dimarts, 2 de maig de 2017

Cara al sol y de espaldas a la memoria. Javier Gallego

http://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/Cara-sol-espaldas-memoria_6_639446050.html



Ningún país digno y maduro permite que los asesinos y sus herederos se rían de las víctimas
El otro día fueron unos fascistas cantando el Cara al Sol en el entierro de un ex ministro de la dictadura, en presencia de un ex ministro de la democracia, y otras veces son fachas que levantan orgullosos el brazo y agitan la bandera del pollo, políticos y tertulianos que defienden abiertamente monumentos y calles franquistas o jueces que llaman víctima del terrorismo al asesino Carrero Blanco. Ninguno siente bochorno por hacer apología de un régimen golpista y una dictadura genocida. No sienten reprobación por enaltecer a unos criminales que dieron un golpe de Estado contra el orden constitucional, provocaron una guerra civil que destruyó al país e impusieron durante 40 años un sistema totalitario.
No sienten vergüenza porque este país no se la hace sentir, porque este país no recuerda que el franquismo fuera así, no recuerda que fuera para tanto, no recuerda que fuera gran cosa, no exageremos, lo recuerda como una plácida dictadura, 40 años de paz, mira Cuéntame, tampoco se estaba tan mal, con Franco había más seguridad, no había tanta delincuencia, con Franco no había pobres ni había corrupción y ahora todos dicen que corrían delante de los grises pero Franco murió en la cama, será porque los españoles lo querían, etcétera. No sienten vergüenza porque este país no se acuerda de que el franquismo mató y torturó durante cuatro décadas. Los franquistas no tienen vergüenza porque este país no tiene memoria.
El blanqueamiento del pasado a través del olvido forzado ha sido un éxito. Han conseguido imponer la atroz versión de que necesitábamos un golpe de Estado y una dictadura militar que apaciguara un país que era ingobernable por culpa de la democracia. Han hecho creer a los españoles que son iguales las muertes de ambos bandos, que es lo mismo la represión contra unos sublevados que los asesinatos perpetrados por los golpistas: lo mismo defender la democracia que atacarla. Es como si los franquistas no hubieran sido tan fascistas como el resto de fascismos europeos, como si los franquistas no hubieran derrocado un sistema democrático provocando un derramamiento de sangre de medio millón de víctimas y cuarenta años de dictadura, atraso, censura, asesinatos y tortura.
España ha olvidado lo que el franquismo le ha hecho a España. La impunidad no es sólo judicial, la amnistía también es social. Por amnesia y por ignorancia. No sólo no recordamos, en muchos casos ni sabemos. No sabemos del genocidio franquista que mandó a las cunetas y fosas comunes a más de 130.000 personas. No sabe que somos el segundo país del mundo con más fosas, sólo después de la Camboya del sanguinario Pol Pot. Desenterrarlas no es reabrir heridas sino cerrar las de quienes aún las tienen. Abrir las cunetas es abrir las páginas de nuestra Historia para que sepamos lo que el franquismo le hizo a los españoles y para que no permitamos que nadie nunca más vuelva a hacerlo ni se enorgullezca de ello.
Ningún país digno y maduro permite que los asesinos y sus herederos se rían de las víctimas. Ellas no merecen que este país siga viviendo cara al sol, cegado por la mentira, y de espaldas a la memoria.