Sendas muestras en Madrid y Granada, el estreno de ‘Enlorquecido’ de Poveda, el concurso en Cannes de ‘La bola negra’ de Los Javis y nuevas publicaciones reafirman la fuerza del legado de García Lorca
Federico García Lorca posa en el Jardín de los Poetas, en Madrid, en 1919. ARCHIVO FUNDACION FGL /CENTRO FGL
En el verano de 1936 Federico García Lorca tenía por delante un otoño intenso con el estreno de La casa de Bernarda Alba y Así que pasen cinco años, la reposición de Doña Rosita la soltera, y la publicación de Poeta en Nueva York, que ya había entregado a José Bergamín. También tenía listo el poemario Diván de Tamarit y trabajaba en dos obras teatrales, Sueños de la vida y Sueños de mi prima Aurora, y en un borrador del que apenas escribió apenas unas páginas, cuyo título original, La bola negra, él mismo transformó en otro nuevo, La piedra oscura. Esa ebullición creativa quedó trágicamente truncada el 18 de agosto, cuando el poeta fue fusilado en Granada por las tropas sublevadas contra el gobierno de la República, pero el trabajo sobre y a partir de su legado no ha cesado desde entonces.

Fuente inagotable de inspiración y de estudio, académicos, periodistas, escritores, actores, dramaturgos, cantantes, cineastas, escritores, poetas, pintores, bailarines y músicos regresan una y otra vez a la obra y a la figura de García Lorca tratando de desentrañar los secretos de su duende. Esta primavera, en vísperas del 90º aniversario de su fusilamiento en el Barranco de Víznar, Lorca y su legado trazan un amplio mapa que recorre desde Granada hasta Cannes, pasando por Madrid y Vermont, a través de dos exposiciones, un documental y una película, además de nuevos títulos que exploran distintas facetas de su biografía.
La exposición Lorca y el archivo: Memoria en movimiento, que desde mañana viernes y hasta el 24 de julio acoge la Residencia de Estudiantes de Madrid, recorre la historia póstuma del poeta desde su fusilamiento hasta hoy. Fruto del riguroso trabajo de investigación acometido por Christopher Maurer, Andrew A. Anderson y Melissa Dinverno, la exposición reconstruye cómo ha sobrevivido la obra del poeta. También en el Centro Lorca de Granada, —que impulsó y ya exhibió la muestra que llega ahora a Madrid— este viernes se inaugura Ríos (Cruzar el Archivo Lorca), un proyecto comisariado por Francisco Ramallo que reflexiona sobre la relación del agua con el trabajo del poeta y presenta 200 documentos junto a trabajos de artistas contemporáneos (Lucía Bayón, Javi Cruz-Andrés Izquierdo, Carlos Irijalba, Alex Reynolds y María Salgado).
¿Cómo sobrevivió y se conformó el archivo de Lorca, el pilar sobre el que se ha levantado su mito? La exposición en la Residencia de Estudiantes cuenta cómo, unos meses después de su muerte, la familia encomendó al maestro Antonio Rodríguez Espinosa que fuera a su domicilio madrileño en la calle Alcalá, 102. Allí rescató objetos de valor que deposita en una caja del Banco de España, y les informó de que en la puerta había una nota que advertía a los milicianos que allí vivió Lorca y se pedía respeto. Rodríguez Espinosa no recogió papeles del poeta, pero la hermana menor de Federico escribió tiempo después que sospechaba que otro amigo, Rafael Martínez Nadal, ya había pasado por allí y se había llevado algunos escritos. Desde Granada, a la vista de los registros que se hacían en las casas, Concha, la otra hermana del poeta, casada con el alcalde Manuel Fernández Montesinos, que también fue fusilado ese verano, reunió en una maleta manuscritos y obras que confió a una de sus queridas primas. El archivo de Lorca nacía entonces y seguiría un tortuoso camino de exilio, y un largo regreso hasta su llegada en 2018 al Centro Lorca de Granada, dejando en la Residencia una copia del mismo.
“Uno de los temas es lo interrelacionados que están los archivos, el de Lorca con los de sus contemporáneos y amigos, y también con otros archivos que se fueron conformando según avanzaba el estudio de su obra. Por ejemplo, los papeles que reunió su hermano Paco, que hizo las introducciones de las antologías de teatro y poesía, publicados a mediados de los años cincuenta por New Directions, un hito en el boom lorquiano en EE UU", expone Christopher Maurer, quien, junto a Andrew A. Anderson y Melissa Dinverno, participará este viernes en una mesa redonda en la Residencia de Estudiantes a las 19 horas.
Lorca y el archivo se detiene también en el trabajo de los primeros investigadores de Lorca, como Claude Couffron, que visitó Granada en los años cincuenta; Marie Laffranque, que arrancó la búsqueda de manuscritos e indagó en el mundo intelectual en el que se movió el poeta, o Marcelle Auclair, fundadora de la revista Marie Claire, amiga del poeta y del torero Ignacio Sánchez Mejías, a quien las autoridades franquistas tenían fichada. El estadounidense de origen español Agustín Penón, cuyas investigaciones en Granada en 1955 con entrevistas a todo aquel que hubiera tenido relación con el poeta acabaron en una de las famosas maletas que rodean el legado de Lorca. Ian Gibson tuvo acceso a esos documentos, pero fue finalmente Marta Osorio quien publicó el libro de la investigación de Penón.

En la película que Los Javis presentan a Competición en el festival de Cannes, Glenn Close interpreta precisamente a una investigadora del legado de Lorca. La bola negra toma el título de la obra en la que el poeta trabajaba, la primera en la que abordaba la homosexualidad, apenas unos folios con los personajes y un diálogo. Los directores, en su amplia indagación sobre Lorca y su mundo, pudieron consultar en el Centro Lorca de Granada. La película, de la que muy poco ha trascendido, se sitúa en tres tiempos: 1932, 1937 y 2017.

Hay mucho de trama detectivesca en la recomposición de los muchos afluentes que se abren al acercarse al poeta granadino, una figura carismática y extrovertida que volcó su talento en muchos frentes. “Al trabajar en los archivos y en la búsqueda de materiales, te enfrentas a frustraciones continuas, ausencias y presencias, cosas que sabes que existen y a las que no se logra llegar”, explica Andrew A. Anderson. Cuando la exposición se presentó en Granada, poco antes de la inauguración no recibieron autorización para mostrar una carta de Juan Ramírez de Lucas a Adolfo Salazar en agosto de 1937, al cumplirse el primer aniversario del fusilamiento, en la que hablaba de la relación que tuvo con el poeta y aportaba datos sobre las obras en las que estaba trabajando Lorca. Un marco colgó vacío en la pared del Centro Lorca. Las cartas y documentos de Ramírez de Lucas aún no han sido publicadas. Lo que sí llegará el 8 de mayo a las librerías es Lorca en Vermont, el estudio de Patricia A. Billingsley sobre la relación que le unió a Philip Cummings, que edita Taurus. Y en el Teatro Español de Madrid Juan Diego Botto repone Una noche sin luna, un monólogo sobre Lorca.
“Un archivo no es algo fijo, está en movimiento”, subraya Anderson, antes de señalar que los anuncios que rodean el hallazgo de inéditos responden, a menudo, a una “malsana inquietud” de los medios. Así, los versos inéditos que en vísperas de la presentación de su nuevo documental Enlorquecido, Miguel Poveda anunció que había encontrado en el reverso del apógrafo de un poema manuscrito de Lorca dedicado a Julio Casal, director de la revista Alfar, afirma Anderson que “tal y como explica la descripción de la casa de subastas, son anotaciones en lápiz escritas por otra mano y no son de Lorca”. Más allá de la controversia, en la obsesión confesa de Poveda por el poeta fusilado y su universo resuena el eco del embrujo que sienten lectores y creadores, quienes desde aquel trágico agosto de 1936 se buscan en Lorca y alimentan el mito.
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