Los trabajos en las fosas comunes del cementerio municipal afrontan su última intervención mientras avanzan las identificaciones genéticas y el Monumento a la Memoria
Los trabajos han combinado investigaciones arqueológicas, antropológicas y documentales con análisis genéticos para tratar de poner nombre a las víctimas y facilitar el reencuentro de sus restos con sus familias.
Uno de los casos más significativos ha sido la identificación de Luis Ortega Godoy, conocido como el Cabo Godoy, cuyos restos pudieron ser entregados a sus familiares más de ocho décadas después de su muerte.
El proyecto encara ahora su última fase de excavación. Queda por intervenir una última fosa de pequeñas dimensiones, mientras continúan los trabajos de identificación genética de los restos recuperados en las campañas anteriores.
Un espacio permanente de memoria
Paralelamente, el municipio avanza en la construcción del Monumento a la Memoria, concebido como un espacio permanente de recuerdo y homenaje a las víctimas.
El proceso ha contado con la participación de profesionales e investigadores, entre ellos Alfredo Moreno y Gilberto Hernández, además de distintas instituciones y, especialmente, las familias de las víctimas, que han acompañado los trabajos de recuperación e identificación.
La culminación de las excavaciones permitirá cerrar una de las principales fases de un proyecto iniciado para recuperar los restos de quienes permanecieron durante décadas en las fosas comunes del cementerio y avanzar en su identificación.
El objetivo final es que los trabajos arqueológicos y genéticos queden acompañados por un espacio de memoria que permita conservar el recuerdo de las víctimas y transmitir a las nuevas generaciones la historia de lo ocurrido.
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