dissabte, 31 de març del 2018

Cuando Mussolini bombardeó por error un pueblo de Cádiz en plena Segunda Guerra Mundial

http://blogs.publico.es/strambotic/2018/03/mussolini-cadiz/


31MAR 2018
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Jaime Noguera
En el verano de 1941, cuando la Línea de la Concepción se preparaba para celebrar sus fiestas veraniegas, esta acabó reviviendo alguno de los momentos más dolorosos de nuestra Guerra civil, que había terminado solo dos años antes.
La Línea se preparaba para celebrar su Velada, que conmemora el nacimiento de la ciudad a mediados e julio. Esta, teñida de posguerra, se vestía como podía de faralaes y se engalanaba con farolillos y volantes, para celebrar su fiesta por antonomasia. No se imaginaban que Benito Mussolini, a unos 1600 kilómetros de distancia, les iba a aguar la celebración… y de la peor manera posible. Sin comerlo ni beberlo, el pueblo se convirtió durante unos minutos eternos en víctima de la Segunda Guerra Mundial.  Se destruyeron viviendas y murieron cinco personas. ¿El culpable de todo esto? Además de su jefe, un piloto italiano con muy mala puntería… o mucho miedo a las ametralladoras británicas.
Misión: bombardear Gibraltar
El 12 de noviembre de 1940, Adolf Hitler firmaría dictado la Directiva 18, en la que enunciaba el plan para la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial y para la toma de Gibraltar.  Mussolini debía avanzar en el norte de África hacia Egipto y el canal de Suez, lo que, con la toma del Peñón debía convertir el Mediterráneo en una enorme Ciudad de vacaciones para el Eje.
Gibraltar se había convertido en galería de tiro libre para las tropas del Eje desde el principio de la guerra, y resulta curioso que unos que le pegaron una fuerte somanta de palos a la colonia británica (que hoy se revuelve en la cama con alguna que otra pesadilla sobre el Brexit) fuesen los franceses. Wait a minute! ¿Los franceses? ¿Pero no eran de los buenos? Sí, sí, pero es que los amigos a veces se pelean, y los ingleses les habían hundido gran parte de la flota a sus brothers en Mers el Kebir (para que no acase en las zarpas de Hitler, que se había metido de okupa en el piso y se quedaba igual con la habitación más chula que con la estufa y los acorazados galos).
El 24 de septiembre de 1940, 83 bombarderos franceses habían aparecido tan campantes sobre el cielo de Gibraltar para devolverles el tupper a los ingleses. Según ABC“cayeron cien bombas que dejaron Gibraltar bastante destrozada”, algunas de 1500 kilos. Y es que a los hijos de la République no les había hecho ni pizca de gracia que Churchill convirtiese a 1300 marineros franceses en comida para peces.
Mussolini al ataque
Los italianos habían atacado por primera vez la colonia británica, según la Wikipedia, aquel mismo verano, unos meses antes que los tataranietos de Astérix. Lo habían hecho desde aeródromos en Cerdeña y usando aviones Savoia-Marchetti SM.8… pero solo dos. Nada que ver con los 80 aviones que desplegó Francia para vengar a su Marina. Y así lo hizo il Duce hasta que se rindió. Mandaba, como para cumplir el expediente con su aliado germano, un avión, dos…tres (su record fue enviar 10 aviones del 132º Gruppo Autonomo Aerosiluranti, el 19 de julio de 1942.
“Cagatta” en La Linea
En la noche del 11 al 12 de julio de 1941, un solitario Savoia-Marchetti SM 82Marsupiale despegaba desde Cerdeña portando en su bodega tres mortíferas bombas que el aparato debía llevar hasta la Bahía de Algeciras.
Según leemos en un artículo de Juan José Molina en Archive.org, sobre las tres de la madrugada del sábado 12 de julio, el SM-82 fue descubierto por los sistemas de detección acústica de la Roca y poco después soltaba su mortífera carga. El piloto seguramente deseaba hundir alguno de los mercantes surtos en la rada, pero el fuerte viento de poniente, la mala puntería del bombardero, o que se le soltasen los intestinos en cuanto la antiaérea inglesa empezó a resonar a su alrededor, hicieron que ninguno de los ingenios explosivos acertase su objetivo. Dos de las bombas fueron a parar a la Playa de Poniente, clavándose en la arena sin llegar a explosionar.
La tercera bomba, desnortada, era la que iba a amargar las fiestas a La Línea de la Concepción. Hizo impacto en la confluencia de las calles Duque de Tetuán y López de Ayala, y su tremenda explosión destruyó tres viviendas.
Muertos, heridos y tibias protestas
El fallido ataque italiano a Gibraltar se saldó con la muerte de cinco linenses y linesasMaría Caballero HidalgoTomás Caballero HidalgoJoaquina Morilla VegaJulia Rojas Torres y José Luis Valdés Díaz. Sus cuerpos tuvieron que ser desenterrados de los escombros con la ayuda de luces de camiones militares, dado que la explosión afectó al tendido eléctrico y dejó a la ciudad a oscuras. Hubo además numerosos heridos.
Las autoridades plantearon una mera protesta oficial ante los representantes del gobierno de la Italia fascista, pero Mussolini se la pasó por los tortellini. Durante los tres días siguientes los aparatos avión italiano violó el espacio aéreo español y llegó a soltar de nuevo bombas en nuestro suelo, sin causar afortunadamente ninguna baja.
Indemnizacion con truco
Al finalizar la guerra, el gobierno democrático italiano pagó a España una indemnización de 250 mil dólares por los daños causados por la Segunda Guerra Mundial a personas y bienes de nacionalidad española en La Línea de la Concepción, así como otros daños causados a personas y bienes españoles en el territorio de soberanía española o en el mar durante la guerra.
Sin embargo, no está claro si las víctimas vieron algo de aquel dinero. La cantidad estaba destinada a ser usada para amortizar parte de la deuda contraída por España ante Italia durante la Guerra Civil (sí, que además de invadirnos, cobraban por hacerlo) . España se tendría que hacer cargo de hacer efectivo el pago de las indemnizaciones a las familias de los fallecidos, de los gastos médicos de los heridos y a la compensación a los afectados por la pérdida de sus bienes.
Un epílogo explosivo
Hace un año, vemos en Europasur, un equipo de buceadores de la Armada procedentes de la Unidad de Buceo de Cádiz y de la Unidad de Buceadores de Medidas Contraminas tuvo que intervenir para neutralizar una antigua bomba de aviación encontrada  en las proximidades del paseo marítimo de Poniente, a 3,5 metros de profundidad en aguas de La Línea. El regalito parecía datar de la Seunda Guerra Mundial, así que bien podría ser una de las bombas soltadas por los italianos contra el peñón, hace casi 80 años.
Con información de ABCArchive.org , la Wikipedia y Europasur.
Jaime Noguera  es autor confeso de la novela España: Guerra Zombi.
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