dissabte, 13 d’octubre del 2012

El tiempo no lo cura todo. Pedro Luis Angosto |

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nuevatribuna.es | 12 Octubre 2012 - 20:29 h.
Tras la victoria aliada en la segunda guerra mundial, los europeos –sobre todo alemanes, franceses colaboracionistas e italianos– tuvieron que hacer un profundo ejercicio de instrospección crítica que les llevó a ser conscientes de los horrores que habían causado. Los nuevos gobiernos democráticos no ocultaron a sus pueblos la historia, cuyas puertas quedaron abiertas de par en par para que todo el mundo supiese hasta donde había llegado la barbarie, incluyéndose el conocimiento de la misma en los planes de estudio.
En España ese fenómeno, después de treinta y cinco años de democracia, no se ha producido. ¿Por qué? Quizá por que el genocida murió en la cama, quizá porque la represión brutal que impuso durante cuarenta años dejó, además de víctimas, muchos verdugos, tal vez porque demasiados franquistas siguen estando en primera línea de la vida pública española. Sea como fuere lo cierto es que ese ejercicio de salud pública no ha tenido lugar entre nosotros y que el partido del Gobierno se niega a condenar rotundamente el genocidio perpetrado por Franco y los suyos durante la dictadura. Cosas de familia…
Entre 1940 y 1948 hubo en España 188 campos de concentración, de los cuales 104 fueron estables. Los campos de concentración españoles se hicieron a imagen y semejanza de los alemanes, hasta el punto de que uno de los primeros, el de Miranda de Ebro, fue organizado y dirigido por un alto mando de la Gestapo y las SS, Paul Winzer. Por ellos pasaron más de medio millón de españoles, de los que un diez por ciento murieron, según los informes oficiales, de muerte natural o enfermedad, cifras sin duda mucho mayores pues son miles los desaparecidos, torturados y fusilados de los que desconocemos hasta dónde reposan sus huesos. Uno de los máximos responsables de esos campos de exterminio físico e ideológico fue el Comandante-Psiquiatra Vallejo Nájera quien, al modo de los cirujanos de la muerte, había ideado la teoría del gen rojo, un gen que debía ser estirpado por cualquier medio incluida la lobotomía. Para Vallejo Nájera, el gen rojo no tenía curación y era altamente contagioso. Si no se atajaba a tiempo, España caería de nuevo bajo las garras del comunismo y la masonería.
Para evitar su propagación, aquellos sádicos criminales pergeñaron un plan basado en el debilitamiento físico lento y progresivo de los internos gracias a una dieta pobrísima –una lata de sardinas de 150 gramos al día para cada cinco cautivos–, en el abandono de los fallecidos dentro de los campos para que los viesen sus compañeros, en los trabajos forzados, en las sacas, las torturas y los fusilamientos en presencia de todos –autos de fe–, en el insomnio provocado por el terror constante y en el robo de sus hijos para entregárselos a “familias de bien”, estériles. La perversión y el horror de aquellos campos –cuya finalidad era el exterminio ideológico– llegó a llamar negativamente la atención de Himmler, Jefe de la Gestapo, urdidor del extermino judío-eslavo y organizador de la policía armada franquista. Himmler llegó a decir a Franco que no se podía perseguir a todo el país, que la represión debía ser más selectiva.
En Alicante hubo varios campos de concentración de los que sabemos bien poca cosa pues los supervivientes tienen más de 85 años y casi todos se niegan a hablar “debido al miedo”, porque los asesinos no dejaron resto alguno de ellos, convirtiéndolos después en campos de cereales u hortalizas y porque durante los años sesenta muchos soldados de reemplazo dedicaron todo el tiempo que estuvieron en el ejército a quemar la documentación existente. Hoy poco sabemos de los campos de concentración de Los Almendros y Albatera, pero sí sabemos de su crueldad, de las salvajadas que se hicieron con los que allí fueron recluidos gracias a los testimonios de unos cuantos valientes que se atrevieron a dejar por escrito sus experiencias.
Hace bien poco, se abrieron parcialmente los archivos militares a los investigadores, aunque todavía son muchas las trabas para acceder a ellos. Gracias a esa apertura sabemos aproximadamente el número de campos y prisioneros, gracias a ellos –sabremos mucho más cuando se pueda examinar hasta el último documento secretamente custodiado– podemos afirmar que los campos de concentración franquistas fueron tan crueles como los de Auschwitz o Manhaussen, que tras la guerra, los vencedores llevaron a cabo, sin improvisaciones, un perfecto plan de exterminio político, un genocidio, con el apoyo de los nazis y el consentimiento de ingleses y norteamericanos.
Sin embargo, pese a la evidencia cruel, terrible, desoladora, aquí el partido en el poder se niega a que sepamos nuestra historia, a que ajustemos las cuentas con nuestro pasado y a que los españoles que estuvieron implicados o consintieron esa atrocidad hagan el mismo ejercicio que en su día hicieron alemanes, austriacos, italianos o franceses, un ejercicio imprescindible para una verdadera reconciliación, para ponernos en paz con la historia, para que no consintamos que se mueran los últimos testigos de los crímenes sin saber del todo lo que pasó.

La investigación judicial en la que está imputada "sor María" llega a su fin.

http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/nectar12/legislacion/noticias/4319974/10/12/La-investigacion-judicial-en-la-que-esta-imputada-sor-Maria-llega-a-su



EFE
13/10/2012 - 12:06
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Madrid, 13 oct (EFE).- La investigación judicial en diligencias previas sobre el presunto robo de una niña en la Clínica Santa Cristina de Madrid en 1982, en la que está imputada la religiosa María Gómez Valbuena, conocida como sor María, llega a su fin.
Ahora, el titular del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, Adolfo Carretero, tiene que decidir si continúa el procedimiento abreviado en fase de juicio oral o archiva el caso, después de intentar localizar a cuatro testigos que no han sido encontrados, de los veintiséis que han sido citados a declarar en el proceso.
Ésta fue la primera denuncia que llegó a un juzgado de la causa de los "niños robados", sustraídos al nacer entre los años cuarenta y noventa a sus padres con la excusa de que habían muerto.
Carretero admitió a trámite la denuncia de la Fiscalía de Madrid que vio indicios de delito en la actuación de la religiosa que trabajaba como asistente social en las clínicas Santa Cristina y San Ramón.
La denunciante, María Luisa Torres, dio a luz el 31 de marzo de 1982 a su hija en la Clínica Santa Cristina de Madrid, estaba separada de hecho de su marido, y acudió a sor María porque le habían dicho que ayudaba a madres con problemas.
Torres, que se reencontró con su hija Pilar hace un año después de confirmarse su relación biológica por unas pruebas de ADN, ratificó ante el juez el 3 de abril de este año que "sor María" le quitó a la niña "por adúltera", ya que el padre no era su marido.
Unos días después, el 12 de abril, la religiosa se acogió a su derecho a no declarar ante el juez y abandonó los juzgados de Plaza de Castilla, escoltada por varios policías y guardias de seguridad y sin hacer declaraciones a los periodistas, en todoterreno con los cristales tintados e intentando escapar del numeroso grupo de fotógrafos y cámaras que esperaban a su salida.
En una carta abierta a la opinión pública, sor María aseguró que son completamente falsos los hechos que se le imputan y que le "repugna" la separación bajo amenazas de un recién nacido de su madre.
Al día siguiente, el 13 de abril, Alejandro Alcalde, el padre de la supuesta "niña robada", Pilar Alcalde, manifestó al juez que cuando sor María le entregó al bebé le dijo que su madre quería darla en adopción por "falta de medios" para mantenerla y que "nunca pagó" por la pequeña.
En los meses de septiembre y octubre, Carretero citó a declarar a veinticuatro testigos, en su mayoría médicos, además de requerir pruebas documentales, como las partidas de nacimiento y la escritura de adopción de la supuesta "niña robada" y la historia clínica de la madre biológica.
Entre los testigos, el director de la Clínica Santa Cristina en 1982, José Zamarriego, dijo que solamente vio a sor María en dos ocasiones en varias décadas y que tenía confianza en que quienes tramitaban las adopciones hicieran su trabajo de forma correcta.
Varios médicos confirmaron en sus declaraciones que la religiosa era la única responsable de las adopciones y que tenía un poder omnímodo para entrar y salir en la zona de los nidos y de las incubadoras, sin que nadie pudiera enmendarle la plana.
Sor María, que tiene 87 años, vive en un convento de las Hermanas de la Caridad en Madrid y sufre diversos problemas de salud, está imputada en este procedimiento por los delitos de detención ilegal y falsedad en documento público.
Este proceso, que ha tenido una gran cobertura mediática, ha reunido a las puertas de los juzgados de Plaza de Castilla, a un grupo de personas de la Asociación Sos Bebés Robados Madrid que han increpado a algunos testigos y les han acusado de la sustracción de sus hijos.

EL GENOCIDIO FRANQUISTA EN EXTREMADURA. Francisco Espinosa Maestre.






Antecedentes

Para que podamos calibrar la dimensión de lo ocurrido en Extremadura conviene que empecemos por el principio, que no es otro que la II República. Abril de 1931 supuso un punto de ruptura muy importante para toda España pero muy especialmente para la región extremeña. Y esto por dos hechos históricos de largo efecto: por las graves consecuencias que la llamada Guerra de la Independencia (1808-1814)  tuvo para Extremadura, uno de los escenarios de aquella “maldita guerra”, como se refirió a ella el historiador británico Ronald Fraser, y por un proceso que tuvo lugar a lo largo del siglo XIX por el que las tierras de aprovechamiento común que poseían los ayuntamientos y las de la Iglesia pasaron a manos privadas. Me refiero a las diversas desamortizaciones que jalonaron el siglo.
Parte de esa inmensa masa de bienes pudo dedicarse a proporcionar un medio de vida a millones de personas, pero tal cosa no solo no se hizo sino que las dehesas municipales que aliviaban la vida de los más pobres fueron privatizadas y pasaron a manos de una burguesía local o foránea que no perdió la ocasión de enriquecerse a precios de saldo con tierras que antes beneficiaban a todos. La Iglesia, aunque se revolvió y llegó a excomulgar a quienes adquirieran tierras de su propiedad, no salió malparada pues consiguió que el Estado asumiese su mantenimiento (tal como todavía hoy sucede).
Los que sí quedaron en una lamentable situación fueron los campesinos sin tierra, ya que ahí está el origen de su proletarización o de la masa de jornaleros, braceros y yunteros con que se llegará al siglo XX. La prueba de que la situación social empeoró de inmediato es que es precisamente a mediados del XIX, en pleno proceso desamortizador y al compás de alguna de las guerras carlistas, cuando se creó la Guardia Civil, una fuerza al servicio de los propietarios cuya misión no será otra mantener el orden tradicional en la España rural.
La lucha por la tierra y por la mejora de las condiciones de vida se extiende desde ese tiempo hasta la llegada de la República. En medio, procesos revolucionarios abortados, la primera república, que no duró ni dos años y un montaje llamado Restauración por el que, además de restaurar la monarquía, se quiso simular que aquí había elecciones libres y partidos que se turnaban (como en Inglaterra). Se trata de la época dorada del caciquismo y de la extensión a nivel nacional de las redes clientelares y de la corrupción. Este sistema se prolongará durante el reinado de Alfonso XIII y subsistirá finalmente gracias al golpe militar de Primo de Rivera de 1923.

La Segunda República
De ahí, de este largo desgaste de más de medio siglo, viene que la República fuera tan bien recibida en 1931. Además, desde finales de s. XIX, con la ampliación de las libertades políticas y sindicales, se había creado un tejido social (las Casas del Pueblo, los Ateneos) que será básico para el funcionamiento de la República. En una región como Extremadura el gran sueño de la mayoría no era otro que la reforma agraria que debía de llevar un poco de justicia a un mundo donde tal palabra era patrimonio de una minoría que era la que controlaba el poder y la riqueza.
El primer contratiempo fuerte que tuvo que afrontar esta minoría en 1931 fue perder el control de los ayuntamientos, que pasaron en su mayor parte a manos de republicanos y socialistas. Esto, para una derecha acostumbrada a controlar el poder local como si fuera una tradición o un derecho adquirido, resultaba casi una afrenta. Podemos imaginar lo que pensarían al ver sentados en el salón de plenos a obreros con los que hasta entonces solo habían tenido relaciones laborales. Ese ascenso del mundo del trabajo a la cumbre del poder local no era fácilmente asimilable para muchos.
El segundo contratiempo vino del Ministerio de Trabajo que dirigía Largo Caballero y fue nada menos que la jornada laboral de 8 horas, con lo que esto suponía para las horas extras, y el decreto de laboreo forzoso, que obligaba a los propietarios a poner en cultivo tierras abandonadas. Para valorar la importancia de la tierra en el mercado de trabajo bastará con decir que el 90% de los jornales giraba en torno a ella.
Por su parte el Gobierno aprobó una ley de reforma agraria de carácter reformista que tardó demasiado en poner en marcha y a la que faltaron los medios y fondos que la empresa requería. A medida que la izquierda mostró su incapacidad para llevar a efecto una ley de este calado, la derecha fue envalentonándose, organizándose y adquiriendo experiencia en boicotear todo lo que llegaba de arriba (actitud que puede resumirse en el “acato pero no cumplo”).  
Las elecciones de noviembre de 1933, que dieron la victoria a la derecha, pusieron fin al primer bienio republicano y, con él, a la débil y fugaz experiencia de la reforma agraria. La derecha no tardó en endurecerse y en iniciar una verdadera contrarreforma agraria, que fue pareja a la recuperación de decenas de ayuntamientos con el pretexto de la comisión de irregularidades administrativas. El empeoramiento de la situación en el campo dio lugar a la huelga general campesina de junio de 1934 y la entrada de la extrema derecha antirrepublicana en el gobierno provocó la huelga general revolucionaria de octubre de ese mismo año. Ambas fueron sofocadas violentamente. Pero observemos que, para acabar con la segunda, concretamente con la revolución de Asturias, la derecha recurrió a Franco, a Yagüe y al ejército de África. He aquí el antecedente de lo que ocurrirá en julio del 36.
En estas circunstancias se entiende que las elecciones de febrero de 1936 se convirtieran en el gran plebiscito que todo debía decidir. Y así fue como la izquierda acudió agrupada en el Frente Popular y ganó las elecciones. La particularidad de esta victoria y del programa entre cuyos puntos iba la reforma agraria es que en esta ocasión fueron los campesinos, la poderosa Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, los que decidieron llevar la iniciativa y animar así al gobierno a que cumpliera el programa.
También destacó otro hecho: la región más avanzada en esta lucha fue Extremadura, en cuya provincia de Badajoz el 25 de marzo de 1936, de madrugada, tuvo lugar un hecho histórico: miles de campesinos invadieron tres mil fincas indicando así al Gobierno cuál era el camino a seguir. Al mismo tiempo la izquierda había recuperado los ayuntamientos y orientó sus esfuerzos en poner de acuerdo a los gobernadores civiles con los técnicos del Instituto de Reforma Agraria y con los delegados de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra. Fue así como, por fin, en la primavera de 1936 se puso verdaderamente en marcha la reforma agraria, que –insisto– siempre tuvo carácter reformista (respectaba parte de la propiedad, compensaba lo expropiado, tenía en cuenta circunstancias especiales, etc.).

El golpe militar y la represión
La siguiente secuencia de esta historia que estoy contando nos lleva al verano, a julio del 36. Miles de campesinos habían sido ya asentados en tierras que les han sido cedidas por el Instituto de Reforma Agraria y han obtenido créditos para la adquisición de aperos, semillas, abonos, etc. Se encuentran trabajando a tope y son muchas las tierras, antes abandonadas por sus propietarios, que ahora se encuentran ya transformadas y en actividad. La noticia del golpe militar, que circuló por el país en la mañana del sábado 18 de julio, cogió a la gente en plena faena de verano. Los campesinos de Badajoz estaban disfrutando por fin de su viejo sueño y no estaban dispuestos a perderlo.
De inmediato los partidos del Frente Popular, republicanos, socialistas y comunistas, organizaron comités encargados de afrontar la nueva situación. Llama la atención la eficacia que dichos comités desplegaron en tareas de organización, control y vigilancia, almacenamientos de provisiones, etc. Siguiendo instrucciones del Gobierno Civil la derecha fue desarmada de inmediato y sus miembros más señalados fueron detenidos. Esto supuso en la región la detención de varios miles de personas, la mayor parte de los cuales no sufrió daño alguno. Es sabido que la provincia de Cáceres cayó en poder de los golpistas desde el primer momento casi por completo y que la de Badajoz controló el golpe y se dispuso a defenderse.
En los primeros días de agosto tres potentes columnas fascistas salieron de Sevilla en dirección a Madrid, donde llegarían tres meses después. Quiero decir con esto que no fue ningún paseo militar. Sobre todo teniendo en cuenta que unos eran las fuerzas de choque del ejército y otros campesinos mal armados y sin formación militar. De hecho, la base para la formación de las milicias que defendieron Badajoz y la provincia no fue otra que la Federación Nacional Trabajadores de la Tierra.
El sistema de avance de los golpistas siempre fue el mismo: bombardeo previo desde aire o tierra, moros y legionarios en vanguardia, ocupación tipo razzia, detenciones, saqueos y ejecuciones de carácter ejemplarizante. A veces, en Zafra por ejemplo, la fuerza exigía la entrega de un porcentaje (un 1% de la población) e iba sembrando de cadáveres la ruta hacia el pueblo siguiente; en otros casos se escogía una cifra simbólica: en Villafranca asesinan para empezar a 56 personas, el número de derechistas presos en la sacristía. Pero lo repito, en esta etapa, salvo algunas excepciones en que se producen algunas víctimas (Fuente de Cantos, por ejemplo), los derechistas  son encontrados con vida. Otras veces, como en Almendralejo, los muertos (28) se producen en el momento de la ocupación. En otras ocasiones, como en Azuaga, son choques con la Guardia Civil, verdadera avanzadilla de la sublevación en todos sitios, los que provocan las primeras víctimas.
¿Cuántas víctimas causó el llamado terror rojo? Casi en su totalidad  murieron en Badajoz y cabe cifrarlos en torno a 1.500 personas. En su mayor parte estos crímenes ocurrieron en la zona este de la provincia (La Serena, Siberia y parte de la Campiña Sur) y una vez que se tuvo noticia del modo de actuar de las fuerzas de Asensio, Castejón, Tella y Yagüe. De hecho, parte de esta violencia cabe adjudicarla a personas que pasaron a esa zona este huyendo del terror fascista de la otra. Era la cadena de violencia que buscaban los golpistas para justificar sus actos.
La represión franquista, por el contrario, tiene unas características que nos permite hablar de genocidio por causas políticas. El norte de África y el suroeste quedaron marcados por ser la ruta elegida para el ejército de Franco. El golpe se produce el 17 en la zona colonial y el 18 se traslada a la península instalándose en la ruta Cádiz, Algeciras, Jerez de la Frontera y Sevilla, que se convierte en centro de operaciones.
Desde el primer momento los golpistas ponen en práctica un plan de exterminio que acaba con la vida de cientos de personas allí por donde pasan. Y una vez que se han marchado las columnas, las fuerzas vivas locales continúan la purga bajo la dirección de la Guardia Civil hasta febrero de 1937, en que la maquinaria judicial militar se pone en marcha con los consejos de guerra para depurar lo que queda. El final de la guerra en abril del 39 no trae cambio alguno sino que por el contrario, en medio de una Europa a la que la Alemania nazi encamina ya hacia la guerra, la represión sigue como si nada hubiera pasado.

Conclusiones
Estamos pues ante un ciclo represivo que va de 1936 a 1943, si bien sus coletazos no terminan hasta los primeros años 50. Casi veinte años, primero el terror del golpe, luego la represión, después los años del hambre, el achuchón represivo de fines de los cuarenta… En realidad así se podría seguir hasta que, a causa de los cambios económicos tras el fracaso de la autarquía fascista (acuerdos con EEUU y Plan de Estabilización), se abre la puerta de la emigración y la gente puede pensar en rehacer sus vidas escapando de esas ollas a presión en que el franquismo había convertido los pueblos.
Según las investigaciones realizadas hasta la fecha la represión fascista en Extremadura afectó a más de 12.000 personas, unas 2.000 en Cáceres y unas 10.000 en Badajoz. Pero estas son cifras provisionales mínimas. Hay documentación del 36 que aún no hemos podido ver y hay documentos que los militares aún consideran secretos. Si además de esas 12.000 personas asesinadas tuviéramos en cuenta a los que pasaron por los tribunales militares y fueron condenados a prisión o a los que fueron condenados a pagar multas por los Tribunales de Responsabilidades Políticas la cifra de afectados por las diferentes modalidades represivas se triplicaría. Si pensamos en sus familias obtendríamos la geografía del sufrimiento, en la que sin duda hay que incluir a un alto porcentaje de la población extremeña. Y si además tuviésemos en cuenta el exilio y contásemos a los que tuvieron que emigrar en los 50 y 60 estaríamos sin duda ante el mayor proceso represivo sufrido por Extremadura en la época contemporánea, en la que sin duda hay que incluir un alto porcentaje de sus habitantes, que por casos que conocemos debió rondar un tercio de la población. La sensación que da es que se quiso borrar a Extremadura del mapa, como de hecho confirma la existencia de algunos mapas de la época en que de Castilla se pasaba a Andalucía.
¿Contra qué fueron los fascistas en Extremadura? Fueron contra todo lo que tuviera relación con la experiencia republicana, contra alcaldes y concejales, contra el movimiento sindical, contra los partidos políticos del Frente Popular, contra la clase media progresista y, sobre todo, contra todos los que de una forma u otra tomaron parte en la Reforma Agraria.
Como dije antes en España no hubo reforma agraria revolucionaria pero, sin embargo, sí hubo Contrarrevolución Agraria a medida que las columnas ocupaban el territorio. Miles de jornaleros fueron asesinados y las tierras devueltas a sus dueños con las mejoras realizadas. A partir de entonces el campo extremeño entró en el período más negro de su historia, que a su vez fue para algunos una época dorada para la acumulación de capital.
La venganza sobre los hombres que habían osado poner la propiedad al servicio de la mayoría fue inacabable y terrible. Pondré solo un ejemplo: el que fue alcalde de Ribera del Fresno, Ignacio Caña Exojo, uno de los responsables de la Reforma Agraria a nivel provincial, fue apresado al final de la guerra y condenado a muerte en Mérida. Pero se le reservó una muerte especial: fue asesinado a garrote vil en una plaza de la ciudad. Al espectáculo acudieron incluso derechistas de su pueblo que se desplazaron en varios coches a la ciudad.
No quiero terminar sin hablar de la mujer. No vaya a creerse que los fascistas aplicaron con las mujeres otro baremo diferente al que usaron con los hombres. Solo daré un dato: actualmente tenemos constancia de que solo en Badajoz, Huelva y Sevilla fueron asesinadas un mínimo de 1.500 mujeres. En vano se buscará nada parecido cuando esas provincias eran aún republicanas (estamos como siempre ante casos aislados en modo alguno comparables a esta masacre). ¿A quiénes mataron? A las mujeres más activas y conscientes, a las maestras más comprometidas (aquí intervino activamente la Iglesia), a algunas de las que guardaban algún parentesco con izquierdistas que se les escaparon y a las que protestaron y se rebelaron abiertamente contra la desaparición de sus familiares. Hubo casos en que desaparecieron familias enteras, sobre todo si tenemos en cuenta que también se asesinó a menores.
Concluyo ya recordando que todo esto que cuento fue ocultado por la dictadura y silenciado durante la transición. El esfuerzo para reconstruir lo ocurrido ha sido largo y trabajoso y aún no ha concluido. Parte de ese silencio y de estas dificultades se consiguieron obligando a la gente a emigrar. Estoy convencido de buena parte de la historia de Extremadura se fue a Alemania, Francia o Suiza o a Madrid, el País Vasco y por supuesto aquí a Cataluña y especialmente a Cataluña, a ciudades como esta que hoy nos acoge.
O sea que en definitiva lo que yo he hecho al venir aquí hoy es traer la historia allí donde la historia se fue, es decir, dirigirme a los hijos y nietos de aquellos extremeños que aún yacen en las cunetas, que tienen el mérito de haberse liberado del yugo que oprimió a las generaciones anteriores y de haber logrado rehacer sus vidas y las de sus hijos.

               Francisco Espinosa Maestre (Cornellá de Llobregat, 6 de octubre de 2012)

IU vuelve a llevar al Congreso el debate de la nulidad de los juicios franquistas.

http://noticias.lainformacion.com/politica/camara-baja/iu-vuelve-a-llevar-al-congreso-el-debate-de-la-nulidad-de-los-juicios-franquistas_CFP2lNJxHPLnoz63EBYLG4/


lainformacion.com
sábado, 13/10/12 - 09:00
0 ]
Madrid, 13 oct (EFE).- La Izquierda Plural (IU, ICV-EUiA, Cha) volverá a llevar al Congreso el debate sobre la nulidad de las sentencias franquistas, a la vista del "escarnio" que, a su juicio, supone la interpretación que hacen el Tribunal Supremo y la Fiscalía General del Estado de la Ley de Memoria Histórica de 2007.

IU vuelve a llevar al Congreso el debate de la nulidad de los juicios franquistas
Madrid, 13 oct (EFE).- La Izquierda Plural (IU, ICV-EUiA, Cha) volverá a llevar al Congreso el debate sobre la nulidad de las sentencias franquistas, a la vista del "escarnio" que, a su juicio, supone la interpretación que hacen el Tribunal Supremo y la Fiscalía General del Estado de la Ley de Memoria Histórica de 2007.
Por su simbolismo y relieve institucional, la diputada por Barcelona Laia Ortiz enfocará el debate por la petición de revisión con declaración de nulidad de pleno derecho del consejo de guerra que llevó al fusilamiento del presidente de la Generalitat Lluís Companys i Jové y del sindicalista y ministro de la República Joan Peiró.
Así consta en una proposición no de ley que se debatirá en la Comisión de Justicia, que insta al Gobierno a promover las directrices al Fiscal General del Estado y "los cambios legislativos necesarios" para hacer posible la declaración de nulidad de pleno derecho, tanto general como individualizada, para todas aquellas personas que lo soliciten para ellas o sus antepasados.
El Parlamento de Cataluña, numerosas entidades cívicas y asociaciones, partidos políticos, sindicatos y personalidades académicas y del ámbito de la cultura llevan años reivindicando que se anulen todas las sentencias dictadas durante la dictadura franquista.
Según la Izquierda Plural, la forma en que el Tribunal Supremo y la Fiscalía General del Estado han venido aplicando la Ley de Memoria Histórica, y sus resoluciones en contra de revisar los juicios de Companys y Peiró, no les han dado satisfacción, por lo que quiere que el Congreso inste al Gobierno a "cambiar esa aplicación".
(Agencia EFE)

Ayer no más.

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/31635/Ayer_no_mas



Andrés Trapiello

Destino. Barcelona, 2012. 310 páginas. 20 euros.

Ricardo SENABRE | Publicado el 12/10/2012 |  Ver el número en PDF
La nueva novela de Andrés Trapiello (Manzaneda de Torío -León-, 1953) toca un tema de indudable actualidad: las actividades nacidas y desarrolladas a raíz de la Ley de Memoria Histórica y las indagaciones para localizar y exhumar restos de algunas víctimas del vendaval fratricida. La historia se localiza en León, a cuya Universidad se ha incorporado José Pestaña, un prestigioso historiador leonés a quien se deben valiosas contribuciones sobre la historia reciente de la provincia.

Sus relaciones con otros miembros del Departamento se verán pronto enturbiadas con recelos y envidias que se incrementarán ante la sospecha de que Pestaña oculta información, por razones inconfesables que acabarán descubriéndose, acerca de la feroz represión desatada por grupos falangistas en aquella comarca durante la Guerra Civil. El conocimiento fortuito de uno de los supervivientes de aquellas matanzas coloca a Pestaña en una difícil tesitura ante su padre y lo distancia de sus compañeros de Departamento, algunos de los cuales han encontrado en la represión franquista un filón para investigar y publicar así trabajos académicos que les den prestigio y notoriedad, y convirtiendo en algunos casos -como el de Mariví- la investigación en un acto vindicativo y supuestamente justiciero.

Toda esta historia, trufada -a veces con aire barojiano- de anécdotas y relatos de crímenes execrables, está narrada en capitulillos que son otros tantos monólogos de los distintos personajes: Pestaña, su padre, el catedrático José Antonio, su esposa Mariví, su ex amante Raquel -profesora contratada del Departamento, cómo no- y, ocasionalmente, alguna de las hermanas de Pestaña, o Graciano, el testigo que presenció, siendo niño, el asesinato de su padre. Se trata de monólogos sencillos, con tan sólo algunas leves marcas para singularizar a los personajes -la jerga juvenil de Raquel, usos como “el cual” y sus variantes en el discurso del padre-, en nada comparables a los monólogos casi faulknerianos con que Luciano G. Egido reconstruyó también la historia de una familia en La fatiga del sol.

Trapiello ha operado con indudable habilidad al compaginar las dudas y la incertidumbre moral de Pestaña -indeciso entre su deber de historiador riguroso y sus obligaciones filiales- con el asunto, apenas esbozado pero patente, de la utilización de cátedras y puestos docentes en provecho propio, y ha planteado, además -lo que es muy de agradecer-, sin complacencias con las actitudes y consignas oficiales, las luces y sombras que rodean las actividades realizadas al amparo de la llamada “memoria histórica”, enarbolada a veces precisamente para enturbiar y falsear la historia, demasiado dependiente de quienes la narran. Por eso Pestaña afirma que “para conocer lo que sucedió no sirve la Historia, sólo la novela puede hacer algo por la verdad” (p. 277). En coherencia con esta idea, Pestaña renuncia a escribir un nuevo libro de historia y, con hábil giro de lejana estirpe cervantina, convierte sus apuntes en una novela -la titulada precisamente Ayer no más, que el lector tiene ante sí-, recibida con gran escándalo por la sociedad leonesa, que no duda en leer la novela como obra en clave y relato histórico, base suficiente para identificar a ciertos personajes y sus antiguas fechorías con personas reales y aún vivas. El personaje de Pestaña, como el de Mariví, destaca por encima de los demás, gracias a la caracterización sobria y eficaz de los caracteres de ambos.

Novela interesante y bien planteada, de escritura límpida -esperable en un autor de tan caudalosa obra como Trapiello-, Ayer no más sólo ofrece pequeños deslices: algún tópico expresivo (“frente surcada por extensas y profundas arrugas”, p. 37; “desaparecido como por ensalmo”, p. 50), una construcción sintáctica inadmisible (“ni siquiera se dignaba a preguntarle”, p. 104) y algún despiste: un lugareño lleva “un pantalón de franela azul que arrastraba los fondillos por el suelo y en el que desaparecían dos piernas como palitroques y unas nalgas escuálidas” (p. 52), detalles de imposible percepción si el pantalón se tiene puesto.
 

La coalición de Beiras critica a Caballero por no quitar la cruz de O Castro.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2012/10/12/coalicion-beiras-critica-caballero-quitar-cruz-castro/00031350056964007347723.htm



«É un elemento simbólico fascista que pervive coa complicidade do alcalde»

5 votos
Alternativa Galega de Esquerdas reunió hoy a un nutrido grupo de simpatizantes junto al principal vestigio del bando nacional de la guerra civil existente en Vigo. Reunidos alrededor de la cruz de los caídos en el monte de O Castro, reclamaron su retirada y criticaron al alcalde socialista por no cumplir la ley de la memoria histórica que así lo establece. Calificaron dicha cruz de «elemento simbólico fascista» y acusaron a Caballero acusándolo de incumplir «sistemáticamente» la ley de la memoria histórica. Eligieron la fecha del 12 de octubre igualmente como «acto de desagravio» para lo que consideran una idea de España «como conquistadora de continentes».
Por todo ello la número dos de la lista, la viguesa Chelo Martínez, comprometió una ley integral de memoria que llevará al Parlamento gallego para dignificar «aos que tiveron que sufrir polo franquismo». El escrito Xosé María Álvarez Cáccamo, número 12 de la candidatura, participó en el acto y leyó un manifiesto al respecto junto con miembros de la asamblea repúblicana de Vigo y de la asociación viguesa por la memoria histórica.
Ambos colectivos batallaron en los últimos años para intentar que el Concello promoviera la retirada de la cruz de O Castro. Caballero no accedió a sus demandas, negándose en todo momento a explicar públicamente su postura.

¿Descansa Federico García Lorca en Uruguay?

http://www.cascaraamarga.es/cultura/literatura-gay/3096-federico-garcia-lorca-uruguay.html


El fusilamiento de Federico García Lorca, según las últimas investigaciones fehacientes, pudo ocurrir el 18 de agosto de 1936, y a partir de este momento nace el auténtico misterio en torno a su figura: ¿Dónde reposan los restos de Federico?

Amorim y LorcaEnrique Amorim y Federico García Lorca.12/10/2012 - Andrés Melgarejo Tradicionalmente se estableció que el célebre poeta granadino debía estar enterrado, como era costumbre en las ejecuciones sumarias de aquella época, in situ en el mismo lugar de su ejecución, esto es, según la tradición más antigua -y algunas investigaciones históricas- en algún punto indeterminado del llamado paraje de Fuente Grande, dentro de la demarcación del término municipal de Alfacar (en la provincia de Granada). De hecho, este es el lugar de peregrinación para todos los amantes de la figura del poeta, y para todos aquellos que, desde la promulgación de la Ley de la Memoria Histórica, reclaman un destino más digno para sus allegados ejecutados durante la dictadura, que una simple cuneta o una fosa comunal. Lugar donde todos los años se le rinde homenaje y donde se encuentra uno de los memoriales más importantes dedicados a su persona.
Ya en aquellos años hubo quien se preocupó por el tema, así, queda constancia de una carta, enviada por el literato H. G. Wells (el de la famosa retransmisión radiofónica de La Guerra de los Mundos), en los meses posteriores a su fusilamiento en la que expone lo siguiente: "H. G. Wells, Presidente del Pen Club de Londres, desea con ansiedad noticias de su distinguido colega Federico García Lorca, y apreciará cortésmente una rápida respuesta" a las autoridades militares de Granada, cuya respuesta fue tan escueta y enigmática como cabría de esperar: "Ignoro lugar donde hallase Federico García Lorca. Firmado: El Coronel Espinosa".
Hace poco, aprovechando la Ley de la Memoria Histórica, se excavó el paraje de Fuente Grande, aunque los restos no se encontraron. A partir de aquí comenzaron a surgir otras hipótesis: La siguiente es que los familiares de Federico García Lorca, con la aquiescencia de las autoridades militares, habrían reclamado el cuerpo,desenterrándolo a escondidas y dándole sepultura en algún lugar de la Huerta de San Vicente, la pequeña finca de verano de la familia, a las afueras de Granada (hoy en día, un parque que acoge su casa museo), aunque esta teoría es puramente sentimental y nadie entre la familia o allegados lo ha confirmado jamás.
Sin embargo, hace poco, se ha añadido un nuevo elemento del debate sobre esta cuestión, de la mano del escritor Santiago Roncagoglio, quien en un libro dedicado a la figura de un literato, prácticamente desconocido, Enrique Amorim, titulado "El amante uruguayo, una historia real" viene a afirmar que dicho autor, cuya vida estuvo plagada de fracasos literarios, mediocridades, excentricidades (pues era rico), de carácter bohemio, comunista e intelectual, defiende no sólo la existencia de una pretendida relación sentimental entre éste y Federico García Lorca, sino que además, por dicho amor, hizo la última de sus locuras.
tumba Lorca UruguayEn efecto, según sostiene el citado autor, Enrique Amorim, haciendo valer sus influencias y su dinero, habría sobornado a las autoridades políticas y militares de Granada, para exhumar el cuerpo de su amado, y llevárselo a hurtadillas a Uruguay, su tierra natal, para rendirle un sentido homenaje en su finca privada, donde, al parecer, por fin, un día anodino del año 1953, Enrique Amorim, enterraba en su finca situada en Salto (Uruguay) un sarcófago de piedra, con una lápida inmensa, en la que se lee: "Aquí, preso para siempre, en un pliegue de la tierra, está Federico". El monumento ciertamente existe hoy en día en la mencionada finca, sin embargo, del sentido homenaje de Amorim nada dijeron los periódicos en su día, fueron muy pocos los testigos, algunos allegados de la presunta pareja, y algunas referencias tan sólo en la correspondencia personal del propio Amorim.
No obstante lo anterior, una cosa es cierta: Amorim se caracterizaba también por ser una persona un poco fantasiosa, que gustaba de atribuirse hazañas literarias, o incluso sexuales, ocurridas tan sólo en su imaginación, quizás una forma de compensar la pobreza de su propia vida y su poca importancia en el mundo literario y bohemio en el que quiso moverse, por lo que no parece muy plausible que estas nuevas noticias sobre el paradero de Federico García Lorca, deban de tener más peso específico que las anteriormente señaladas.