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El simposio organizado por Ulleye rescata la memoria de los represaliados del franquismo olvidados
El director de cine Vicent Monsonís protagoniza el parlamento central del tributo a los asesinados en la estación en los estertores de la Guerra Civil

Homenaje a las víctimas del bombardeo en la estación de Xàtiva. / Levante-EMV

El pasado fin de semana se desarrollaron en la Casa de la Cultura las jornadas del , que en esta ocasión contaron con 7 ponentes, de forma paralela al emotivo homenaje que tuvo lugar el domingo en la estación de ferrocarril. Reflexión sobre el sentido de los memoriales, recuperación o ampliación de biografías de represaliados, y testimonios de experiencias vividas en el tránsito de la democracia a la dictadura, fueron los temas claves en esta edición del simposio organizado por Ulleye.
Abrió las jornadas el profesor emérito de filosofía y sociología, Salus Herrer i Gomar, que recordó su lucha en los años de la Transición por la introducción del valenciano en la iglesia, de su expulsión del seminario por clérigos reaccionarios, y su defensa de los derechos humanos, de la igualdad, y del valenciano como lengua de cultura, en el difícil contexto de mediados de los años setenta y ochenta, cuando a pesar de la muerte del dictador, el inmovilismo franquista seguía aferrado a las instituciones y a la sociedad que nacía a la democracia. Como muestra de reconocimiento y agradecimiento, la pintora local María Teresa Pastor le hizo entrega de una de sus creaciones.
Ricard Torres Camil, profesor emérito y director científico de las ponencias, presentó algunas consideraciones para debatir sobre si el movimiento memorialista tenía futuro en el contexto actual, y propuso la creación de todo un nuevo lenguaje, más científico y racional, que aleje del sentimentalismo, tan propio de los que pretenden recordar a los familiares, con los que les une un vínculo de sangre, que tiende a idealizar al personaje en exceso, y olvidar la objetividad necesaria para afrontar sin anacronismos, el análisis del pasado
Mar Juan, artista y profesora sustituta de la Universitat Politècnica de València, detalló los proyectos museísticos en los que trabaja para visualizar de una forma plástica el horror de la represión franquista, y poder superar los traumas y los códigos de silencio generados por los familiares con descendientes fusilados en Casablanca de Xativa, por ejemplo, creando amuletos, collares, o toda clase de pequeños objetos personalizados, que puedan transformar el dolor en perpetuo recuerdo.
El profesor e investigador, Salva Catalá, analizó el por su apoyo al bando republicano desde una perspectiva comunista. Sin delitos de sangre, le hicieron pagar con años de cárcel y destierro, sus numerosos artículos en contra del avance franquista.
Carlos Arruñana, investigador y divulgador, amplió los datos de la biografía de José Martínez Ramón, uno de los dos setabenses que lograron salir con vida de campos de exterminio nazi. Rememoró su pasado como representante de la CNT en Xàtiva, su pasó como soldado de la 119 Brigada Mixta, su colaboración con la Resistencia Francesa, su pasó por ocho campos, hasta que fue liberado de Allarch el 30 de abril de 1945, y su reincorporación a la vida civil, hasta su muerte en la localidad de Foix.
Cerró el apartado biográfico la integradora social Vero Llopis, que recordó la figura de su bisabuelo, Pasqual Oltra Ordiñana, miembro del Comité Revolucionario del Ayuntamiento del Genovés, en tiempo de la Guerra Civil, que fue detenido y encarcelado por intentar gestar una colectividad agraria en el pueblo.
La historia de Fabián Fenollar
Como gran testimonio de la memoria viva de la Guerra Civil, de la triste postguerra, y de la Transición, se contó con la intervención de Fabià Fenollar Blanquer, histórico regidor del PSOE de Xàtiva, desde los finales de los años 70 hasta mediados los ochenta, e hijo de represaliado durante la Guerra Civil. Su padre, Fabián, fue un comerciante de pescado del Mercat, aficionado al canto, y formado como tal en la Sociedad de la Música Nova. En la guerra, además de actuar como barítono en improvisadas zarzuelas para los soldados, hizo funciones de “canguro” dentro del Comité, es decir, de buscar a desertores que no deseaban acudir al frente de guerra a defender la República. Ello le costó una pena de presidio, que le fue redimida en Xàtiva gracias a la amistad con un líder falangista, amigo de la familia. Alegría efímera puesto que, tiempo más tarde, una simple delación sin pruebas, que le implicaba en asesinatos como acompañante, le llevó de nuevo al presidio en Xàtiva, a cumplir otra condena.
Quiso reivindicar Fabián hijo el papel anónimo desarrollado por decenas de esposas de presos, que sacaron adelante a la familia en ausencia de sus maridos, y relató cómo acudían a la prisión de Xàtiva, para que los padres encerrados pudieran ver a sus hijos, además de llevarles cariño y víveres. Todo bajo la atenta supervisión de unos carceleros que, en ocasiones, no dudaron en requisarles alimentos, ante la indignación de las esposas. Aquellas que protestaban enérgicamente, recibían como castigo el rasurado del cabello, y la obligatoriedad de llevar un pañuelo rojo sobre la cabeza como castigo.
De la Transición, recordó que fue de los primeros en sugerir la idea de realizar un homenaje a las Víctimas del Bombardeo de la estación de Xàtiva, cuyos restos sin identificar se localizaban en una fosa común localizada en medio del Cementerio General. La idea se la sugirió la costumbre de una clienta de su pescadería, que solía llevar cada año una rosa al monumento de los caídos en la Guerra de Cuba. Recordó también su retirada de la política activa, indignado por la falta de democracia interna en el seno del PSOE, y la falta de actuación contra el nepotismo en el reparto de cargos públicos de la administración local.
Homenaje a las víctimas
Por otra parte, el Ayuntamiento de Xàtiva conmemoró el domingo, en la plaza de la estación, el bombardeo perpetrado por la aviación fascista italiana en los estertores de la Guerra Civil española. Este año, el parlamento del acto corrió a cargo del director de cine Vicent Monsonís, autor de la película «La invasió dels bàrbars».
También intervinieron en el acto el presidente del Consell de la Joventut de Xàtiva, Guillermo Pastor Navalón, así como el alcalde de la ciudad, Roger Cerdà i Boluda.
Una vez finalizados los parlamentos, tuvo lugar junto a la escultura de L’Aixopluc la tradicional ofrenda de coronas de laurel en recuerdo de las víctimas. El evento contó con las actuaciones de Pep Gimeno "Botifarra", de la Muixeranga de Xàtiva, y de la colla La Socarrà. El homenaje fue de nuevo conducido por la periodista enguerina Emma Gómez Pastor.
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