Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
En esta necrópolis existía una fosa en la que fueron asesinados y arrojados 18 vecinos de los municipios de Periana y Casabermeja
En esta necrópolis existía una fosa en la que fueron asesinados y arrojados 18 vecinos de los municipios de Periana y Casabermeja
MÁLAGA, 15 (EUROPA PRESS)
La Junta de Andalucía ha señalizado la fosa común del cementerio de Villanueva de Cauche (Málaga) como Lugar de Memoria Histórica como reconocimiento a las 18 personas procedentes de las localidades malagueñas de Periana y Casabermeja "que fueron asesinadas y arrojadas a esta fosa común, como tantas otras muchas personas que han sido víctimas de la dictadura franquista", según ha indicado el delegado del Gobierno andaluz, José Luis Ruiz Espejo.
Así, junto a los alcaldes de de Casabermeja, Antonio Artacho, y Periana, Rafael Torrubia, Ruiz Espejo asistió este pasado miércoles al acto de señalización de la fosa común del cementerio de Villanueva de Cauche como Lugar de Memoria Histórica junto a miembros de la Corporación municipal del Ayuntamiento de Antequera.
La Junta de Andalucía ha creado recientemente el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía, que está disponible para su consulta por parte de la ciudadanía en la página web de la Consejería de Cultura. El delegado del Gobierno ha indicado que se trata de una herramienta "para el conocimiento, la consulta y la divulgación de estos espacios que nos servirá para acercarlos a la ciudadanía y contribuir también a su preservación".
La placa de reconocimiento y señalización de la fosa común del cementerio de Villanueva de Cauche incluye un poema de Rafael Alberti: 'Otra vez tú, poniendo flores sobre la tumba improvisada'.
El delegado del Gobierno ha explicado que en la provincia de Málaga, junto al camposanto de Villanueva de Cauche, han sido catalogados como Lugares de Memoria Histórica la antigua cárcel de mujeres, la antigua Prisión Provincial de Málaga, la fosa del antiguo cementerio de San Rafael, la fosa común del Cementerio de Teba, el cementerio de San Lorenzo de Ronda, la fosa común de Istán y la carretera de Málaga-Almería.
El reconocimiento como Lugar de Memoria por parte del Gobierno andaluz de estos dos espacios "nos permite acercarnos a cada una de las miles de historias de mujeres y hombres con nombres y apellidos, que son el pilar de la memoria", ha indicado Ruiz Espejo.
El delegado del Gobierno ha recordado que "son muchos los que han contribuido a que hoy conozcamos más y mejor la historia de tantas y tantas personas a las que les fue arrebatada la vida y la libertad" y ha mostrado su agradecimiento a los familiares, que "son también víctimas de la injusticia y la barbarie", a los colectivos memorialistas y a los historiadores e investigadores de las Universidades Públicas Andaluzas.
Ruiz Espejo ha subrayado la importancia de la aprobación el pasado 15 de marzo de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, que da "un nuevo marco legal a más de 15 años de trabajo en políticas de memoria" y que "renueva el compromiso del Gobierno andaluz con la recuperación de la memoria".
Esta ley, ha destacado, "a la que venimos dando cumplimiento antes de su entrada en vigor porque, qué duda cabe, las víctimas y sus familias no pueden esperar más".
"No hay una verdadera política de memoria sin una dotación presupuestaria adecuada, todo lo demás no dejan de ser más que brindis al sol. Así ha nacido la nueva ley de memoria histórica de Andalucía, sin que la acompañe una memoria económica que la haga viable y efectiva en su futuro desarrollo".
Vergüenza. Esa es la palabra que define lo que muchos sentimos al ver que después de 40 años de democracia siguen en las fosas decenas de miles de asesinados durante el genocidio franquista, yaciendo en fosas colectivas en cementerios y cunetas, en su gran mayoría clandestinas, a lo largo y ancho de este país. En cualquier otro país de nuestro entorno este hecho sería calificado como una sinrazón que aquí no sólo se tolera, sino que se ampara por la pasividad manifiesta de la que han hecho gala todas las administraciones (estatal, autonómicas y locales), da igual el color político, desde que se firmó el pacto de silencio y olvido que supuso la mal llamada transición modélica española. Ese error histórico pasado, sostenido en el presente, deberán asumirlo en su hoja de servicios a la democracia todos aquellos partidos y dirigentes políticos que, premeditadamente y mirando hacia otro lado, traicionando a las víctimas que debían haber sido sus referentes éticos e ideológicos, enterraron aún más profundo en las fosas a todas las personas que fueron asesinadas por defender la legalidad democrática republicana. Y por esos mártires nuestra actual democracia, con 40 años de bagaje, sólo ha actuado tímidamente y siempre a instancias de los familiares de las víctimas, de la sociedad civil y con el impulso de las entidades memorialistas que se han visto obligadas a llevar la iniciativa ante la inacción de los poderes públicos.
Y en Andalucía este panorama no es mucho mejor, a pesar de los mensajes autocomplacientes que se nos han venido lanzando en los últimos años desde que el gobierno andaluz ha puesto en marcha una tímida política de memoria, al menos en lo que a exhumaciones se refiere. Y esta afirmación no es un hecho opinable, está anclado en unos estremecedores datos que no dejan impasible a nadie con un mínimo de sensibilidad. Utilizando la estimación más baja en cuanto al número de víctimas asesinadas y enterradas en las aproximadamente 650 fosas andaluzas, la cantidad total podría ascender a unas 48.000 personas, de las que a día de hoy solamente se han recuperado 3.800, lo que supone algo menos del 8% del total de las víctimas, y siempre atendiendo a las estimaciones más bajas, ya que hay estudios que amplían este número por encima de las 60.000 personas. En cualquier caso ese 8% no deja de ser un porcentaje ridículo que nos da una idea de lo eterno que puede hacerse el proceso de exhumaciones restantes. En pocas palabras: no es de recibo para una sociedad democrática que se precie de serlo permitir esta situación; es, sencillamente, una vergüenza.
No hay una verdadera política de memoria sin una dotación presupuestaria adecuada, todo lo demás no dejan de ser más que brindis al sol. Así ha nacido la nueva ley de memoria histórica de Andalucía, sin que la acompañe una memoria económica que la haga viable y efectiva en su futuro desarrollo. En la acción política las prioridades se demuestran en la aprobación de los presupuestos y no cabe duda que este tema no debe ser prioritario, ya que las partidas presupuestarias que se dedican a exhumaciones e identificaciones son ridículas. Para este año 2017 la cantidad asciende a 338.000€ para 37 intervenciones previstas y en curso, incluyendo los gastos totales del proceso, desde la intervención arqueológica y antropológica hasta la identificación por ADN de los restos exhumados.
A esa manifiesta escasez presupuestaria hay que añadir las precarias condiciones laborales con las que trabajan los equipos técnicos externos (arqueólogos, antropólogos, auxiliares, etc) que se contratan por la administración para ejecutar dichas intervenciones.
Teniendo en cuenta que los honorarios del equipo técnico se establecen como un sueldo mensual, que está muy por debajo de los honorarios estipulados por los colegios profesionales y sin que se presupueste beneficio empresarial alguno, sería procedente que se facturaran individualmente y se abonaran mensualmente para que los técnicos no tuvieran que acabar financiando la intervención como ha venido ocurriendo hasta ahora. Lo que no parece lógico es que el equipo técnico pueda estar trabajando durante varios meses, únicamente por un salario digno y del que no obtienen un beneficio empresarial, y no puedan facturar hasta que finalizan el trabajo de campo y se entrega la memoria, teniendo que esperar un prolongado lapso de tiempo hasta que se produce el cobro definitivo de la cantidad facturada. Hasta entonces han tenido que hacer frente a los impuestos que genera el trabajo como autónomo (cuotas mensuales a la Seguridad Social, declaraciones trimestrales en las que hay que abonar el IVA y el IRPF, gastos de asesoría, etc) y a los gastos comunes que tiene cualquier persona (alimentación, vivienda, desplazamientos, etc).
Tal vez habría que repensar el sistema que se ha adoptado en los últimos tiempos, en los que la Dirección General de Memoria Democrática asume las competencias e interviene de oficio en las exhumaciones externalizando los servicios mediante un contrato menor en el que el arqueólogo director asume toda la facturación del equipo técnico, haciendo frente a todos los gastos que ello genera sin obtener beneficio alguno y únicamente por el exiguo salario que conseguirá cobrar después de muchos meses de trabajo y de espera para que le sea abonada su factura. Consideramos que de esta forma es el equipo técnico el que financia la intervención y no la Dirección General, ya que el pago de las cantidades facturadas se hacen una vez finalizada la intervención y entregada la memoria, es decir, una vez que los técnicos han adelantado su trabajo y su dinero para que ésta pueda ser ejecutada, que es precisamente el significado de financiar, es decir, el acto de dotar de dinero y de crédito a la intervención, aportando sus propios recursos para el desarrollo de las correspondientes actividades arqueológicas.
Y habría que repensar el sistema de financiación de las intervenciones porque hasta hace no mucho eran las asociaciones de memoria histórica las que optaban a las subvenciones de las diferentes administraciones y una vez que las cantidades concedidas eran ingresadas, se podía poner en marcha toda la maquinaria para poder ejecutar la intervención, procediéndose con posterioridad a la justificación de dicha subvención. De esta forma ni técnicos ni asociación tenían que adelantar su propio dinero y era realmente la administración que concedía la subvención la que financiaba desde el primer momento la ejecución de la actividad.
¿Y qué podemos decir de la burocracia? Ya sabemos que en este país sobran leyes y falta voluntad política para resolver determinados asuntos, y este tema de las exhumaciones no iba a ser menos. No por tener muchas normas jurídicas y muchos reglamentos vamos a acabar de una vez por todas con un asunto que corre mucha prisa, sobre todo para los escasos familiares directos que aún viven de las victimas asesinadas que, la mayoría octogenarios, se desesperan al ver la lentitud de una maquinaria burocrática que no hace sino entorpecer y ralentizar los plazos para poder intervenir en las fosas y recuperar, antes de irse de este mundo, unos cuantos huesos de sus padres o madres y cerrar por fin el luto después de más de ochenta años de silencio y sufrimiento. Y esto no parecen entenderlo las administraciones competentes, ensimismadas en sus normativas, reglamentos, convenios, despachos, reuniones varias e informes de expertos que dilatan el comienzo de lo verdaderamente importante para los familiares: ponerse ya a trabajar en las fosas y recuperar a sus seres queridos para poder darles una sepultura digna.
Estoy seguro que alguno, tal vez muchos, me acusaran de plantear un panorama desolador sobre las políticas de memoria que actualmente se están aplicando. Pero estoy convencido que los que verdaderamente sienten y padecen esta tortura del olvido que dura más de ochenta años y que, si cabe, es más sangrante desde que recuperamos hace cuarenta años la anhelada democracia por la que murieron tantos mártires, mantendrán que incluso puedo haberme quedado corto en mis afirmaciones. En las cientos de fosas que albergan la memoria enterrada de los miles de asesinados del genocidio franquista, aquellos a los que la democracia olvidó y sigue olvidando premeditadamente, se escucha un grito silencioso que nos hace a muchos sentir vergüenza por permanecer pasivos e indolentes ante tanta injusticia. No tengo otra palabra para definir lo que muchos sentimos: VERGÜENZA.
Los restos de Francesc Boix han sido enterrados en el cementerio de las celebridades de París
El acto ha sido presidido por la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, y en ausencia de una delegación oficial venida de España, aunque Rajoy estaba en París
Boix robó en Mauthausen las fotografías que probaban los crímenes cometidos por los SS y declaró en los juicios de Núremberg
La alcaldesa de París deposita unas flores a los pies del ataúd de Francesc Boix / C. Hernández
Francesc Boix descansa ya para siempre en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París; y lo hace tras recibir un grandísimo homenaje. Un homenaje que ninguno de los otros 9.300 españoles y españolas que pasaron por los campos nazis jamás ha recibido en su patria, España.
A primera hora de la mañana de este viernes, los restos mortales del fotógrafo de Mauthausen fueron exhumados de la humilde y escondida tumba del camposanto de Thiais en que habían reposado desde su prematura muerte en julio de 1951. Boix apenas había cumplido los 30 años cuando las terribles secuelas físicas, provocadas por los más de 50 meses que pasó entre las alambradas nazis, acabaron con su vida.
Este segundo entierro del único español que testificó en los juicios de Núremberg contra la cúpula del III Reich ha sido muy diferente al primero. Entonces, en su último viaje, solo le acompañó un nutrido grupo de amigos y amigas, en su mayor parte exprisioneros de Mauthausen.
Anna María, sobrina de Boix (detrás), junto al exprisionero de Mauthausen Ramiro Santisteban y su esposa Ninní / C. Hernández
Hoy el acto ha contado con todos los honores de las grandes ocasiones, con la presencia de numerosas autoridades y el cariño expresado por centenares de familiares de deportados españoles y de ciudadanos anónimos llegados desde Madrid, Cataluña y diversas ciudades de Francia.
El féretro con el cuerpo de Boix llegó al Père Lachaise cubierto por la bandera republicana. Entre los asistentes, Anna María, una de las sobrinas del fotógrafo de Mauthausen, apenas podía contener la emoción: "Es un día muy importante no solo para nosotros, su familia. Es un homenaje a todos y cada uno de sus compañeros", ha declarado a eldiario.es.
Junto a ella estaba la alcaldesa de París, Anna Hidalgo, que presidía el acto, el alcalde en funciones del Ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello, otros representantes municipales y también de la Generalitat de Cataluña, encabezados por el consejero Raúl Romeva, y los presidentes de las Amicales francesa y española. El Gobierno de Rajoy, pese a que el Congreso le instó a enviar una delegación oficial a este evento, decidió limitar su presencia a dos miembros de su embajada en la capital francesa: el cónsul general y el consejero de Cultura. Eso, pese a que el presidente de Gobierno estaba justamente este viernes en París.
"Un hombre valiente y comprometido"
Junto al féretro de Boix se sucedieron las intervenciones. Tanto el presidente de la Amicale francesa, Daniel Simon, como Llíbert Tarragó, hijo de un deportado español amigo de Boix, recordaron su heroicidad al liderar el robo en Mauthausen de las fotografías que probaban los crímenes de los SS y que serían exhibidas, tras la guerra, en los juicios de Núremberg.
Pierrette Sáez, una de las artífices del homenaje celebrado en París / C. Hernández
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, destacó la lucha contra el franquismo de este "hombre valiente y comprometido". Sus valores, afirmó, son los que deben prevalecer en estos momentos en los que crece el racismo y la xenofobia; como Boix, dijo la alcaldesa, "aquí estamos, de pie, libres, pensando; con la libertad, con la educación y con el pensamiento es como se combate en democracia".
La cantautora catalana Marina Rossell fue la encargada de poner la banda sonora del acto. Entre los asistentes también estaba el historiador que más investigó la vida de Boix, Benito Bermejo que, tras el homenaje, presentó en París la versión francesa de la biografía que escribió sobre el deportado catalán.
Muy cerca de él se encontraba Ramiro Santisteban. De todo el público, él era el único que compartió cautiverio con el fotógrafo de Mauthausen. Este cántabro de 95 años se encontraba encerrado en ese campo de concentración nazi con su hermano Manuel y su padre, Nicasio. "Mi padre trabajaba en la cantera y, como era mayor, yo sabía que allí no sobreviviría mucho tiempo. Fue Boix el que logró que los SS le sacaran de allí y le destinaran a un trabajo menos duro. Eso le salvó la vida; fue gracias a Boix", recordaba Ramiro cuando la memoria aún no había decidido abandonarle.
Todo empezó con una promesa a un superviviente
Allí, en un discreto segundo plano, estaban también Pierrette Sáez y Rosita Forcadell, viuda e hija de otros dos compañeros de cautiverio del fotógrafo de Mauthausen. Ellas tienen mucha parte de culpa en que el acto haya llegado a celebrarse. Estas dos mujeres trabajan como voluntarias en la Amicale de Mauthausen de París y comenzaron a pelear, hace más de 10 años, para que Boix fuera enterrado en este cementerio: "Todo empezó con una promesa —relata Pierrette a eldiario.es—. Desde que murió Boix, eran sus amigos, antiguos deportados de Mauthausen, los que se encargaban de mantener limpia su tumba. Iban con frecuencia al cementerio para quitar las hojas y ponerle flores. Año tras año, poco a poco, fueron todos muriendo… hasta que solo quedó uno, Alejandro Vernizo. Le preocupaba que, cuando él falleciera, nadie se hiciera cargo de Boix. Rosita y yo le prometimos entonces que no solo iríamos a limpiarla, sino que pelearíamos para que le trasladaran a un lugar acorde a lo que fue y lo que representó".
Una gran bandera republicana cubría el féretro del fotógrafo de Mauthausen / C. Hernández
Aquella lucha, poco a poco, fue sumando aliados. Los socios de la Amicale francesa aportaron donaciones para sufragar los gastos y lograron el apoyo económico del Ayuntamiento de Barcelona, de una asociación austriaca y de la Amical española. Finalmente, el Ayuntamiento de París dio un permiso extraordinario para que Boix pudiera ser inhumado en el cementerio de las celebridades. Este viernes, Pierrette y Rosita lucían una discreta pero radiante sonrisa: una década después habían cumplido su promesa. El fotógrafo de Mauthausen descansa, por fin, en el lugar que se merece.
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Francisco Boix, es el único español que declaró contra importantes miembros del gobierno nazi en el Proceso de Nuremberg. El documental nos narra la vida de este fotógrafo, que al exiliarse tras la Guerra Civil Española, acabó en el campo de concentración de Mauthausen.
Destinado en el laboratorio fotográfico del campo, consiguió sacar los negativos de unas 2.000 fotos que posteriormente servirían de prueba acusatoria en el famoso Juicio.
Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno está dirigido por Llorenç Soler, un acreditado director de más de 30 documentales. Sus films han sido premiados en diversos festivales internacionales.
Soler, Llorenç Director: Soler, Llorenç
Benito Bermejo expone el contexto en el que se generó las colecciones fotográficas del campo de concentración de Mauthausen, gracias a Francisco Boix, prisionero español en el campo. Comenta sobre el recorrido de las fotografías y las personas que aparecen en ellas.
Seminario que se celebró el 28/05/2015, dentro del ciclo “Seminario permanente Rostros y Rastros de la violencia, coordinado por Francisco Ferrándiz (ILLA-CCHS-CSIC) Organiza: "El pasado bajo tierra: Exhumaciones y políticas de la memoria en la España contemporánea en perspectiva transnacional y comparada” (CS02012-32709). Investigador Principal. Francisco Ferrándiz (Dpto. Antropología, ILLA, CCHS-CSIC)
Seminario impartido por Benito Bermejo Edición de vídeo: Daniel Bote
En el acto de inauguración el 9 de junio de 2015 de la exposición “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen” que se puede ver en Centro Sefarad-Israel este año, participaron los siguientes ponentes:
-Benito Bermejo, historiador y autor del libro “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen”
-Juan Avilés. Catedrático de Historia Contemporánea, UNED
-Concha Díaz. Delegada en Madrid de Amical de Mauthausen
-Miguel de Lucas. Director de Centro Sefarad-Israel
En el contexto del 70 aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, Centro Sefarad-Israel acogerá en los próximos meses la exposición “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen”. Las imágenes que en ella se exponen están extraídas del volumen de idéntico título recientemente reeditado por la editorial RBA y firmado por Benito Bermejo. La muestra reúne alrededor de un centenar de fotografías que reflejan el horror de Mauthausen: algunas fueron tomadas por el español Francisco Boix antes y después de su paso por este campo, y otras fueron obra de los propios SS que Boix consiguió robar del laboratorio fotográfico. Un material que fue clave, más tarde, en los juicios de Nuremberg.
Francisco Boix (Barcelona 1920-París 1951) era un fotógrafo militante de la Juventud Socialista Unificada de Cataluña cuando conoció, en 1939, la retirada y el exilio en Francia. En 1940, en los momentos de la ofensiva alemana sobre Francia, fue hecho prisionero. Al año siguiente, es internado en el campo nazi de Mauthausen. Más de 7.200 republicanos españoles pasaron por allí y apenas un tercio salió con vida. Boix trabajó en el laboratorio fotográfico del campo y consiguió salvar de la destrucción un volumen importante de documentos gráficos realizados por los propios SS. Además, en mayo de 1945, volvió a tomar él mismo la cámara y dejó su propio testimonio gráfico de algunas de las situaciones que siguieron a la liberación de Mauthausen. Su nombre apareció en los medios internacionales en 1946 con motivo de su declaración en el Proceso de Nuremberg para dar testimonio de la realidad de los campos nazis y documentar la acusación contra algunos jerarcas del III Reich.
Francisco Boix El Fotografo que Vivio en el Infierno Documentales- Canal Arqueologia Historia Antigua