dissabte, 16 de febrer de 2013

La depuración de los maestros y maestras de la República.


Maestra y su alumnas, Torrubia del Campo, Cuenca, 1934.
Una de las tres maestras depuradas tras la Guerra.
Fotografía : Archivo Histórico de Cuenca


María Torres / 16 de febrero de 2013

Los maestros y maestras fueron el alma de la República. Aquellos maestros y maestras que transformaban el mundo, sobre todo cuando impartían su enseñanza en el medio rural, fueron también la columna vertebral del sistema democrático cuyo objetivo era modernizar el país y para ello había que educar en igualdad, garantizando el derecho de todos los ciudadanos a una educación pública gratuita, obligatoria y laica.

Marcelino Domingo, el primer ministro de Instrucción Pública, radical socialista y antiguo maestro en el período constituyente, definió la II República como “la República de los maestros”, y se convirtieron en los funcionarios más importantes del Estado.

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