dilluns, 19 de febrer de 2018

JUAN ANTONIO BERGES DEL PALACIO, militar y legionario, por cumplir su juramento de LEALTAD a la REPÚBLICA fue FUSILADO por los franquistas en Melilla en 1938


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Juan Antonio Berges word pressEl sargento legionario José Mª Fernández Clous, natural de Oviedo, hijo de Ernesto y de Pilar, comunista que también ejercía de abogado, en su vida anterior era Juan Antonio Berges del Palacio, un militar que había jurado compromiso de lealtad a La República. Se alistó en La Legión cambiando su nombre, algo legal y admisible en el Tercio de aquellos años. En La Legión no importaba la vida anterior, una de sus muchas leyendas y características. La historia completa de Juan Antonio Berges, su expediente personal tiene que encontrarse en los archivos del Acuartelamiento del Primer Tercio de La Legión, establecido en 1934 en Taouima.
Tras el golpe fascista en Melilla, Juan Antonio fue trasladado en 1937 desde Taouima en Marruecos hasta el fuerte de Rostrogordo, donde estuvo primero en espera de juicio, realizado en septiembre de ese año, hasta la fecha de ejecución de sentencia. El doble y cruel castigo para un padre era ver como el ensañamiento de la represión se extendía también hacia su esposa e hijas, que quedaron privadas de amparo y de cualquier medio económico de subsistencia. Su joven esposa, Mª de los Ángeles Ronda, apenas podía acudir ir a Rostrogordo a visitarle, además tenía que cuidar de sus hijos, los otros 4 hermanos de su joven hija, Mª de los Ángeles Berges.
Mª de los Ángeles, nacida en Ceuta en 1926, con solo 12 años, caminaba a pie casi a diario desde su casa hasta la loma donde estaba la prisión militar del fuerte de Rostrogordo, para encontrarse con su padre al que llevaba ropa y comida. Ese tétrico recorrido diario era un castigo para una niña de 12 años, su progenitor veía como tras cada encuentro, su hija se tornaba más demacrada y famélica. Mª de los Ángeles escribió un diario con sus vivencias de niña, enfrentada a la pesadilla que le creaban los cuervos del fuerte de Rostrogordo que poblaban entonces el histórico cerro. Los graznidos y la negra silueta de los cuervos la persiguieron durante el resto de su vida. La última vez que vio a su padre en Rostrogordo, fue en febrero de 1938.
Juan Antonio Berges del Palacio fue ejecutado a las 6,30 h del día 5 de marzo de 1938 tras sentencia de muerte vista, aprobada y con firma estampada por el dictador Franco. Fue enterrado en la parcela 19 del cementerio de Melilla, que fue vaciada en 1989 para edificar la Galería Norte y el actual enterramiento de los militares de La Legión, que tienen dos parcelas específicas. Casi todos los restos de la parcela 19 fueron trasladados al Osario general, en donde probablemente se encuentren los de Juan Antonio y los de otros muchos represaliados en Melilla.
La nieta de Juan Antonio,  Betty Bresse Berges, una mujer francesa, ha completado y documentado la historia de su abuelo. Betty y Marie Noelle han recorrido en Melilla, la ciudad de la desmemoria, los lugares en los que pasó sus últimos meses de vida el sargento legionario José María Fernández Clous, el campo de concentración de Zeluán y el siniestro Fuerte de Rostrogordo, donde los Republicanos esperaban para ser fusilados en el espaldón del campo de tiro. Betty ya estuvo en Melilla en 1991 acompañando a su madre Mª de Los Ángeles Bergés Ronda, que, falleció el mismo día que su padre, un 5 de marzo, pero del año 1999. Ellas consideran incomprensible que no exista recuerdo alguno en memoria de los represaliados que defendieron la legítima legalidad de la II República. Ni siquiera en las fosas comunes donde están enterradas las victimas del franquismo. Escribieron un pequeño texto sobre la fosa común de las víctimas civiles.
Hay una resistencia feroz a reconocer la memoria de los republicanos vencidos, no es solo desidia, es ejercicio de olvido deliberado, un total y consciente acuerdo con el franquismo. La beligerancia contra personas que intentan rescatar la digna memoria de sus familiares represaliados, se realiza desde la connivencia intelectual con el pasado franquista. La desmemoria de las víctimas de la represión franquista en Melilla es completamente intencionada, y sus cómplices, enterradores de la memoria, son los herederos de los vencedores.
Alemania renegó de Hitler y sus crímenes en el proceso de desnazificación, y Rusia hizo lo mismo a partir de 1956 con el proceso de desestalinización. Pocos verdugos nazis escaparon a la justicia. Las familias de las víctimas fueron rehabilitadas y compensadas en lo posible. En España los verdugos franquistas obtuvieron honores y compensaciones, algunos se hicieron ricos y lo siguen siendo, mientras que las familias de sus víctimas nunca obtuvieron el reconocimiento ni la reparación necesaria.

Toda la documentación original procede de los artículos 12 y 3 del blog de Enrique DelgadoEl alminar de Melilla

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