Nieta de Pedro Urraca Rendueles, agente de policía franquista destinado en París durante la Segunda Guerra Mundial para vigilar, perseguir y arrestar a los exiliados republicanos refugiados en Francia, Loreto Urraca participa este jueves en Vigo en una jornada con otras familiares de victimarios y colaboradores con el régimen dictatorial

Loreto Urraca, este miércoles, en Vigo. / Alba Villar
Carolina Sertal
Lo llegó a conocer apenas unos años, cuando ella tenía la mayoría de edad recién cumplida y él era muy anciano ya. Cuenta que la relación nunca fue "buena". que él nunca se pronunció al respecto y lo cierto es que ella tampoco se interesó por preguntar nada, simplemente acertaba a intuir que había sido un "funcionario gris" del Ministerio de Asuntos Exteriores del régimen franquista y poco más. Sin embargo, lo que Loreto Urraca nunca sospechó es que el pasado del hombre que en su árbol genealógico figuraba como "abuelo" escondía otro título: el de los ojos de Franco en Francia, puesto que Pedro Urraca Rendueles fue un policía y también agente de la Gestapo que lideró la persecución de numerosos republicanos españoles exiliados en Francia durante la ocupación nazi, siendo el principal artífice de la detención y entrega de Lluís Companys, presidente de la Generalitat, al régimen franquista.
Pedro Urraca falleció en 1989 sin que su nieta tuviera constancia del reguero de víctimas bajo su sello y del oscuro episodio histórico que había firmado no solo en España, sino también a nivel internacional, y fue de una forma verdaderamente "abrupta" cómo llegó a conocimiento de Loreto ese maldito legado de su abuelo paterno: a través de la prensa en el año 2008. La descendiente del agente de la Gestapo y activista por la memoria histórica democrática, que participará este jueves en Vigo en una jornada con otras familiares de victimarios y colaboradores con el régimen dictatorial, recuerda que se enteró "realmente de quién es y de qué hizo Pedro Urraca por un artículo publicado en El País. Fue leyendo ese artículo cuando descubrí, primero, que era un policía y que ya había entrado con Primo de Rivera, pero con la instauración del régimen franquista lo envían a Francia y su cometido era localizar, vigilar y capturar a los máximos dirigentes de la Segunda República, desde sindicalistas hasta el propio presidente, Manuel Azaña. Por otra parte, en el artículo también daban ejemplos de personas y personalidades políticas que habían sido capturadas, siempre con ayuda de la Gestapo, y que habían sido traídas a España, en donde fueron ejecutadas. Esta es la manera tan abrupta de enterarme de quién era Pedro Urraca".

Foto de Pedro Urraca en la ficha de busca y captura de la policía francesa. / Cedida por Loreto Urraca
El hecho de que hasta aquella fecha Loreto Urraca no tuviera conocimiento de "absolutamente nada" del papel clave que jugó su abuelo paterno en la represión franquista en el exilio radica en que "mi padre, su único hijo, nos abandonó a mi madre y a mí cuando yo tenía cuatro años. Él regresa a Francia, la relación se cortó por completo y eso también imposibilitó que mi madre me transmitiera algo de esta historia familiar, ya que ni siquiera su propio hijo la conocía como tal", indica Loreto Urraca.
"Muchísima vergüenza" y también rabia son las dos sensaciones que invadieron a Loreto Urraca cuando descubrió esta historia familiar, señalando que sintió "una vergüenza tremenda de saber que yo era descendiente, que era la nieta de un victimario, de un fanático fascista y que por su ‘trabajo’ como represor había personas que habían muerto simplemente por tener ideas políticas diferentes. Sobre todo sentí vergüenza, pero también rabia, porque el apellido no es un apellido común y es fácil de recordar. Intuí que aquel artículo iba a tener consecuencias".
Loreto Urraca intuyó en aquel momento que el reportaje "tendría consecuencias" y, un par de años más tarde, con motivo de la 40ª conmemoración de la ejecución de Companys, la víctima "más mediática" de Pedro Urraca, una periodista la localizó en busca de sus recuerdos con el victimario y, aunque no disponía de los mismos, Loreto Urraca vio entonces la oportunidad para "desafiliarse" de aquel cómplice del brazo ejecutor del franquismo: "Utilizo la palabra desafiliarme porque para mí supone romper ese vínculo familiar con esta persona. En aquel momento vi la oportunidad de poder expresar mi condena, mi repulsa, mi rabia y mi vergüenza por ser su nieta. A partir de aquel reportaje yo tenía claro que tenía que afrontarlo, afrontar este pasado y este legado tan desagradable que me había tocado".
También agente nazi
Lejos de apocarse, Loreto Urraca hizo suyas la rabia y la vergüenza que le provocaron conocer aquel oscuro pasado familiar e intentó "darle la vuelta". El artículo publicado en El País ponía el foco en la tesis doctoral de Jordi Guixé sobre la persecución hispano-francesa del exilio republicano, así que ella misma decidió ir a Barcelona para poder consultarla y, gracias a ello, descubrió con detalle la represión franquista perpetrada por Pedro Urraca, así como la "magnitud" que tuvo en el exilio, "una cuestión que entonces era totalmente desconocida en España", apunta.
Durante varios años, Loreto Urraca inició su propia investigación personal sobre su abuelo paterno y, a medida que avanzaba y encaraba a los ojos de Franco en Francia, el glosario del terror que desvelaba era cada vez mayor, llegando incluso a descubrir una "faceta auténticamente nazi", puesto que "participó como agente de la Gestapo y estuvo implicado en la captura de Jean Moulin, líder de la Resistencia francesa. La tesis de Guixé se centra en la estrecha colaboración que existió entre la policía franquista, nazi y la del régimen de Vichy en Francia. Esta colaboración no solo funcionó para que los nazis y los de Vichy ayudaran a Pedro Urraca a encontrar a exiliados republicanos, sino que llega un momento en el que Pedro Urraca también ayudó a encontrar tanto a judíos como a resistentes", menciona la escritora.
Acceder a los detalles del espionaje y de las detenciones ejecutadas por Pedro Urraca más allá de las fronteras españolas fue para Loreto motivo de tomar conciencia de que aquella cruda historia familiar guardaba en realidad "un interés común", de ahí que afirme que "esto es de interés general, por eso quiero divulgar y rescatar del olvido a todas las víctimas de Pedro Urraca. Si yo quiero divulgarlo no es para decir que es mi abuelo, sino que quiero rescatar su historia del olvido para decir: ¡Mirad quiénes fueron las víctimas de mi abuelo!".
En este sentido, Loreto Urraca hace referencia a que en la diana de Pedro Urraca se situaba "cualquier persona que hubiera ostentado un cargo en la República o que hubiera destacado por una participación activa". Así, la escritora indica que muchas son anónimas, pero respecto a las más conocidas, se encuentran nombres como los de Negrín o Manuel Azaña, si bien no logró capturarlos: "No consigue llegar hasta a Azaña porque él ya estaba muy enfermo y estaba muy protegido por la embajada mexicana en el exilio, pero en el hotel en el que estaba recluido había una dotación de Pedro Urraca montando guardia por si salía en ambulancia. Finalmente falleció de muerte natural, pero fácilmente hubiera sido una víctima de Urraca. Negrín y el lendakari De Aguirre consiguieron escapar, pero también fueron de los más perseguidos por él. Sin embargo, ministros como Zugazagoitia o Cruz Salido sí fueron ejecutados y en la lista también encontramos nombres como Manuel Muñoz Martínez, Portela Valladares o Juan Peiró, entre otros políticos a los que no dejaban tranquilos ni siquiera en el exilio".
Loreto Urraca relatará este jueves su historia en Vigo en la mesa redonda "Memorias desobedientes. Pola Memoria, a Verdade e a Xustiza", organizada por la Asemblea Republicana de Vigo y que también contará con la participación de Viviana Cao y Susana Sánchez Aríns. El acto tendrá lugar a las 19.30 horas en la sede de la ONCE, en Gran Vía.
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