divendres, 11 d’abril de 2014

ESPINARDO-MURCIA - SÁBADO 11 de Abril - Los asesinos franquistas eran personas normales. Floren Dimas.



Siguiendo el ritual tradicional de las Jornadas para el Recuerdo y homenaje a las víctimas del franquismo, mañana sábado, a los 11h y ante el Panteón a los Caídos por la Libertad del cementerio del Padre Jesús de Espinardo (Murcia), se abrirán los actos con mi intervención: un saludo temático en el que se destaca algún aspecto esencial de la convocatoria.

Escribí mi intervención antes de salir para Berlín, del que regresé ayer; un viaje de ocho días que me ha revelado aspectos para mí desconocidos, de las políticas memorialistas seguidas en Alemania, destinadas a recordar los orígenes y las consecuencias de un régimen de terror, que marcó el destino de la nación durante algo más de una década, es decir, menos de un tercio de lo duró la dictadura franquista.

Nada de lo que escribí hace quince días me sirve a mi regreso de Berlín, a causa del enorme impacto que me ha supuesto la constatación de que, pese a cuanto podamos recriminar actualmente a Alemania, como estado, como gobierno o como sociedad, queda al margen del reconocimiento del esfuerzo realizado para la criminalización del nazismo y de sus consecuencias, en una realidad que se percibe de forma constante, como solo pasear por las calles de la capital alemana: carteles, calles, placas, museos, exposiciones, instituciones, fundaciones, lugares de historia, etc.

Visitando el extraordinariamente didáctico Museo del Terror, en la Niederkirchnerstrasse 8, encontré un panel en el que se leía una frase de la periodista Hannah Arendt, corresponsal de prensa en el juicio a Eichman en Tel Avid en 1961, entresacada de su obra “La banalidad del mal”:

La maquinaria del terror nazi, estaba servida fundamentalmente por eficientes funcionarios, muchas veces voluntarios, que actuaban sin odio ni motivos concretos, movidos únicamente por oportunismos de naturaleza personal, y por una deshibición total de resortes emocionales y morales, que les hacía cumplir las órdenes de forma acrítica y disciplinada.

En la víspera de la XIX Jornada para el Recuerdo, acabo de ver este vídeo que te sugiero en el enlace de más abajo.



El análisis que realiza Hannah Arendt sobre el nazismo, lo es sobre la naturaleza de amplios sectores de la sociedad, y en particular, sobre aquel que asume la misión de implantar un régimen y una ideología por los mecanismos del Terror. Estas conclusiones son absolutamente aplicables al caso de la Represión Franquista, en la que se implicaron DECENAS DE MILES de militantes de Falange, militares, funcionarios y civiles de la más variada extracción social.

Mi discurso no va a ser leído. 

Hablaré de las miles de chapas de bronce, cuidadosamente pulimentadas, que encontramos por doquier, firmemente adheridas al pavimento de las calles de Berlín, con los nombres, fecha de nacimiento, lugar de deportación y campo de exterminio en que acabaron sus días, miles de deportados, así como de las políticas activas de memoria, puestas en marcha por las instituciones alemanas. Hablaré de las políticas activas de desmemoria, de falsificación histórica y de impunidad, puestas en marcha, no solo por el franquismo, si no por las instituciones gubernamentales de todo signo, desde 1975 hasta nuestros días.

De esto y de lo que el tiempo de intervención me permita, hablaré mañana en Espinardo, si el tiempo no lo impide y sin el preceptivo permiso de la autoridad competente.

Calabardina, 11 de abril de 2014, (75º Aniversario de la “inauguración” del Campo de concentración y exterminio de Albatera, Alicante)


Floren Dimas

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