dissabte, 24 de gener de 2015

VOLUNTARIOS GRIEGOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


http://www.foroporlamemoria.info/brigadas_internacionales/voluntarios_griegos.htm





Muchos historiadores han caracterizado a la guerra civil española como una de las mas sangrientas. La resistencia del bando republicano movilizó a ciudadanos de todos los países del mundo que enviaron todo tipo de ayuda. La mas esencial y solidaria de estas ayudas fue la misión de aquellos voluntarios (combatientes) de muchos países que formaron las Brigadas Internacionales.


Un gran contingente de voluntarios griegos participaron en las más importantes batallas de nuestra guerra civil, como la defensa de Madrid, en el valle del Jarama, en Teruel o en la batalla del Ebro. Podríamos decir que esta participación y sacrificio de los griegos en el lado republicano español en 1936 significó uno de los mayores actos de solidaridad de un pueblo hacia otro.


En realidad la guerra civil española fue una de las más desastrosas de nuestra historia. Lo avalan el medio millón de muertos, innumerables heridos, miles de exiliados políticos y otros daños que tardaron largos años en cicatrizar. Desde muchos países, se envió ayuda al lado republicano, comida, fármacos, armas. Sin embargo el apoyo más importante a la España republicana fue el envío de combatientes (voluntarios). Siendo quizás la primera vez en la historia de los pueblos modernos que hombres de distintas nacionalidades, con idiomas diferentes, dan su vida por unos ideales comunes. Jóvenes y mayores, de oficios diferentes que creían en la democracia y al mismo tiempo en la posibilidad de crear una sociedad mas justa.


Llegaron a España unos 35.000 voluntarios de 53 nacionalidades distintas que se agruparon en diferentes unidades que tomaron el nombre de Brigadas Internacionales. Lucharon ferozmente en todos los frentes y en muchas ocasiones dieron importantes victorias a los republicanos. Una gran parte, (cerca de un tercio) de ellos, dejaron para siempre sus huesos en España.


Los griegos no se quedaron inmóviles ante este llamamiento internacional, a pesar de encontrarse bajo el régimen dictatorial del 4 de agosto del general Giánis Metaxás. Rápidamente se alistaron aunque Metaxas tratara de perseguirlos y de ocultar su existencia. Importantes navieros griegos enviaron barcos cargados de armas y alimentos para los republicanos españoles. Según las informaciones de aquella época, desde los primeros momentos de la guerra civil española, comenzó a organizarse en Grecia un ejercito de voluntarios. Cerca de 2000 voluntarios estaban dispuestos a venir a España. Ante esta respuesta popular el régimen de Metaxas no solo se vio obligado a impedir su salida del país cerrando las fronteras, sino que detuvo a muchos de ellos como conspiradores comunistas. Algunos de los que conseguían salir con destino a España por la frontera yugoslava fueron encarcelados y muchos desaparecieron para siempre. No obstante muchos de ellos pudieron embarcarse gracias a la ayuda de los marineros (pues el sindicato marítimo era contrario al régimen de Metaxás) y zarpar hacia el puerto de Marsella, disimulados como trabajadores que buscaban empleo en Francia. Desde allí pronto establecían contacto con miembros de las Brigadas Internacionales y su camino hacia España estaba abierto. Al número de griegos que venían de Grecia, muchos de ellos enviados por el partido comunista Griego (KKE), se unieron los griegos de la diáspora, (como es conocido un tercio de los griegos esta esparcido por los confines del mundo). 

Todos consideraban que la guerra por la democracia en España era la guerra por la democracia en su propio país. Así vinieron griegos desde América, desde Canadá, desde Francia, Egipto, Bélgica, desde la Unión Sovietica incluso desde Chipre, éstos últimos eran unos 600, número muy elevado en relación a los habitantes de la isla, que lucharon fraternalmente con sus hermanos los griegos. 

Finalmente vinieron un pequeño número de griegos del norte de Epiro y otro importante número de heleno-hebréos de Salónica. El número de voluntarios griegos no puede cifrarse con exactitud, pero se estiman en unos 600 entre los que se encontraban tres mujeres llegadas desde Canadá para prestar servicios como enfermeras. De ellos un gran número eran marineros. El resto eran de todas las profesiones y oficios imaginables (soldadores, obreros de la construcción, carpinteros, camareros de restaurantes etc..) también importantes lideres sindicalistas. Naturalmente existía un gran porcentaje de estudiantes. Muchos militantes del partido comunista griego KKE, aunque gran parte de los estudiantes no pertenecían a ningún partido político.


La mayoría de estos voluntarios entraron en España a través de Francia pues era la vía de acceso más segura. El pueblo de este país, como escribió La Pasionaria, tan cercano al corazón del pueblo español hizo grandes esfuerzos y prestó una inestimable ayuda a la causa republicana. Existían centros de acogida de voluntarios en París, en Marsella, en Perpiñán y en otras ciudades francesas y desde allí cruzaban los Pirineos hacia España o eran embarcados como polizones en barcos hacia los puertos de Cataluña y Valencia. El centro neurálgico de reclutamiento de los voluntarios extranjeros se estableció en Albacete, allí permanecían un mes y después eran redistribuidos a los distintos frentes de batalla. El primer contingente de voluntarios griegos llegó al puerto de Valencia procedente de Marsella en octubre de 1936 y fue asignado a la onceava división con el nombre de Dobrofski. Días mas tarde llegaría otro grupo con el nombre de “Télman” que fue asignado a la doceava división. Estas dos divisiones pronto entrarían en combate en importantes batallas en los alrededores de Madrid en el mes de noviembre. Batallas que fueron decisivas para toma de la capital y para el avance del bando republicano. A los republicanos españoles no les caían bien los italianos por estar del lado de Franco, pero alababan a los griegos y expresaron sus sentimientos en las paredes de la capital haciendo pintadas que rezaban “Viva Grecia, muerte a los italianos y macarronis”. Poco a poco el número de brigadistas fue aumentando, de manera que en enero de 1937 se crearon otras 3 divisiones con una importante representación de voluntarios griegos. En la división francesa había unos 60 griegos, la mayoría de Chipre. En la División Balcánica “G.Dimitróf” los griegos eran alrededor de 160, es decir 1/5 de ellos y unos 100 estaban en la División americana “Abraham Lincoln”. La mayoría de los griegos que lucharon en el bando republicano estaban en la 15 división que se bautizó en la batalla del Jarama, donde los griegos destacaron por su valentía y coraje. Con el paso del tiempo, los griegos decidieron formar su división propia, lógica decisión bien por razones culturales y principalmente por el idioma. Así hacia mediados de 1937 se crea la división “Nikos Sajariádis”, que participó en la batalla de Belchite. Naturalmente no todos los griegos se unieron a ésta última. Así muchos otros prefirieron seguir en sus respectivos puestos y griegos que habían venido de América permanecieron en la división Lincoln y otros en la división francesa.


En la batalla de Brunete (verano de 1937) la 15 división registró numerosas bajas, sin embargo donde más griegos cayeron fue en Belchíte los días 26 y 27 de agosto. De los 850 hombres que formaban la compañía Dimitróf quedaron solamente 250, y de los 75 griegos que formaban parte de ella, solo se salvaron 17. Tras la derrota de Belchite, la división griega casi se disolvió pues los heridos fueron enviados a diferentes hospitales y los que no distribuidos a otras compañias, pero a mediados de noviembre resurge con el nombre de “Rígas Férreos” y con este nombre continuó hasta el fin de la guerra. En la gran confrontación que aconteció en Teruel en diciembre de 1937 el primero que entró en la ciudad, después de los tanques fue el griego Minás Zomaídis, (quién antes ya había participado en la batalla de Brunete). Por este logro fue nombrado Teniente.


A principios de mayo del 38, Franco concentra gran parte de su ejercito en Aragón, con la intención de dividir España en dos. El ejército republicano empieza a retroceder. La 15 División , formada por muchos griegos se encontraba en la retaguardia. Por ello sus bajas fueron mayores que la del resto de las secciones. Durante toda esta dramática retirada, los griegos lucharon heroicamente hasta que las tropas de Franco llegaron hasta el mar, dividiendo España en dos zonas, la nacional y la republicana. La última gran batalla que enfrentó a republicanos y nacionales, fue la Batalla del Ebro, donde también brigadistas griegos sufrieron muchas bajas. El agradecimiento de los españoles hacia los griegos se dejó ver de muchas formas no solo por la gente sencilla, sino también por el Gobierno Republicano. En honor de los brigadistas griegos se celebró en Barcelona una manifestación donde tomaron parte no sólo los que habían sobrevivido a los combates, una gran parte de ellos heridos, sino que acudieron los marinos griegos que habían llegado al puerto para abastecer a la ciudad.

Al finalizar la guerra, los voluntarios griegos poco a poco abandonan España. Unos hacia Inglaterra, otros hacia América, muchos otros no tenían donde ir puesto que no se les permitía la entrada en su país. Algunos consiguieron embarcarse como polizones, otros pasaron a Francia por Cataluña donde serían encarcelados y otros se fueron a la Unión Soviética. Los que consiguieron entrar en su país acabarían en las cárceles o en el ejército de la resistencia, puesto que en pocos meses verían como empezaba la Segunda Guerra Mundial y serían ocupados por alemanes e italianos. Para ellos empezaría una nueva era .


Sólo en el cementerio de Madrid hay 27 tumbas con nombres griegos, siendo éstos una mínima parte de los fallecidos en los alrededores de la capital.


Como quiera que fuera la participación de los griegos en el lado republicano español, no fue un simple acto de solidaridad nacional sino que supuso un acercamiento entre dos pueblos, un hermanamiento único por una misma causa.