dissabte, 1 de juliol del 2017

Orduña prepara el caminopara exhumar a un centenar de víctimas de la prisión franquista.

http://www.elcorreo.com/bizkaia/nervion/201706/30/orduna-prepara-caminopara-exhumar-20170629202054.html


  • El Consistorio aprueba extinguir las concesiones de los nichos bajo los que se cree que se hallan los restos de los fallecidos en la cárcel en la posguerra


Prisioneros famélicos realizando trabajos pesados o esperando a un traslado a otro infierno. Es la imagen de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, pero también la de un colegio de Orduña que sirvió para encerrar, clasificar y reeducar a los perdedores de la contienda civil. 50.000 personas pasaron por ese campo; otras 5.000 cuando se convirtió posteriormente en prisión. El Ayuntamiento de la ciudad vizcaína lleva varios años divulgando lo sucedido ahí, y ahora quiere recuperar los cuerpos de los fallecidos en la cárcel.
El proceso será largo, pero la Administración local acaba de dar el primer paso: extinguir las concesiones funerarias de 204 nichos del cementerio municipal, bajo los que se cree que se esconde una fosa común en la que descansan los restos de un centenar de reclusos. Por lo sensible de estos trabajos, ya que son muchas las familias orduñesas que tienen enterrados a sus familiares en esas tumbas que con los años se quiere derribar, el Consistorio irá poco a poco.
De momento, impedirán más inhumaciones en una zona del camposanto, porque «retrasaría o impediría la futura continuación de los trabajos de localización, recuperación e identificación de los restos mortales de víctimas de la represión franquista, iniciados en 2014 por la Sociedad de Ciencias Aranzadi». Ese año, la organización, con el antropólogo forense Paco Etxeberria a la cabeza, ya extrajo catorce cuerpos de víctimas de la prisión sepultadas en uno de los pasillos de la necrópolis. Los cuerpos de los orduñeses que yacen en los nichos todavía no se exhumarán, y de hecho se seguirá permitiendo depositar urnas funerarias hasta que se lleven a cabo las labores, que en todo caso no comenzarán hasta al menos dentro de cuatro años.
Según los responsables municipales, «aún no existe un proyecto para derribar los nichos, ya que para hacer tal cosa sería necesario esperar un mínimo de cinco años tras la última inhumación; aunque cabe destacar que ya hace un año que no se realizan esas acciones en el espacio». Esta misma semana el Consistorio informó a los afectados, quienes, en caso de querer utilizar el nicho que les corresponde, dispondrán de uno similar en otra zona del cementerio. Asimismo, la Administración local se hará cargo de los gastos de la nueva concesión y del eventual traslado de restos.
Despedida digna
Carlos Arranz, exalcalde y miembro de Urduña 1936, colectivo impulsor de los actos de memoria histórica, destacó que «la unanimidad en el apoyo a la medida –tanto EH Bildu, al frente del Ejecutivo, como PNV coinciden en la necesidad de seguir adelante con el proyecto– ofrece la mejor de las garantías a las familias que tienen a sus familiares enterrados ahí abajo y que esperan un día poder darles una despedida digna».
Y es que el desconocimiento acerca de lo sucedido en la ciudad durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo era una tónica hasta la publicación del libro de Joseba Egiguren ‘Prisioneros en el campo de concentración de Orduña (1937-1939)’. En la historia más negra del colegio de los Josefinos hubo dos fases: entre 1937 y 1939 acogió el citado campo, por el que pasaron 50.000 personas procedentes sobre todo de los frentes de Bizkaia, Aragón y Cataluña. De esa época hay 24 muertes contabilizadas oficialmente y no se sabe el paradero de los cuerpos. A finales del 39 y hasta el 1941 se convirtió prisión central y albergó a 5.000 reos, principalmente de Ciudad Real, Málaga y, sobre todo, de Badajoz. Fallecieron 201 y en torno a un centenar están enterrados en la fosa del cementerio.