dissabte, 25 d’abril del 2026

Balrasar Garzón quiere forzar a los jueces a colaborar con la Comisión de la Verdad y pide acceso a documentos secretos

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El exjuez Baltasar Garzón, que preside la comisión creada para esclarecer las violaciones de los derechos humanos durante la Guerra Civil y la dictadura, conocida como 'comisión de la verdad', quiere que los jueces "se impliquen" en la tarea de este órgano y ha avanzado también que la comisión debe poder tener acceso a documentación secreta para hacer su trabajo y que, por tanto, podrán solicitar desclasificaciones.

Así lo ha anunciado este jueves durante unas jornadas organizadas en el Congreso con motivo del Día Internacional del Derecho a la Verdad en la que ha sido su primera comparecencia pública desde que el pasado mes de marzo fue elegido para encabezar esta comisión, que prevé celebrar su primer pleno a principios de mayo para organizarse internamente a través de distintas subcomisiones.

Garzón ha destacado que, más allá de las unidades de Memoria Democrática y Derechos Humanos de la Fiscalía, el sector de jueces y magistrados "no está muy en línea" ni es "precisamente un ejemplo" en lo que se refiere a la investigación de los crímenes de franquismo, pero que "habrá que conseguir que se implique".

"No sé cómo, pero lo tenemos que conseguir, por lo menos que contribuyan a ese esclarecimiento de la verdad", ha dicho el exjuez antes de recalcar que el mecanismo de una comisión de este tipo "debe comportar una obligatoriedad de participación y de colaboración institucional". "Eso es lo que se pretende y lo vamos a hacer con transparencia, para que quien no participe quede retratado frente a la sociedad", ha avisado.

En esta línea, ha advertido de que "no va a haber distingos", pues este asunto se tiene que tratar "con seriedad pero también con sensibilidad social", y ha remarcado que "establecer o procurar determinar lo que sucedió también implica una justicia restaurativa para las víctimas y para la sociedad en general".

ARCHIVOS CON NOMBRES BORRADOS

El exjuez también prevé que se toparán con "muchas reticencias" para acceder a determinados archivos y que pueden encontrarse con documentos donde se hayan borrado los nombres de los autores de informes policiales. "Probablemente sus eventuales responsabilidades estarán prescritas, pero habrá que indagar e investigar", ha apuntado.

En este contexto, ha añadido que, sin perjuicio de lo que haga la Fiscalía en sus diligencias preprocesales o de indagación o constatación de hechos pasados, las instituciones o personas requeridas tendrán que responder a las preguntas de la comisión y aportar los datos que se le reclamen.

También ha dejado claro que "tendrá que haber un acceso a los archivos sin más limitación que la legal" y ha recordado que esa "limitación legal puede ser interpretada" y que se pueden desclasificar documentos "con la finalidad específica del establecimiento de la verdad".

"Cada cual va a tener que asumir el rol que le corresponde, porque esto lo hacemos en serio o no lo hacemos", ha subrayado, enfatizando que él no se va a "prestar a hacer una faena de aliño" porque "el derecho a la verdad es sagrado", ha "costado mucho tiempo muchas vidas y muchas luchas" y en España sólo han trabajado por él las víctimas y las asociaciones memorialistas.

Garzón calcula que la comisión no tiene "más de un año de margen" para realizar su tarea y que deberá proporcionar unos resultados "firmes" y "sólidos" para que "quien venga después" no pueda "anular sus conclusiones".

"Que cada cual sepa la responsabilidad que asume, porque esto no es solamente una cuestión personal, social, o nacional; es internacional y no podemos defraudar ni a las víctimas ni a la sociedad española", ha dicho, incidiendo en que conocer qué pasó en el franquismo es crucial para garantizar el derecho a la no repetición.

TAMBIÉN LOS ABUSOS DEL BANDO REPUBLICANO

En este punto, el exmagistrado ha dicho ser consciente de que se "navega en aguas turbulentas y al filo de la navaja" porque el PP ya ha anunciado que derogará la Ley de Memoria Democrática si llega al poder. "Una comisión de esta envergadura necesitaría años y años, pero no los tenemos", ha admitido, tanto por lo que pueda ocurrir electoralmente como porque el esclarecimiento de estos crímenes llega ya muy tarde.

Además, ha hecho hincapié en que el órgano que preside "va a ser transparente" y se articularán mecanismos para que su trabajo sea accesible a la ciudadanía "en tiempo real".

El plan es trabajar en distintos ámbitos como desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos selectivos, torturas, el sistema penitenciario, las deportaciones, los campos de concentración, colaboracionismo de la Iglesia y de determinadas empresas y entidades bancarias, las confiscaciones, y la represión específica contra las mujeres y el colectivo LGTBI.



El Sáhara Occidental, una deuda pendiente de la memoria democrática española

 https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260423/el-sahara-occidental-una-deuda-pendiente-de-la-memoria-democratica-espanola

El Sáhara Occidental se vuelve a abrir paso en el debate público como una deuda pendiente de la memoria democrática española. Un manifiesto impulsado por organizaciones saharauis y entidades académicas denuncia su exclusión de la Ley de Memoria Democrática y reclama verdad, justicia y reparación.


Presentación en Bilbo del libro, "Saharauis, las otras víctimas del franquismo y posfranquismo" de Abdeslam Aomar, presidente de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis.
Presentación en Bilbo del libro, "Saharauis, las otras víctimas del franquismo y posfranquismo" de Abdeslam Aomar, presidente de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis. (Aritz Loiola | FOKU)

El Sáhara Occidental vuelve a reclamar su lugar en la memoria colectiva. Apoyado por el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional «Hegoa» (EHU) e impulsado por la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (Afapredesa) y la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), el manifiesto por «La inclusión del Sáhara Occidental en las políticas públicas de Memoria Democrática» apunta desde sus exposiciones preliminares al claro objetivo del texto: «La Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática omite uno de los capítulos de la historia de España que se refiere a la represión franquista y postfranquista en el Sáhara Occidental».

Tras un breve pero revelador repaso histórico, el manifiesto apunta a las negligencias y crímenes del Estado español a la hora de recordar y respetar a la comunidad saharaui: la represión sufrida y las víctimas olvidadas; la ausencia del Sáhara Occidental en la memoria colectiva; y las peticiones que estos formulan ante el Gobierno y la Comisión de la Verdad.

Haciendo del informe ‘Saharauis. Las otras víctimas del franquismo y postfranquismo’ (2025), de Aomar Lahsen Abdeslam, su punto de partida, el manifiesto hace referencia a crímenes expuestos por el autor para reclamar la memoria negada en más de una ocasión al pueblo saharaui.

El trabajo de Abdeslam documenta episodios como la guerra de Ifni-Sáhara de 1957, la represión de la manifestación de Zemla o la desaparición del líder Mohamed Bassiri. Y denuncia, además, el trato desigual entre la población de origen europeo —evacuada e indemnizada durante la Operación Golondrina— y la población saharaui, que quedó expuesta a la ocupación militar y perdió, en muchos casos, su nacionalidad.

Además, este episodio, denuncia el manifiesto, «desapareció progresivamente de los manuales educativos españoles tras 1976, contribuyendo a un vacío historiográfico que ha dificultado el conocimiento público de este episodio histórico y de sus consecuencias humanas y políticas». Por ello, prosigue, «en los últimos años, asociaciones saharauis, entidades académicas y organizaciones memorialistas han reclamado reiteradamente la inclusión de las víctimas saharauis en las políticas de memoria democrática», especialmente tras la aprobación de la Ley 20/2022 y la reciente creación de la Comisión de la Verdad en marzo de 2026.

Margen de mejora

Es ahí donde entra en juego la constitución de la nueva Comisión. El manifiesto no duda en valorar positivamente su existencia y considera «que representa una oportunidad histórica para abordar de forma integral las violaciones de derechos humanos cometidas durante el franquismo, incluyendo aquellas ocurridas en contextos coloniales». Aun así, recalca y subraya el amplio margen de mejora que tiene por delante: «denunciamos que la ley mantiene un vacío histórico relevante al no contemplar expresamente la represión ejercida contra la población saharaui durante el periodo colonial español y el proceso de descolonización inconcluso iniciado en 1975».

Para ello, Afapredesa y CEAS-Sáhara presentan una lista de peticiones: «El reconocimiento oficial de las víctimas saharauis; el acceso a archivos y registros históricos; la investigación independiente de los hechos ocurridos durante la administración española; la incorporación del caso saharaui al Plan Estatal de Memoria Democrática; y la participación directa de víctimas y familiares en los procesos de verdad, justicia y reparación».

El manifiesto y el informe de Abdeslam no hacen sino recordar que el Sáhara Occidental continúa siendo una deuda histórica pendiente para el Estado español. Reconocer a las víctimas saharauis, sostienen los expertos, no implica reabrir heridas, sino completar un proceso democrático que aún deja fuera a quienes también fueron parte de su historia.


El ADN permite identificar al primero de los 11 cuerpos de los fusilados en Encinas Reales al comienzo de la Guerra Civil

 https://www.diariocordoba.com/cordoba/2026/04/22/adn-permite-identificar-11-cuerpos-129408156.html


Los análisis apuntan a que la víctima sería Juan Ruiz Ruiz, un civil residente en la localidad cordobesa, según una asociación de familiares

Familiares de represaliados durante la Guerra Civil, en el olivar de Encinas Reales donde se encontraron las fosas comunes.

Familiares de represaliados durante la Guerra Civil, en el olivar de Encinas Reales donde se encontraron las fosas comunes. / CÓRDOBA

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Hace 90 años, al comienzo de la Guerra Civil, al menos 11 personas fueron asesinadas por el bando nacional en Encinas Reales y enterradas en fosas comunes cubiertas de cal viva. Tras un largo proceso, sus cuerpos fueron exhumados el año pasado, pero queda por delante todavía un largo camino para identificar los cadáveres y entregarlos a sus familias.

Al menos, ya se conoce casi con seguridad la identidad de uno de aquellos 11 represaliados. Según ha dado a conocer Araceli Vinuesa, portavoz de una asociación de represaliados, los primeros análisis de ADN han permitido determinar que uno de los fusilados era Juan Ruiz Ruiz, un civil sin afiliación política conocida que vivía de Encinas Reales. Es un caso extraño, asegura Vinuesa, porque lo habitual en la represión franquista era trasladar a sus víctimas a otras localidades en vez de fusilarlas en el mismo lugar donde habían sido apresadas.

El nieto por parte de madre de Juan Ruiz aún vive en Encinas Reales y tras el análisis de su ADN, una vez cotejado con el de la víctima, las coincidencias permiten asegurar que "es muy difícil que se equivoquen", apunta Vinuesa. No obstante, aún habrá que hacer más pruebas genéticas a los descendientes vivos para garantizar una identificación plena. Juan Ruiz Ruiz, además, fue fusilado junto a un hijo de 17 años cuyo cuerpo aún no ha sido encontrado.

Se han realizado 45 pruebas de ADN

Para identificar a las 11 víctimas enterradas en Encinas Reales se han realizado 45 pruebas de ADN a quienes podrían ser sus descendientes, aunque no todos ellos son de la localidad. Sólo uno de estos análisis dio un resultado convincente, el primero que se obtiene en Encinas Reales. Ahora queda conocer la identidad de los otros 10 represaliados, que se encontraron en una fosa dividida en tres partes. En una de ellas había dos militares republicanos, en otra tres cuerpos bien conservados y en una tercera el resto de las víctimas con señales de haber sido maltratadas.

Araceli Vinuesa se muestra muy crítica con las administraciones en todo el proceso de exhumación de fosas comunes de los represaliados del franquismo. Las pruebas de ADN, recuerda, "solo se hacen en Granada, dependen de subvenciones y cuando se acaba el dinero dejan de investigar, por lo que tardan de tres a cuatro años".





Cuatro familias de víctimas del franquismo culminan en Gandia ocho décadas de espera: “Cerramos el círculo que nos rompieron”

 https://www.elperiodic.com/gandia/cuatro-familias-victimas-franquismo-culminan-gandia-ocho-decadas-espera-cerramos-circulo-rompieron_1070314




  • Se han identificado los restos de Manuel Castillo, Manuel Martín, José Giner y Antonio Orengo, fusilados entre 1939 y 1940 y enterrados en fosas comunes

  • Sus familias, tras décadas de silencio, afrontan con emoción la posibilidad de darles una sepultura digna

El cementerio municipal de Gandia ha sido hoy el escenario donde, por primera vez en más de 80 años, cuatro familias han podido poner nombre y apellidos a los restos de sus familiares fusilados durante el franquismo. Manuel Castillo, Manuel Martín, José Giner y Antonio Orengo han sido identificados gracias a las pruebas de ADN realizadas en el marco de las exhumaciones impulsadas en los últimos años.

Algunos de sus nietos y nietas —José, Nuria, Isabel y José Luis— han compartido este momento en el mismo espacio donde se encontraba la fosa común y todos han coincidido en una misma idea. La identificación llega tras décadas de incertidumbre y supone un alivio, pero no cierra del todo la herida.

“Ayer fue un día muy emocionante para toda mi familia y podremos cerrar el círculo que nos rompieron”, explica Nuria Martín, nieta de Manuel Martín y presidenta de la Asociación de Familiares de Víctimas del Franquismo de Gandia. Aun así, matiza: “Es una alegría que no es completa”, en referencia a las familias que todavía no han podido recuperar a los suyos. En su caso, la identificación llega también con una ausencia muy sentida. Su padre, hijo de la víctima, falleció hace cuatro años sin haber podido vivir este momento.

Los cuatro casos comparten elementos comunes. Todos fueron detenidos tras la Guerra Civil, encarcelados en las Escuelas Pías de Gandia y finalmente fusilados. En tres de los casos —Manuel Martín, José Giner y Antonio Orengo—, la ejecución se produjo el 31 de octubre de 1940, tras un intento de fuga colectivo que terminó con la condena a muerte de los implicados.

“Sabían lo que les esperaba”, relata Nuria sobre aquel intento. Su abuelo había regresado a Gandia tras la guerra, después de haber pasado por Daroca, donde había nacido, intentando esconderse durante meses. Finalmente fue detenido a raíz de una denuncia. Permaneció meses encarcelado hasta aquel episodio. “Eran 29 compañeros, todos en la misma sección, considerados los más implicados”, recuerda. El intento de fuga, fallido, precipitó una ejecución que marcaría para siempre a sus familias.

El mismo patrón se repite en otros testimonios. José Luis Giner explica que su abuelo, agricultor y vinculado a la FAI (Federación Anarquista Ibérica), “fue delatado por un vecino muy próximo a la familia”. Recuerda especialmente el relato de su abuela sobre los últimos días: “Llevaba la camisa totalmente abotonada intentando ocultar la piel amoratada de las palizas que había recibido”. Esas palabras, transmitidas en el ámbito familiar durante años, forman ahora parte de un relato que ha salido a la luz.

En su caso, la búsqueda de información se remonta décadas atrás. “En los años 90 encontramos un artículo que hablaba de las personas fusiladas en aquel intento de fuga”, explica. Hasta entonces, la información era escasa y fragmentaria. La memoria oral había sido la única fuente durante mucho tiempo.

Isabel Orengo, nieta de Antonio Orengo, también apunta a una denuncia como origen de la detención: “Alguien del pueblo lo denunció. Y ya está”. Su abuelo tenía 42 años y tres hijos pequeños. La familia conserva el recuerdo del momento posterior al fusilamiento. “Mi abuela vino en un burro para poder recoger el cuerpo y la echaron, no la dejaron”, relata. Aquel episodio, transmitido durante generaciones, resume la imposibilidad de hacer duelo en ese momento.

Isabel también recuerda que una de las hijas de Antonio, fallecida recientemente, dedicó toda su vida a intentar saber qué había ocurrido con su padre. “Era pasión por él”, explica, al tiempo que lamenta que no haya podido ver culminada la identificación.

En el caso de Manuel Castillo, fusilado el 22 de junio de 1939, la familia ha vivido décadas de incertidumbre. Su nieto José afirma que “me salieron las lágrimas también, porque son 90 años en esta incertidumbre”. Entre los recuerdos familiares conserva una carta escrita desde la prisión. “La tengo plastificada”, detalla. También una fotografía que, junto al relato transmitido, ha permitido mantener viva la memoria.

José también recuerda algunos episodios previos a la detención, como el momento en que su abuelo fue invitado a subir a un vehículo por alguien que lo conocía, sin saber que detrás había un detenido con la Guardia Civil. Días después, fueron a buscarlo a la taberna que regentaba. “Mi abuela preguntaba si había hecho algo y él decía que no sabía nada”, explica. Fue encarcelado en las Escuelas Pías y poco después fusilado.

La identificación de los restos permite ahora a las familias plantear un entierro digno, en algunos casos junto a otros miembros ya fallecidos. En el caso de Nuria, la intención es enterrar a su abuelo junto a su abuela y su padre. No obstante, también pone de manifiesto que el proceso está lejos de haber terminado. Durante el acto, las familias recordaban que todavía hay muchas otras personas enterradas en las mismas fosas o en otros puntos del cementerio, sin identificar.

Un proceso largo y condicionado por múltiples dificultades

El arqueólogo Miguel Mezquida, coordinador de los trabajos, explica que la localización de las fosas no fue inmediata. “Las primeras campañas eran para descartar zonas, porque no sabíamos exactamente dónde podían estar”, señala.

Los trabajos se iniciaron años atrás, en contacto con familiares y a partir de testimonios indirectos. La falta de referencias precisas obligó a realizar intervenciones exploratorias en diferentes puntos del cementerio. “Hablábamos de distintas zonas e íbamos probando”, resume.

La ausencia de testigos directos y los cambios en la configuración del cementerio complicaron la investigación. No fue hasta la tercera campaña, en 2023, cuando se localizaron las fosas y se pudieron exhumar 24 cuerpos. Los trabajos, sin embargo, tuvieron que detenerse por riesgo de derrumbe, ya que hay nichos construidos encima.

Además, los procesos de identificación se alargan por la saturación de los bancos de ADN. “En los últimos años se han incrementado mucho las exhumaciones y eso ha colapsado los laboratorios”, explica Mezquida. Esta situación implica que las muestras pueden tardar meses o incluso años en ser analizadas.

“Todo esto genera aún más dolor en las familias”, reconoce. A pesar de ello, asegura que los equipos continuarán trabajando para ampliar el número de identificaciones y revisar los resultados para intentar mejorarlos. También subraya la importancia de la colaboración de las familias aportando muestras de ADN, especialmente de familiares de primera generación cuando es posible.

Todavía quedan alrededor de 40 cuerpos por exhumar en esta zona, además de otras posibles fosas que no han sido localizadas con exactitud. Los trabajos futuros dependerán tanto de las condiciones técnicas como de la disponibilidad de recursos.

El reto institucional

La concejala de Memoria Democrática, Alicia Izquierdo, destaca la importancia del paso logrado, pero advierte de las dificultades que quedan por delante. “Aún quedan alrededor de 40 personas enterradas a nuestros pies”, señalaba durante el acto.

Izquierdo ha repasado también el recorrido institucional del proyecto, desde la creación de la asociación de familiares en torno a 2018 hasta el inicio de las campañas de exhumación en 2022. La edil ha recordado, además, que las primeras prospecciones fueron negativas y que no fue hasta intentos posteriores cuando se pudieron localizar las fosas.

La continuación de las excavaciones implica actuar sobre los nichos situados encima de la fosa, una operación compleja tanto desde el punto de vista técnico como administrativo. “El mismo respeto pedimos para los que están arriba y para los que están abajo”, afirma, en referencia a la necesidad de compatibilizar los derechos de todas las familias.

Izquierdo también reclama mayor implicación institucional: “Es una cuestión de Estado”. Según explica, estos procesos no pueden depender únicamente de la voluntad o los recursos de los ayuntamientos. “No puede ser que ayuntamientos pequeños tengan que asumir todo el peso de estas actuaciones”, añade.

Actualmente, el consistorio trabaja para garantizar la continuidad de las excavaciones y la identificación de los restos exhumados, a pesar de las dificultades económicas y administrativas.

La campanya d’exhumacions de 2024 en els columbaris del cementeri civil de Castelló

 https://memoriacastello.cat/la-campanya-dexhumacions-de-2024-en-els-columbaris-del-cementeri-civil-de-castello/


Narcis Tena Sales

3h 

Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló

3h 
La campanya d’exhumacions de 2024 en els columbaris del cementeri civil de Castelló


Totes les restes de les víctimes de la repressió franquista exhumades en la campanya de 2024 per part de l’empresa ATICS, han sigut col·locades en el nínxols dels columbaris de l’antic recinte del cementeri civil amb la placa identificativa segons les dades proporcionades pel GRMHC. Les restes estan ubicades a l’angle dels columbaris en la zona de l’antiga fila 1 i fila 14, i en el nou modul construït al centre del recinte. Solament quedaran per traslladar al cementeri de Castelló les restes de la campanya de 2023, trasllat que es realitzarà quan el laboratori Fisabio acabe els treballs genètics i puga tornar les peces que conserva per aquests estudis.

Fins ara la totalitat d’identificacions genètica és de 10 i esperem que les anàlisis genètiques encar en marxa puguin proporcionar noves identificacions.