dimarts, 21 de febrer del 2023

Un duelo sin cuerpo y clandestino: los rituales secretos que las familias de fusilados idearon bajo el franquismo

 https://www.eldiario.es/sociedad/duelo-cuerpo-clandestino-rituales-secretos-familias-fusilados-idearon-franquismo_1_9908949.html


La caja que guarda Ángela, nieta de Ángel y Saturnina, con objetos de sus abuelos.

Marta Borraz


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Ana recuerda desde que tiene memoria cómo cada día su abuela Isabel cortaba una rosa blanca y la colocaba delante de una fotografía expuesta en casa. La de de su abuelo, José Bazán Viruez. Era un ritual inexplicable para ella. “¿Por qué la pones aquí, abuela?”, le preguntaba. Ella contestaba: “Porque no tengo donde ponerla”. Y aunque Ana, entonces niña, insistía –“pero ¿por qué está aquí la flor, abuela?”– la respuesta era siempre la misma. “Porque no tengo donde ponerla y no preguntes más”. Isabel no quería hablar, le daba miedo hacerlo, pero finalmente se encargó de que su nieta supiera que su abuelo no solo murió, sino que fue fusilado el 15 de agosto de 1936.

Varios historiadores del proyecto de Museo de la Guerra Civil se opusieron al memorial que no distingue entre víctimas

Varios historiadores del proyecto de Museo de la Guerra Civil se opusieron al memorial que no distingue entre víctimas

Colocar junto a la foto de José su flor favorita fue para Isabel la forma de recordar a su marido, concejal de Izquierda Republicana en Ubrique (Cádiz) asesinado por las tropas franquistas al inicio de la Guerra Civil. No fue una excepción. Su caso ilustra lo que vivieron los familiares de las víctimas republicanas fusiladas en la contienda y la dictadura, que no solo se enfrentaron a la pérdida de sus seres queridos, también a la imposibilidad de llevar a cabo un duelo normalizado ante la desaparición de sus cuerpos y la imposibilidad de homenajearlos, al contrario de lo que ocurrió con los vencedores, que una vez acabada la guerra pudieron exhumar sus restos y ser reconocidos.

Frente a ello, fueron comunes los pequeños rituales familiares, las estrategias de duelo clandestinas que mantuvieron su memoria viva. “Eran expresiones cotidianas de resistencia y disenso frente al franquismo oficial”, explica la investigadora estadounidense Francie Cate-Arries, autora de un estudio sobre el tema en el que cuenta la historia de Isabel. En estos casos, asegura la experta, estas prácticas “permitieron activar un duelo subversivo en privado” por parte de la generación que vivió la guerra, pero también “estructurar la posmemoria” de los descendientes.

“Para los familiares, la necesidad de recordar a sus parientes adquirió un significado mucho más dramático dadas las restricciones al duelo impuestas por el franquismo”, explica Paloma Aguilar, experta en memoria histórica y autora del artículo Estrategias de homenaje y recuerdo de las familias de las víctimas de la represión franquista, publicado en la revista Memory Studies. Los republicanos asesinados fueron enterrados en fosas comunes que muchos familiares no sabían dónde estaban y, si lo sospechaban, no podían rescatar sus restos, tal y como sigue ocurriendo a día de hoy con miles de desaparecidos.

Fue, según describe Aguilar en su investigación, un castigo doble: por un lado, “se les impidió el duelo de forma normal”, pero también “se borró de la opinión pública la memoria de los muertos”, como si nunca hubieran existido. El trauma fue también doble. No solo tuvieron que sufrir por la muerte de sus seres queridos, sino que además no pudieron enterrarles dignamente.

La “espera permanente”

“No se pudo llorar a los muertos, eso estaba prohibido”, le comentaba Lucía a la investigadora Cate-Arries, que ha entrevistado a varios descendientes de fusilados en la provincia de Cádiz. Lucía acudió al encuentro con el reloj de bolsillo de su abuelo Alonso, que Fermina, su viuda, había escondido como un preciado tesoro tras su fusilamiento. Le sacaron de casa los falangistas en 1936 cuando buscaban a su hijo Pepe, el padre de Lucía, que había huido al monte. Pepe durmió al lado del reloj de su padre desaparecido durante toda su vida, como “un trágico talismán que colgaba como un crucifijo en la cabecera de la cama”.

El significado de este duelo detenido lo explica el doctor en Antropología Jorge Moreno, miembro del proyecto Mapas de Memoria de la UNED y autor de varios artículos sobre el tema y del libro El duelo revelado. La vida social de las fotografías familiares de las víctimas del franquismo. Moreno parte de la idea de que los rituales funerarios implican “la conversión de alguien que está vivo en alguien que está muerto” siendo esta la manera “en la que el ser humano domestica la muerte, le da un lugar y un nombre”. Esto suele realizarse mediante un entierro o un homenaje, que supone “llevar el cuerpo del mundo de los vivos al mundo de los muertos”.

En el caso de los republicanos había una “imposibilidad de completar este ritual” por la inexistencia de un cuerpo, asegura el experto, lo que sitúa al fallecido “en una espera permanente”. “Esto provoca una desorientación buscada de manera premeditada por el régimen franquista, que quiere alargar el dolor de las familias mediante el terror no solo por el asesinato, sino con la ocultación de los cuerpos”, continúa Moreno, para quien ese “no estar ni en un lugar ni en otro” es lo que intentaron solucionar las familias a través de sus propios rituales, mediante fotografías, prácticas privadas u objetos.

Estos últimos, custodiados durante décadas como tesoros por las familias, protagonizaron en 2020 uno de los proyectos impulsados por Mapas de Memoria, en forma de una exposición llamada Las pequeñas cosas. Entre ellas están las pocas piedras manchadas de sangre que la hermana de Ángel Ruiz, asesinado en mayo de 1940 en Almagro (Ciudad Real), recogió del lugar en el que fue fusilado. Las guardó en un baúl hasta poco antes de morir, cuando se las entregó a Saturnina, la viuda de Ángel. Ella cosió una bolsita para guardarlas y las llevó en su delantal durante toda su vida.

Las piedras recuperadas pasaron después a manos de Vicenta Ruiz, la hija del matrimonio, y ahora a las de Ángela, la nieta, a quien han llegado otros muchos utensilios heredados que guarda en una caja: una petaca, unas cartas o unas tijeras comparten espacio con una vieja foto de Ángel, que ocupa el centro. La fotografía había viajado con Saturnina allí donde se había trasladado ella a lo largo de su vida. Donde ella iba, iba la foto.

La camisa agujereada de Eloísa

Estos “mecanismos de duelo alternativo”, como los bautiza Aguilar, han sido analizados por la experta en su estudio, circunscrito al caso de seis familias de ejecutados en el municipio de Casas de Don Pedro (Badajoz). “No se resignaron al olvido. La memoria de los desaparecidos fue cultivada en privado y, a veces, los sitios de las fosas comunes fueron marcados con cruces u otros signos para evitar que cayeran en el olvido, algo que fue de gran ayuda para localizarlos cuando, 40 años después de la guerra, comenzaron las búsquedas de los restos”, explica la investigadora.

En el artículo, Aguilar cuenta entre otras las historias de Eloísa y Cecilia, dos mujeres del pueblo, ambas de 23 años, asesinadas como venganza porque sus respectivos esposos habían escapado y se habían unido a la guerrilla antifascista. Según los testimonios recabados por la experta, cuando las mataron, las dejaron en una zanja sin nada por encima, ante lo que un pastor se compadeció, les echó tierra encima y llevó la camisa acribillada a balazos de Eloísa a su madre, que vivió hasta los 100 años conservándola. Cuando murió, la enterraron con ella, como había pedido.

Entre las estrategias y rituales identificados, las fotografías expuestas en las casas “ocupan un lugar central”, señala Moreno, que pone el foco en que a falta de cuerpo y tumba, “será a las imágenes a las que prodigarán cuidados, tratamientos e incluso mortajas”. Eran a menudo collages de fotos en los que se insertaban varias de distintos miembros de la familia, como la que encargaron los padres de Cecilia y Dionisio, ambos asesinados. Como explica Moreno, era habitual que las fotografías fueran muy cuidadas y se ajustaran con una técnica para que los muertos aparecieran con la luz más favorable posible, vestidos muy elegantes y con expresiones de seguridad y serenidad.

Un duelo marcado por el género

No es casualidad que la mayoría de las que custodiaron los objetos o se encargaron de encargar, colocar y cuidar las fotografías fueran mujeres. Hay también un “reparto asimétrico” del trabajo de duelo en función del género, detalla Moreno, siendo ellas tradicionalmente protagonistas. La carga solía recaer sobre las hermanas, las madres o las viudas. “Son las mujeres las que cuidan no solo de los vivos, también de los muertos. O dicho de otra forma, el cuidado de la casa se extendía también al cuidado de la casa simbólica”, esgrime el experto.

Otra forma de homenaje póstumo tuvo que ver con poner el nombre de los ejecutados a sus descendientes o nuevos miembros de las familias. Fue el caso de los Casatejada, una familia de Casas de Don Pedro de la que fueron fusilados dos hermanos: Julián, de 19 años, y Alfonso, de 17, cuyos nombres eligieron otros tres hermanos para uno de sus hijos. La hermana de Eloísa también puso a su hija su nombre, mientras que Santiago, el marido viudo de Cecilia, le puso su nombre a la hija que tuvo con Granada, la mujer con la que se casó años más tarde.

Granada y Santiago tuvieron cuatro hijos, pero mantuvieron siempre una relación muy estrecha con la familia de Cecilia, según cuenta Aguilar. Hasta el punto de que Petra, la hija menor, confundía cuando era pequeña a ambas familias y tuvieron que pasar años hasta que descubrió que la mujer que aparecía al lado de su padre en una antigua fotografía no era su madre, Granada, sino Cecilia.

Aguilar defiende que los rituales de duelo clandestino a los que estas familias fueron obligadas por la dictadura no solo se redujeron a desafiar el silencio y recordar a sus seres queridos, sino que también “fomentaron la solidaridad entre familias, permitieron la transmisión intergeneracional de la memoria y las lealtades ideológicas y creó resiliencia familiar”. Algo que, asegura, resultó muy útil para organizar las exhumaciones de los restos de los fusilados que empezaron a producirse, de forma muy precaria, solo una vez llegada la democracia

Nueve fosas comunes de la Guerra Civil y el franquismo en Dénia, Xàbia, Benissa y Pego

 https://lamarinaplaza.com/2023/02/17/nueve-fosas-comunes-de-la-guerra-civil-y-el-franquismo-en-denia-xabia-benissa-y-pego/



  • La Generalitat publica el primer mapa oficial de enterramientos para toda la Comunitat y los divide en 4 tipos: represaliados por la República o la dictadura, combatientes o víctimas de bombardeos

Flores sobre la lápida donde están los nombres de los fusilados por el franquismo en el cementerio de Dénia, en noviembre del año pasado.

Es un acontecimiento cargado de simbolismo. La Generalitat ha divulgado este viernes el primer mapa de las fosas comunes donde se localizan los represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista en  toda la Comunitat Valenciana y que actualiza todos los datos que se conocían hasta ahora.  Según la Conselleria de Participación y Calidad Democrática, existen un total de 541 fosas en el territorio autonómico de las que 9 se localizan en la Marina Alta: 4 en Dénia, dos en Pego y en Benissa, y una en Xàbia.

El mapa, aún provisional y publicado este viernes, oficializa toda la información sobre este traumático asunto que ya se conocía, pues no en balde ya se habían hecho otras cartografías similares, aunque hasta ahora se consideraban incompletas. Además, divide estos osarios en cuatro tipos: los pertenecientes a la represión durante el conflicto bélico bajo autoridad republicana –una en Dénia, Pego y Xàbia–; aquellos que localizan combatientes enterradosdel bando de la República, que es el caso de las dos de Benissa; las fosas donde recibieron sepultura las víctimas de los bombardeos franquistas –una en Dénia;  y por fin las provocadas una vez concluidas la guerra por la represión franquista  y que son las dos últimas, localizadas en Dénia y Pego.

A continuación se reproducen los datos de las nueve fosas comunes de la Marina Alta en base a todos los artículos que la Marina Plaza ha ido publicando desde 2018,  cuando se realizó el primer borrador de mapa de fosas comunes que ahora ha desembocado en estos datos oficiales.

Dénia: Dos fosas de los republicanos asesinados (más enterramientos en El Verger)

Las dos primeras fosas ubicadas en el cementerio de Dénia acogen los restos de los fusilamientos acaecidos en seis días diferentes de octubre y noviembre de 1939 de 52 militantes republicanos tras ser sometidos a «juicio sumarísimo» y «sentenciados a muerte» por las autoridades franquistas, incluidos tres alcaldes socialistas de Dénia, Pedreguer y Xaló.

En el primero de estos osarios quedarían  todavía 24 víctimas. La razón de este número tan reducido es que tras su exhumación parcial a finales de los años setenta, otras 17 fueron trasladadas a otra fosa del mismo camposanto. Además, restos óseos pertenecientes a otros 8 asesinados, 2 de ellos naturales de Pego y otros 6 de El Verger, fueron enterrados después en esta última población.

Como evidencias de tales aseveraciones, el mapa alude al memorial instalado sobre la misma tapia del antiguo cementerio civil de Dénia ante la que se realizaban las ejecuciones y donde las huellas de los disparos aún son visibles.

Las fichas de ambas fosas indican que los ajustados procedían de Dénia, Murcia, Ondara, Pego, l'Alfàs del Pi, Callosa d'En Sarrià, Confrides, Xaló, Pedreguer, Benissa o València. En su mayoría eran labradores y jornaleros, aunque también escribientes, procuradores, albañiles, chóferes, carreteros, maquinistas, mecánicos, empleados, zapateros, electricistas, barberos y camareros.

Dénia: Las víctimas del "terror rojo"

El camposanto de Dénia también tiene sus rincones que dan testimonio de la represión incontrolada que se produjo en 1936 por parte de las milicias republicanas -los famosos paseos de La Pepa-. En realidad, este tercera tumba de Dénia no es una fosa común: engloba los restos de al menos 6 personas en cuyos nichos se nombra que fueron víctimas del «terror rojo». Serían homenajeadas por el franquismo.


Al acabar la Guerra Civil, diferentes familias dianenses empezaron a trasladar al camposanto los cuerpos de sus parientes asesinados por La Pepa desde el lugar original donde habían sido hallados los cuerpos durante la guerra, en Xàbia, Gata o Pedreguer.

El mapa alude así a la lápida del nicho de Enrique Sahuquillo, asesinado el 1 de noviembre de 1936, al Hipogeo en el que se encuentra el capellán Felipe Ciscar, asesinado en Gata el 8 de septiembre  o al nicho con los restos de Luis de Diego Carsi y Luis de Diego Arguimbau, asesinados el 28 de septiembre de 1936 y que fueron encontrados en Xàbia, hasta su posterior traslado en 1939 al Cementerio de Dénia.

En total, están documentadas por estas circunstancias 6 personas, todas ellas nacidas en Dénia: dos propietarios, un industrial, un capellán, un agricultor y un comerciante. No obstante, el número podría ser mayor: según la historiadora Teresa Ballester, hasta 38 personas de Dènia fueron ejecutadas por los republicanos en diferentes caminos y carreteras de la comarca.

Dénia: Marineros de un mercante francés acribillado por la aviación de Mussolini

La última fosa del camposanto denier contendría restos de las cinco víctimas mortales -3 francesas- del mercante de bandera gala Brisbone, que resultó hundido durante el bombardeo de la aviación Legionaria Italiana sobre el puerto el 9 de junio de 1938. La ficha admite que «se desconoce el paradero real y las posibles afecciones que ha podido sufrir la fosa de los 5 marineros muertos, pero sí que se encuentra un pequeño memorial con uno de los nombres de las víctimas,Yaya Benhamou».

Y no sólo eso: el memorial de Benhaumou se halla en el mismo espacio en el que durante años se encontró una placa que presentaba los nombres ilegibles de tres de estos marineros, «según el testimonio oral de los funcionarios del cementerio».

Xàbia: Zapatos y cinturones en una sima del Montgó

Conselleria de Justicia/Institut Cartogràfic Valencià.

Es el caso más conocido de represalia republicana, pero también sigue envuelto de incógnitas: la famosa matanza de la Nit de l'Avenc, que tuvo lugar el 2 de noviembre de 1936 y por el que las víctimas de la saca, naturales de Dénia, fueron arrojadas a una sima del Montgó de Xàbia. El mapa constata la localización de restos óseos a nivel superficial y de materiales como zapatos y cinturones entre las rocas, observados en varios descensos a la sima (el primero, el 18 de julio de 1953 y el último el 20 de junio de 2013).

Según los especialistas, entre 13 y 21 personas fueron arrojadas allí. El propio Memorial instalado por los familiares de las víctimas reconoce sólo los nombres de 13 de los represaliados, aunque uno de ellos desapareció dos días antes. Por otro lado, la ficha agrega los nombres de dos víctimas que en principio formaron parte de la saca de aquella infausta jornada. El mapa cuenta así 15. No se ha identificado ningún resto. Los asesinados eran comerciantes, propietarios, abogados, empleados, labradores, comerciantes, un capitán de la marina, mecánicos, estudiantes o jornaleros.

Benissa: El recuerdo eterno de los brigadistas

Durante los años más oscuros de la dictadura, Benissa albergó en silencio las fosas de diez brigadistas internacionales fallecidos en el Hospital Militar que hubo en el Convento de los Franciscanos. Con la democracia, comenzó en el municipio un conocido proceso de rehabilitación histórica de aquellos combatientes: en octubre de 2001 se llevó a cabo la exhumación parcial de 5 cuerpos, que fueron trasladados a un hipogeo del nuevo cementerio de la localidad, donde están inmortalizados los nombres de todos ellos. Procedían de Francia, Polonia, Italia, Yugoslavia y Austria. En 2020, la Generalitat inició el proceso para recuperar los otros cinco cuerpos que faltaban. Los nombres de todos ellos pueden consultarse en 👉 este enlace.

Todos los brigadistas fallecieron pues entre junio de 1937 y marzo de 1938. Ocho lo hicieron de tuberculosis, mientras George Joulvet murió de una angina de pecho y Robert de Lisle (responsable militar del Hospital), perdió la vida en un accidente de tráfico entre Dénia y Benissa.

Además de estar identificados, todos estos combatientes cuentan con un panteón-monumento en el cementerio nuevo y anualmente y desde 2006 reciben homenaje por su memoria organizado por el Casal Cultural de Benissa en colaboración con el ayuntamiento, sea del signo que sea. 

Pego: Las fosas que son memoria oral de un pueblo

La secretaria autonómica, el alcalde y miembros del gobierno local en el punto donde se sospecha que están las fosas, junto a la capilla.

En un punto muy concreto del cementerio de Pego, ante el blanco muro de la capilla, vecinos y vecinas del municipio acuden periódicamente a realizar alguna ofrenda floral. Es la muestra más palmaria de lo que dice también la memoria oral del pueblo: que bajo ese trozo de tierra, tapizado ahora por el césped, están los restos de un número sin determinar de vecinos represaliados por el franquismo. En una fecha bastante reciente, diciembre de 2021, el Ayuntamiento de Pego anunció que excavaría donde se cree que existen dos fosas comunes, con el objetivo de confirmar lo que está registrado en la memoria del pueblo.

Pego: Panteón a los caídos

En todos los casos se repite una pauta similar: mientras los misterios aún cercan a los ajusticiados por el fascismo, el destino de los asesinados a manos de los republicanos fue conocido casi desde el mismo momento en que finalizó la Guerra. A partir de 1939, diferentes víctimas de la represión en la retaguardia republicana naturales de Pego fueron trasladados a un Panteón a los Caídos construido “ex profeso” en el cementerio y en el que aún descansan gran parte de los represaliados.

Tras el fallido Golpe de Estado de 1936, hasta 16 personas de Pego fueron asesinadas. Estas ejecuciones se produjeron principalmente en pueblos cercanos, como Oliva, Gandia o Vall de Gallinera. Entre las víctimas, oficiales del ayuntamiento, militares, médicos, propietarios, sacerdotes, agricultores y un abogado.

El Gobierno cifra en hasta 25.000 las víctimas que aún quedan en fosas comunes

 https://www.infolibre.es/politica/gobierno-cifra-25-000-victimas-quedan-fosas-comunes_1_1431039.html


Flores en memoria de las víctimas del franquismo enterradas en fosas comunes en el cementerio de Sevilla.

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha situado como objetivo la desaparición de las fosas comunes en España, que ha calificado de "ignominia para la democracia", y ha advertido que el número de víctimas cuyos restos todavía se podrían recuperar se situaría entre los 20.000 y 25.000, recoge Europa Press.

Martínez ha acudido este sábado a Sestao (Bizkaia) para recoger, junto a Gogoan Sestao Elkartea, el premio Yunque, cita que ha contado con la participación del secretario general del PSE-EE de Vizcaya, Mikel Torres, y del secretario de Memoria Democrática y Convivencia de PSE-EE Vizcaya y candidato a la Alcaldía de Sestao, Carlos García de Andoin. El acto ha contado además con la asistencia del delegado del Gobierno en el País Vasco, Denis Itxaso, y del subdelegado del Gobierno en el Territorio, Vicente Reyes.

En su intervención, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez ha calificado de "pionera" la ley de Memoria Democrática aprobada el pasado mes de octubre y que ha considerado "heredera" de la aprobada en 2007 bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En este contexto, ha subrayado las aportaciones desarrolladas por las asociaciones de memoria al texto y ha valorado, entre sus méritos, el hecho de haber puesto "en el centro a las víctimas", especialmente a aquellas que no fueron reparadas y se vieron "criminalizadas y estigmatizadas".

"El corazón de la ley son las víctimas. Una ley que ancla en los Derechos Humanos y en los grandes principios del derecho internacional", ha indicado, al tiempo que ha resaltado el reconocimiento que se da a la contribución de las mujeres, que sufrieron durante la dictadura "una represión de género".

"Liderazgo"

Por otro lado, ha insistido en que el Estado debe asumir el liderazgo de las exhumaciones de las fosas comunes y ha valorado que en los últimos tres años se han desarrollado 513 actuaciones" mientras que bajo el mandato de Rodríguez Zapatero las exhumaciones llegaron a 177.

"El objetivo es que desaparezcan las fosas comunes en España, que es una ignominia para la democracia, en la presente legislatura", ha expresado para añadir que el número de víctimas cuyos restos se podrían recuperar se situaría todavía entre los 20.000 y 25.000.

Por otro lado, ha considerado también "clave" que los jóvenes conozcan "lo que ocurrió" para lo cual es necesario que "entre la Memoria Democrática en la escuela". Así, ha afirmado que ello será posible gracias a los nuevos reales decretos de enseñanza mínima. "Memoria no es solo mirar al pasado, es presente y futuro. Memoria es democracia", ha afirmado, para añadir que, por contra, perder libertades "es fácil y se debe estar alerta".

El Gobierno investiga el homenaje a la División Azul en Madrid

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L'espurna valenciana contra la «vergonya» dels nadons furtats

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La Generalitat Valenciana s'ha erigit en referent a l'Estat espanyol de la lluita contra els nadons robats pel franquisme amb la creació d'un banc de dades d'ADN de les víctimes al País Valencià. Les primeres anàlisis han aconseguit establir el parentesc de dues parelles de germans, dues dones i un home i una dona. «Es tracta d'una passa històrica per tancar un capítol molt obscur de la nostra història», ha expressat la consellera de Qualitat Democràtica, Rosa Pérez, d'Esquerra Unida.


La transició a l'Estat espanyol va ser una etapa convulsa. Amb la pressió del soroll dels sabres d'un exèrcit nostàlgic de la dictadura, així com l'impacte de la violència ultra i del terrorisme de diferent procedència, la represa democràtica va produir-se amb la imposició d'un mant de silenci sobre les ombres criminals del règim franquista. Ni l'espoli de propietats per part dels colpistes, ni els episodis foscos que van engreixar la fortuna de la família Franco foren objectes de debat públic. L'oblit, fins i tot, va imposar-se sobre les fosses comunes, on havien estat soterrats milers i milers de víctimes del feixisme espanyol.

En aquesta extensa llista de deutes democràtics, hi constava un altre dels capítols més aborronadors de la llarga nit del franquisme, en la qual sovint sortia assenyalada l'Església catòlica: la identificació pendent dels nadons furtats. Com amb l'exhumació de les fosses comunes dels represaliats de la dictadura sanguinària, les víctimes van haver d'esgarrar pel seu compte el mant de silenci i lluitar per la reparació democràtica. Les institucions van menysprear-les durant temps.

Ho saben víctimes d'aquelles trames de nadons furtats, com ara l'advocat Enrique J. Vila, qui va estar buscant durant 25 anys la seua mare biològica. La identitat de la seua progenitora està a l'arxiu de la Casa Cuna Santa Isabel de València, la qual va negar-se en tot moment a facilitar la informació. Vila, de fet, va ser un dels pioners en engegar una batalla legal per accedir a tota aquella documentació, amb una denúncia presentada l'any 2011 a la Fiscalia General de l'Estat. Un altre rostre d'aquest combat ha estat la psicòloga Sonia Espinosa, una altra víctima Casa Cuna Santa Isabel de València.

L'exemple valencià

L'arribada de l'esquerra a la Generalitat Valenciana va canviar el pas. La sensibilitat per elaborar els deures pendents en matèria de memòria democràtica va incrementar-se. La conselleria de Participació, Transparència, Cooperació i Qualitat Democràtica, encapçalada per Rosa Pérez, d'Esquerra Unida, va reunir-se a principis d'aquesta segona legislatura botànica per traçar un full de ruta comú amb les associacions de nadons furtats, és a dir, amb l'Associació d'Alacant de Nadons Furtats i Adopcions Irregulars, l'Associació de Nadons Furtats de València, SOS Nadons Furtats Comunitat Valenciana i la Plataforma Fòrum Internacional de Víctimes per Desaparicions Forçades Infantils 'T'estem Buscant'.

D'aquella trobada, van mostrar-se dues reivindicacions principals: una tasca de sensibilitat per visualitzar una problemàtica desconeguda per a determinades capes de la societat valenciana i la creació d'un banc d'ADN públic que permeta identificar a persones amb el mateix parentesc. El documental «Los que buscamos» va contribuir a trencar la manca de consciència sobre aquest capítol fosc del règim antidemocràtic de Franco.

El projecte audiovisual, no debades, explicava l'origen i els mecanismes de funcionament d'una xarxa dedicada a furtar nadons i facilitar adopcions marcades per la sospita. Ubicada després de la Guerra Civil espanyola i prolongada durant cinc dècades, la trama esquitxava diverses institucions catòliques. Tanmateix, ni l'Arquebisbat de València, ni tampoc l'exdirectora de Casa Cuna Santa Isabel de València van voler intervenir en aquell documental.

La lluita dels nadons robats ha estat sovint invisibilitzada i entrebancada per les administracions públiques| Europa Press

Amb l'objectiu de complir amb la segona petició dels col·lectius que batallen per dotar d'una identitat a les víctimes d'aquell entramat de nadons robats durant el franquisme, el departament comandat per Pérez va impulsar de manera pionera a l'Estat espanyol un banc públic d'ADN amb la col·laboració tècnica de la Fundació per al Foment de la Investigació Sanitària i Biomèdica de la Comunitat Valenciana (Fisabio), de caràcter públic. La primera mesura fou fer una crida perquè s'apuntaren totes aquelles persones víctimes al País Valencià.

La consellera, acompanyada de Llúcia Martínez, investigadora del Fisabio, ha anunciat aquest dimecres que s'han aconseguit els primers resultats de l'anàlisi del banc d'ADN amb la troballa del parentesc de dues parelles de germans, una conformada per dues dones i una segona per una dona i un home. Es tracta dels primers resultats d'una anàlisi de 134 mostres biològiques, que estaven dividides entre 91 procedents de familiars i unes altres 43 de possibles casos de nadons robats. La mostra, d'entrada, havia estat més àmplia, concretament de 231 persones, però, segons ha explicat Martínez, «van descartar-se pel desfasament en les dades».

Aquests resultats, tot i acreditar aquest parentesc, són encara provisionals i, en conseqüència, la consellera ha anunciat que «esperaran a rebre els informes definitius per traslladar aquests fets a la Fiscalia». «Entenem que al contrari d'altres delictes comesos durant el franquisme, no hi ha la possibilitat de la prescripció en aquests fets, atesa la continuïtat del delicte», ha matisat per comparar-ho amb el mur judicial que es troben les víctimes del franquisme i els seus familiars quan presenten denuncies per tortures i assassinats durant la dictadura.

«És un cas paradigmàtic, ja que ambdues germanes no tenien coneixem una de l'altra. Anirem més enllà del que és habitual i s'organitzaran les recollides de mostres que facen falta», ha assegurat la investigadora, qui ha detallat que s'han fet quatre sessions de recepció de mostres a les comarques de València, tres a la demarcació d'Alacant i una a les comarques del nord del País Valencià. «Tota la gent que tinga sospites, o certeses, de la seua condició de nadons robats que es pose en contacte amb les associacions per obtenir la seua mostra», ha fet una crida pública.

El mirall argentí

El descobriment d'aquest parentesc, en paraules de la consellera, «ha estat una passa molt important, històrica, per esclarir i tancar un capítol molt obscur de la nostra història». «Es guardarà la identitat de les dues parelles de germanes, així com el lloc on es va produir el robatori», ha agregat, per reclamar, del bracet de les associacions de nadons furtats, «la necessitat d'un banc d'ADN a escala estatal». «Un banc autonòmic es queda curt», ha lamentat com a acte de pressió al Govern espanyol del PSOE i Unides Podem, i també com a manera d'encoratjar a altres territoris a seguir l'exemple valencià.

La investigadora de FISABIO, Llúcia Martínez, i la consellera de Participació, Transparència, Cooperació i Qualitat Democràtica, Rosa Pérez, d'Esquerra Unida del País Valencià, han fet públic aquest dimecres que el banc d'ADN ha permès trobar el parentesc de quatre nens robats| Europa Press

«L'afer dels nadons furtats s'hauria d'haver iniciat fa moltíssims anys. Encara estem en bolquers», ha expressat amb tristesa la consellera, qui ha incidit en els entrebancs que es troben moltes de les víctimes que batallen per aconseguir informació sobre els seus progenitors biològics, siga per part d'administracions públiques o, especialment, d'entitats privades a l'òrbita de l'Església catòlica. «Tenim el mirall argentí per actuar contra aquesta problemàtica», ha ressaltat. «Ens han donat una gran lliçó de memòria, justícia i reparació», ha emfatitzat.

El model argentí, fonamentat, a parer de la consellera, «en una col·laboració completa entre les associacions de nadons furtats, les institucions i la justícia», ha permès comptabilitzar fins a 500 menors robats i localitzar-ne a 132. Argentina, no debades, va condemnar en el seu moment al dictador militar Rafael Videla a cadena perpètua, a més d'altres peixos grossos del règim criminal argentí, i ha estat, precisament, el salconduit de les associacions per la memòria històrica de l'Estat espanyol per jutjar els crims del franquisme arran del tap jurídic que representa per a la judicatura espanyola la llei d'Amnistia de 1977.

Un dels encausats per l'anomenada «querella argentina» contra les aberracions franquistes és l'exvicepresident Rodolfo Martín Villa, figura assenyalada en diverses trames negres als anys convulsos de la Transició espanyola i del postfranquisme. «Aquest descobriment forma part del nostre compromís per la memòria democràtica, amb l'obertura de quasi el 66% de les fosses comunes del País Valencià i l'exhumació de les seues restes, la confecció d'un catàleg dels indrets de la memòria democràtica, al qual hem afegit recentment el camp de concentració d'Albatera (Baix Segura) i l'eliminació dels vestigis franquistes», ha arredonit en un acte que marca l'espurna valenciana per acabar amb «la indecència oblidada» dels nadons robats.


diumenge, 19 de febrer del 2023

Luis Calandre Ibáñez (1890 – 1961), el primer cardiòleg espanyol va viure un amarg exili interior després de la Guerra Civil

 https://curiositatshistoriamedicina.wordpress.com/2023/02/10/luis-calandre-cardioleg/

10/02/2023

Molts metges destacats que vivien al costat republicà d’Espanya en temps de la Guerra Civil, no fugiren un cop acabada la guerra, considerant que no els passaria res ja que no havien comès delictes de sang, ni havien combatut contra l’exèrcit del “moviment nacional” comandat pel general Franco. Aquests metges es van equivocar perquè van ser castigats amb sancions duríssimes, com la inhabilitació per treballar en institucions universitàries o sanitàries.

Un dels molts sancionats fou Luis Calandre, el primer que va exercir com a cardiòleg a Espanya (Fig.1). Era fill de metge i visqué en una família de tradició lliberal. Neix a Cartagena i estudia medicina a Madrid de 1906 a 1911, on té com a professor Ramón y Cajal. Un cop graduat, entra com a metge assistent a l’Hospital Provincia, on té de mestre el Dr. Medinaveitia, que era el professor adjunt de la càtedra de Patologia General del professor Amalio Gimeno. També aprèn de Nicolás Achúcarro (veure aquesta entrada del blog de 01/10/21) que era un jove neuropatòleg molt ben format, que li obre la porta del seu laboratori.

Dr. Luis Calandre Ibáñez
Fig.1 Dr. Luis Calandre Ibáñez

Calandre està interessat en el camp de les arrítmies i, el 1912, li donen una beca per anar a Berlin per aprendre electrocardiografia a l’hospital Charité. El 1917, importa d’Alemanya el primer aparell electrocardiògraf que hi haurà a Espanya. El 1920, crea la primera revista de cardiologia espanyola, “Archivos de Cardiología y Hematología”, que persistirà fins 1936.

Essent el primer que s’autotitula cardiòleg, té molta clientela i visita la flor i nata del país, tant del món de la cultura com de la política. El 1927, la reina Victòria li consulta i li encarrega la direcció dels serveis de cardiologia de l’hospital de la Creu Roja de Madrid, on van molts metges a formar-se en l’especialitat.

Calandre sempre estarà vinculat al Dr. Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes creada per la Institución Libre de Enseñanza, creada per Fernando Giner de los Ríos. Sol·licita una beca a la Junta d’Ampliació d’Estudis per anar a Berlín a formar-se en histologia, per tal de poder estudiar el cor. Berlin el va impressionar, i a més del seu enriquiment com a patòleg, pogué participar de la vida social i intel·lectual de la ciutat. Treballa a l’hospital municipal Moabit, i coneix Virchow, el cardiòleg Georg Nicolai, Koch i Ehrlich.

Quan esclata la Guerra Civil, l’edifici on està instal·lada la Residencia de Estudiantes, on hi van Buñuel, Dalí i Lorca, entre molts altres, es converteix en Hospital de Carabineros, del que es nomena director al Dr Luis Calandre (Fig. 2).

Luis Calandre quan era director de l'Hospital de Carabineros, amb el seu fill
Fig.2 Luis Calandre quan era director de l’Hospital de Carabineros, amb el seu fill

El final de la guerra és el final de la trajectòria científica de Calandre. Ha de patir diversos consells de guerra. El condemnen a 12 anys i un dia de presó, pena que es commuta per 6 anys i un dia. L’acusació és únicament haver dirigit l’Hospital de Carabineros, fet que es considera auxili a la rebel·lió. El Col·legi de Metges l’inhabilita el 1941 per exercir la professió a Madrid durant un període de cinc anys.

Les seves obres escrites: “Anatomía y Fisiología clínicas del corazón” (1920), “Tratado de las enfermedades del corazón” (1931), “Electrocardiografía” (1942), “Anatomía de la conducción atrioventricular” (1942).

La seva filla ha escrit una biografia excel·lent del seu pare (Fig.3).

Biografia del Dr. Calandre
Fig.3 Biografia del Dr. Calandre

Referències

Cristina Calandre. El Dr. Luis Calandre Ibáñez, de la Junta para Ampliación de Estudios al exilio interior, 2018, Madrid. Editorial Silente