dissabte, 13 de gener de 2018

MIGUEL HERNÁNDEZ Y SUS DESIERTAS ABARCAS EN UN LÍCEO FRANCÉS





Homenaje  escolar al poeta  alicantino  el 14 de diciembre de 2017

   Ayer,  para que mis alumnos franceses quinceañeros se aprendan unas cuantas estrofas del poema de Miguel Hernández  las desiertas abarcas para después de las vacaciones navideñas,  organicé por primera vez un  homenaje al poeta en  mi aula con treinta alumnos.    En efecto me di cuenta el año pasado que incluso con alumnos muy distraídos y algo reacios a aprenderse textos castellanos de memoria  (porque solo creen en el móvil que llevan en mano el día entero,  como si fuera un nuevo apéndice que les creció), el poeta alicantino calaba hondo y los conmovía de modo extraordinario si una se daba la pena de empeñarse en instruirles un poco de su vida, de su trágica trayectoria y de su inmenso talento.
   Así lo hice también este año y les canté a modo de jota el triste pero precioso poema de las desiertas abarcas, inventando una melodía algo inspirada de la de Joan Manuel Serrat[1], imitando unos pasos de un baile de estilo jota con castañuelas o pandereta y animándoles a aprenderse todo el poema para que nos disfracemos todos de bailadores de jota y cantemos  en coro el genial poema tan musical, como bien lo decía nuestro Verlaine : “música antes que nada, y para eso prefiere el  (verso) impar”.
   Para sorprender  en instruir a los chiquillos  puse la Tricolor en la pizarra y enganché encima la camiseta azul con el rostro impreso de Miguel Hernández  y los versos sobre la juventud, porque
 “La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
 y la salvación de España
de su juventud depende”.

   Tras cantarles el poema y entrenarlos a cantarlo conmigo,  les pedí que pusieran flores tricolores ante el rostro del poeta en un cubo preparado para la tarea,  uno por uno, como si estuviéramos ante un monumento. Lo hicieron todos con  gran respeto y emoción. Les di las gracias y escribieron un  parrafito sobre la actividad de memoria histórica recién cumplida. Me pidieron que volviéramos a organizar otro homenaje. Por lo tanto lo pensaremos para  el 22 de febrero, para el poeta de Soria y Collioure  y de “ese sol de la infancia” ( su poema “Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda” se suele estudiar en Francia) o para el 14 de abril de 2018.
Espero que se hayan aprendido  unas estrofas de las desiertas abarcas para el mes de enero y que siempre recuerden al poeta de Orihuela.
RM Serrano, profesora de español.

Las desiertas abarcas 
                    Miguel Hernández

Joan Manuel Serrat
Francisco Curto
Toyo

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
-
Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
-
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y  cabras.
-
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
-
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
-
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
-
Ningun rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
-
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
-
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
-
Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
-
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.