dimarts, 21 d’abril del 2026

La búsqueda de un soldado republicano en Valencia: "Se nos están muriendo los hijos de las víctimas sin encontrar las fosas y es muy triste"

 https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2026/04/12/busqueda-soldado-republicano-valencia-muriendo-128985271.html


Una de las familias de la asociación del Frente Levante explica el periplo para encontrar la fosa donde está enterrado su abuelo, soldado de la República, tras 21 años investigando su paradero

José González Albaladejo, hijo de José María, junto a sus tres hijos en la fosa exhumada.

José González Albaladejo, hijo de José María, junto a sus tres hijos en la fosa exhumada. / Levante-EMV

Mónica Ros

Mónica Ros

València

Esta es la historia de un soldado republicano, pero sobre todo es la historia de su familia y del periplo vivido para recuperar sus restos. Esta es una de las historias que resume la esencia de la asociación Frente de Levante, formada por 144 familias de 13 comunidades autónomas y de otros países (como Israel o Suiza) que buscan en la Comunitat Valenciana la fosa donde fueron enterados sus seres queridos, muertos en combate.

Él se llamaba José María González Martínez , era natural de Mazarrón (Murcia) pero desde muy pequeño vivía en Lorca (Murcia). Era pastor de cabras, estaba afiliado a la CNT (sector lechero) y no dudó en prestarse voluntario con este sindicato, como miliciano, para ir al frente a la Defensa de Madrid igual que hicieron otros tantos jóvenes de Murcia y Alicante. Dos días antes de irse a la guerra (y el primer día del año 1937) se casó con Dolores Albaladejo, la que era su novia y madre de su hija de 8 meses, Gertrudis. Aquella fue una boda de urgencia y de emergencia. De hecho fue una boda civil colectiva. El objetivo era que los jóvenes se casaran antes de ir al frente y así, si morían, las mujeres quedarían, al menos, con la pensión de viudedad.

José María González Martínez.

José María González Martínez. / Levante-EMV

Feli, nieta de José María, sabe esta información por la familia. Ella es hija de José, el segundo hijo de la pareja, concebido en una visita fugaz de aquel soldado, que aprovechó un permiso que le concedieron para ver a su cuñado (que estaba herido en un hospital de Cuenca) para ir a ver a su mujer y a su hija. Regresó al frente y nueve meses después nació José, hijo al que no conoció jamás y del que supo por carta que había tenido un hijo varón y que le habían puesto su nombre.

También forma parte de la historia familiar la visita de un compañero de batallón a Dolores, al finalizar la guerra. Le entregó sus pertenencias, la documentación de la CNT y la militar, unas cartas, las fotos de su mujer, de su hija y de su hermana, que siempre lo acompañaban, y un reloj. Le trajo las cosas de su compañero con la peor noticia posible: había muerto en Vilafranca del Cid, después de ser herido. Así se enteró de la triste noticia porque la mujer jamás recibió una notificación oficial sobre la muerte de su marido. Siete años después, comunica la muerte de su marido al registro civil para poder cobrar una mísera pensión de orfandad para sus hijos. ¿Y la pensión de viudedad, aquella por la que los milicianos se casaban deprisa y corriendo ante de ir al frente? Dolores la recibió ya en Democracia, en 1980. La suerte de las viudas del Ejército Republicano fue bien diferente a las del Ejército golpista.

Investigación familiar

Hasta ahí la historia familiar, una historia que Feli siempre escuchó por boca de su padre y muy poco de su abuela. Siempre hablaron de buscarlo pero… en Vilafranca ¿dónde? Y después ¿cómo identificarlo? En 2005 cuando empezó a publicarse información sobre las pruebas de ADN la familia comenzó una investigación que ya dura 21 años.

Era complicado que José María tuviera una suerte distinta a la que tuvo. Formaba parte de la 70 Brigada Mixta, 278 Batallón, 2ª Compañía. De origen anarquista y formada por milicianos, era una brigada de choque, lo que significaba que siempre estaban en primera línea de batalla. Participó en la Defensa de Madrid, y en las batallas de Jarama, Brunete y Guadalajara. En abril de 1938 destinaron a su batallón a la defensa de Valencia. Murió en combate, el 10 de mayo de 1938 en Vilafranca (Castellón).

La familia de Feli consultó archivos, partes de guerra y toda la documentación a su alcance. Fue siguiendo la pista del batallón y dio con la fosa. Le encargó a ArqueoAntro la exhumación, pero el ADN resultó negativo. Esos restos son de algún compañero de la misma brigada, batallón y compañía. Pero no son los de José María. "Actualmente los restos están enterrados en el cementerio de Vilafranca, a la espera de poder encontrar en algún momento a la familia. La alcaldesa Silvia Colom se ha portado siempre muy bien con las familias. Se están realizando exhumaciones cada año desde 2021. Pero la realidad es que se nos están muriendo los hijos, que son los principales interesados en recuperar los restos, y es muy triste", explica Feli, que sigue buscando a su abuelo.

Exhumación de la fosa llevada a cabo por ArqueoAntro, en Vilafranca del Cid.

Exhumación de la fosa llevada a cabo por ArqueoAntro, en Vilafranca del Cid. / Levante-EMV

La historia de esta familia es la de muchas otras. Por eso, las reivindicaciones son las mismas ante una búsqueda en la que se sienten solos. En primer lugar, solicitan que se "cumpla la ley" y que toda la documentación relacionada con la Guerra Civil, custodiada en los distintos archivos de España sea debidamente descrita, catalogada, digitalizada y se pueda acceder online para que las familias puedan acceder a ella de manera ágil y sencilla.

La ley no se cumple

"Para poder investigar el paradero de los combatientes, es imprescindible acceder a la documentación de nuestros familiares. A través de los documentos de pagaduría, filiación y media filiación obtenemos información sobre la Brigada en la que estaban destinados. Con esos datos, podemos solicitar la documentación correspondiente a dicha Brigada y reconstruir su recorrido hasta el momento de la desaparición. Posteriormente, es posible llevar a cabo la investigación de campo en el lugar donde se produjo", explican. Sin embargo, "tanto en el Archivo de Salamanca como en el de Ávila, que son los principales archivos de referencia, nos han informado de que existe una enorme cantidad de documentación aún sin describir ni catalogar, en el almacén".

Expediente orfandad.

Expediente orfandad. / Levante-EMV

En segundo lugar, solicitan poder formar parte tanto del banco de ADN de la comunidad autónoma como del Banco Estatal para ampliar las posibilidades de identificación al cotejar los perfiles genéticos. "A día de hoy no formamos parte del Banco de ADN estatal. Tampoco formamos parte del Banco de ADN de la Generalitat Valenciana, pese a que venimos solicitándolo desde la creación de la Asociación en 2019. En contraste, el Gobierno de Aragón nos ha facilitado un correo electrónico para solicitar los kits de ADN y, una vez remitidas las muestras, proceder a nuestra inclusión en su Banco de ADN", explican las familias de Frente Levante", añaden.

También solicitan que el Ministerio de Memoria Democrática "ayude" en los casos de "exhumaciones difíciles" (bien porque el propietario de los terrenos no autorice la exhumación o bien porque algunas administraciones nieguen las subvenciones que solicitan las asociaciones de familiares) y que los cambios políticos no afecten al objetivo de "sacar del olvido a los olvidados de entre los olvidados" que son aquellos que murieron en el frente, pero en del bando que perdió la guerra.