Los arqueólogos trabajan desde esta semana en el cementerio de la capital de Camp de Túria para recuperar los restos de los fusilados de la Guerra Civil y la represión franquista

Trabajos de exhumación en el cementerio municipal de Llíria esta semana. / M. F.

Los arqueólogos han regresado esta semana al cementerio municipal de para iniciar la tercera campaña de exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista. La intervención, impulsada por la Diputación de Valencia con financiación del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, busca localizar, recuperar e identificar restos humanos en uno de los espacios memorialistas más complejos de la Comunitat Valenciana.
No se trata únicamente de encontrar a los represaliados fusilados del franquismo en 1939. El objetivo es mucho más amplio. Las investigaciones históricas desarrolladas durante los últimos años apuntan a que el cementerio de Llíria alberga víctimas de distintas realidades represivas: ejecutados, presos fallecidos en cautividad, soldados republicamos muertos en el Hospital Militar y personas enterradas sin identificar durante los últimos meses de la guerra y la dura posguerra.
Por ello, los especialistas que estudian este episodio sostienen una afirmación tan contundente como significativa: el cementerio de Llíria es, en gran medida, una gran fosa común.
La tercera intervención para recuperar nombres
La campaña iniciada esta semana es la tercera que se desarrolla en el camposanto edetano. La primera fase fue financiada por el Ayuntamiento de Llíria, mientras que la segunda y la actual cuentan con el respaldo económico de la Diputación de Valencia.
Las dos primeras actuaciones permitieron recuperar los restos de 12 personas. Sin embargo, ninguna de ellas ha podido ser identificada todavía de forma definitiva, ya que continúan los trabajos de análisis genético y contraste de ADN con familiares.
La nueva fase tendrá una duración estimada de entre dos y tres meses. La Diputación anunció esta actuación el pasado mes de febrero, después de recibir una subvención de 50.000 euros concedida por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática. El presupuesto total de la intervención asciende a más de 91.000 euros, aportando la corporación provincial la cantidad restante.

Cementerio municipal de Llíria donde está llevándose a cabo la exhumación de la fosa común. / M. F.
Más de un centenar de fusilados
Los estudios realizados hasta la fecha han documentado al menos 113 personas fusiladas en Llíria durante la represión franquista, una cifra que sitúa al municipio entre los más castigados de la provincia de Valencia.
De hecho, investigaciones publicadas en los últimos años ya apuntaban que se trataba del segundo episodio represivo más importante de la provincia en cuanto a número de ejecuciones, solo por detrás de Paterna, principal escenario de los fusilamientos franquistas en territorio valenciano.
Sin embargo, el investigador y , advierte en declaraciones a Levante-EMV de que no todos los restos de esas 113 personas tienen por qué encontrarse todavías en las fosas comunes. Existen evidencias documentales y testimonios que indican que algunas familias lograron recuperar los cuerpos para trasladarlos a sus localidades de origen o enterrarlos en nichos particulares. También se tiene constancia de que durante la década de 1960 se produjeron extracciones de restos con el objetivo de re inhumarlos en sepulturas familiares.
Estas circunstancias añaden una dificultad extra a los trabajos arqueológicos actuales.

Trabajos de exhumación en el cementerio municipal de Llíria esta semana. / M. F.
Realidad excepcional
Las investigaciones realizadas por Fernández han permitido documentar otras víctimas que también acabaron enterradas en el camposanto municipal.
Entre ellas destacan las 114 personas fallecidas en el Hospital Militar de Llíria, instalado durante la guerra en el edificio que actualmente ocupa el colegio Sant Vicent. Muchos de ellos eran soldados republicanos heridos en el frente que murieron durante su tratamiento y fueron enterrados sin identificación individual.
A estas cifras se suman las 21 personas fallecidas en la prisión habilitada en el convento del Remei, dos presos muertos en el depósito municipal de detenidos ubicado en la parte alta del ayuntamiento y una persona fallecida en la prisión del Partido Judicial, situada en el inmueble que hoy alberga la Biblioteca de l'Almodí.
La suma de todas estas víctimas convierte el caso de Llíria en una realidad excepcional dentro de los estudios sobre memoria democrática.

Cementerio municipal de Llíria donde está llevándose a cabo la exhumación de la fosa común. / M. F.
Cementerio diferente a las fosas de Paterna
La singularidad de Llíria radica también en la propia configuración de las fosas. Mientras que en existen grandes enterramientos colectivos claramente delimitados, en Llíria la situación es mucho más compleja. Los investigadores hablan de una fosa común en extensión que afecta a buena parte del recinto funerario.
Durante décadas, distintas zonas del cementerio fueron reutilizadas para nuevos enterramientos, alterando los espacios originales donde fueron depositadas muchas de las víctimas.
Jóvenes menores de edad
La documentación conservada en el Registro Civil de Llíria permite conocer detalles de quienes murieron en el Hospital Militar entre 1938 y 1939. Muchos eran apenas adolescentes. Las edades de 16, 17, 18 o 19 años aparecen repetidamente en los registros. Numerosos fallecidos pertenecían a la denominada "quinta del biberón", formada por jóvenes reclutados en los últimos compases de la guerra.
Los documentos también reflejan la presencia de mujeres entre las víctimas, así como de soldados que aparecen registrados simplemente como "desconocidos", sin que pudiera determinarse su identidad en el momento de su muerte. Una de ellas conocida como ‘La Chata’, Concepción Aduá, una mujer embarazada de ocho meses que fue fusilada el 3 de junio de 1939. Hasta ahora es la única mujer en estado de gestación que hay constancia de que fuera asesinada en la Comunitat.
Las exhumaciones que han comenzado esta semana persiguen un objetivo científico y judicial, pero también profundamente humano.
Más de ochenta años después del final de la Guerra Civil, el cementerio de Llíria sigue guardando muchas preguntas bajo tierra. La tercera campaña de exhumaciones aspira a responder algunas de ellas y a seguir recuperando la memoria de quienes nunca tuvieron una tumba con su nombre.

Cementerio municipal de Llíria donde está llevándose a cabo la exhumación de la fosa común. / M. F.
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