dijous, 5 de juny de 2014

“¿Pero qué le van a poner a Franco, tres años de cárcel?”


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OLIVIA CARBALLAR / 5 Jun 2014
Clase en el IES Pablo de Olavide, en La Luisiana. // O.C.Clase en el IES Pablo de Olavide, en La Luisiana. // O.C.
Sobre la pizarra de la clase de francés puede leerse el presente y el futuro del verbo hacer. El pasado no está escrito. Lo conjugan unas fotografías en sepia colocadas en el borde, donde cae la tiza. Los rostros de Juan, Pascual, María, Juana y varias víctimas más del franquismo despertaron ayer en sus dos primeras horas de clase a los más de 40 alumnos de 4º de ESO del IES Pablo de Olavide de La Luisiana (Sevilla, 4.500 habitantes). “¿Pero a quién se va a denunciar? ¿Qué le van a poner a Franco? ¿Tres años de cárcel?”, intervino uno de ellos a mitad de la charla impartida por Paqui Maqueda, bisnieta de fusilado y vicepresidenta de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía. Acababa de descubrirle a la mayoría que en el pueblo hay dos fosas. Una con 20 cuerpos y otra con 25, según las investigaciones locales. “Ahí detrás, ahí detrás está una”, señaló un alumno hacia la ventana. La otra está en la finca Las Turquillas, ocupada en 2012 por el SAT. “Pero si ya están muertos todos, ¿ahora qué le vas a decir tú?”, preguntó a continuación una chica. “Le voy a decir que es un asesino. Por ejemplo, al suegro de Gallardón, José Utrera Molina, que firmó la sentencia de muerte de un chaval al que mataron por garrote vil en los setenta”, respondió Maqueda, que hizo en dos horas el ejercicio de pedagogía y de historia que debería practicarse en los colegios a diario. “Podéis ver en internet la película de Salvador Puig Antich”, los invitó tras insistir en que los delitos de lesa humanidad no prescriben.
La charla fue organizada por el profesor de Francés y Ética, Simón Garceso, que dedica las lecciones de estos días a los derechos humanos. Tres dictadores, pidió Paqui al inicio. Primero se escuchó Hitler, luego Mussolini, y finalmente Franco. “¡Ya pensaba que no lo íbais a decir! Fue un dictador, un tirano, que ejerció una continua violación de los derechos humanos. Y en este país, aún hoy, se produce una violación de los derechos humanos. Mientras nosotros seguimos buscando en las cunetas, Franco descansa en una tumba con todos los honores. Se sigue haciendo apología del franquismo en las calles y no pasa nada, a diferencia de lo que ocurre en Alemania o Portugal. Ha habido detenidos en la final de la Champions. ¿Lo sabéis, no?”, reflexionó Paqui. “Y aquí cantan en el Bernabéu en todos los partidos el cara al sol y no pasa nada”, interrumpió otro alumno. “¿Pero por qué?”, insistió Paqui hasta hacerles ver que aquí no pasa nada sencillamente porque no es delito.
Paqui, durante la charla con los alumnos. // O.C.
Paqui, durante la charla con los alumnos. // O.C.
“¿Pero qué es la democracia, me lo puedes aclarar?”, inquirió la misma alumna del principio a Paqui. “Entonces, si eso es la democracia, no se puede prohibir a la gente que opina como Franco que exprese su opinión, porque si no, somos igual que ellos”, concluyó la chica, que comenzó aclarando que ella estaba en contra del fascismo. Y en ese ejercicio de pedagogía y educación, Paqui le puso un ejemplo:¿Defenderías al asesino de una mujer? ¿Defenderías los crímenes machistas? “¡No!”, exclamó la joven negando fuertemente con su cabeza. ¿Y qué ocurriría si en una esquina de este pueblo apareciera una mujer con dos puñaladas? ¿Quién vendría? “La Guardia Civil, el juez, la familia… todo el mundo”, enumeraron varios chicos pisándose las voces. “Pues cuando nosotros denunciamos que hemos encontrado cadáveres en fosas -continuó Paqui- no viene nadie”.
Con imágenes en un proyector y sus palabras militantes, Paqui intentó transmitirles a los jóvenes la importancia que tiene para las víctimas cerrar el círculo con la justicia. No es venganza, ni rencor, es justicia ante la impunidad, repitió en varias ocasiones. “Paco tenía 13 años, dos menos que vosotros, cuando le mataron a su padre. Hoy sigue buscándolo. “Este hombre -hoy rozando el siglo-, ha declarado ante una jueza argentina que ha cruzado el Atlántico porque aquí no se quiere juzgar el franquismo. A Juan le mataron a su madre también cuando era un niño y murió sin encontrarla”, les explicó mostrándoles dos fotografías. Tras un paréntesis de humor con viñetas sobre el juez Garzón y suatrevimiento por querer investigar estos crímenes, hubo especial silencio cuando Paqui contó la doble represión que sufrieron las mujeres: “Por mujeres y por luchadoras. Fueron rapadas, paseadas por el pueblo en un burrro, obligadas a limpiar la Iglesia”.
No hay crucifijos en el aula de un instituto donde se recuerda con fotografías y pinturas a Lorca, a Mariana Pineda, a Blas Infante, a Picasso… ¡a Marylin! “La Iglesia tuvo un papel fundamental en el golpe y la posterior represión. Queipo de Llano, este hombre del bigote -apunta a una foto- es el responsable de la mayoría de asesinatos cometidos en Sevilla. Quedaos con la cara de este criminal. Está enterrado en la basílica de la Macarena. Allá la Iglesia”. En la tele pública hoy se siguen emitiendo misas, denuncia. “En la 2, sí, yo la he visto”, advierte un chaval. “Bueno, yo no veo eso, sólo digo que vi que la estaban poniendo”, corrige con una sonrisa. “Pero es que aquí es esa religión y en Marruecos otra”, responde airado el chico que no ve muy claro juzgar a estas alturas a Franco. “Pero esto es un estado aconfesional”, le aclara su compañero. Con ayuda de Paqui, terminan de entender qué significa ese término.
El profesor Simón está empeñado en que conozcan la historia que no está en los libros y la que, aun estando, nunca se ve porque año tras año acaban llegando antes las vacaciones de verano. Por eso les ha puesto ya el documental Las maestras de la República, les ha hecho leer En la silla del criminal. Diario de una andaluza en Argentina, escrito por Paqui Maqueda, y concederá medio punto más si realizan un trabajo sobre la educación a partir de la II República. “Yo quiero la República”, grita al fondo un chico con una camiseta del Betis. “Yo también”, contesta Paqui con unos pendientes pintados de rojo, amarillo y lila. “Preguntaos siempre el por qué de las cosas. Sed críticos. Que no nos sometan a un pensamiento único, como burros dando vueltas a la noria con los ojos tapados”, aconseja. Ellos lo leen a diario: “Al pueblo se le persuade con hechos, no con discursos”, reza en la entrada del instituto.