dissabte, 25 de març de 2017

“En Vitoria se jugaba a ser Dioses con los bebés robados”

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SOS Bebés Robados investiga casos de bebés robados en la clínica Arana y clínicas privadas desde los 60 a finales de los 80
El robo de bebés también se produjo en clínicas de Vitoria-Gasteiz. Por ahora se han producido al menos dos encuentros entre el hijo y la madre biológica. SOS Bebés Robados ha gestionado además 45 denuncias remitidas a la fiscalía, pero en ningún caso el fiscal ha remitido posteriormente el caso al juez. Este viernes la asociación dará una charla a las 19:00 en la Casa de Cultura de La Florida.
Desde la asociación insisten en que esta trama no se reduce sólo a los médicos o matronas de las clínicas, sino también a notarios e incluso a las instituciones. La Diputación es encargada desde 1981 de gestionar las adopciones: “No quieren o no les interesa que la verdad se sepa ¿a qué tienen tanto miedo?”, asegura Leire Fernández de Labastida, portavoz en Álava de SOS Bebés Robados: “Nadie te puede prohibir el derecho a saber tus orígenes”.
Lourdes sabía desde niña que era adoptada. Pero cuando se fue a casar se dio cuenta de que tenía hasta tres partidas de nacimiento con tres fechas y nombres diferentes. Lo más común, de hecho, es empezar a sospechar al requerir documentos oficiales y observar que algo no encaja. Lourdes nació en Bilbao, pero fue adoptada por una familia de Vitoria-Gasteiz. Lo más habitual, de hecho, es que un niño robado naciese en un territorio y fuese entregado a una familia de otra provincia.
Los casos se dieron desde los 60 hasta los 80 en diversas clínicas: “Las fechas y los lugares encajan”
Los posibles casos de niños robados en Álava se dieron desde los 60 hasta finales de los 80, y no sólo en la Clínica Arana, sino también en las clínicas privadas. En Txagorritxu, sin embargo, no hay constancia de ningún caso.
Desde la asociación intentan buscar y encajar los hilos en los diferentes casos y denuncias que han gestionado en los últimos años: “Y las fechas y lugares encajan”. Sin embargo la asociación y las personas que creen haber sido robadas se topan una y otra vez con diferentes muros.
En contra de lo que se piensa, los niños robados no eran comprados por sus padres adoptivos: “Ninguna familia adoptiva es consciente de que ha pagado por un bebé. A esas familias se les pedía pagar los costes de la adopción o el parto del bebé”, asegura Lourdes. Médicos y monjas sí obtuvieron dinero con estas operaciones, en las que “jugaban a ser dioses”.
A la madre biológica le decían que su hijo había muerto y a la familia adoptiva que la madre había muerto o no lo quería
  • Cómo se gestiona el robo
“A la madre biológica le decían que su niño había muerto y ese niño pasaba a una familia adoptiva”. Estas transferencias se realizaban en connivencia con las matronas (monjas) o con el médico. “Por favores, por capricho o porque la gente jugaba a ser Dios y a colocarte como si fueras una marioneta” en la familia que las matronas o los médicos consideraban más adecuada, lamenta Lourdes.
Leire Fernández de Labastida aclara que “también hubo muchos niños que realmente murieron”. Pese a todo los enterramientos de no natos registrados en el Cementerio de Santa Isabel son inferiores a los fallecimientos recogidos por el INE en las mismas fechas.
Desde SOS Bebés Robados eximen a las familias adoptivas de cualquier culpa: “A las familias adoptivas les dicen que la madre biológica ha muerto o que no querían al niño, y no sospechan nada”. Las familias adoptivas no tenían por qué ser familias pudientes o de clase alta, en contra de lo que se piensa.
En muchos casos los niños adoptivos se registraban como hijos biológicos
  • ¿Quiénes eran las víctimas?
Lo más común en Álava y Euskadi es que fuesen mujeres venidas del pueblo, que llegaban a Vitoria-Gasteiz a trabajar en pleno éxodo rural. También se robaron niños a mujeres ‘rojas’, a madres solteras o a quienes no tenían recursos: “Jugaban a ser Dioses con tu destino”.
La frustración es lo más generalizado entre quienes tienen alguna sospecha de ser niños o padres robados. En muchos casos sus primeras sospechas llegan al comprobar errores o discordancias en sus partidas de nacimiento y los datos en el registro. “Hay niños adoptados registrados como hijos biológicos, se falsificaban documentos y eso es delito”.
Sobre el fracaso de las denuncias, en muchos casos el problema está en el camino que quiere recorrer el fiscal: “Si un adoptado va a denunciar lo primero que hace el fiscal es interrogar a los padres adoptivos. Esos chavales no quieren hacer pasar el mal trago a quienes le han dado su vida y por ello la denuncia se retira”.
Los expedientes de adopción almacenados en Diputación no aparecen en algunos casos
El problema también está en los registros de Diputación, donde en ocasiones la entidad foral asegura que los expedientes de adopción no aparecen porque “se han perdido, se lo han comido las ratas o  justo se ha inundado ese archivo“.
Múltiples trabas y muros que llevan a los afectados a pensar que hay un interés institucional por no destapar un asunto con mayor repercusión del que inicialmente se creería.