divendres, 23 de gener de 2015

Los anarquistas aragoneses, esos olvidados a conciencia: Francisco Ponzán Vidal (1911/1944).


http://arainfo.org/2015/01/los-anarquistas-aragoneses-esos-olvidados-a-conciencia-francisco-ponzan-vidal-19111944/


Enviado por  el 23 enero, 2015
Placas a la memoria de Francisco Ponzán en el Parque Compans Caffarelli de Toulouse.
Placas a la memoria de Francisco Ponzán en el Parque Compans Caffarelli de Toulouse.
El olvido mata por segunda vez, esto es lo que ha pasado con muchísimos militantes anarquistas españoles y aragoneses en particular. Sus vidas podrían ser el argumento de una película de acción, vivieron rápido, a tope, en un escenario convulso y pletórico de militancia y de compromiso con sus ideales. Francisco Ponzán nació accidentalmente en Oviedo el 30 de marzo de 1911, lugar al que habían trasladado a su padre (natural del pueblo oscense de Sena), pronto volvieron a Huesca de donde era su madre y allí transcurrió su vida… Su madre, que quedo viuda muy pronto y con cinco hijos, tuvo que sacarlo de los Salesianos debido a su espíritu rebelde y meterlo de aprendiz en una librería donde el dueño del negocio, un hombre considerado, convenció a su madre para que lo llevara de nuevo a estudiar dado el interés que había mostrado por la lectura. Tras la conversación ingresa en el colegio Urzola, uno de los más reputados de Huesca y con 14 años, tras un examen previo entra en el Colegio Nacional… Es aquí donde entra en escena una de las personas más importantes para Ponzán, se trata de su maestro Ramón Acín, un hombre del que decían era todo corazón y bondad, al que respetaba todo el mundo. En su testamento escrito en una cárcel francesa poco antes de su asesinato manifiesta: “Deseo que mis restos sean trasladados un día a tierra española y enterrados en Huesca, al lado de mi maestro, el profesor Ramón Acín y de mi amigo Evaristo Viñuales”, cuestión que no se ha cumplido pues fue ejecutado por los nazis en Buzet-sur-Tarn, una pequeña localidad cercana a Toulouse dos días antes de que la ciudad fuera liberada y allí continúa… R. Acín era un revolucionario, representó a los sindicatos del Alto Aragón en plenos y congresos de la CNT, de una vasta cultura, inteligente…Ponzán nunca lo olvidó, tampoco sus ideales que los hizo propios, por ellos, libertad, igualdad y justicia social, perdió la vida en plena juventud con 33 años.
Antes de terminar los estudios y debido a su activismo en mítines, huelgas, pequeños sabotajes, pronto fue objeto de vigilancia policial, lo mismo sucedía con Viñuales. Acudía con frecuencia al Palacio de Justicia a escuchar las defensas que hacía Eduardo Barriobero Herránz a los delincuentes, magnífico orador que entusiasmaba a los jóvenes ya que veían en él a un auténtico defensor de la clase humilde incluso hasta con sus bienes. Este hombre fue fusilado al caer Barcelona, F. Ponzán no pasaba por una buena situación económica que digamos, al terminar los estudios comenzó a hacer paquetes de gaseosa en la farmacia de Jesús Gascón de Gotor (fusilado también) para pagar el título y solicitar escuela, se la concedieron en el pueblecico de Ipas, al lado de Sabiñánigo…
El 8 de diciembre del 33 estalla la revolución en Aragón y Rioja, en Zaragoza (sede del Comité Nacional de la CNT) se instala un Comité Revolucionario y la refriega entre anarquistas y fuerzas del orden y ejército duró varios días, tras los cuales fueron detenidos prácticamente todos los cuadros del sindicato en Aragón, entre ellos Durruti, Cipriano Mera e Isaac Puente, miembros del Comité Revolucionario… En unos cuantos pueblos se llegó a declarar el “comunismo libertario”, fue breve, pero ilusionante y aunque apenas se habla de este episodio se anticipó en varios meses al levantamiento de Asturias… Ponzán, junto con otros compañeros de Huesca habían bajado a Zaragoza con la intención de participar en el movimiento pero fueron detenidos, a él lo condujeron a la Aljafería y al resto a la cárcel de Predicadores. Parece que la policía no se andaba por la rama y los interrogatorios incluían malos tratos. A la pregunta de: “¿A qué habéis venido a Zaragoza?”, la respuesta fue: “De putas”…
Al salir de la cárcel se incorporó como maestro en Castejón de Monegros, posteriormente con la plaza de maestro en propiedad lo encontramos en Galicia, en Baos-Corzón, ayuntamiento de Mazaricos y en enero del 36 en Camelle, ayuntamiento de Camariñas (Coruña)…
El año 36 fue testigo de una intensa agitación social con atentados, huelgas, sabotajes… Desde octubre del 34 el país estaba sometido al estado de excepción y a la censura de prensa. La represión era constante y los presos de carácter político y social pasaban de los 30.000. La CNT sufría la clausura de sindicatos y ateneos libertarios, además de aportar un buen número de los presos antes citados. El 16 de febrero se celebran elecciones a Cortes y gana el Frente Popular, este hecho supone el auge del terrorismo de derechas… En marzo se dispara al catedrático socialista Jiménez de Asúa que resultó ileso aunque muere su escolta, el policía J. Gisbert. En abril asesinan al juez M. Pedregal que había condenado a 25 años a uno de los autores del atentado, el falangista A. Ortega. En mayo asesinan al capitán Carlos Faraudo, miembro de la UMRA (Unión republicana antifascista) y el 12 de julio matan al teniente de la Guardia de Asalto, también de la UMRA, J. del Castillo. Un día después los compañeros de éste hacen lo propio con Calvo Sotelo, diputado monárquico y ministro en la dictadura.
El 15 de julio del 36, Ponzán cogió vacaciones y vuelve a Huesca para vivir los momentos previos al llamado Alzamiento. Después de pasar unas horas con su madre y hermana pequeña, se despidió con un: “Tengo prisa. Me voy. Ya hablaremos esta noche…” Nunca más volvieron a verlo.
El 18 de julio fue muy movido, Manuel Carrascosa era el gobernador, por la noche estaba reunido con los partidos de izquierda y con los sindicatos para ver qué se hacía, pero titubeó ante la petición expresa de armas que le hacían para defenderse de los militares. En la calle se sucedían las arengas y se pedía armas a gritos. Ponzán se subió a un camión se dirigió a la gente en estos términos: “¡Queremos y necesitamos armas! ¡Si no nos las dan hay que ir a buscarlas! ¡Ya hemos perdido demasiadas horas!” y junto con más hombres se dirigieron a la armería de Juliana Miravé, la luna del escaparate saltó en pedazos y cogieron y distribuyeron las escasas armas, balas, cartuchos… Volvieron al Gobierno civil a esperar qué decidía Carrascosa. A eso de las 3 de la madrugada, Ponzán, decide subir al despacho del gobernador y terminar con esa angustiosa situación y se sucede una escena muy recordada posteriormente, Acín le coge del brazo y lo contiene diciéndole: “¡Espera, Paco, no seas loco, nos vas a perder!” Ante el respeto que le tenía se contuvo aunque estuvieron discutiendo sin ponerse de acuerdo… Cabría preguntarse sobre quién tenía razón, desde luego los acontecimientos posteriores dejaran clara la amarga respuesta. Téllez en su libro manifiesta “¡Cuán cara pagaron su indecisión muchos de los que en aquellas horas cruciales confiaron en la buena fe del pusilánime gobernador!”. Y a partir de aquí empezó todo, el ejército tomó Huesca al igual que hizo en muchas otras capitales y territorios, la sublevación militar, mejor dicho, el golpe de estado, no triunfó y hubo que sufrir tres largos y cruentos años de guerra civil…
Ponzán huye de Huesca y se refugia una semana en Chibluco, en Casa Eusebio, donde vivían los hermanos Albas, de aquí fue avanzando con precaución intentando reunirse con otros compañeros que andaban como él. Llegó a Angües, pueblo que no había caído en las garras fascistas y allí se puso al día de la situación y dado el ímpetu exhibido por CNT y otras fuerzas antifascistas renace la ilusión de tomar Huesca. En Angües ya se había comenzado la revolución social colectivizando las tierras, aperos, animales, maquinas… A Ponzán se le asignó en seguida la responsabilidad del Comité de la comarca que agrupaba a unos 50 pueblos. El 6 de octubre se encuentra en Bujaraloz donde la Regional de la CNT ha convocado un pleno extraordinario de sindicatos. Allí asisten delegados de las columnas confederales, diferentes comités y sindicatos aragoneses, y se acuerda la constitución del Consejo de Aragón que tendría diez conserjerías, de las cuales 7 corresponderían a CNT, 2 a UGT y 1 a IR (Izquierda Republicana). Pocos días después quedaba constituido con la presidencia de Joaquín Ascaso y Ponzán consejero de Transportes y Comunicaciones…
En mayo del 37, cuando se suceden los tristes acontecimientos de Barcelona, las fuerzas del orden de esa ciudad controladas por el PSUC (de afiliación comunista) intentan tomar la central telefónica gestionada por los sindicatos CNT y UGT, se produce un enfrentamiento muy grave. Se levantan barricadas, suenan los tiros, se suceden las detenciones… Cuenta Téllez que Ponzán partió hacia Barcelona el primer día de los sucesos y estuvo en las barricadas del casco viejo de la ciudad que fue detenido por un grupo de comunistas y que otro grupo de compañeros lo liberaron in extremis cuando lo iban a fusilar… Por cierto que las consecuencias inmediatas de los sucesos de mayo en Barcelona y en otros sitios fue la incautación por el Gobierno Central del Orden Público y el control absoluto del Ejército en Cataluña. Desapareció la Conserjería de Defensa de la Generalitat y el ejército de Aragón y Cataluña pasó a llamarse Ejército del Este.
Pocos meses después, en agosto, un numeroso contingente de tropas con material de guerra nunca visto hasta entonces por allí queda acantonado en la zona con el pretexto de comenzar operaciones en el frente aragonés… A lo que fueron fue a disolver el Consejo de Aragón “manu militari” mediante el empleo de las citadas tropas, dos divisiones comunistas, la 27 Karl Marx (que abandonó el frente de Huesca y ese hueco lo cubrieron las confederales 25, 26 y 28, para más “inri”) y la 11 de Líster. Las dos ocuparon las zonas de Caspe, donde residía el Consejo, y Alcañiz, sede de la Regional de CNT…
Ponzán fue a Callén (Huesca), donde se encontraba el cuartel general de la 127 Brigada Mixta (25 división confederal) al mando de su amigo Máximo Franco. Allí entra en contacto con el grupo Libertador comandado por C. Continente, especialista en golpes de mano y sabotajes tras las líneas enemigas. Para justificar políticamente la disolución del Consejo se inicia la “Ofensiva de Zaragoza”, que sería liderada por tropas comunistas (divisiones 11 Líster, 35 Walter y 45 Kleber) con un armamento abundante y muy mejorado. Los objetivos fueron dos, la toma de Zaragoza y de paso, poner en evidencia que las “indisciplinadas huestes anarcosindicalistas” no habían sido capaces de liberar las tres capitales aragonesas de las garras fascistas. Dada la gran cantidad de tropas confederales estacionadas en el terreno, hubo unidades como la 127 Brigada que también intervinieron… La operación fue un rotundo fracaso y se desató una amarga polémica acerca de la incapacidad mostrada por el mando, que era comunista, al enviar a una muerte segura a un montón de gente en la toma del Vértice Crucetas de Zuera…
El grupo estaba instalado en un pueblo oscense cercano al frente, dos o tres veces por semana se internaban en campo enemigo donde recogían información de la red de agentes locales a la vez que les daban instrucciones acerca de qué vigilar. Normalmente se trataba de movimiento de tropas, de armamento, relevo de fuerzas, llegada o salida de unidades militares y qué dirección tomaban… También de detenciones, fusilamientos, en fin de todo lo que pudiera ser de interés, tal como puentes, hospitales, acuartelamientos, posiciones militares, depósitos de armas y combustible, vehículos militares, qué clase de tropa enemiga (legionarios, moros, falangistas, italianos…), etc.
Francia los metió en el campo de Bourg Madame y semanas después los trasladaron al de Vernet de Ariège, abandonado e inutilizado desde la I Guerra Mundial… El trato fue inhumano, miserable, incomprensible, como a decenas y decenas de miles de españoles. Aparte de formar parte activa en la puesta en funcionamiento de una mínima organización, Ponzán fue elegido como locutor del campo y cuya tarea era transmitir las órdenes de la dirección y aprovechó para mensajes personales, para dirigir palabras de aliento, solidaridad, organización… de autoestima tan indispensable en esas circunstancias.
Ponzán contactó con un matrimonio francés, Jean Bénazet y Cécile Loze que tenían un terreno y un garaje en Varilhes y que requirieron unas cuantas veces de sus servicios, lo cual aprovecharon para viajar a Nimes, Toulouse, etc. Él pertenecía al Partido Comunista francés y desde el principio prestó una ayuda inestimable a los españoles, sin fijarse en su filiación. Varilhes, con la precisa e infatigable colaboración de Jean y Cécile, se convirtió en el cuartel general de Ponzán.
Una gran preocupación de los libertarios que habían llegado a Francia, una vez fuera de los campos, fue la de intentar liberar a los compañeros que se habían quedado presos en España. La ratonera de Alicante fue enorme, miles y miles fueron encarcelados, sobre todo en el campo de Albatera, y padecían todo el peso de la represión franquista, de no ser liberados su muerte era segura. Parece que los primeros grupos que se dirigieron a España lo hacen desde Vernet, el primero en mayo del 39… En junio, Juanel, delegado de los campos de concentración en Francia del Consejo General del Movimiento Libertario (creado en Paris el 25 de febrero del 39), se dirige a Ponzán y le cuenta los objetivos del Consejo (en abril ya se habían visto en Nimes), éste acepta y se pone a la tarea de liberar a los compañeros en España, en poco tiempo se consigue el paso a Francia de unos cuantos, entre ellos del aragonés Saturnino Carod, comisario de la 118 Brigada… Ponzán salió definitivamente del campo de Vernet en agosto con mucha tarea hecha.
Enlaces, refugios, dinero, armas, documentos, diferentes pertrechos, alojamientos, fuentes de información, detenciones y encarcelamientos… Organización, solidaridad, esfuerzo, compenetración, valor…
A finales del 39, Ponzán redacta un escrito y lo manda al Consejo, en él propone acción dentro del territorio español con sabotajes de todo tipo y respuesta contundente a los más reaccionarios del régimen, de tal forma que “de la sensación tanto a tirios como a troyanos de la existencia de la organización más fuerte que haya habido en la historia del proletariado”… Y puede así, en definitiva, salvarse el anarquismo internacional. Ponzán se daba un tiempo de 4 meses para organizar este proyecto que además de acción necesitaba dinero y en esta faceta el Consejo era indispensable… También expresa que está (están) dispuesto a llevarlo a cabo en caso de una respuesta negativa sirviéndose de toda clase de procedimientos, pues “a nada le tememos más que a nuestras conciencias y a nuestros muertos, y estos nada han de recriminarnos”.
Juanel lo llevó al Consejo y éste, por medio de Esgleas, lo rechazó de tal forma que tanto Ponzán como Juanel rompieron toda relación con el Consejo General del Movimiento Libertario. Ambos proseguirían la lucha al margen de la organización en Francia pero manteniendo contacto con lo que quedaba en España…
El 14 de junio del 40 los alemanes desfilan por Paris, ha caído Francia que es dividida en tres, Varilhes y Toulouse están en la Zona II, “Libre”, al sur este del país. Poco antes de que esto sucediera Marshall, oficial del Servicio de Inteligencia británico (IS), se pone en contacto con Ponzán y establecen conversaciones en Foix y en Varilhes, el papel de intérprete lo hacía José Estévez Coll, el que fuera comandante de la flotilla de torpederas de la Armada republicana. Poco después, el 7 de marzo, se ve con A. Remiro y tres días después con Catalá, otro compañero que también realizaba acciones para liberar gente por la frontera en Cataluña. Comienza pues la aventura con los Servicios Secretos y tal como comentaba Bénazet que le decía Ponzán: “Trabajando para los aliados tendré la posibilidad de trabajar para nosotros (los españoles), de luchar contra el franquismo, ¿comprendes?”
La red se puso en marcha, y ya en mayo del 40 se distribuye por toda España un manifiesto de la Alianza Democrática Española que Remiro y “Coteno” se encargan de pasar y distribuir. También en mayo, Ponzán pasó a Huesca y fue herido en un encontronazo con la guardia civil. En junio el embajador inglés abandona Francia, con él se van los cónsules y el personal diplomático, entre los que se encuentra Marshall… Robert Tarres (Teniente Tessier del espionaje francés), “el Padre”, acompaña al inglés hasta Burdeos donde se embarca en un submarino y éste le ofrece, además del automóvil en que se habían desplazado, a “mis españoles”. Le comenta: “Son los mejores que he tenido en mi vida. Me fastidia dejarlos así… desamparados”, “… conocen la frontera como su bolsillo y tienen amigos y puntos de apoyo en todas partes”. En esa conversación hablan de 15 agentes… Tarres tuvo que guardar un equilibrio muy sutil pues su departamento pertenecía al gobierno de colaboracionista de Vichy, se la jugaba él y también los aliados que contactaban con la Red. Así que jugando un papel de medida desconfianza y de hipocresía manifiesta la relación duró hasta el final de la guerra.
La Red de evasión permitió que cientos de aviadores aliados, agentes y oficiales del SR y CE (servicio de información y de contraespionaje francés) también inglés, belga, gaullista y polaco, así como los innumerables correos de la Resistencia cuyo encaminamiento regular debía conducir, cuatro años más tarde, a la liberación del territorio y a la victoria de los aliados.
En septiembre del 40 Ponzán se traslada a Toulouse, en principio debido a la nueva relación con Torras. Allí es presentado el grupo a la gendarmería y son matriculados regularmente como agentes del TR 117. El de Ponzán XP 9…
Terres cuenta que “las actividades de mi equipo de anarquistas se intensificaron en los últimos meses del 40, mientras que nuestras relaciones, de puramente profesionales que eran unos meses atrás, pasaban progresivamente al plano de la amistad” Mientras se retoma el contacto con el IS británico y es que hasta finales del 42 los ingleses mantienen a toda la Resistencia europea, luego, aunque continúan con la dirección no tienen la exclusividad. La Red de evasión creada por los británicos en Francia se llamaba “Organización” y después de la guerra se conoció por red Pat O´Leary, donde el Grupo Ponzán tuvo una actuación excelente, así lo reconocían los aliados. Albert Guérisse, alias Pat, Patrick o Rogers, médico belga, general de división…
Salvador Aguado, participante también en esta historia, se evadió de Francia un poco antes de la detención de Ponzán, publicó un libro en 1965 para sus alumnos de la Universidad de Guatemala y sus primeras páginas las dedicó a su amigo F. Ponzán… “…Muy poco tiempo había pasado y llegó la noticia… Temblaron los oídos y se asustó de espanto el miedo ¡François Vidal ha sido quemado vivo! Por la muerte que hablaba alemán y llevaba altas botas negras ¿Dónde estabais, Hölderlin, Nietzsche, Rilke?… ¡Cómo hubieseis llorado!…”
En la noche del 10 al 11 de noviembre de 1942 la Wehrmacht ocupa todo el territorio francés, incluida la Zona Libre como movimiento estratégico de respuesta al desembarco aliado en el Norte de África producido dos días antes… Y desde ese instante el Grupo debe reforzar la vigilancia y la precaución pues la Gestapo, la Abwehr y la SD (Scherheitsdienst, Servicio de Seguridad de las SS) comienzan a peinar la zona, asistidos con documentación oficial aportada por Vichy. Después de la traición de un tal Cole, los alemanes se dedicaron a arrestar, torturar, perseguir sin tregua a los integrantes de la Red, pero continuaron los pases de la frontera. En abril del 43 Ponzán era objeto de una verdadera caza al hombre tanto de alemanes como de franceses. Saliendo de la casa de dos compañeros vascos de la CNT se cruzó con un policía francés que lo conocía, le saco la pistola y lo detuvo por indocumentación (llevaba un carnet falso y mientras estuvo esperando en la comisaria se lo comió…). En mayo detienen a Terres (Tessier, “el Padre”) por orden de Vichy, pero ya habían caído un montón entre otros el propio Pat.
El 15 de Septiembre del 43 Ponzán comparece ante un Tribunal, le habían caído 6 meses de cárcel y ya tenía cumplida la pena, cuando iba a salir en libertad el juez Plantier-Cazejus emite otra orden de detención por “actividades antinacionales”, se le considera preso político. A principios de noviembre aparece en la prisión la Gestapo reclamando a Ponzán, pero un oficial francés de la cuerda de “el Padre” se negó a entregarlo. El 6 de junio los alemanes se presentan de nuevo a buscarlo esta vez con una orden del intendente de policía de Toulouse, Pierre Marty y se le traslada un pabellón controlado exclusivamente por los alemanes…. En el libro de Pilar Ponzán se relata toda la peripecia que pasó para averiguar lo sucedido, la estancia de su hermano en la cárcel y se describen testimonios de compañeros de prisión… Son estremecedores. El caso es que el 17 de agosto del 44, Ponzán junto a unos 50 más, son subidos a unos camiones y conducidos a no se sabe dónde, resultó ser Buzet-sur-Tarn, allí fueron quemados los presos de Saint Michel. Se da la circunstancia que Ponzán espero vestido con traje el momento de su detención, él sabía qué iba a suceder… Sus restos irreconocibles y completamente calcinados… El certificado de defunción de Ponzán dice: “DECEDE LE 17.8.1944 A BUZET-SUR.TARN. MORT POUR LA FRANCE” Dos o tres días después los alemanes emprendían la retirada de Francia…
Artículo publicado por la Revista l´Astral (nº57) | Para AraInfo