dissabte, 9 de maig del 2026

Las otras víctimas del verdugo de Peset Aleixandre: 'els 13 de la corda' de Ontinyent

 https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2026/05/09/victimas-verdugo-peset-aleixandre-els-129994150.html


El teniente coronel que envió al paredón al rector de la UV también condenó a muerte a 27 en Sagunt, 13 personas en Ontinyent, 18 en Albaida, 8 en Llíria y a tres mujeres de Catarroja

"Matar a mi bisabuela rompió la familia" , explica Estefania Catalá, biznieta de Rosa Font, una vecina de Cullera condenada por Óscar Boán Callejas


Rafael Sarrión Boronat, de Ontinyent. Rosa Font, de Cullera. Juan Pérez Gavidia, de Ayora.

Rafael Sarrión Boronat, de Ontinyent. Rosa Font, de Cullera. Juan Pérez Gavidia, de Ayora. / L-EMV

Isabel Olmos

Isabel Olmos

València

El teniente coronel Óscar Boán Callejas, que presidió el consejo de guerra que sentenciaría a muerte al rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, dejó una sangrienta estela de dolor durante los dos años que estuvo en tierras valencianas tras la guerra civil española. Al dolor causado a los descendientes del ilustre médico de Godella, se suma el de decenas y decenas de familias que, de norte a sur de la C. Valenciana, vieron a sus seres queridos desfilar hacia un paredón de fusilamiento. Hace una semana, Levante-EMV, en colaboración con el Faro de Vigo y el investigador valenciano Vicente Muñoz Gimeno, ponía rostro a este militar.

Uno de estos casos fue el tristemente conocido como 'els 13 de la corda' de Ontinyent, trece vecinos de la capital de la Vall d'Albaida que fueron fusilados juntos en un mismo día, el 15 de diciembre de 1939, en las tapias del cementerio de la localidad. Se les conoce por este nombre porque fueron atados a una cuerda y trasladados así, en fila, hasta el lugar de su asesinato. Este caso es, en palabras de Joan Torró, de l'Associació Memorial Democràtic de Vall d’Albaida, uno "de los más traumáticos" vividos en la comarca ya que los juicios se realizaron mientras la localidad recuperaba, después de tres años, sus tradicionales fiestas de moros y cristianos. En las calles, música, y dentro de ayuntamiento, un consejo de guerra presidido por Boán Callejas contra un nutrido grupo de sus vecinos, 13 de los cuales acabarían con pena de muerte. El delito del que se les acusa:  ‘adhesión a la rebelión’. "Fue muy duro para el municipio. Se fusiló a 13 de golpe. "A una de las mujeres de estos hombres no la dejaron subir al cementerio y escuchó las descargas sin poder acceder", explica Torró. El memorialista también destaca que otra de las viudas tuvo que entregar a sus dos hijos a un orfanato durante un tiempo y a los hijos de muchos de ellos les gritaban 'rojos' en las colas de las tiendas y les obligaban a volver a ponerse en la última posición', cuenta Torró.

Además de en Ontinyent, que perdió en total a 92 de sus vecinos con la represión franquista (la mayoría en el Terrer de Paterna), Albaida fue la otra localidad donde se fusiló también en el propio cementerio. Aquí fueron 18 los vecinos que murieron en el paredón, en dos sacas diferentes, el 10 y el 16 de junio. Todos ellos fueron sentenciados por Boán Callejas.

Trabajos de exhumación en el cementerio de Ontinyent para recuperar los restos de los 13.

Trabajos de exhumación en el cementerio de Ontinyent para recuperar los restos de los 13. / A. Perales Iborra

En Llíria y en Sagunt

Como presidente del Consejo de Guerra en Sagunt, este teniente coronel dejó un rastro especialmente violento. Coincidiendo con el desfile de la victoria de Francisco Franco en València, el 5 de mayo de 1939, ordenó el fusilamiento de 27 personas —vecinos de Puçol, Sagunt y el Puig— a las afueras del cementerio saguntino. Pero no fue un caso aislado. Posteriormente, volvió a presidir el tribunal que envió al paredón de Paterna a tres vecinas de Catarroja: Carmen Martínez Fortea, Bárbara Morellá Ribes y Francisca Ballester Noguera, de 35, 41 y 51 años. Fueron acusadas de pertenecer a la Confederación Nacional del Trabajo y de colaborar con la República. En la misma línea represiva, también condenó a muerte a Rosa Font, conocida como La Budella, vecina de Cullera, de 29 años. Militante socialista, había participado en diversas acciones de apoyo al gobierno legítimo.

"Se tiene que saber quienes eran los que, supuestamente, impartían justicia porque destrozaron la vida de decenas de familias como la mía" . Quien habla es Estefanía Català, concejala de Compromís en Cullera y biznieta de Rosa Font, fusilada tras la condena a muerte de Óscar Boán. Font, activista política durante la República y la guerra, dejó tres huérfanos quienes, con el padre también en la cárcel, acabaron en manos de familiares. Una de las hijas de Rosa era la abuela de Estefanía y la otra hija, Armonía, acabó falleciendo en un convento de tuberculosis a los 12 años al no poder asumir la familia su manutención ya que el tercer hijo era muy pequeño. "Se creían superiores por tener poder y lo único que generaron fue dolor, dolor y dolor", explica Catalá sobre los miembros del tribunal que condenó a su bisabuela.

Rosa Font, la 'budella'.

Rosa Font, la 'budella'. / L-EMV

La dureza de la represión de Óscar Boán Callejas se refleja igualmente en el proceso contra el escultor Manuel Silvestre Montesinos (Silvestre d'Edeta ) y otras 27 personas en Llíria. Ocho de ellas fueron condenadas a muerte. No se libraron tampoco de la mano de este teniente coronel los hermanos Juan y Miguel Pérez Gavidia y el edil socialista Elias Murcia Martínez, todos ellos de la localidad valenciana de Ayora. "Cuando la guerra tocaba su fin, Juan fue apresado y trasladado al campo de concentración de Monforte del Cid (Alicante), donde las condiciones infrahumanas obligaban a los presos a alimentarse con hojas de almendro. Tras varias semanas allí, lo liberaron junto a otros compañeros. Algunos aprovecharon para embarcar en Alicante y exiliarse, pero Juan decidió volver a casa. Nada más llegar a Ayora, su cuñado (marido de su hermana Matilde) le denunció. Juan apenas había podido abrazar a su mujer e hijos cuando fue detenido de nuevo. En la prisión de Ayora fue torturado. Tales eran las palizas que no fue capaz de abrazar a su hija Vicenta el único día que permitieron a su familia visitarlo. Poco después, Juan y su hermano Miguel, también detenido, fueron llevados a la Prisión Modelo de Valencia", explica Rafa, nieto de Juan.  Los dos hermanos fueron fusilados en Paterna el 6 de noviembre de 1939, y enterrados en el cementerio de esta localidad, en la Fosa 94.

Según recoge Juan Luis Porcar Orihuela, historiador documentalista de la Universitat Jaume I y miembro del Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló, el teniente coronel también celebró un consejo de guerra colectivo a vecinos de l’Alcora, algunos de los cuales fueron condenados a muerte y ejecutados. Posteriormente, también condenó a muerte a José Baldayo Balaguer, militante de CNT y FAI, fusilado en Castelló con 28 años.