dimarts, 12 de febrer de 2013

Málaga, 1937-1944.













Según un informe de un diplomático británico remitido al cónsul de Madrid en 1944, basado en el recuento y cifras de los vencedores fascistas, fueron 3.500 los ejecutados entre el 8 y el 14 de febrero de 1937 y 16.952 los condenados a muerte y ejecutados entre el 15 de febrero de 1937 y agosto de 1944 en Málaga por los fascistas. Este informe no hace referencia ni a los 5.000 muertos en la Masacre de la carretera Málaga-Almería, ni a los ejecutados en los diez años posteriores donde siguieron las ejecuciones...

En Málaga, tenemos la fosa más grande de Europa occidental en el viejo cementerio de San Rafael en Málaga, donde en las tapias del cementerio cuando tomaron la ciudad a comienzos de febrero de 1937, los franquistas fusilaban con la ayuda militar de los italianos ...

"Las tropas fascistas, con el apoyo de soldados italianos y mercenarios marroquíes sembraron de cadáveres los rincones más variopintos de la geografía malagueña a partir de la conquista de la ciudad y buena parte de la provincia desde febrero de 1937. Entre los restos exhumados se encuentran niños, mujeres, jugadores de fútbol, militares y una mujer embarazada con un feto de siete meses. Los católicos no faltaron a la gran orgía de sangre, que con el beneplácito de la Iglesia, fueron ajusticiados sin obtener la abosución del cura que acompañaba a los piquetes de ejecución. Entre los restos materiales encontrados destacan crucifijos, medallas de vírgenes y rosarios. ¡Nada fue un impedimento!

La brutalidad, las torturas y las palizas fueron otra de las tónicas características en los represaliados. Así, por ejemplo, muchos de los cadáveres presentan roturas de huesos, contusiones, o malos tratos, como en el caso de la imagen, donde el reo fue atado a la espalda con alambre de espino. No faltaron tampoco los tiros en la nuca y los de gracia. Entre la munición hallada, demasiadas balas de fabricación italiana, lo que confirma la participación de ésta en el asesinato de españoles."

http://memoriamalaga.blogspot.com.es/2012/08/una-imagen-en-facebook-crea-indignacion.html

"El carnicero de Málaga

Cuantas veces habremos oido, parodiado, aquello de "Españoles, Franco ha muerto". Aquel viejete, con los ojos enrojecidos y cara pálida, sufría el dolor de la muerte de Paco de forma muy similar a la mujer que transmitia la muerte de Kim Jong-Il. Era en blanco y negro, por supuesto, y aunque hubiera pasado ahora tampoco tendría mucho color porque esos tiempos eran grises, como los que repartían mamporros a diestro y siniestro contra todo aquel que pedía un poco de libertad (por cierto, ¿donde estarán estos tipos ahora? seguramente sean ultraliberales...).

Carlos Arias Navarro, último presidente del gobierno de Franco y primero de Juan Carlos I (sí, de aquel monarca que aún sufrimos y que juró fidelidad a los principios nacionales) tiene sin embargo un pasado más oscuro que esas patéticas imágenes de sus sollozos. Y es que nuestro tierno vejecito en los años de la guerra civil fue apodado "el carnicerito de Málaga". Vaya, ya no parece tan enternecedor, ese mote en medio de una guerra no presagia nada bueno...

En efecto, Arias Navarro fue fiscal tras la toma por parte de los sublevados de la ciudad Málaga. Málaga, la que sufrió y murió a manos de aquellos que hablaban de liberar España de no sé qué estupideces, se desangró cuando tropas naZionales e italianas la ultrajaron, cuando a los que huían de esa masacre una vez desmoronada la resistencia republicana (y los que huían eran mujeres, niños, ancianos y también, como no, hombres) se les ametrallaba sin piedad desde el aire y se les bombardeaba desde mar. Se cree que más de 3.500 personas murieron en la primera semana tras la caída de la ciudad, mientras que 16.952 fueron sentenciadas a muerte en los siguientes meses. Actualmente hay literatos de historia ficción de corte ultranazionliberal que pretenden convencer a cuatro papanatas de que estos juicios y sentencias fueron totalmente lógicas. Y lo fueron, realmente, desde el punto de vista de los vencedores que quisieron exterminar y acabar físicamente con los que no confesaban con su España grande y libre. Matarlos allá donde estuvieran, sin piedad, sin que la iglesia alzara la voz. Al fin y al cabo era su cruzada. Y Arias Navarro, ese viejecito que moriria en su cama sin juicio sumario fue uno de los verdugos que asesinaron a aquellos que quisieron evitar la barbarie protagonizada por Franco y sus compinches. Que no descanse en paz."

http://ningunsitioesbueno.blogspot.com.es/2012/05/el-carnicero-de-malaga.html