diumenge, 11 de març de 2018

MARÍA PÉREZ LACRUZ, ANARQUISTA, combatiente de la columna de hierro, VEJADA, MALTRATADA, VIOLADA, su hijo ROBADO, FUSILADA por los franquistas en 1942

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María Pérez LaCruz jabalina word pressMaría Pérez LaCruz nació en Teruel, España, el 3 de mayo de 1917. Sus padres fueron Manuel e Isabel. El apodo “La Jabalina” de todas las mujeres de la familia, se debe a que su madre era de Jabaloyas, sierra de Albarracín. La necesidad económica obligó a la familia a mudarse a la ciudad portuaria de Sagunto en Valencia cuando María tenía solo 6 años, donde existía un problema de conflicitidad laboral muy importante debido a las desgraciadas condiciones de vida de los trabajadores vinculados al ferrocarril y a las minas de Teruel.
María y sus 5 hermanos ayudaron a la familia trabajando en un puesto de verduras en el mercado. María también trabajaba como limpiadora en casa ajena. Con 17 años se afilió a la Juventud Libertaria, y en agosto de 1936 se unió como enfermera a la milicia anarquista de la “Columna de Hierro” para luchar contra el fascismo, ayudando a establecer un hospital en el frente de Mora de Rubielos a Sarrión. Durante la Batalla de Teruel el 23 de agosto de 1936, recibió una herida de bala en la pierna en Puerto Escandón, que le fracturó un fémur. Fue hospitalizada hasta el 24 de diciembre de 1936 en el hospital de Valencia.
El historiador Eladi Mainar, en su libro De los milicianos a los soldados: columnas valencianas en la Guerra Civil española, señala que las mujeres se unieron como enfermeras a la Columna de Hierro, igualando a los milicianos en su capacidad para usar fusiles en la lucha contra los rebeldes. Mainar enfatiza la conciencia y el desarrollo social alcanzado por las mujeres en esos tiempos revolucionarios. Nunca antes en España las mujeres habían alcanzado niveles tan elevados de liberación social, política, económica y sexual. En noviembre de 1937 la columna desapareció regularizándose en la 83ª brigada mixta del ejército de la República, aprobando el gobierno republicano un decreto que prohibía la presencia femenina en las trincheras. En su libro, La historia de la columna de hierroAbel Paz cuenta que: “Vi a mujeres llorar por coraje y furia cuando les dijeron que ya no podían pelear en la Brigada o en cualquier otro frente, eran igual de valientes y lideradas desde el frente en cada ataque”.
María trabajó después en una fábrica de armas en Sagunto y luego en Cieza en Murcia en una fábrica de acero. Con la victoria franquista, el 23 de abril de 1939 fue arrestada por la guardia civil, le afeitaron la cabeza y la hicieron desfilar por las calles. Ingresó en la Prisión provisional del Convento de Santa Clara el 18 de enero de 1940, y trasladada el 16 de enero de 1942 a la Prisión Provincial de Mujeres de Valencia. Durante sus 3 años en prisión fue reiteradamente golpeada y torturada, pero se negó a reconocer nada. Dio a luz a un bebé el 9 de enero de 1940 en el Hospital Provincial de Valencia, pero se lo arrancaron tras el parto. De la criatura no se ha vuelto a saber, si fue niño o niña, como otras tantas historias que ocurrieron con los niños de la guerra, como tantos hijos de presas en cárceles franquistas, robado, sustraído, y entregado en adopción.
En 27 de febrero de 1942 fue ratificada la prisión de María Pérez Lacruz. Fue acusada en una farsa de consejo de guerra el 28 de julio de 1942 de “ayudar a la rebelión”, de vivir mujer amancebada, de “carácter libertino”, “exaltada” y que cuando trabajó en la siderurgia participaba públicamente de los valores republicanos y despreciaba los del bando sublevado. Fue acusada del asesinato del cónsul boliviano en Valencia, donde no había existido dicho consulado, y de asesinatos que se habían producido mientras estuvo hospitalizada en el hospital de Valencia, como confirmaron el jefe de traumatología del hospital D. Francisco Martin Lagos que certificó que María estaba ingresada por fractura de fémur causada por arma de fuego. Los líderes falangistas locales dijeron que “ella no había tomado parte en los crímenes”. El nombre de sus delatores siempre fue ocultado. Severiano Jiménez Basarte, practicante del Hospital de la Siderurgia, certificó que el comportamiento de María era intachable.
El 29 de julio de 1942 un comunicado del Juzgado Militar condenó a María Pérez Lacruz a la pena de Muerte, sin embargo no pudieron acusarla de ningún crimen, sino de los delitos de “adhesión a la rebelión” y “desafección al Movimiento”. El 8 de agosto de 1942, fue fusilada junto a otros 6 presos varones contra la pared del campo de tiro de Paterna (Valencia). Ella recibió una bala en la cabeza y otra en el pecho. Tenía 25 años.
En el libro de Manuel Girona RubioUna miliciana en la Columna de Hierro: María “la Jabalina”, en la novela de Rosana Corral-MárquezSi me llegas a olvidar, y en la obra de teatro María La Jabalina (1942-1917) de Lola López, se demuestra con pruebas irrefutables la inocencia de María, rebatiéndose una a una todas las acusaciones vertidas sobre la protagonista de la historia, la falsedad de los cargos, el vil asesinato en que se convirtió la ejecución de esta joven anarquista, y la sangrienta farsa que se representaba en estos consejos de guerra en los que la justicia siempre estaba ausente.
En el año 2003 se dedicó un homenaje de la Associació de Dones de Baladre ”Trencant Silencis del Puerto de Sagunto, para exaltar a las mujeres que vivieron en una etapa represiva y que ello no les impidió llevar a cabo sus ideas de libertad, entre ellas María “La Jabalina”. En septiembre del año 2003 solicitaron al Ayuntamiento que dedicara una calle o plaza con su nombre. Hoy en el barrio de La Pinaeta hay una calle que se llama María Pérez Lacruz “La Jabalina”.

Documentación: Levante-emv.com (Rafel Montaner). katesharpleylibrary (Benjamin Lajo and Rafa Montaner). Puertoreal.cntLibcom (Nick Heath). María “La Jabalina”: Una víctima de su tiempo (Begoña Arroitia Ramírez y Nicolás Clavel Amat). Episkenion 2, nunca es siempre en teatro, María La Jabalina (1942-1917) (Lola López).

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