dissabte, 7 de febrer del 2026

Desaparecidos en Canarias

 https://www.laprovincia.es/opinion/2026/02/02/angel-victor-torres-pino-sosa-desaparecidos-represaliados-fosas-canarias-memoria-democratica-126375250.html

La memoria democrática nos hace más conscientes de los límites que nunca más deben cruzarse.

Las Palmas de Gran Canaria


Pino Sosa y el ministro Ángel Víctor Torres, ayer.

Pino Sosa y el ministro Ángel Víctor Torres, ayer. / José Carlos Guerra

Medio siglo después del inicio de la democraciala memoria sigue siendo uno de los territorios donde España —y Canarias— se juegan la calidad de su cultura cívica. El Foro Prensa Ibérica en Canarias 50 años de España y Canarias en libertad intentó ayer no ser solo un acto institucional conmemorativo, sino el reflejo de cómo la memoria democrática ha dejado de ser una cuestión periférica para tratar de ocupar un espacio central en la conversación pública

Durante demasiado tiempo, la búsqueda de los desaparecidos del franquismo y el estudio de los lugares de represión y memoria traumática fueron tratados como asuntos secundarios, casi incómodos, relegados a la solitaria perseverancia de los familiares y a la vocación de unos pocos especialistas. Hoy, en cambio, confluyen política pública, ciencia y sociedad civil. Esa triple alianza marca un cambio de época.

La historia personal de Pino Sosa, una hija que crece sin padre, asesinado en 1937, se transformó en motor de una enorme actuación colectiva"

La trayectoria de Pino Sosa lo simboliza con nitidez. Su historia personal —una hija que crece sin padre, asesinado en 1937— se transformó en motor de una enorme actuación colectiva. Lo que comenzó como una búsqueda digamos que íntima derivó en organización, documentación, presión social y, finalmente, identificación científica. Que décadas después los restos de su padre pudieran ser recuperados y nombrados no es solo un acto de reparación familiar: es una enmienda a la totalidad del silencio histórico. Su figura representa a muchas familias canarias y españolas que han sostenido la memoria cuando el Estado aún no lo hacía.

Junto a esa dimensión humana, el trabajo de historiadores como Sergio Millares Cantero aporta estructura y contexto. La represión no fue un episodio difuso de violencia, sino un sistema con expedientes, tribunales y sanciones diseñadas para castigar, arruinar y excluir. Investigar los procesos de responsabilidades políticas o la represión en las islas no es reabrir heridas: es explicar cómo se configuró el miedo, el poder y la desigualdad en la sociedad canaria contemporánea.

La ciencia, por su parte, ha cambiado las reglas del juego. La labor genética del doctor José Pestano Brito muestra que la memoria no es solo relato, sino evidencia. El ADN convierte la hipótesis en identidad, el indicio en nombre y la fosa, el pozo, la cuneta el barranco o la sima en historia personal restituida. Del mismo modo, la arqueología que impulsa Xavier Velasco Vásquez en espacios como la Sima de Jinámar de la mano del Cabildo de Gran Canaria transforma los lugares donde acaeció el horror en espacios de conocimiento, donde cada objeto y cada resto óseo hablan con el lenguaje de la prueba.

Si algo evidencian estos 50 años de libertad es que la democracia también se construye mirando de frente a sus sombras"

Memoria, en este sentido, no es pasado: es un derecho presente. Nombrar, identificar y explicar no divide a una sociedad democrática; la hace más consciente de su propia fragilidad y de los límites que nunca deben volver a cruzarse. Si algo evidencian estos 50 años de libertad es que la democracia también se construye mirando de frente a sus sombras.