dissabte, 12 d’octubre de 2013

El mayor monumento de España a los represaliados del franquismo se inaugura hoy en el cementerio de León tras nueve años de espera

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Un día para 1.515 nombres

El mayor monumento de España a los represaliados del franquismo se inaugura hoy en el cementerio de León tras nueve años de espera; dos de las víctimas más longevas recuperan la descorazonadora historia de sus padres.

marco romero | león 12/10/2013
«Mi padre era maestro herrador. Estaba con un veterinario que detuvieron porque el alcalde era un bodoque y quería colocar a su hermano en esa plaza. Pero mi padre se negó a trabajar con él por dignidad. Prefirió la muerte a traicionar a un amigo. Su detención fue pronto, en agosto de 1936». No había pasado ni un mes desde que empezaba la guerra incivil y en Mansilla de las Mulas los golpistas ya actuaban sin reparos.
El padre de Prudencio, quien relata este caso descorazonador, era Santos Valentín Francisco Díaz, ejecutado a los 39 años de edad tras pasar un calvario por diferentes prisiones de la provincia. Tenía mujer y siete hijos; el mayor, con 17 años de edad. Chencho, como se conoce popularmente a Prudencio Francisco Santos en toda la ribera del Esla, tiene hoy 92 años, pero conserva una lúcida memoria y una pequeña caja que le ayuda a renovar el recuerdo de su padre con viejas fotografías. Espera emocionado el acto en el que, como su padre, un total de 1.515 hombres y mujeres serán hoy homenajeados en el cementerio de León por su defensa de la república.
«Se esperó lo peor»
El acto llega con nueve años de retraso y acumula una cadena de despropósitos que lo hubieran desvirtuado de no ser por el empeño infranqueable de las familias que dieron sentido al Foro por la Memoria de León. Entre ellas, la del maestro herrador de Mansilla. «Se lo llevaron a San Marcos —narra su hijo Prudencio en Mansilla de las Mulas, donde todavía reside—. Un tío iba a verlo a menudo. Le iban a poner en libertad y cuando su hermano fue a buscarlo, alguien le dijo que había salido de noche. En ese momento ya se esperó lo peor. De noche... Fue el 19 de octubre, pero su cuerpo apareció dos días después en Villadangos del Páramo. Le reconocieron por un cinturón».
La familia no pudo recuperar el cuerpo jamás. El sacerdote de la época les permitió exhumar el cadáver, pero cuando quisieron hacerlo, los restos ya habían sido depositados en un osario. Muchos años después, la familia siguió visitando el pueblo.
Testimonios tan desgarradores como éste son la justificación del memorial que hoy se inaugura a partir de las doce de mediodía, el más importante del país por sus características y el número de identidades que recoge. «El proyecto está podado y la obra no se ha completado», recuerda Ricardo Vega, miembro de la directiva del Foro. Para incluir los elementos alegóricos descartados por el recorte presupuestario de Serfunle se ha puesto en marcha una suscripción popular o crowfounding (www.verkami.es). Se espera que las donaciones alcancen los 40.000 euros —una nueva revisión del presupuesto podría reducir notablemente esta cantidad—, con los que levantar el árbol de metacrilato que culmina la capilla laica, colocar las placas con los colores de la bandera republicana y construir un monolito con una placa explicativa del monumento funerario. Aunque ya hay 1.515 identidades grabadas, se ha reservado espacio para un total de 1.873, simbólica cifra que honra la proclamación por las Cortes de la Primera República. Una treintena de familias tienen reservada la placa de su fallecido para que la coloquen ellos mismos sobre los muros del mausoleo.
La identidad de los más de 1.500 ejecutados que figuran en el monumento se ha desvelado gracias a los listados aportados por investigadores como Wenceslao Álvarez Oblanca y Secundino Serrano, a los extraídos de archivos históricos con la colaboración de la asociación Aerle, a los que han ido facilitando los familiares y al libro de registros del cementerio de León.
Hasta la agonía
Todos ellos tienen en común su fidelidad a la legalidad de la república y que fueron juzgados como rebeldes. Fueron apresados, casi siempre maltratados hasta la agonía y luego fusilados, aunque su muerte consta en los registros del cementerio de León como «parada cardiaca». De esta masacre no existe ni una sola referencia histórica de la ciudad. Por eso el Foro por la Memoria de León ha pretendido con este singular monumento, obra del arquitecto leonés Óscar García Luna, recuperar la memoria de todos los paseados que fueron enterrados en la fosa común del cementerio de León y que ahora yacen bajo modernas construcciones de nichos.
«La falta de previsión en la realización del monumento adjudicado en marzo del 2009, el retraso de años por decisiones políticas injustificables y el consiguiente aumento de costes asociados a la paralización de la construcción del monumento, no pueden ser ahora una excusa para recortar un homenaje digno a quienes dieron su vida por defender la legalidad republicana vigente, volviendo a convertirlos en víctimas de este nuevo dislate. No pueden ser las propias víctimas las que vean de nuevo recortada la memoria de su lucha por motivos ideológicos escondidos detrás de excusas económicas o administrativas», denuncian desde esta plataforma.
Al acto han sido invitados de palabra muchas familias de León y de todas las comunidades autónomas que aparecen en el funesto listado de los 1.515 hombres y mujeres ejecutados. También han sido convocados formalmente por el Foro los gobiernos autonómicos de Castilla y León, territorio al que pertenecen 763 identidades, Cataluña (283 nombres), Asturias (110), Galicia (70), Andalucía (36), Comunidad Valenciana (26), País Vasco (22), Murcia (21), Aragón (19), Madrid (17), Castilla-La Mancha (16), Extremadura (12), Cantabria (11), La Rioja (3), Navarra y Ceuta (1). También se ha invitado a los consulados de los países de cuya nacionalidad también hay fallecidos. Es el caso de Portugal (seis identidades), Argentina (4), Francia (2) y Cuba (2). De todos ellos, el único responsable político que ha contestado es la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, para disculpar su ausencia.
Placas erróneas
En todo caso, no están todos los que fueron ejecutados, incluso hay algunos casos de placas que se han tenido que retirar porque pertenecían al bando contrario. Sólo hay que recordar que, según los datos recabados por los investigadores, en 1937 el edificio del antiguo Hospital de San Marcos se convirtió en uno de los mayores campos de concentración de España, con una población reclusa de 7.000 hombres y 300 mujeres. Aunque también fueron utilizadas como cárceles una fábrica de curtidos en el barrio de Santa Anta (500 presos) y la Prisión Provincial, con 700 reclusos de media.
El coste del monumento ha superado los 250.000 euros. Ha sido concebido a modo de capilla laica, «destinado a la meditación y el recuerdo», explican desde el Foro. Las paredes laterales del monumento son dos muros que convergen. En su interior se han colocado las placas de metacrilato con el nombre de la víctima, su lugar de origen, los años que tenía al ser ejecutado y en qué fecha pereció. Los responsables del Foro, tal y como ellos mismos definen, pretenden que el acto sea «emotivo, ilusionante y reivindicativo pues es, al fin, el reconocimiento a todas las personas allí recordadas y homenajeadas y a los valores por los que murieron».
Ya han confirmado su presencia personalidades del arte y la cultura y representantes de asociaciones relacionadas con la memoria histórica, de los sindicatos y de determinados partidos políticos. Entre otros, acudirá el Premio Cervantes Antonio Gamoneda y el Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre, que leerán poemas durante el acto, cuya duración prevista es de dos horas. También estarán poetas locales como Carmen Busmayor y Morala y Francisco Erice, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Oviedo, además del presidente del Foro por la Memoria estatal, Javier Moreno.
«Me acuerdo perfectamente», relata Sixto Rodríguez González (84 años) cuando habla del último día que vio a su padre, Jacinto Rodríguez Jacintón. «Tenía nueve años y era el 28 de enero de 1938». Jacintón fue apresado y trasladado a una prisión en Santander. «Fui a visitarle con mi madre», confiesa. Después salió libre y se echó a Peña Laza para luchar en defensa del Frente Norte. «Hubo una redada de 150 falangistas y guardias civieles en el monte. Le rodearon y le pidieron que se entregara. Cuando iba a hacerlo le dispararon». Jacintón era de familia muy humilde. Dejó tres hijos y una viuda. «No quiero que el homenaje del sábado [por hoy] sirva de represalia».