dijous, 30 de juny de 2016

COMBATIENTES DE LA REPUBLICA 1936/39. HERMANOS VICTOR Y FLORENCIO ARROITA ZARANDONA. ROSARIO SÁNCHEZ MORA.

https://cronicasapiedefosa.wordpress.com/combatientes-de-la-republica-193639/



HERMANOS VICTOR Y FLORENCIO ARROITA ZARANDONA.

normal_Florencio Arroita Zarandona mixto
Los hermanos Arroita Zarandona son familiares (tíos-abuelos) de Aiyoa Arroita Lafuente, un@ de los administradores de éste blog.  A ellos este pequeño homenaje.
El 26 de abril de 1937 se bombardeó la ciudad bizkaína de Gernika por parte de la aviación Cóndor alemana que dejó varios centenares de muertos.
Ese mismo día, a varios km. de allí los hermanos Víctor y Florencio Arroita Zarandona estaban luchando contra las tropas nacionales, uno en el frente en Atxondo y el otro a retaguardia controlando el orden público en  Durango.
Víctor y Florencio estaban en el batallón nacionalista nº 1 OLABARRI de uno de los tres que teníaANV (acción nacionalista vasca), junto al 2º Idarra y 3º Askatasuna.
No sabemos cuando se alistaron, pero casi con total seguridad en los primeros momentos del alzamiento.
Su batallón se estrenó en lucha contra el enemigo fascista en los montes de Albertia, cercanos a Villarreal (Alava) donde sufrieron duros combates y numerosas bajas.
En su cuartel de Bilbao, donde se reorganiza y cubre sus bajas, una vez descansado regresa al frente alavés a los montes de Jarinto y Maroto.
Tras un par de meses de relativa calma, una compañía de este batallón es enviada a reforzar al diezmado nº 2 Idarra después del desastre en tierras asturianas en febrero de 1937.
Y entramos en el mes de abril de 1937, los combates contra los rebeldes están cada vez más cerca y son enviados a reforzar el monte Gorbea, (entre Alava y Bizkaia) donde están muy poco tiempo y donde según los datos solo pierden un hombre el 4 de abril.
A mediados de abril están nuevamente en el cuartel de las Adoratrices de Bilbao descansando hasta el 23 de ese mismo mes, cuando son enviados a reforzar el frente de Elorrio, inmediata línea de defensa tras la caída de los Intxortas en el frente de Elgeta ese día.
En Abadiño, el nº1 OLABARRI de ANV encontró de retirada a un diezmado y desmoralizado batallón de la CNT. A pesar de todo se desplegó en los montes de Axpe-Marzana. Esa misma mañana del 24 los ataques de la aviación contraria causaron algunas víctimas, y una desbandada a duras penas contenida por la oficialidad. Se formó una precaria línea defensiva que, desbordada por la noche al infiltrarse los franquistas por el monte Memaya, obligó al Olabarri a retirarse hacia Durango.
Sabemos que los días 28 y 29 ya luchaba su batallón en Durango, ellos habían muerto.
Florencio Arroita Zarandona murió el 26 de abril, con 27 años, en el frente de Atxondo y su hermano Victor Arroita Zarandona, de 29 años, fue herido ese mismo día en uno de los bombardeos de Durango, donde estaba prestando servicio su compañía de Orden Público. Fue trasladado al hospital de Basurto en Bilbao donde al día siguiente, 27 de abril de 1937, murió de sus heridas.
El destino de estos dos hermanos fue luchar juntos en el mismo batallón y casi por azar morir el mismo día a escasos pocos kilómetros.
Florencio Arroita Zarandona
Florencio Arroita Zarandona, sentado en el medio de la fotografía.
Las fotografías proceden de http://www.intxorta.org
Fuentes:
” Los Batallones de los Nacionalismos Minoritarios en Euzkadi…”. Francisco Manuel Vargas Alonso.http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/vasconia/vas32/32517547.pdf

ROSARIO SANCHEZ MORA.

1.Rosario Sánchez Mora Rosario Sánchez Mora apodada “la Dinamitera” fue una miliciana republicana, militante comunista, que trabajo como aprendiz de corte y confección en un Círculo Cultural de las Juventudes Socialistas Unificadas en Madrid cuando estalló el golpe de estado franquista el 18 de julio de 1936.
Con diecisiete años se incorporó a las Milicias Obreras del Quinto Regimiento que partieron el 19 de julio de 1936 hacia Somosierra para detener a las tropas rebeldes del general Mola.
Rosario, como una chica joven de su edad, no conocía para nada la instrucción militar ni nada de artillería. Como muchas milicianas republicanas, participaron por primera vez en el frente armadas, lejos de las tareas habituales de auxiliares y enfermeras a las que se las encomendaban. Tras dos semanas de fuertes combates en el frente, en las que lograron contener a los rebeldes franquista, la guerra en la sierra dejó de ser una batalla abierta para convertirse en un frente estabilizado. Por tal razón los mandos del ejército republicano  la destinaron  a la sección de dinamiteros para la  fabricación de bombas de mano caseras.  Fue allí donde manipulando dinamita, perdió una mano al estallarle un cartucho.  Herida de gravedad, la operaron en el hospital de sangre de la Cruz Roja en La Cabrera, donde consiguieron salvarle la vida.
Tras su salida del hospital, se reincorporó a la división, como encargada de la centralita del Estado Mayor Republicano en la Ciudad Lineal de Madrid.
Había transcurrido un año de guerra cuando se le presentó la ocasión de volver al frente en  la 10.ª Brigada Mixta de “El Campesino”, que se había convertido en la 46ª División, con más de doce mil hombres. Rosario fue elegida para convertirse en jefa de cartería de su división, con la categoría de sargento, encargada de ser el nexo de unión con el Estado Mayor en la capital y de llevar la correspondencia de los soldados.
Desempeñó esta labor hasta el fin de la batalla de Brunete en julio de 1937, que con la derrota del lado republicano, las tropas de la División del Campesino se retiraron a sus cuarteles de Alcalá de Henares. Allí en septiembre de 1937 contrajo matrimonio civil con Francisco Burcet Lucini, sargento de la Sección de Muleros del Regimiento.
Cuando su marido partió al frente, comenzó a trabajar en la oficina que Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”, de Madrid para reclutar mujeres que cubrieran los puestos de trabajo que los hombres dejaban libres cuando marchaban al frente. Trabajó allí hasta que dio a luz a su hija Elena.
Tras la batalla del Ebro, dejó de recibir correspondencia de su marido, y no supo si éste había muerto, había logrado escapar a Francia o era uno de los miles de prisioneros que hicieron los sublevados en su avance de guerra.
Intentó escapar por Alicante con su padre, dejando a su hija con la segunda mujer de éste. Allí fueron capturados, con otros 15.000 republicanos que esperaban exiliarse a bordo de barcos de la Sociedad de Naciones que nunca llegaron a puerto. Fueron conducidos al campo de los Almendros, donde fusilaron a  su padre Andrés.
Fue trasladada semanas después a Madrid, donde fue detenida de nuevo por vecinos falangistas de su pueblo, que la encarcelaron en la prisión de Villarejo y después en la de Getafe, mientras se le incoaba un procedimiento de consejo de guerra sumarísimo de urgencia. La petición fiscal fue pena de muerte, que fue conmutada por 30 años de reclusión por un delito de adhesión a la rebelión.
La trasladadaron a la prisión de Ventas y siguió un periplo carcelario por las prisiones de Durango, Orúe (Bilbao) y, finalmente, la de Saturrarán (Gipuzkoa). En 1942, tras sufrir tres años de encierro, fue puesta en libertad gracias a los beneficios penitenciarios que el régimen franquista, que se veía obligado a decretar periódicamente para aliviar sus prisiones que estaban atestadas de defensores de la república.
Fue condenada a permanecer desterrada a más de 200 kilómetros de su pueblo y se instaló en El Bierzo (León), con una compañera de prisión ya liberada, pero la necesidad de ver a su hija la hizo regresar a Madrid  pese a la prohibición de hacerlo. Su hija estaba al cuidado de su suegra y desde allí comenzaron la búsqueda de su marido, sin noticias desde el fin de la guerra. Por informaciones familiares supo que su marido había rehecho su vida en Oviedo una vez que el régimen franquista anuló todos los matrimonios civiles de la República.
Rosario volvió a casarse y tuvo otra hija, pero se separó al cabo de dos años. Para ganarse la vida comenzó a vender tabaco americano de contrabando en la plaza de Cibeles. Posteriormente montó un estanco en Madrid, en la calle Peña Prieta del barrio de Vallecas.
Rosario falleció el 17 de abril de 2008.