dimecres, 10 de maig de 2017

La apertura de la fosa de Paterna solo halla restos de dos de los 20 cuerpos previstos.

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2017/05/10/apertura-fosa-paterna-halla-restos/1564681.html



El primer intento para localizar a los fusilados a finales de octubre de 1939 no permite encontrar los cuerpos, pero la diputación y los investigadores ya han pedido el permiso para abrir otra fosa cercana

10.05.2017 | 04:15
La apertura de la fosa de Paterna solo halla restos de dos de los 20 cuerpos previstos
A Eduardo Ortuño, nieto de un fusilado en Paterna, se lo advirtieron hace doce años cuando empezó a investigar el paradero de los restos de su abuelo para dar consuelo a su madre Isabel Cualladó, que hoy tiene 80 años y perdió a su progenitor con solo 18 meses. «El cementerio de Paterna es un laberinto sin salida si te guías por la documentación. Está toda cambiada. La única salida está en tu casa: en la memoria de tu madre». Y algo de eso se ha cumplido ahora para desilusión de las familias que esperaban.
La apertura de las fosas 81 y 82 del cementerio de Paterna, donde esperaban encontrarse los restos de veinte personas fusiladas cinco meses después de acabar la Guerra Civil, ha sacado a la luz un resultado muy distinto. Solo han aparecido fragmentos de huesos de dos de los fusilados, con heridas perimortem, cuyos restos (si lo confirman las pruebas de ADN) ya habían sido exhumados y luego sepultados en los años cincuenta en sus pueblos de origen: l´Alcúdia y Benifaió. Así lo desvelaron ayer en rueda de prensa un portavoz del equipo de arqueólogos que realiza los trabajos financiados por la Diputación de València y la diputada Rosa Pérez (EU).
Pero ni la institución ni los responsables de la exhumación van a bajar los brazos. Ya han presentado la solicitud para abrir otra fosa muy cercana en el mismo cuadrante izquierdo del cementerio de Paterna (las número 91, 92 y 93). Se espera tener los permisos dentro de tres meses. El objetivo es encontrar a los dieciocho represaliados cuyos restos faltan por aparecer. «No los vamos a dejar allí», sentenció Miguel Mezquida, portavoz de ArqueoAntro.
Tanto el investigador como la diputada de Memoria Histórica coincidieron en dos extremos. Primero, que el franquismo manipuló la documentación y los registros del camposanto («para ocultar pruebas») y eso ha complicado averiguar el paradero de los restos. Y segundo, que no van a cejar en la búsqueda de estos fusilados en lo que constituye la primera exhumación promovida por una Administración pública valenciana. «Queremos recuperar los cuerpos de los asesinados por el régimen franquista y exhumar el paredón de España», señaló la diputada.

Una saca de 1939

La documentación estudiada por los investigadores señalaba que en la fosa abierta en abril estaban enterrados dos cuerpos de dos vecinos de Benifaió y l´Alcúdia. La hipótesis de ArqueoAntro era que en la misma fosa se hallasen el resto de víctimas mortales de las sacas de los días 25 y 27 de octubre de 1939.
Gran parte de aquellos fusilados habían sido trasladados desde la cárcel habilitada en Sant Miquel dels Reis de Valencia. Eran, casi todos, trabajadores del campo y su vinculación con la política se limitaba a la simple afiliación o simpatía con sindicatos o partidos de izquierdas, según la historiadora Elena Villasante
Sin embargo, la hipótesis no se ha revelado acertada.
Es muy habitual que sucedan este tipo de «errores» en las operaciones de localización. En Albalat dels Tarongers, sin ir más lejos, fue a la quinta excavación cuando se encontraron los restos de nueve víctimas del franquismo ejecutadas por la Guardia Civil en 1947, según recordaba ayer Matías Alonso, coordinador del Grupo Recuperación de la Memoria Histórica.
En los trabajos de exhumación también han aparecido restos óseos de tres niños y una mujer de unos 60 años. No fueron objeto de la violencia franquista, sino de enterramientos rutinarios que se siguieron realizando en esta zona durante los siguientes años.
¿Y por qué excavarán ahora en las fosas 91 y 92? Siguen el testimonio oral de Isabel, la madre de Eduardo Ortuño. Ella recuerda llevar flores con su madre a esa zona del cementerio de Paterna cuando era muy pequeña. Puede ser la clave para salir del cruel e interminable laberinto.