dijous, 14 d’agost de 2014

La Gomera ante el estallido de la Guerra Civil Española: 18 de julio de 1936


http://www.eldiario.es/lagomeraahora/politica/Gomera-estallido-Guerra-Civil-Espanola_0_282772431.html


78 años después, así fue la llegada a la isla de uno de los más tristes episodios de nuestra Historia
Fascistas en Hermigua durante la Guerra Civil
Fascistas en Hermigua durante la Guerra Civil
En primer lugar presentamos un artículo aparecido en La Gaceta de Tenerife titulado El Movimiento Nacionalista en La Gomera, donde se narra la toma por parte de los franquistas del ayuntamiento republicano de Hermigua, de Agulo, el izado de la bandera fascista y cómo es reprimida la rebelión antifascista de Vallehermoso. Por supuesto, todo esto desde la horripilante visón de los vencedores, los cobardes fascistas que llevaron a La Gomera y al resto de España a una sangrienta guerra civil, al atraso social, cultural y económico a Canarias con tal de acabar con el movimiento obrero, además de sembrar de muerte y de represión al país durante varias décadas del siglo XX
EL MOVIMIENTO NACIONALISTA EN LA GOMERA
Los actos de izarse la bandera en Agulo y Hermigua.
"A las nueve de la mañana del primer día del movimiento nacionalista emprendido por nuestro glorioso ejército, llegaron a Hermigua las primeras noticias de haberse alzado contra el Frente Popular o el marxismo las tropas de guarnición de Tenerife. Seguidamente, el comité de Falange Española pasó circulares a todos los jefes de grupo para que con respectivas escuadras concurrieran urgentemente al cuartel de la guardia civil para, de acuerdo con estas fuerzas, garantizar el orden público y tomar las medidas del caso. A la media hora todos los falangistas, en número de 65 jóvenes, llegaron a dicho cuartel, donde, después de ser armados, montase guardia permanente vigilándose todo movimiento. Por la noche se patrulló por las calles, tomándose también los puntos más estratégicos del valle. Por suerte, ni durante el día, ni tampoco por la noche se observaron movimientos sospechosos, ni vimos a marxistas ninguno aparecer por las calles. Parecía que la tierra se los había tragado, o que, visto nuestro ímpetu, y el espíritu de disciplina y arrojo, se evaporaran como por encanto, desapareciendo aquella satánica valentía de que presumían, desde que el Frente Popular maldito les diera un poder arbitrario.
A fin de evitar rechoques trágicos, retrasamos la toma del Ayuntamiento, la que tuvo lugar posteriormente, sin resistencia por parte de los marxistas. Se supo, sin embargo, que el entonces gobernador civil había ordenado al Alcalde la resistencia, como así mismo supimos que el Delegado Gubernativo, señor Macías, ocultaban los telegramas que se cursaban desde Tenerife para Hermigua.
Pero los falangistas no dormíamos. Dichos manejos los pusimos en conocimiento de la autoridad militar de Tenerife.
Llega un piquete al mando del teniente García a San Sebastián.
Enterada la autoridad militar de la resistencia pasiva que ofrecía el Delegado Gubernativo, enviose inmediatamente un piquete de soldados al mando del teniente García quién al llegar a San Sebastián se hizo cargo de todos los centros oficiales, ordenando además la detención de los elementos más significativos del marxismo.
El orden público en Hermigua estuvo garantizado. Llega el piquete.
La Guardia Civil y los Falangistas seguían manteniendo el orden al segundo día del movimiento en Hermigua. La vida de los ciudadanos estaba garantizada y al tercer día llegó a esta villa hermigüense el nombrado piquete, siendo recibido en el puerto por las fuerzas de la Benemérita y Falange, y por numeroso público, que daban delirantes vivas a España y al ejército salvador; vivas que se repetían al pasar los soldados por las calles hasta la llegada al cuartel de la Benemérita.
Los soldados fueron alojados debidamente en el centro Diego Bueno, sitio del valle alto.
Hacia Vallehermoso. La tragedia.
Al siguiente día, a primera hora, las fuerzas del ejército salieron para Vallehermoso. Un grupo de extremistas de este pueblo pretendían hacer resistencia; y efectivamente, el foco de rebeldes se hicieron fuertes, como ya conocen los lectores. Unos detenidos, herido un corenta, y, en vista de la testarudez de los revoltosos, se puse el hecho en conocimiento de la Superioridad.
Llegan refuerzos.
El piquete de soldados llegó a Hermigua. Era el cuarto día del movimiento. La resistencia de los marxistas de Vallehermoso se comunicó por medio de la emisora que instalaron en el cuartel de la Guardia Civil, a la de la Orotava, y al día siguiente llegaron a Hermigua unos cientos y pico de soldados y varios números de la Guardia civil al mando del teniente coronel don Isidro Cáceres y Ponte de León, fuerzas que fueron recibidas por el pueblo de Hermigua con entusiasmo. En esta villa permanecieron todo el día, alojándose a los soldados en le taller de empaquetado de la casa Fyffes, que está junto al cuartel de la Guardia Civil, alojándose también en las casas particulares.
Se rinde Vallehermoso.
De madrugada, dichas fuerzas acompañadas por varios falangistas de Hermigua, salieron para Vallehermoso y antes de entrar en este pueblo, salieron al encuentro de las tropas, con bandera blanca, varios elementos significados del mismo, significando que habían terminado la estúpida resistencia de unos locos.
Así terminó la absoluta pacificación de La Gomera, donde no hubo que lamentar otro incidente.
El acto de izar la bandera nacional, la bicolor.
En Agulo. El Domingo 16 del corriente, a las dos de la tarde, habiéndose recibido órdenes de Tenerife, se dispusieron los Falangistas de Hermigua y la Guardia Civil, a celebrar los actos de izar la bandera nacional, la bicolor. A dicha hora, guaguas y automóviles salieron atestados parar Agulo, pueblo verdaderamente pacífico, donde sólo algaradas y alguna que otra amenaza de los marxistas se registraron durante el prestigioso mando del Frente Popular, algaradas que atemorizaron al pueblo, no acostumbrado siquiera a oír gritos malsonantes.
Las fuerzas iban al mando del cabo de la Benemérita, señor Garrote. Al llegar a Agulo, las fuerzas fueron recibidas con delirantes entusiasmo por todo el vecindario, por los Falangistas agulenses y ¡oh paradoja!, donde antes se izaba la bandera o trapo rojo, en la Federación o casa del pueblo, se izaba la enseña nacional, nuestra querida bandera rojo y gualda. En este acto estaban presentes las autoridades locales. Y en medio de vivas ovaciones a España y al ejército, al general Franco, Benemérita y Falange, quedó tremolando la bandera Española, que fue saludada con una descarga.
Los falangistas armados junto a la Guardia Civil se reúnen en el Cuatel (viejo) de Hermigua con la ayuda de los guardias civiles del puesto de Hermigua
En Hermigua. Regresamos a Hermigua siendo despedidos por el pueblo de Agulo en masa, que no cesaba de vitorear. Ya en dicha villa diferente al local de Falange Española, se organizó una perfecta formación que, seguida de numeroso público, y dirigiese al Ayuntamiento, donde iba a celebrarse otros actos igual. El pueblo se aglomeraba ante el edificio y alizarse la insignia nacional entre prolongados vítores, se hace una descarga saludando a la bandera, por las fuerzas de Falange y Guardia civil.
El alcalde leyó unas cuartillas alusivas al acto, que fueron muy aplaudidas, y el sacerdote don José Trujillo pronunció un vibrante discurso, verdadero canto a la bandera, en que hizo resaltar las glorias que con ellas había conquistado para España nuestro glorioso ejército. El señor Trujillo fue calurosamente aplaudido. Finalmente don José Méndez Suárez habló en nombre de Falange Española. Saludó al pueblo y cantó a la bandera de la patria, explicando su grandioso significado.
Todos los oradores, al dar vivas a España al Ejército y al invicto General Franco, como a la Benemérita y Falange, fueron contestados con frenético entusiasmo por la multitud.
Luego organisóse el desfile hasta el cuartel de al Guardia Civil, repitiéndose entusiásticamente los vivas.
Un saludo de agradecimiento.
No quiero terminar esta croniquilla sin antes agradecer públicamente al cabo de la Benemérita señor Garrote y a los guardias a sus órdenes señores Martínez, Alberto y Juan, los valiosos servicios prestados a la patria al apoyar en todo momento, a un en medio de las adversidades y las persecuciones, a la agrupación de la Falange española de Hermigua.
Comité secreto de la falange española.
José Méndez Suárez, corresponsal de Gaceta de Tenerife en Hermigua, que en compañía de Jesús Trujillo, Miguel A. Trujillo , Alonso Trujillo y Antonio Fagundo Fragoso, formaban el comité secreto de Falange española en dicho pueblo, mucho antes del movimiento.
Estos batalladores actuaban sin cobardías bajo la odiosa persecución de los marxistas, infelices engañados por un grupo de comunistoides "intelectuales" que pudieron llevar a La Gomera a la barbarie, al odio, al asesinato y la tirantez entre los patronos y obreros.
José Méndez Suárez se ha destacado en Hermigua 'por su inalterable amor a España, siendo católico practico, fundador de la juventud católica, acción popular, etc., y cofundador del comité secreto de Falange. Es Méndez Suárez todo un español integro."
Gaceta De Teneife, 30 de agosto de 1936.
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En segundo lugar presentamos un extracto del famoso libro El Fogueo donde se da a conocer otros detalles importantes sobre el estallido de la Guerra Civil en La Gomera desde otra visión, por supuesto.
VALLEHERMOSO: 18 de julio
El pueblo de Vallehermoso vino a enterarse del golpe de Es­tado de muy diversas maneras: «Da la coincidencia que como yo tenía la panadería que lindaba con la pared de la Federa­ción Obrera, fui el primero que capté la noticia. Había allí un Philips, un aparato de radio».
«Por la emisora 'Unión Radio Madrid' llegó a nosotros el conocimiento del Alzamiento».
«Yo estaba cogiendo peras, en Clavo, y me enteré que había habido una sublevación de un general por una señora que oyó la radio, que a su marido lo pusieron después preso. Cuando bajé al pueblo, la gente estaba hablando unas con otras: en la Federación Obrera, en la calle, en grupos. Se pu­sieron a oír la radio en la Federación Obrera. El día transcu­rrió tranquilo, oyendo noticias. Sólo oían Radio Madrid».
«A mí me informaron en el Puerto de que se había inicia­do el Movimiento Nacional, y entonces el barco no vino y can­celamos el viaje, porque el barco fue intervenido por la Auto­ridad Militar de entonces para ciertas necesidades».
«Aquí había dos radios: la Federación tenia una que ma­lamente se oía y una radio que trajo Lorenzo Núñez de Améri­ca, que aquel día la cogieron y la llevaron para abajo, al cuar­tel de la Guardia Civil, para oirla abajo -era una radio del tamaño de un televisor».
«El Brigada no hacía más que coger las noticias de Ma­drid, y en Madrid decían que resistieran, que el Movimiento fracasaría».
Y surgen los comentarios: «Había quién decía que sería cuestión de un mes, si acaso, un golpe de estado de un mes; luego duró una partida de tiempo».
Se iza la bandera fascista en el ayuntamiento de Hermigua
HERMIGUA: 18 de julio
El periódico HOY Las Palmas de Gran Canaria, publica, el 19 de septiembre de 1936, un reportaje encabezado con el título: EI Movimiento Nacionalista en La Gomera. De él sacamos la siguiente información referida a las primeras horas del Al­zamiento en Hermigua: «A las nueve de la mañana del primer día del movimiento nacionalista emprendido por nuestro glorioso Ejér­cito, llegaron a Hermigua las primeras noticias de haberse alzado contra el Frente Popular o el marxismo las tropas de guarnición en Tenerife. Seguidamente, el Comité de Falange Española pasó cir­culares a todos los jefes de grupo para que con sus respectivas escuadras concurrieran urgentemente al cuartel de la Guardia Civil para, de acuerdo con estas fuerzas, garantizar el orden público. A la media hora, todos los falangistas, en número de 65 jóvenes', llegaron a dicho cuartel, donde, después de ser armados, montóse guardia permanente, vigilándose todo movimiento. Por la noche se patrulló por las calles tomándose también los puntos más estra­tégicos del Valle».
Pero veamos la reacción de la Autoridad Municipal de Hermigua ante el golpe militar, según se desprende de la Causa n° 440/1936, que lleva ante un Consejo de Guerra, el 19 de diciem­bre de 1936, a Julián Rodríguez Rodríguez, Alcalde, y a los Con­cejales, Pedro García Plascncia, Pedro Barrera Rodríguez, Fer­nando Barroso Mesa, Daniel Brito Brito y Manuel Rodríguez Henríquez, por el presunto delito de rebelión: «Resultando que el día 18 de julio por Bando de la Autoridad Militar del Archipiélago se declaró en todo él el Estado de Guerra. Iniciándose el Movi­miento Nacional y asumiendo la expresada autoridad todos los poderes, y en el expresado día, los procesados, conocedores to­dos de la declaración del Estado de Guerra se reunieron en el salón de actos del Ayuntamiento sobre las 11 horas de la mañana y acordaron continuaren el ejercicio de sus cargos, no abando­nándolos sino ante un acto de fuerza, expresando su repulsa al Movimiento Nacional, con diversos conceptos, lo que hizo cons­tar el Alcalde, suscribiendo un acta, en la que no llegó a recogerse la conformidad de los restantes procesados, por haber cesado en sus cargos y haber sido sustituidos por las personas designadas por las autoridades. El hecho declarado probado es constitutivo de un delito de auxilio a la rebelión, con los medios a su alcance los procesados, que ejercían el cargo público de Concejales, ayu­daron a los 'rebeldes'».
«Un vecino de Hermigua vivió así la fecha: «Siempre me acuerdo cuando empezó el movimiento, aquel 18 de julio de 1936. Fue después del mediodía cuando ya pasaban los co­ches diciendo: '¡Viva España! ¡Abajo la República! Yo esta­ba hablando con María Casanova, en el molino, y se le ponía a uno el cuerpo de carne de gallina, porque el que no lo pasó no sabe cómo fue».