dilluns, 3 de febrer del 2020

Un doctor nazi, un bebé enfermo y una supuesta muerte por resolver.

https://elpais.com/politica/2020/02/03/actualidad/1580743795_569613.html


Una madre sueca pide ayuda para localizar a su hijo, al que cree desaparecido en Chipiona hace 72 años.


Irmgard Lundberg con su hijo, en una imagen del archivo familiar.
Irmgard Lundberg con su hijo, en una imagen del archivo familiar.
La hija de una agente doble de la Segunda Guerra Mundial, un médico nazi oculto en Cádiz conocido como Doctor Pirata y la extraña muerte de un bebé por resolver. Podrían ser los personajes de una novela negra si no fuera porque lo que ocurrió a mediados del siglo XX en Chipiona aún atenaza a Irmgard Lundberg, una madre sueca desesperada desde hace 72 años por saber qué fue de su hijo. “Tengo el pálpito de que está vivo. No quiero morirme sin saber qué fue de él”, asegura la mujer, de 94 años y que no abandona la idea de que el de su hijo pueda ser otro caso de bebé robado en España.
Alfred Sven Karl Lundberg nació el 3 de febrero de 1947, en Duisburgo (Alemania). Su breve existencia conocida pronto se convirtió en “una historia compleja y dura que no deja de ser el lamento desesperado de una madre”. Así lo asegura Wayne Jamison, el periodista que, investigando la presencia de los nazis refugiados en la costa de Cádiz, desveló el caso. Este lunes ha dado una rueda de prensa con la que intenta averiguar más señas del paradero de un hombre que, de continuar vivo, hoy tendría 73 años.
La familia Lundberg se estableció en Tánger en 1948 por el trabajo del padre, Sven. Pronto se hacen amigos de Luis Gurruchaga, un supuesto médico que decía ser originario de San Sebastián, que trabajaba como director de un sanatorio en Chipiona (Cádiz) y viajaba con frecuencia a Tánger. Los padres suecos desconocían que tras la identidad del popular doctor vasco que llegó a Cádiz en 1945 se ocultaba un huidizo médico nazi que estuvo presente en los campos de exterminio de Dachau, Mauthausen o Auschwitz. “Realmente era de Alemania, manejó hasta ocho identidades diferentes”, asegura Jamison. Una de ellas fue la de Frederich von Freienfels.

Fred, como le conocía su familia, vino al mundo con una salud quebradiza y fue operado en el cuello al poco de nacer. Cuando los Lundberg conocen al doctor Gurruchaga, el pequeño sufría una hernia inguinal que precisaba de una intervención. El falso médico —no estaba dado de alta en el Colegio de Médicos de Madrid, asegura Jamison— convence a los padres para llevarse al bebé a Chipiona para operarle en mayo de 1948. Fue la última vez que el matrimonio vio a su hijo.
El niño llegó a estar en el sanatorio. Liana Romero —hija de Larissa Swirski, la doble espía de nazis y aliados que fue conocida como La Reina de Corazones— le recuerda como un niño “adorable”. La mujer, hoy de 87 años, era entonces una adolescente de 15 que sí conocía el pasado alemán del falso doctor. “Un día Gurruchaga estaba en nuestra casa tomando café y recibió una llamada del sanatorio en el que le decían que el niño había subido de la playa sintiéndose mal. Ese mismo día desapareció su cuidadora”, ha rememorado este lunes Romero.
El también conocido como Doctor Pirata —por sus tejemanejes de contrabando entre Tánger y España por los que incluso estuvo detenido— comenzó a dar largas a los padres, hasta que en diciembre de 1948 les reconoce que el niño había muerto de una insolación en junio y que lo había enterrado en un nicho del cementerio de Chipiona. Fue solo una de las versiones que dio. Él mismo firmó un certificado de defunción con membrete del Colegio de Médicos de Madrid en el que recoge que el bebé falleció “a causa de un colapso periférico”, según el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS.
Para corroborar su versión, enseñó a los padres la foto de un cadáver, pero estos negaron que el niño retratado muerto sea su hijo. Comenzó “una lucha con la Interpol, la embajada sueca, el Ministerio de Asuntos Exteriores y no llegó a nada”, sentencia Jamison. Consiguen incluso que, en 1949, los primeros hagan una autopsia del cadáver enterrado en Chipiona que concluye que el fallecimiento fue por muerte natural. Así queda recogido en una comunicación del Consulado de Suecia en Cádiz del 21 de marzo de 1961 en el que también se explica que el hecho de que Gurruchaga “haya dejado información incompleta y engañosa sobre la muerte del niño no sorprendió a nadie debido a su comportamiento”.

Pero ahí murió la investigación hasta que en 2011 Romero publicó un artículo en el Diario de Cádiz en el que explica la verdadera identidad del supuesto médico vasco. El texto llega hasta Irmgard Lundberg —hoy residente en Suecia— que, tras descubrir el pasado nazi de Freienfels, decide averiguar qué ocurrió con su pequeño. “No sé si está vivo, pero creo que sí”, ha asegurado este lunes en una breve videoconferencia con Cádiz ayudada por su nieta.
Para Romero, única testigo conocida de lo ocurrido, hay muchas “contradicciones”. Jamison, que lleva años indagando en la figura del nazi para la publicación de un libro sobre él, también lo cree así. “En el certificado de defunción se cambia el nombre y se dice que es de padres desconocidos”, detalla el periodista, esperanzado en dar con alguien vivo que pueda dar más señas de lo ocurrido a la madre. “Es un grito desesperado de auxilio. Intentamos dar con gente que pudo ser testigo de aquello, no sabemos si muchos estarán muertos y a los que estén vivos no les queda mucho”, añade el investigador.
Para facilitar la búsqueda, la familia ha habilitado una cuenta de Twitter (@BuscandoFred) y una dirección de correo electrónico (buscandoafredlundberg@yahoo.com), además de solicitar ayuda a la asociación SOS Bebés Robados Jerez de la Frontera. “Que sepamos es el caso de bebé robado con una madre viva más mayor”, ha asegurado Luisa Fernanda Terrazas, presidenta de la entidad que lleva años luchando por averiguar el paradero de más de 200 niños supuestamente desaparecidos en Jerez.

EL FALSO MÉDICO SEGUIDOR DE HITLER

La figura de Frederich von Freienfels —una de sus ocho identidades— está envuelta en la niebla. Wayne Jamison lleva meses investigando su pasado y dice tener pruebas de su verdadera identidad y su participación en campos de exterminio de las SS de Adolf Hitler. Hasta ahora, la mayor prueba documental conocida es la foto de un entonces joven Freienfels con la Cruz de Hierro —alta condecoración del III Reich— colgando del cuello y otras instantáneas de él ya como Luis Gurruchaga en el sanatorio de Chipiona. Ante los más allegados en Chipiona, acabó confesando su implicación en los campos de exterminio nazi, según asegura Liana Romero.
El sobrenombre de Doctor Pirata le vino por su predilección por el contrabando en el Estrecho. Después, Gurruchaga desaparece de Chipiona, huye a Argentina y acaba recalando en Madrid, donde Romero volvió a encontrarse casualmente con él, cuando este ya estaba casado con Carmen Fernández de Quesada. La última pista conocida de él es la publicación de una esquela en el periódico Abc en el que aparece como fallecido —ya bajo la identidad de Frederich von Freienfels— el 3 de noviembre de 1971 a los 57 años.

Campos de concentración y trabajos forzosos en Aragón.


https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/campos-concentracion-trabajos-forzosos-aragon_1407198.html



Fue Borges quien dijo que la memoria es como un saco de espejos rotos. La memoria personal se construye con fragmentos emotivos que seleccionan lo que se quiere recordar. Por eso el conocimiento de la Historia es mucho más transformador que los meros recuerdos individualizados de unos y otros

Trabajadores forzados en la entrada al campo de San Juan de Mozarrifar. - ARCHIVO ALLÁNEGUI
Trabajadores forzados en la entrada al campo de San Juan de Mozarrifar. - ARCHIVO ALLÁNEGUI
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ALBERTO SABIO ALCUTÉN
01/02/2020
N inguno de los fragmentos refleja el conjunto de la realidad pasada y, en ocasiones, la desfiguran. Si esto es así en la memoria individual, qué decir de la memoria colectiva... En nuestra opinión, para que la memoria histórica llegue a ser más provechosa y más inspiradora de aprendizaje, el requisito fundamental es que sea verificada y pensada a través de la Historia. De hecho, la ciencia histórica es una trituradora de memoria que la digiere para producir conocimiento.
Acaban de cumplirse 75 años de la liberación de Auschwitz y un reto de gran interés didáctico es combinar lo micro y lo macro. Por ejemplo, entender el nazismo a partir de los aragoneses –o extremeños, o gallegos– que estuvieron en los campos de Mauthausen, Auschwitz, Treblinka o Dachau. Ahora bien, llama la atención que la opinión pública española, y particularmente los estudiantes, conozcan mucho mejor estos nombres que otros más cercanos, como el campo de concentración de San Juan de Mozarrifar, el campamento de penados de Belchite o la importancia del trabajo esclavo en la inmediata posguerra española. Muchos alumnos ni siquiera saben que su bisabuelo estuvo preso allí.
MANO DE OBRA ESCLAVA 
Los vencedores de la guerra impusieron, por largas décadas, su memoria de manera dictatorial al conjunto de la sociedad, prohibiendo la expresión de cualquier recuerdo diferente que contradijese la historia oficial. Como ha indicado Javier Rodrigo, a partir de 1938 se encuadró la labor de los presos políticos en lo que el jesuita Pérez del Pulgar denominó Redención de Penas por el Trabajo. Sueños de grandeza aparte, en aquella España del primer franquismo se recurrió abundantemente a la mano de obra de los prisioneros políticos. Sobre la base del trabajo forzado se levantó una estructura piramidal de explotación laboral y de beneficio pecuniario tanto para el Estado como para no pocos particulares. Fue el utilitarismo punitivo que, además, humillaba a todos los perdedores con el sambenito de «reeducar» su desviada ideología.
Mano de obra esclava se empleó en Regiones Devastadas (en Mediana de Aragón, Teruel, La Puebla de Híjar, Torrevelilla...). En este sentido, uno de los primeros objetivos fue subrayar los destrozos que la barbarie roja había ocasionado. Ya lo había expresado el general franquista Muñoz Grandes en febrero de 1940: «Lo que más urge es rehacer el suelo patrio, deshecho brutalmente por las hordas marxistas que, impotentes para contener nuestro avance arrollador, solo con la destrucción y el crimen pudieron satisfacer el inconcebible espíritu satánico que había de probar bien a las claras qué poco les importaba España».
Tenían que reconstruir Belchite porque, según las autoridades franquistas, ellos lo habían destruido con odio y cobardía. Por eso muchos presos políticos fueron trasladados hacia el campo de soldados trabajadores de esta localidad aragonesa.
Con mano de obra forzosa, modernos esclavos del siglo XX, se horadaron túneles y se alinearon carreteras, se excavaron muchas acequias en Zuera, se completó el canal de las Bardenas y se trabajó en empresas como Maquinista y Fundiciones del Ebro o Minas y Ferrocarril de Utrillas.
Las Memorias de instituciones penitenciarias documentan 180 penados trabajando en el embalse de Barasona, 60 en Mediano, 20 en Guara. Y el libro titulado El Canal de los Presos refiere que, en la provincia de Huesca, se utilizaron destacamentos penitenciarios para construir carreteras en el entorno de Bisaurri, Benasque, Castejón de Monegros (túnel de la Sierra de Alcubierre), Lascuarre y Canfranc, al tiempo que 50 reclusos se ocupaban forzosamente en la fábrica de amoníacos de Escalona. Tampoco faltaron presos para reconstruir los cascos urbanos de Huesca (400 penados), Sabiñánigo (40) y Fraga (40).
REDENCIÓN DE PENAS
El discurso de la reeducación benefactora y de la redención de penas contrastaba con la dureza de las condiciones padecidas por el Batallón de Trabajadores de Jaca o por la Compañía de Escalona, empleados ambos en labores de fortificación militar, lo mismo que en Los Arañones-Canfranc, dedicados a reforzar la Línea Pirineos.
Hay una conclusión bastante clara: existe un fuerte contraste entre las numerosas investigaciones especializadas y lo que se recoge en los manuales escolares, como si los mejores libros (en el caso de los campos de concentración franquistas, Rodrigo, Hernández, etc.) no hubiesen terminado de formar parte de la percepción colectiva del pasado, de ese pasado que no puede ser pisado. No se acaba de incorporar el conocimiento riguroso del pasado a la memoria pública.
La sociedad española sufraga una parte sustancial de la actividad investigadora a través de la financiación pública. Es exigible que luego el conocimiento riguroso del pasado tenga rentabilidad social. Y, en este punto, el conocimiento de la historia es mucho más transformador que los meros recuerdos individualizados de unos y otros.

La herida abierta emitido. Canal Extremadura TV.



Estimados amigos:

Os informamos de que el programa de EL LINCE CON BOTAS 3.0: La herida abierta emitido el 31/01/2020 en Canal Extremadura TV ya se puede visualizar en el siguiente enlace:


Este programa hace un repaso por los espacios de reclusión franquistas en la ciudad de Cáceres: el campo de concentración de Los Arenales, la plaza de toros (anexo al anterior campo) y la antigua prisión provincial.
Como podréis comprobar varios miembros de la Junta Directiva de AMECECA han colaborado en la elaboración.

Creemos que es muy necesario dedicarle unos minutos a visualizar este documental.

Igualmente agradeceríamos  la mayor difusión posible.

Un saludo, la Junta Directiva de AMECECA.

NOTA:
Os recordamos que nuestra VIII Jornada-Homenaje a todas las víctimas y personas represaliadas por el franquismo en la ciudad de Cáceres que tendrá lugar el SÁBADO 14 de MARZO de 2020 a partir de las 12:00 h.

diumenge, 2 de febrer del 2020

Las empresas vinculadas a los herederos de Franco mueven más de 50 millones de euros.

https://diario16.com/las-empresas-vinculadas-a-los-nietos-de-franco-mueven-mas-de-50-millones-de-euros/

El libro La familia Franco S.A., del escritor Mariano Sánchez Soler, cifra en más de treinta las sociedades mercantiles relacionadas con la familia del dictador
 

El 29 de diciembre de 2017 fallecía Carmen Franco Polo a los 91 años, víctima del cáncer. La Hijísima del dictador dejaba una importante herencia y su hijo Francis Franco “tomó las riendas que su madre había sabido llevar en solitario tras la desaparición” del cabeza de familia, el marqués de Villaverde. “Llegaba el momento de repartirse la herencia, hacerse cargo de su emporio inmobiliario y gestionar las compañías, a cuyos consejos de administración accedieron los siete nietos”, según cuenta el escritor Mariano Sánchez Soler en su libro La familia Franco S.A.
El núcleo fuerte del patrimonio inmobiliario de la hija del Caudillo constaba de la finca de La Piniella, en Llanera (Asturias), heredad de la familia Polo que se puso en venta al precio de 5 millones de euros y las grandes posesiones de la familia cuyo valor real en el mercado es muy difícil de tasar: la finca de Valdefuentes; el edificio de la calle Hermanos Bécquer de Madrid; el Pazo de Meirás (por el que los herederos han pedido 8 millones de euros); y el palacete de Cornide, sin olvidar la casa natal de Franco en Ferrol. Además, constaban otras cuatro propiedades en Madrid (apartamentos y plazas de garaje en La Castellana); una en Jimena de la Frontera (Cádiz); un olivar heredado en Guadalajara; una vivienda comprada en La Granja de San Ildefonso (Segovia); y una veintena de propiedades en los alrededores de Oviedo logradas por donación, según Sánchez Soler.
Con respecto al patrimonio financiero, hasta su fallecimiento, Carmen Franco había ocupado “21 puestos en consejos de administración” de diferentes empresas, “mientras su hijo Francis estaba en veinte y el resto de sus hijos se dispersaban en más de una veintena de compañías, algunas de ellas instrumentales, con poca actividad y sin empleados apenas. Es el laberinto societario de los Franco, con un peso determinante del sector inmobiliario, y con la dificultad añadida de que los Franco, en un momento decidieron no constar formalmente en consejos de administración, y dieron la titularidad de algunas compañías a socios o testaferros. Un obstáculo más”, asegura el escritor.
Con todo, según la citada investigación, rastreando en el Registro Mercantil podría estimarse que el capital desembolsado por las sociedades mercantiles vinculadas a la familia Franco, en la actualidad, gira en torno a los 50 millones de euros (más de 8.000 millones de las antiguas pesetas). “Durante los últimos años, y cuando menos se esperaba, la compleja realidad de las finanzas colocó el apellido Franco en los titulares de prensa. Así ocurrió en 2012, cuando la amnistía fiscal ideada por Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda en el Gobierno de Mariano Rajoy, desveló que Francis Franco había regularizado 7,5 millones de euros que tenía en los Estados Unidos, por un negocio a través de su empresa Montecopel. La segunda vez fue en 2016, cuando estalló el escándalo de los papeles de Panamá (el ocultamiento de propiedades y ganancias, y la evasión de impuestos por parte de empresas y grandes personalidades internacionales a través del despacho de abogados Mossack Fonseca)”, explica el escritor.
“Entonces se supo que, mientras se beneficiaba de la amnistía fiscal de Montoro, el 1 de junio de aquel 2012, Francisco Franco Suelves y su hermano Juan José, hijos de Francis Franco, habían firmado como directores generales de dos sociedades ubicadas en el paraíso fiscal de Isla Tórtola (Islas Vírgenes Británicas): Malini Investment Limited (activa desde 1997 hasta 2013) y Vamfield Alliance Limited (activa desde 2007 hasta 2013). Los dos bisnietos de Franco entregaron sus pasaportes y los documentos firmados al despacho de Mossack Fonseca”, añade el autor del libro que se ha convertido en un auténtico best seller sobre los negocios de la que fue la familia del anterior jefe del Estado. “Es un tema antiguo y todo está regularizado. No es tan tremendo tener sociedades en Panamá”, justificó Francis Franco.
Después de la muerte de Carmen Franco, la actividad empresarial de los siete nietos del dictador en España se distribuyó en una treintena de compañías. De ellas, Sargo Consulting y Fiolasa, ambas con su sede en el domicilio de la calle Hermanos Bécquer número 8, constituyen el epicentro de los negocios familiares.


Francia destruye parte de la memoria histórica del exilio ante la inacción del Gobierno español.


https://www.abc.es/cultura/abci-francia-destruye-parte-memoria-historica-exilio-ante-inaccion-gobierno-espanol-202002020035_noticia.html


ABC constata la eliminación de los informes policiales de 1939 en el Archivo Departamental de Toulouse, ciudad que sería conocida como la 5ª provincia de Cataluña por los exiliados


MADRID Actualizado:
Más allá de los actos públicos, los titulares y las celebraciones, la memoria histórica también es un montón de papeles polvorientos, ajados por el tiempo y guardados en un archivo poco concurrido. Ahí no llegan los focos, pero es donde pervive el pasado. Pues bien: Francia está destruyendo documentos históricos relativos al exilio español republicano, y el Gobierno español todavía no ha tomado medidas urgentes y efectivas para frenarlo. Todo esto a pesar de que el hecho se conoció en el verano de 2019, el año en el que se celebraba el 80 aniversario del exilio con multitud de conmemoraciones, exposiciones, fotos institucionales, discursos varios y alguna lágrima por la memoria histórica.
ABC ha podido constatar que el Archivo Departamental de Haute-Garonne, siguiendo la normativa vigente en Francia, ha destruido de forma masiva y aleatoria las fichas policiales y judiciales de los españoles que se refugiaron en Toulouse (capital del exilio en Francia, no lo olvidemos, y conocida como la quinta provincia de Cataluña) en 1939. Se ha borrado para siempre parte de ese testimonio de sufrimiento y persecución, pues entonces los exiliados no fueron bien recibidos, precisamente. «Fueron tratados como perros por las autoridades francesas, ingresados en campos de concentración, obligados a realizar trabajos forzosos, alistados en contra de su voluntad en la Legión y tantas otras atrocidades», comenta Juan Manuel de Prada, que descubrió esta particular «quema» mientras investigaba la vida de Ana María Martínez Sagi, de la que próximamente publicará una biografía.
Informe policial francés de seguimiento a Ventura Gassol, poeta, miembro de ERC y conseller de la Generalitat. Documentos como este son los que se han destruido en Toulouse
Informe policial francés de seguimiento a Ventura Gassol, poeta, miembro de ERC y conseller de la Generalitat. Documentos como este son los que se han destruido en Toulouse
«Les pregunté directamente si tenían en sus archivos algo, algún expediente o alguna documentación catalogada a nombre de esta mujer. Y para mi sorpresa me respondieron que sí, que la habían tenido, incluso me dieron la signatura del expediente policial que se había conservado en ese archivo hasta que esta había sido destruida», recuerda el escritor. Luego, pidiendo información de otras personalidades del exilio, descubrió que los fondos de 1939 habían desaparecido casi en su totalidad. Los posteriores aún se conservan, pero corren peligro.
El Gobierno tuvo conocimiento de esta noticia, según relatan fuentes políticas, pero España en 2019 gastaba sus energías en un eterno proceso electoral que impidió la búsqueda de una solución. Qué paradoja: durante el ochenta aniversario del exilio republicano, en el que se creó una comisión interministerial de nueve carteras para celebrar la efeméride, la dirección general de Memoria Histórica, dependiente de Justicia, se quedó descabezada en julio porque su responsable, Fernando Martínez López, decidió abandonar el cargo para concurrir como senador en las listas del PSOE a las generales del 28 de abril. Hoy es senador por Almería y, desde el 17 de enero, nuevo secretario de Estado de Memoria Democrática. En esa misma etapa, por cierto, la Secretaría de Estado de España Global, que estaba en manos de Irene Lozano, asumió competencias que eran propias de Memoria Histórica, pero no abordó el problema.
«A mí lo que me repugna es que probablemente mientras estos documentos estaban siendo convertidos en confeti o en pavesas el doctor Sánchez estaba echando la lagrimilla en Collioure poniendo unas flores en la tumba de un poeta [Antonio Machado] al que seguramente no habrá leído y haciendo posturitas ante la cámara», denuncia De Prada. Con el mismo tono, añade: «Resulta muy sorprendente ese interés tan falso, tan impostado, por la llamada memoria histórica cuando en lugar de invertir dinero para salvar toda esa documentación pues se invierte en desenterrar a Franco».
Desde el punto de vista francés, esta destrucción se explica desde la fría burocracia. Los documentos en cuestión eran responsabilidad de la prefectura, que depende del gobierno central francés, pero cumpliendo con la ley se trasladaron a los archivos departamentales. Dado el ingente volumen de papeles que estos archivos reciben por esta vía, lo que se hace es una criba aleatoria: se digitaliza un porcentaje ínfimo de lo que les llega y el resto se desecha. Así ha ocurrido en el Archivo Departamental de Haute-Garonne y podría estar pasando en otros, tal y como afirman las fuentes consultadas por ABC.
A pesar de la normalidad burocrática del asunto, en Francia también hay voces que se sorprenden ante lo ocurrido. François Bordes, exdirector de los archivos municipales de Toulouse, no conocía el caso y no daba crédito a la noticia. «Tenemos pocas cosas de esa época y no vamos a destruir lo poco que tenemos. Es un periodo muy interesante para la historia de Francia», explicó en conversación telefónica con ABC.
«Toulouse pesaba mucho en el imaginario de la izquierda exiliada, la otra capital junto con París y México», comenta Juan Manuel Bonet, exdirector del Cervantes de París. «Es una ciudad muy importante para el exilio español. Durante la retirada pasaron por la frontera unos 470.000 españoles republicanos. En esta época, el 10% de la población de Toulouse era española», asevera, por su parte, Bordes.
Este archivero subraya que durante la II Guerra Mundial y la Liberación se perdieron muchísimos documentos de estos años, por lo que las fichas policiales y judiciales de 1939 tienen un gran valor. «Si esto es doloroso en general para la historia de España, alcanza el rango de tragedia griega en el caso de la historia de Cataluña. En una grandísima proporción esos exiliados eran catalanes. A Toulouse se le llamó durante mucho tiempo la quinta provincia catalana», apostilla De Prada.
El Archivo Departamental de Haute-Garonne realizó su expurgo de forma aleatoria, y ni siquiera avisaron al Instituto Cervantes de Toulouse, que custodia una vasta y rica colección de documentos sobre el exilio español. «Nunca se han puesto en contacto con nosotros», asegura Javier Campillo, responsable de la Biblioteca de este centro, que lleva el nombre de Manuel Azaña.
Estos documentos eran memoria histórica; ahora son un olvido histórico. Pero aún puede evitarse que se sigan destruyendo estos testimonios. De 1940 en adelante aún no se han hecho las cribas. Fuentes consultadas por este diario afirman que hay margen para ponerse manos a la obra y evitar más pérdidas documentales. Eso sí sería cuidar la memoria histórica. El Gobierno tiene ahí una oportunidad, también histórica.