Las familias de los diez hombres exhumados en el Cementerio de Paterna mantienen su memoria y algunos documentos que corroboran la inocencia de todos ellos. Sus historias personales cuentan chivatazos, hermanos fusilados casi a la vez, acusaciones que llegan diez años después de muertos y una novia que envió una ramo de flores cada 1 de noviembre hasta que ella misma falleció
Agricultores, ferroviarios y guardias de campo: quiénes eran los diez fusilados en Paterna que han vuelto a sus familias 86 años después / Miguel Angel Montesinos

Eran civiles que apoyaron el bando republicano. Su máxima expresión contraria al Franquismo era estar afiliado a algún sindicato o partido político, motivo suficiente para que una vez terminada la guerra, ya en paz, el régimen militar los detuviera, los mandara a prisión y los fusilada entre agosto de 1939 y diciembre de 1940. Ya sin conflicto bélico pero con una venganza entre vecinos que flotaba en el aire. : una buena muestra de ello es que fueron detenidos mientras seguían trabajando. No huyeron ni escaparon, pero hubo chivatazos y se les aplicaron cargos sin sustento. Los diez estaban sepultados en la fosa 112 y la 126 y forman parte de las 2.238 personas que fueron asesinadas y enterradas en Paterna. Esta es la historia de los diez valencianos que este domingo han abandonado el Cementerio de Paterna y se ha reparado su memoria.
Eliseo Garrido Benavent. Nació en Castelló de la Ribera y se casó con Dolores Estrada Granero. Tuvo seis hijos; cinco de ellos murieron, solo sobrevivió una de ellos, Dolores Garrido. Era agricultor y su nieta, Rosa, ha sido la encargada de leer unas emotivas palabras cuando ha recogido los restos de su abuelo. No se le conocía afiliación política, pero su mujer siempre contó que era un gran defensor de los trabajadores. Fue fusilado el 29 de agosto de 1939.
Salvador Fuertes Llorens. Era guardia de campos y militaba en Esquerra Republicana. Su nieto, Dani, ha tomado la palabra en la ceremonia y ha explicado que él forma parte de la tercera generación de una familia "con una gran ausencia y una gran herida por su abuelo 'Salvaoret'". "No es un nombre en una lista; fue un hombre que tuvo unas fuertes convicciones y pagó por ello", ha explicado el nieto, quien ha recordado que 'Salvaoret' formaba parte de una familia con posibles de la Pobla de Vallbona, católica, pero decidió seguir su propio camino y se convirtió en una oveja negra "porque logró pensar por sí mismo". "Era una persona muy generosa y la memoria familiar recuerda que ayudaba a los demás, hasta a varios curas, porque por encima de la ideología estaba la humanidad", ha dicho. Llegó la guerra y, después, la venganza y sus cuentas pendientes. Lo trasladaron a la prisión de Llíria y de allí a San Miguel de los Reyes donde coincidió con el Peset Aleixandre. Era un hombre culto, que escribía en valenciano, y fue fusilado y rematado con tres tiros en la cabeza. Fue asesinado el 29 de agosto de 1940.
Pedro Senabre Hernández. Se sabe que nació en Moncada y que se casó con Trini Mir, con quien tuvo cinco hijos. Fue obrero y guardia de asalto. Su nieto Raúl, que no ha asistido a la ceremonia, sí ha enviado un mensaje reconociendo que en la familia se sabe muy poco de él. "Nunca se nos contó quién era, no se hablaba de él", dice, "por eso este es el mayor reconocimiento que se le puede hacer". Fue fusilado el 27 de agosto de 1940.
Francisco Garrigós Cremades. Era de Xixona y se casó con Isabel García. Era ferroviario y estaba afiliado a UGT. Sus nietas han asistido a recoger sus restos y Neus, una de ellas, ha agradecido a los familiares de la fosa 126 todo el trabajo porque con ellos "hemos entendido mejor nuestra historia". El 'iaio Paco' venía de una familia turronera y se hizo ferroviario para ver mundo. Se casó con la iaia Isabel y tuvieron cinco hijos, pero solo sobrevivieron tres y se establecieron en Massalavés. "Era culto, leía El Mercantil Valenciano y compartía la actualidad con la gente de la estación, además de cantar zarzuela, sobre todo 'La leyenda del beso', que después cantaba nuestra abuela", ha dicho Neus. Apoyaba las ideas de la UGT y al terminar la guerra fueron a por él y a por su hijo cuando volvía del huerto. "Maldita patria que te tragaste su existencia", ha lamentado Neus, quien ha continuado explicando que ambos fueron apresados y juzgados sin garantías legales. Les condenaron a muerte el 30 de octubre pero su hijo, Paco, pudo computar la pena de muerte por 30 años de prisión gracias a la intermediación de un cura al que había salvado la vida. "Al iaio lo asesinaron y gracias a Leondo Badía se le enterró en una fosa más pequeña que la 126; le hemos encontrado en la 121", ha relatado Neus, quien también ha contado que al 'tío Paco', que enfermó en prisión, le salvó el doctor Peset Aleixandre al recetarle unos medicamentos que su madre pudo llevarle a prisión. Salió en los años 60. Respecto al abuelo, "hoy sus nietas volvemos aquí y se quedará en Paterna con el resto de víctimas, donde sus restos serán honrados y bien custodiados para que den ejemplo a las nuevas generaciones". Fue fusilado el 14 de septiembre de 1940.
Amadeo Lechiguero Ferrando. Era un hombre de 23 años soltero de Sueca, agricultor y sin afiliación conocida. Su hermano Juan fue fusilado también en Sueca en mayo de 1939, a los 33 años. Murió seis meses antes que Amadeo, que fue asesinado el 30 de noviembre de ese mismo año. Dejó a una novia que nunca le olvidó porque cada 1 de noviembre enviaba un ramo de flores a la casa familiar, de la hermana de ambos, hasta que ella misma falleció. Lo ha contado Germán, un sobrino nieto de ambos, cuya abuela "siempre defendió la inocencia de los dos".
Francisco Folch Peris. Era de Sollana, agricultor y tenía dos hijos. Era vocal de la CNT y se presentó como voluntario en el frente de Teruel. Cuando volvió a Sollana tras la guerra, fue detenido. Sus restos los ha recogido Josep Maria, quien ha pronunciado unas palabras durante la ceremonia. "El miedo es uno de los pilares que sostienen las dictaduras y el silencio es la herramienta que controla a la población; hoy nos aproximamos a las memorias y los relatos que han estado en los márgenes, las de los vencidos. Le fusilaron y truncaron su vida y la de sus familias, que ahora recuperamos lo que nos robaron", ha dicho. Francisco fue fusilado el 30 de noviembre de 1939.
Juan Bautista Boloix Llop. Nació en Albalat de la Ribera, era agricultor y se casó con Mercedes, con quien tuvo una hija a la que le puso el mismo nombre. Le acusaron en 1942 y en 1949, pese a que le fusilaron en 1939. Él mismo proclamaba su inocencia desde la Cárcel Modelo de València: "Todo es mentira", le decía a su hermano en una carta. Lo ha contado uno de sus nietos, quien ha lamentado que allí debería estar su madre y su abuela, ambas fallecidas. "Yo conservo los pequeños papeles escritos que introducía en los forros de las chaquetas y que mi abuela cogía cuando iba a por la ropa para lavársela: insistía en que no había hecho nada", ha recordado su nieto. Días antes de acabar la guerra le advirtieron de que abandonara Albalat, pero se quedó porque no había hecho nada susceptible de que le fueran a detener. Fue fusilado en diciembre de 1939.
Miguel Miralles Serer. No ha trascendido su historia, pero ha recogido sus restos su sobrino Miguel Miralles Tamarit.
Salvador Oller Piera. Nació en Riola y se casó con Amalia. Tuvieron una hija y él era chófer, sin ninguna afiliación conocida. Se integró en las milicias y después de la guerra su mujer e hija abandonaron Sueca. La asociación de víctimas no ha conseguido localizar a los descendientes directos de esa hija, pero los sobrinos siguen buscándolos. Sus sobrinos Pepet, Rafel y Trini han recogido sus restos, ya que murió con 31 años siendo inocente. Fue fusilado el 30 de noviembre de 1939.
Vicente Salón de las Nieves. Nació en Cullera y se casó con Carmen Ronda, con quien tuvo tres hijas: Carmen, Encarnación y Josefa. Era agricultor afiliado a la CNT y fue detenido mientras trabajaba en el campo por la denuncia de un vecino. Su viuda abandonó el municipio y se trasladó a València con tres hijas y 29 años de edad. Los restos los han recogido sus nietas Encarna y Mari Carmen, y su bisnieta, Mónica Ros, periodista en Levante-EMV, ha explicado que era la primera vez que venía a un acto así como familiar, pese a haber escrito en diferentes ocasiones de estas ceremonias "siempre con mi bisabuelo en el pensamiento, identificándome en las emociones de las familias en estos actos; he escrito mucho sin decir que en mi familia había un caso así porque este país nunca ha reparado en heridas como la mía". "Mi bisabuelo no debía pensar que corría peligro porque le detuvieron mientras trabajaba con normalidad; mi abuela sí que pensó que le harían lo mismo y se marchó, empezando una vida nueva con tres niñas pequeñas, cuatro heroínas", ha dicho Ros, quien ha añadido que "seguro que su último pensamiento fue hacia ellas sin pensar que 86 años después le haríamos este homenaje".

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