dimarts, 5 de maig del 2026

Carmen Peset, la nieta del rector de Valencia al ver la foto de su verdugo y exalcalde de Cangas: "El daño ya está hecho"

 

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Carmen Peset se muestra «orgullosa» de su abuelo, el médico Joan Baptiste Peset Aleixandre, condenado a muerte por el que fuera alcalde de Cangas entre 1936 y 1937, Óscar Boán Callejas

«Después de tantos años de dolor y sufrimiento ver su foto es como contemplar la imagen de cualquier otro», asegura

Carmen Peset, ayer en Valencia, nieta del rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, que fue fusilado en 1941 tras un consejo de guerra presidido por el antiguo alcalde de Cangas Óscar Boán.

Carmen Peset, ayer en Valencia, nieta del rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, que fue fusilado en 1941 tras un consejo de guerra presidido por el antiguo alcalde de Cangas Óscar Boán. / Fernando Bustamante

Isabel Olmos

Isabel Olmos

València

«El daño ya está hecho. Lo importante es que no se vuelva a repetir algo así». Quien habla es Carmen Peset, nieta del rector de la Universitat de València fusilado en el franquismo Joan Baptiste Peset Aleixandre, quien atiende a Levante-EMV la misma mañana en que este periódico, en colaboración con FARO DE VIGO, ha hecho pública la imagen de quien fuera el presidente del consejo de guerra que lo condenó a muerte, Óscar Boán Callejas. Este teniente coronel ya retirado cuando fue enviado a València fue el responsable de firmar cientos de penas de muerte durante su estancia en esta tierra, a la que llegó en 1938 después de la entrada de las tropas franquistas en Castellón.

Inmune a la ley de memoria democrática, su foto luce en el cuadro dedicado a los alcaldes en el Concello de Cangas, pese a ser el primer mandatario franquista en los momentos más duros de la represión en Galicia. Su imagen, que miles de vecinos de este municipio habrán contemplado sin interés alguno al entrar a realizar trámites ordinarios, ha suscitado en la Comunitat Valenciana un enorme interés y, también, mucha conmoción. «Francamente», explica Carmen Peset, «después de tantos años de dolor y sufrimiento ver su foto es como contemplar la imagen de cualquier otro. Me ha resultado curioso, pero nada más. Nosotros estamos muy orgullosos de nuestro abuelo». Lo principal para la descendiente del rector es «que no se vuelva a repetir y que nadie tenga que dejar su país por exceso de talento y falta de oportunidades».

El mes de mayo es un mes especial para los Peset Aleixandre, ya que todo se remueve. El 4 de marzo de 1940, fue condenado a morir fusilado por un tribunal presidido por Boán Callejas, pero no sería hasta el 24 de mayo de 1941 cuando el prestigioso catedrático sería ejecutado en el Terrer de Paterna. Este año se cumplen, por tanto, 85 años de su asesinato.

"Después de tantos años de dolor y sufrimiento ver su foto es como contemplar la imagen de cualquier otro"

Carmen Peset

— Nieta de Peset Aleixandre

La publicación del rostro de Boán Callejas ha provocado reacciones en muchos ámbitos, también en Godella, localidad natal del rector gobernada en la actualidad por PP y VOX, donde colectivos de memoria histórica y de estudios locales reclaman un espacio público de relevancia para su paisano como sí sucede en València. Cabe recordar que el doctor da nombre a un hospital de referencia, a una gran avenida y a un colegio mayor.

Un pasado atroz en Cangas

Boán Callejas fue nombrado alcalde de Cangas tras el golpe de Estado de 1936 y, además de desmantelar la administración republicana, lideró la purga inicial de cargos públicos y sindicalistas en el municipio. Como máximo responsable de la administración local, este teniente coronel redactó informes de conducta y filiación política cruciales en los consejos de guerra. Su antecesor en el cargo era el regidor republicano Agustín Echeverri. A los cinco días del golpe de Estado, éste fue detenido por la Guardia Civil, acusado de rebelión militar. Estuvo encarcelado en una prisión improvisada por los golpistas en Cangas y luego fue trasladado a Pontevedra, donde fue juzgado en un consejo de guerra junto al secretario del ayuntamiento, Francisco Búa Carou, el sindicalista Lorenzo Corbacho Rodal, el maestro Víctor Sánchez Mártil y el sindicalista de Alianza Mariñeira José Rodal Lanzós.

La izquierda, Óscar Boán Callejas, en la foto que se conserva en el cuadro de alcaldes del Concello de Cangas. A la derecha, el científico y rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, que fue fusilado en 1941 tras un consejo de guerra presidido por el exalcalde de Cangas.

La izquierda, Óscar Boán Callejas, en la foto que se conserva en el cuadro de alcaldes del Concello de Cangas. A la derecha, el científico y rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, que fue fusilado en 1941 tras un consejo de guerra presidido por el exalcalde de Cangas. / Faro de Vigo/ Levante-EMV

Con 33 años de edad, Echeverri fue condenado a muerte y fusilado el 24 de septiembre de 1936, con el maestro Sánchez Mártil y el sindicalista Lorenzo Corbacho. Al secretario municipal lo condenan a cadena perpetua. Tras estar preso en la isla de San Simón, es trasladado luego al penal de San Cristóbal en Navarra, donde murió de enfermedad en 1940. Por su parte, Lanzós también fue condenado a prisión y siguió el mismo camino, aunque afortunadamente logró sobrevivir y fue liberado en 1944.

Se da la curiosidad de que el alcalde republicano de Cangas tenía un hermano menor llamado Ángel, también médico. Premio Extraordinario, número uno de su promoción y de talante liberal, este joven llegó a ser rector de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y tuvo que imponerle el título de doctor honoris causa al propio Francisco Franco. El general que había firmado el ‘enterado’ para el fusilamiento de otro rector, el de la Universitat de València, Peset Aleixandre, en 1941.

El médico Agustín Jorge Echeverri, que fue presidente de la gestora del Concello de Cangas y que fue detenido cinco días después del golpe de Estado. Fue fusilado en Pontevedra en septiembre de 1936.

El médico Agustín Jorge Echeverri, que fue presidente de la gestora del Concello de Cangas y que fue detenido cinco días después del golpe de Estado. Fue fusilado en Pontevedra en septiembre de 1936. / Archivo A Cepa

En mayo de 1937, Boán Calleja es nombrado Delegado de Orden Público y su influencia se expande por toda la provincia de Pontevedra, con lo que se extienden también la represión, las detenciones y el control social. De hecho, durante su mandato en Cangas, se produjeron los episodios más crudos de la represión local entre las que destaca el asesinato de once personas, conocidas como «Os mártires de Anguieiro”, el 28 de agosto de 1936 por falangistas.

En 1938, su actividad se desplaza al frente de guerra siguiendo el avance de las tropas franquistas hacia la Comunitat Valenciana. Una vez Castelló ha sido tomada por el ejército de Franco, es nombrado presidente del Juzgado Militar Permanente nº 3, desde donde preside numerosos juicios sumarísimos, algunos de carácter colectivo, como el de l’Alcora.

El médico Ángel Echeverri, hermano menor del también doctor y antiguo alcalde de Cangas Agustín Jorge Echeverri. Ángel Echeverri llegó a ser rector de la Universidade de Santiago y tuvo que imponer el título de doctor honoris causa a Franco.

El médico Ángel Echeverri, hermano menor del también doctor y antiguo alcalde de Cangas Agustín Jorge Echeverri. Ángel Echeverri llegó a ser rector de la Universidade de Santiago y tuvo que imponer el título de doctor honoris causa a Franco. / Archivo A Cepa

Eliminar al enemigo

Posteriormente, como presidente del Consejo de Guerra en Sagunt, dejó un rastro especialmente violento. Coincidiendo con el desfile de la victoria de Francisco Franco en Valencia, el 5 de mayo de 1939, ordenó el fusilamiento de 27 personas —vecinos de Puçol, Sagunt y el Puig— a las afueras del cementerio saguntino. Pero no fue un caso aislado. Posteriormente, volvió a presidir el tribunal que envió al paredón de Paterna a tres vecinas de Catarroja: Carmen Martínez Fortea, Bárbara Morellá Ribes y Francisca Ballester Noguera, de 35, 41 y 51 años. Fueron acusadas de pertenecer a la Confederación Nacional del Trabajo y de colaborar con la República. En la misma línea represiva, también condenó a muerte a Rosa Font, conocida como La Budella, vecina de Cullera, de 29 años. Militante socialista, había participado en diversas acciones de apoyo al gobierno legítimo.

La dureza de la represión de Óscar Boán Callejas se refleja igualmente en el proceso contra el escultor Manuel Silvestre Montesinos (Silvestre d’Edeta) y otras 27 personas en Llíria. Ocho de ellas fueron condenadas a muerte y finalmente ejecutadas, mientras que otras 12 recibieron penas de hasta 30 años de prisión. No se libraron tampoco de la mano de este teniente coronel los hermanos Juan y Miguel Pérez Gaviria y el edil socialista Elías Murcia Martínez, todos ellos de la localidad valenciana de Ayora.

Tras su sangrienta campaña en tierras valencianas, regresó a Vigo en 1941 con rango de coronel y en esta ciudad permaneció en activo hasta 1947, momento en el que se retira hasta su fallecimiento en 1964.