última voz de la represión de Franco en San Marcos en León, acaba de cumplir 108 años este jueves 26 de marzo. Natural de Vegacervera, nació en 1918, en la enorme y muy humilde familia de quince hijos que conformaron sus padres, Agustina y Tomás. Siendo aún menor de edad, fue detenida, condenada a muerte y encarcelada “por ser de izquierdas”. Tras casi seis años en prisión, consiguió el indulto, fue puesta en libertad, se casó con Manuel y tuvo dos hijos, María Agustina y Arturo, y en 1953 se marcharon a Chile. Allí ha celebrado su cumpleaños rodeada de toda la gente que la quiere. Este próximo domingo, 29 de marzo, el Ayuntamiento leonés le rendirá un merecido homenaje, para poner en valor la memoria de una vida marcada por la guerra, la pérdida, el miedo, el silencio y la supervivencia, que fue la de tantos.

Con motivo de su cumpleaños, ILEÓN recupera algunos de los pasajes más estremecedores y también más humanos de la historia que este medio contó el pasado año en una serie de tres reportajes. En ellos, Araceli aparecía no solo como una superviviente, sino como una de las últimas voces vivas de la represión franquista vinculada a la cárcel de San Marcos.

Araceli López, la última voz de la represión franquista en San Marcos, celebra su 108 cumpleaños en Chile.

Araceli fue la pequeña de 15 hermanos. La Guerra Civil y la represión posterior arrasaron a los López: tres de sus hermanos fueron asesinados, varios murieron antes o después en circunstancias durísimas y buena parte de los que sobrevivieron acabaron emigrando a Chile. Ella misma fue detenida junto a su padre “por ser de izquierdas”, según su propio testimonio.

Su relato, recuperado por su sobrina nieta Charo López en unas grabaciones familiares inéditas, permitió a ILEÓN reconstruir una historia de enorme valor memorial y periodístico. Araceli contó cómo fue condenada a muerte en un consejo de guerra franquista, cómo esa pena le fue después conmutada, cómo pasó primero por San Marcos y luego por Saturrarán (Guipúzcoa), y cómo salió de prisión con 24 años, tras haber perdido en la cárcel su juventud.

Uno de los pasajes más sobrecogedores de la serie publicada por este periódico fue el de su vuelta a León tras décadas de exilio y silencio. Ya muerto Franco, Araceli regresó por primera vez a España en 1980. Fue entonces cuando, delante del actual Parador de San Marcos, le confesó a su sobrina nieta que ella había estado presa allí. Charo la había invitado a desayunar en el que se había convertido en uno de los sitios más exclusivos de la ciudad, sin saber que la ponía frente al lugar donde había comenzado su calvario. Aquel momento abrió una grieta en un silencio de casi treinta años.

Ni siquiera sus propios hijos sabían entonces toda la verdad. Araceli había callado durante décadas el peso de la condena a muerte, la cárcel, el asesinato y desaparición de sus hermanos y el dolor de una familia destrozada por la guerra y la dictadura. Fue a partir de aquella escena cuando empezó a poner palabras a una memoria enterrada por el miedo y la vergüenza.

La serie de ILEÓN también profundizó en la dimensión colectiva de aquella tragedia. El tercer reportaje se adentró en la causa militar 529/37, el sumario franquista que sentó en el banquillo a catorce vecinos de Vegacervera y su entorno. Siete fueron condenados a muerte, dos acabaron fusilados y otros recibieron largas penas de cárcel en un proceso sin garantías que ilustra de forma descarnada cómo funcionaba la maquinaria represiva del franquismo.

En esa causa estaban Araceli y su padre, Tomás López. Ella era la más joven de todos los encausados; él, el mayor. La familia ya había sido golpeada por la desaparición y asesinato de Argimiro, Alfredo y Avelino, y aun así el aparato represivo convirtió su casa en foco de sospecha política. A Araceli se la acusó de adhesión a la rebelión y espionaje; a Tomás, de tener hijos “significados de izquierdas”. La sentencia la condenó a muerte. Él quedó finalmente absuelto, ya muy enfermo.

Cuando salió de prisión, todo había cambiado. Volvió a Vegacervera, se casó, tuvo dos hijos y, tras la muerte de su madre, decidió marcharse también. En 1953 embarcó rumbo a Chile con su familia. Allí rehízo su vida. Primero en Lautaro y después en Temuco, levantó un nuevo hogar sin desprenderse nunca del todo de la herida. En Chile la conocen como “la española”. Allí ha formado una extensa familia de hijos, nietos y bisnietos. En España apenas quedan ya unos pocos descendientes de los López.

El 108 cumpleaños de Araceli López, la última voz de la represión franquista en San Marcos, en Chile.

A sus 108 años, Araceli sigue siendo memoria viva. No solo por lo que sufrió, sino por lo que representa. Su historia resume la de tantas personas anónimas que fueron detenidas, juzgadas sin garantías, encarceladas, despojadas de sus bienes, empujadas al exilio o condenadas al silencio durante décadas. También la de las familias que aún hoy siguen buscando verdad, justicia y reparación.

Con su testimonio, conservado en diarios, documentos y grabaciones familiares, Araceli ha permitido alumbrar una parte de la historia leonesa que durante demasiado tiempo permaneció a oscuras. Y con él, ILEÓN pudo contar no solo la vida de una mujer excepcional, sino también la de toda una familia y la de un tiempo en el que la represión se llevó por delante vidas, nombres y futuros.

Este jueves, Araceli López ha cumplido 108 años arropada por la gente que la quiere. Lo hace lejos de León, pero con la memoria intacta. Y con una historia que ya forma parte, con nombre y voz propia, de la memoria democrática leonesa. El domingo, Vegacervera la reconocerá en un sentido homenaje en el Ayuntamiento.

Araceli López, la última voz de la represión franquista en San Marcos, celebra su 108 cumpleaños en Chile.


Las 'rosas de Paterna': las 20 mujeres que murieron fusiladas por el franquismo

 https://www.levante-emv.com/horta/2026/03/27/rosas-20-mujeres-murieron-fusiladas-paredon-paterna-128393234.html

Al menos una veintena de valencianas de entre 21 a 65 años fueron fusiladas en Paterna tras la guerra civil

Trinidad Garrigues, Maria la Jabalina, Antonia Cerdà y Agueda Campos.

Trinidad Garrigues, Maria la Jabalina, Antonia Cerdà y Agueda Campos. / Levante-EMV

Isabel Olmos

Isabel Olmos

Torrent

La represión franquista tras la Guerra Civil española ha dejado para la memoria colectiva traumas difíciles de digerir. Uno de los episodios de mayor crueldad y más conocido por el público en general fue la ejecución en grupo en Madrid de trece mujeres jóvenes, algunas menores de edad, militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas. Un crimen que horrorizó a la sociedad entonces, ahora y que lo seguirá haciendo en el futuro. Fue el 3 de agosto de 1939 y a todas ellas se las pasó a denominar 'Las Trece Rosas'.

Lo que no tanta gente conoce, en pleno 2026, es que al menos 20 mujeres fueron sacadas de las prisiones valencianas para ser fusiladas aquí, en el paredón de Paterna, desde el 21 de julio de 1939 en el que fueron ejecutadas tres vecinas de Catarroja al 8 de agosto de 1942, con el fusilamiento de Maria la Jabalina.

Amas de casa, empleadas domésticas o trabajadoras en almacenes eran la mayoría de profesiones que constaban en sus sentencias y muchas de ellas militaban en partidos políticos como el PSOE o en sindicatos como la CNT o UGT; otras simpatizaban con la causa republicana y llegaron a ser concejalas y muchas otras fueron llevadas ante el paredón por ser, simplemente, 'mujeres de' o 'cercanas a' hombres marcados ideológicamente. Este es el caso, por ejemplo, de la torrentina Trinidad Garrigues Ortí, que fue ejecutada por el mero hecho de haberse defendido de un golpe de fusil que le dio el guardián de la prisión donde estaba su marido encerrado. La más joven tenía 21 años, Águeda Campos Barrachina: la más mayor tenía 65 y era Angelina Barber Pastor. Procedían de Catarroja, CulleraCarcaixentCamporrobles, Caudete de las FuentesTorrentAlziraOlivaBenaguasil i València, pero también de Teruel y de Sallent, en Mallorca.

Rosa Font, 'la Budella', en una manifestación del 1 de Mayo.

Rosa Font, 'la Budella', en una manifestación del 1 de Mayo. / L-EMV

Si las buscan en Google apenas saldrá nada. Al castigo de olvido y silencio al que fueron sometidos los represaliados tras 1939 se suma, en el caso de las mujeres, una silenciación doble. Por eso, por ser mujeres. Levante-EMV, hoy, las recuerda:

Las 20 rosas de Paterna

Las tres primeras fusiladas fueron tres vecinas de CatarrojaCarmen Martínez Fortea, de 40 años, Francisca Ballester Nogueras, de 51, y Bárbara Morella Ribes, de 35. Era el 21 de julio de 1939, apenas cuatro meses después de la Guerra Civil. Tras ellas, vendrían, en 1939, Trinidad Garrigues Ortí, de 35 años y de Torrent, fusilada el 17 de agosto; Rosa Font Beltrán, 'la Budella', de 29 años y de Cullera 8 de noviembre y Mercedes Martínez Ruiz, de 39 años y de Camporrobles, el 8 de noviembre. En un mismo día, el 8 de marzo de 1940 fueron ejecutadas tres mujeres: Eloina García Iranzo, de 26 años y de Caudete de las Fuentes; Rosa Climent Grimaldo, de 26 años de Alzira y Vicenta Mena Mahiques, de 26 años y de Oliva. En este caso también fusilaron a su marido, de la CNT como ella y, el 1 de mayo de 1940, a la madre de este Angelina Barber Pastor, de 65 años y de Oliva también.

El 9 del mismo mes era fusilada Dolores Arnal Campos, de 42 y de Benaguasil. Ese mismo año se cobró la vida, también, de otras cinco mujeres más: Rosario Migoya Espinilla, de 37 años y de València, que fue fusilada el 27 de agosto; Antonia Cerdà Revilla, de 56 años, de Alzira y Andrea Ibáñez Segura, de 47 años y de València, el 11 de septiembre; y de Encarnación Iranzo Pradas, de 41 años y de Caudete de las Fuentes y Dolores Moreno Victoria, de 47 años y de València, el 31 de octubre de 1940.

El 21 de noviembre de 1941 se fusilaba, hasta donde se sabe, a las dos últimas mujeres en el paredón de Paterna. Fueron Dolores Capella Canet de 39 años y Concepción Piera Cogollos, de 37, ambas de Carcaixent.

Todas estas mujeres eran valencianas excepto dos, Águeda Campos Barrachina, una joven de tan solo 21 años de edad natural de la localidad mallorquina de Sallent y militante del POUM, que fue fusilada junto a su pareja el 5 de abril de 1941, y Maria Pérez la Cruz, de 25 años y natural de Teruel, más conocida como 'María la Jabalina', la última mujer ejecutada en la C. Valenciana.

No eran solo 'amas de casa'

En total, 20 mujeres de toda índole y condición, pero con un elemento común: fueron sometidas a juicios sumarísimos sin ningún tipo de garantías jurídicas. "Eran mujeres trabajadoras, con ideales, comprometidas con la sociedad y con la República y les molestaban, sinceramente. A ellas las fusilaron y las que quedaron, viudas y huérfanas fueron humilladas y maltratadas", explica Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma de Familiares Fosas de Paterna. "A todas las ponían como profesión amas de casa, pero no era verdad porque había maestras, sindicalistas, concejalas, enfermeras, limpiadoras... Pero poner 'amas de casa' era una manera de silenciarlas", afirma Belmonte.

En aras de recuperar la memoria de todas estas mujeres, la Casa de la Dona de Paterna acogerá en abril una exposición impulsada por el ayuntamiento de la ciudad titulada 'Las Rosas de Paterna', comisariada por la fotoperiodista Eva Mañez. La muestra acogerá imágenes de la propia Mañez y de archivo sobre estas mujeres con la voluntad de conocer más sobre ellas y cuáles fueron sus orígenes y las circunstancias que rodearon su fusilamiento. El objetivo es que esta exposición sea itinerante para que pueda llegar al máximo de localidades posibles.

Merceditas, la víctima número 21

El listado del que se tiene constancia deja escrito que fueron 19 las mujeres fusiladas en el paredón de Paterna. El extraoficial, aquel que recoge las secuelas que este impacto tiene en el sistema familiar de cada una de ellas, serán seguramente más. Como el caso de Merceditas, una niña de seis años de Camporrobles hija de dos represaliados del franquismo. El día 8 de noviembre de 1939 fueron fusiladas en Paterna un total de 29 personas, entre ellas, el matrimonio formado por Santiago Olmo y Mercedes Martínez, los dos de Camporrobles.

Este matrimonio tenía una única hija, a la que le pusieron de nombre también Mercedes. La niña tenía 6 años cuando ambos progenitores fueron detenidos. Después de aquel golpe tan duro, Merceditas dejó de comer, solo lloraba. Sus tíos no sabían que le pasaba. A los tres meses murió, antes que fusilaran a sus padres, y la enterraron al cementerio de Camporrobles. Cuando las heladas estadísticas dicen que en Paterna fueron asesinadas 20 mujeres, es mentira, Merceditas también fue asesinada. El libro 'Muerte en Albata', escrito por Jesús Espinós, descendiente de Mercedes Martínez, narra esta tragedia.


Baltasar Garzón presidirá la comisión para esclarecer las violaciones de derechos humanos durante la Guerra Civil y el franquismo

 https://www.publico.es/politica/memoria-publica/baltasar-garzon-presidira-comision-esclarecer-violaciones-derechos-humanos-guerra-civil-franquismo.html

Diez personas independientes y de reconocido prestigio en el ámbito académico, jurídico, científico y de los derechos humanos formarán parte de la 'Comisión de la Verdad'.

El exmagistrado Baltasar Garzón durante un acto en Madrid.
El exmagistrado Baltasar Garzón durante un acto en Madrid.Ricardo Rubio / Europa Press

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