Manolita del Arco entró en prisión con apenas 19 años.
Salió casi dos décadas después.
Durante años fue trasladada por varias cárceles, separada de su vida, de su juventud y de quienes la esperaban fuera.
Pero su historia no es solo la de una presa política.
Es también la historia de miles de cartas, de amistades entre mujeres, de resistencia cotidiana y de una memoria familiar que sobrevivió al frío, al silencio y al paso del tiempo.
Para algunos, Manolita representa una parte imprescindible de la memoria democrática.
Para otros, estas historias siguen siendo una herida incómoda que España aún no termina de mirar de frente.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada