dimarts, 24 de juliol de 2018

Ourense: Las obras borran la memoria de las víctimas del franquismo.


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Se conocen seis fosas comunes en Ourense, la mitad cubiertas por construcciones posteriores



REDACCIÓN22/07/2018 08:14 H.

Además de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, en el Valle de los Caídos están enterrados más de 38.000 combatientes de ambos bandos de la Guerra Civil, depositados en la mayor fosa común de España. Cadáveres que llegaron en casi 500 traslados desde fosas y cementerios de todas las provincias españolas, excepto de Ourense, A Coruña, Las Palmas y Tenerife. Al abrigo de la Ley de Memoria Histórica, en el año 2011, el Gobierno socialista hizo público el mapa de las fosas del franquismo. De las 2.382 contabilizadas–solo Tailandia tiene más fosas que España–, en Ourense se registran seis, aunque, según los datos de Justicia, solo una se ha exhumado en su totalidad.
En Carballeda de Valdeorras, en el paraje conocido como Rebroxada, en Soutadoiro, se accedió en septiembre de 2003, con grandes dificultades por la orografía, a la fosa en la que se encontraron los restos de Miguel Cardeñas Lozano, de 38 años y natural de Andújar (Jaen). Era conocido como el "maquis andaluz", asesinado en 1949 de un disparo en la cabeza. Se había fugado en 1944 del penal de trabajadores de las minas de wolframio de Casaio y se alistó en la guerrilla, viviendo durante cinco años en la Serra do Eixe. Sus nietos de Jerez protagonizaron una intensa movilización para recuperar sus restos.
Distinta decisión tomaron los familiares de Amalia López Ojea y Domingo Rodríguez Fernández, las víctimas de la fosa de Soulecín, también en Valdeorras. Asesinados y enterrados al borde de un camino en octubre de 1939. Los descendientes prefirieron una lápida en el lugar que la excavación. "Para dar ejemplo de la barbarie represiva", dijeron. En 2004, el Concello de O Barco colocó la inscripción sobre la fosa no intervenida.
Una hilera de nichos construidos en el cementerio de Santiago de Campobecerros impidió la excavación en la "Fosa do Lombo do Barco". En agosto del 36, fueron asesinados tres trabajadores portugueses. A uno de ellos, Antonio Ribeiro, lo enterraron allí. Los otros dos, fuera del cementerio.
Otra columna de nichos construída a posteriori imposibilitó recuperar los restos de Saturnino Rodríguez, maquis berciano conocido como "El Practicante". En 2010, los trabajos de excavación para localizarle en la fosa del cementerio vianés de Fornelo de Cova no dieron su fruto. La fosa es "desaparecida" al ser cubierta por las obras en el recinto.
Desaparecida por obras, esta vez por la autopista de las Rías Baixas, también está la fosa de Poula do Martiño, en Pentes. En una finca particular estarían enterradas dos personas, una identificada como Jose Luis Bouzas Fernández, asesinados en el verano de 1936.
La última, exhumada parcial, en el cementerio de Sorga, en A Bola. Aquí se encontraría el mayor número de víctimas conocidas en la provincia: ocho. Solo se conoce la identidad de tres, y solo de uno se pudieron recuperar los restos. 

La huella de las tumbas de los represaliados en los atrios de las iglesias

La Asociación para la Recuperación de Memoria Histórica, entre otros colectivos que reivindican que no se olvide a las víctimas del franquismo, sigue abriendo tumbas y recuperando restos. Hace una semana, reiniciaron una nueva búsqueda de los hermanos José María y Ricardo García Moral, dos labradores oriundos de Éntoma, en O Barco, aunque residentes en Montefurado, que fueron  asesinados en 1936 en A Pobra do Brollón. En 2016, los voluntarios de la asociación ya buscaron los restos en el cementerio de Castroncelos, en el atrio de la iglesia parroquial. Los resultados de las prospecciones fueron negativos, posiblemente, según las conclusiones de la excavación, por la nueva construcción de la iglesia de Castroncelos. Los familiares de los hermanos de Éntoma recopilaron testimonios que sitúan la posible fosa en otra zona del atrio de la Iglesia, pero la excavación reciente de la Asociación Para la Recuperación de Memoria Histórica ha vuelto a dar resultados negativos.
Según los expertos y el mapa del proyecto gallego Nomes e Voces, en Galicia, la mayoría de las víctimas del franquismo está enterradas en los camposantos y en los atrios de las iglesias. A las obras realizadas con construcciones de nichos en los cementerios o nuevas iglesias que cubren las fosas comunes del franquismo, se suma la dificultad de identificación que suponen estos enterramientos, a donde no solo iban a parar los fusilados de la guerra. Cientos de homosexuales, mendigos y otros colectivos comparten tumba con los represaliados. Las familias siguen buscando sus restos.