LA LUCHA DE LAS MUJERES EN GRANADA: DE LA DICTADURA A LA TRANSICIÓN (XV)

No deja de ser curioso el pertinaz intento por tejer un manto de silencio o, en el mejor de los casos, presentar una historia dulcificada de lo que fue la difícil y sangrienta transición española a la democracia. Una y otra vez se presenta ésta como una transacción política cordial y ejemplar entre los distintos actores que la protagonizaron. Por ejemplo, cuando en octubre de 1996 Jaime Mayor Oreja, Ministro de Interior, y su conmilitón Rodolfo Martín Villa –que, recordemos, era el Ministro de Interior en el trágico 1976- devolvieron a Santiago Carrillo su famosa peluca por la que entró en España en febrero de 1976 no mencionaron, lógicamente, porque la historia les escuece, los trágicos acontecimientos que jalonaron esos años de transición. Fue un acto de lavado de imagen, tan falso como la misma peluca que le entregaron. Luego, a sus 90 años, otro homenaje con los parabienes del mismo poder –incluidos algunos significativos socialdemócratas- que hicieron todo lo posible para denigrar, desprestigiar y destruir al principal partido de oposición al régimen, se quiera o no, que fue el PCE. Y todo, con el objetivo de ocultar que parte de la derecha española de hoy intentó por todos los medios perpetuar el franquismo sin Franco.
En el año 1976 la extrema derecha asesinó al joven estudiante Carlos González y al también estudiante granadino Arturo Ruiz García, mientras los Guerrilleros de Cristo Rey –vaya por Dios qué nombre se pusieron- campaban a sus anchas por las calles de España protegidos y colaborando con una policía que no había sido depurada de sus elementos más nefastos
No interesa recordar, por ejemplo, que en marzo de 1976 la Iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria, donde se refugiaban los obreros metalúrgicos en huelga, fue asaltada por la policía por orden de esta derecha tan democristiana y tan respetuosa con los recintos sagrados y que, como consecuencia de esta acción brutal con ráfagas de metralleta, botes de humo y tanquetas rodeando el templo, se produjo la muerte de Pedro María Martínez, de 27 años con el hígado destrozado por una ráfaga, la de un muchacho de apenas 17 años, Francisco Aznar, que al verlo se abalanzó sobre un cabo y fue también abatido por un disparo. Y que, como consecuencia de ello Vitoria se convirtió en un campo de batalla con un balance desolador: tres obreros muertos y 73 heridos –de ellos, 45 de bala-. Días después morirían otros dos obreros a consecuencia de las heridas sufridas en aquella trágica jornada. Y que días después otro trabajador caía abatido en Tarragona en una manifestación en solidaridad con los obreros de Vitoria. En abril de ese mismo año otra persona era abatida en la celebración del Aberri Eguna. Pero, además, en el año 1976 la extrema derecha asesinó al joven estudiante Carlos González y al también estudiante granadino Arturo Ruiz García, mientras los Guerrilleros de Cristo Rey –vaya por Dios qué nombre se pusieron- campaban a sus anchas por las calles de España protegidos y colaborando con una policía que no había sido depurada de sus elementos más nefastos. Y cómo no recordar que en enero de 1977 una joven, casi niña, Mari Luz Nájera, caía con el cráneo destrozado por un bote de humo y que ese mismo día unos pistoleros de extrema derecha destrozaban la vida de cinco abogados laboralistas de CC.OO. en la madrileña calle Atocha.
No. No fue una transición seráfica, ni mucho menos. No todos fueron demócratas, ni todos lucharon por ella. Pero, aunque sean bienvenidos al club, por lo menos déjennos la historia limpia para que muchos de sus represaliados se sigan mirando con orgullo
No. No fue una transición seráfica, ni mucho menos. No todos fueron demócratas, ni todos lucharon por ella. Pero, aunque sean bienvenidos al club, por lo menos déjennos la historia limpia para que muchos de sus represaliados se sigan mirando con orgullo. Por ello, este artículo es un memorándum de la represión que se cernió en Granada contra aquellas mujeres que, con su apuesta por las libertades democráticas, fueron perseguidas. Lo haremos por orden cronológico, para comprobar cómo en estos años de transición las luchas se fueron sustanciando, al mismo tiempo, en una represión que intentó perpetuar un régimen autoritario. Ya hemos señalado, en artículos anteriores, sucesos colectivos como los de la Curia, las detenciones en el Cerro del Sombrero, las luchas por la amnistía o la de la Coordinadora de Organizaciones Sindicales. Ahora, nos ocuparemos, de otras represalias que completarán, sin duda, el tiempo de transición convulso que les tocó vivir.
1976
A poco de morir Franco, todo seguía igual, pero los obreros eran más irreverentes y los libros más libertarios, aunque para la BPS cualquier estudiante que llevara bajo el brazo un cartel enrollado, era sinónimo de subversión, aunque fueran cuestiones meramente profesionales. A la estudiante de Medicina, María Esperanza Pozo Gavilán, la retuvieron en marzo, junto a otros compañeros en su Facultad, porque reclamaban algo tan revolucionario como pedir más prácticas médicas. (“Si no aprendemos hoy, no curaremos mañana”), decía el cartel. (Nota Informativa del 24 de marzo de 1976 de la Brigada de Información Social, en AHGCG, Carpeta 1.325-A).
Las detenciones más frecuentes fueron por repartir propaganda de organizaciones de izquierdas, todavía ilegales. En marzo de 1976 serán varios los estudiantes de la Joven Guardia Roja (JGR) los que sean detenidos.
Pero, sin duda, las detenciones más frecuentes fueron por repartir propaganda de organizaciones de izquierdas, todavía ilegales. En marzo de 1976 serán varios los estudiantes de la Joven Guardia Roja (JGR) los que sean detenidos. De una parte, fueron detenidas las estudiantes de Psicología, Concepción Jiménez Játiva (Melilla, 1957) y María Antonia Martín Murga, acusadas de repartir propaganda de la Unión Democrática de Soldados (UDS), auspiciada por la JGR. Concepción Jiménez, que había sido detenida un año antes en Málaga por manifestación ilegal, la ingresaron en la prisión y estuvo en el módulo de las presas comunes y a la espera de un juicio de los tribunales militares. Acabó 1º de Psicología en la cárcel. Esa muchacha de sólo 18 años estuvo sola todo el tiempo que permaneció en prisión, junto a otras presas comunes, y pendiente de juicio. Cuando la entrevistaron la tarde de su salida de la cárcel no dudó en afirmar que, además de la pésima comida, en general lo pasó “mal, muy mal”, debido a que estuvo “sola, prácticamente incomunicada con las noticias del exterior” y apenas si pudo leer libros o prensa, aunque afortunadamente pudo examinarse de sus asignaturas de Psicología “gracias a [Jesús] Lens [Tuero], Decano de Filosofía y Letras]”. (Diario Ideal, 06.08.76:12). El decreto 10/76, de 30 de julio de 1976, de amnistía para los delitos y faltas de intencionalidad políticas, afectó a Concepción Jiménez que salió de la cárcel el 5 de agosto de 1976, donde, según el Diario Ideal, era “el único (sic) preso político en Granada”. (Diario Ideal, 06.08.76.12; AHGCG, Caja 1211, minuta del GC de Granada de 8 de julio de 1976, escrito 41.71 y ss.). Por su parte, Martín Murga, después de estar varios días en comisaría, salió en libertad, aunque también fue reclamada por las autoridades militares más tarde, sin que fuera encontrada. En situación de rebeldía, el 12 de agosto de 1976 se presentó a la autoridad militar para acogerse a las medidas de amnistía. (Diario Ideal, 13.08.76: 13). Posteriormente, fue una de las treinta personas que fueron detenidas o retenidas en Granada durante la campaña que Coordinación Democrática hizo contra el referéndum de Suárez del 15 de diciembre de 1976 y en la que se pedía la abstención.
En el informe policial Juana Martos Colón aparece como responsable
Ese mismo mes de marzo, otros militantes de la JGR fueron sorprendidos por la policía cuando estaban poniendo carteles de la Asociación Democrática de la Juventud (ADJ), otra asociación instrumental de la primera, en la Chana, en los que se anunciaba la presentación pública de esa asociación en la Iglesia de San Ildefonso. Al intentar huir, rompieron accidentalmente un dedo a uno de los agentes. El día de la presentación en San Ildefonso, efectivos de la Policía Nacional desplegaron sus efectivos en torno a la iglesia y retuvieron a sus dirigentes, entre ellos a la estudiante de Medicina, Juana Martos Colón (Torreblascopedro, -Jaén-- 1956). Días después, junto a Francisco Javier Verdejo Lucas y José García Yedra, presidente de la ADJ, será interrogada por la policía en la Comisaría de la Plaza de los Lobos. En el informe policial Juana Martos Colón aparece como responsable. (AHGCG, Carpeta 1325 A, asuntos varias secciones DGPI, Informe de la BRIS; entrevista a José García Yedra en AHCCOO-A).
Se hicieron funerales por su muerte en todas las capitales andaluzas, salvo en Jaén, donde el obispo Miguel Peinado Peinado se negó a homenajear 'a un comunista'
Desgraciadamente, el almeriense Francisco Javier Verdejo Lucas, estudiante de Biológicas en la UGR, será asesinado en la madrugada del 13 al 14 de agosto de 1976, mientras hacía una pintada en los muros del Balnerario de San Miguel, en el barrio almeriense del Zapillo. Quería escribir ‹‹PAN, TRABAJO Y LIBERTAD›› pero se quedó sólo en “Pan, T”. Verdejo fue un ejemplo de que la transición no fue, precisamente, seráfica. Tras el asesinato de Javier, una oleada de manifestaciones inundó las calles de multitud de ciudades. Se hicieron funerales por su muerte en todas las capitales andaluzas, salvo en Jaén, donde el obispo Miguel Peinado Peinado se negó a homenajear a un comunista. (Revista Venceremos del 1 de septiembre de 1976, p. 4). Recordemos que el Obispo Miguel Peinado, granadino, había sido párroco del Salvador de Granada y canónigo de su Catedral, cuando fue nombrado obispo de Jaén en 1971.
También fueron golpeados los periodistas José García Ladrón de Guevara e Inmaculada de la Cruz, que fue asistida en la Casa de Socorro con el siguiente parte: “Contusión y equimosis en la cara posterior del muslo izquierdo, así como excitación nerviosa. Pronóstico leve”
En fin, en Granada, donde estudiaba Francisco Javier, las reacciones fueron casi inmediatas. El 17 de agosto aparece un comunicado del Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Jesús Lens Tuero, en el que, además de expresar las condolencias a su familia, manifiesta “su más enérgica protesta ante la trágica muerte del joven estudiante de la Universidad de Granada y solicita una total clarificación de las circunstancias” e informa “que ha solicitado por oficio del Rector de la Universidad, que, ante la gravedad de lo ocurrido, reúna con carácter urgente la Junta de Gobierno de la Universidad”. (Diario Ideal, 17 de agosto de 1976). Ese mismo día, a las ocho de la tarde, se celebra una misa de homenaje en la Iglesia de San Ildefonso, oficiada por el cura párroco, José Antonio Moreno Rodríguez, a la que asisten cerca de mil personas que, al terminar, salen en manifestación, siendo duramente reprimidos por la policía que cargó a la altura de la Acera de San Ildefonso y en la Plaza del Triunfo. Cuando estaba prácticamente disuelta fueron detenidos y golpeados los periodistas Eduardo Castro Maldonado (corresponsal de Cuadernos para el Diálogo) y Fernando Guijarro Arcas. (Diario Ideal, 18 de agosto de 1976). Se les retiró a ambos el DNI y a Guijarro la cámara y la bolsa. También fueron golpeados los periodistas José García Ladrón de Guevara e Inmaculada de la Cruz, que fue asistida en la Casa de Socorro con el siguiente parte: “Contusión y equimosis en la cara posterior del muslo izquierdo, así como excitación nerviosa. Pronóstico leve”. (Diario Ideal, 18.08.76). Después de ocho meses de trabajo en la prensa granadina, Inmaculada de la Cruz se incorporó a la redacción del vespertino sevillano “Informaciones de Andalucía” en diciembre de 1976 (Diario Ideal 01.12.76: 19)
Entre la treintena de personas que fueron detenidas o retenidas por la policía mientras hacían campaña contra esa consulta, se encontraron las hermanas Joaquina y María Pereira Millán, militantes de la JGR, y Concepción García Caro, además de María Antonia Martín Murga
Finalmente, el referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política que tuvo lugar en España el miércoles 15 de diciembre de 1976, auspiciado por el Gobierno Suárez, tuvo como oposición a Coordinación Democrática –en la que estaba toda la izquierda política- y que pidió la abstención. Entre la treintena de personas que fueron detenidas o retenidas por la policía mientras hacían campaña contra esa consulta, se encontraron las hermanas Joaquina y María Pereira Millán, militantes de la JGR, y Concepción García Caro, además de María Antonia Martín Murga, como hemos señalado anteriormente.
1977
El año de 1977 fue especialmente trágico. Todavía no se habían legalizado ni partidos políticos, ni organizaciones sindicales. El día 24 de enero de 1977 fueron asesinados por una banda fascista tres abogados, un estudiante y un administrativo de un despacho laboralista de CCOO en Madrid. A resultas de ello, se produjeron protestas en todo el país. En Granada, los claustros de Derecho, Filosofía y Letras y Ciencias, condenaron ese gravísimo atentado y hubo un paro generalizado en todos los centros universitarios la mañana del día 25. Los despachos de abogados laboralistas cerraron y UGT y CCOO publicaron un comunicado conjunto invitando a los trabajadores a “manifestarse pacíficamente en sus puestos de trabajo y apoyar con su presencia todos los actos de protesta que se convoquen”. En la tarde de ese día 25 de enero se celebró una “Tribuna Libre” en el Hospital Real, con la asistencia de más de 2000 personas. A su término, unos dos centenares de personas iniciaron una manifestación por la Avenida Calvo Sotelo que fue disuelta por la policía. Luego, una concentración en la Plaza de Bib-rambla también fue disuelta por la fuerza pública. Según el Diario Ideal, a consecuencia de estas manifestaciones fueron detenidas varias personas: cuatro militantes del PCE –tres de ellas mujeres- y otros dos militantes de la CNT, estudiantes de Medicina. Aunque no aparecen los nombres, y siguiendo el libro de Ramos Espejo (Ramos Espejo, 1986: 202-205), aparecen como detenidas en enero de 1977, Encarnación Bastida, Manuela Megías Montañéz, Carmen Molis Verde y Margarita Vila Pérez. No podemos precisar si fueron ellas, ni su militancia, excepto que dos de las militantes del PCE fueron puestas en libertad bajo fianza de 5.000 pesetas, el día 27 de enero, es decir, dos días más tarde de ser detenidas; y la tercera, al día siguiente. Y que los estudiantes de CNT, bajo la jurisdicción militar, estuvieron detenidos hasta finales de ese mes. (Diario Ideal, 26.01.77:13; 28.01.77:15 y 01.02.77:15). Y, aunque no podemos afirmarlo taxativamente, a finales de enero también fue detenida la dirigente de la ORT, Consuelo Barea de la Torre cuando repartía panfletos en las proximidades del Mercado de San Agustín en contra de los asesinatos de Atocha. Sabemos que se dictó prisión incondicional.
La acusación policial fue tan peregrina –los acusaba de poner en peligro el patrimonio histórico- que provocó una carta irónica de respuesta de los detenidos
Un pico de la represión fue el mes de marzo y se cebó sobre militantes del PCE. Este partido había forzado su legalización desde finales de 1976 repartiendo abiertamente carnet en lugares públicos en toda España. En Granada, se hizo entrega masiva de carnets en la Facultad de Ciencias o en La Chumbera, presididos por dirigentes que habían venido del exilio. Para salir definitivamente a la luz, para que “nos conozca nuestro pueblo tal y como somos, y porque creemos que sin la legalización del PCE y todos los demás partidos es imposible el restablecimiento de la democracia en nuestro país”, sus militantes realizarán una campaña de difusión de dípticos (“Tú nos legalizarías”) y pegada de carteles a finales de marzo de 1977. La policía actuó en Granada de una forma discrecional, así el día 28 de marzo fueron detenidos 2 estudiantes de Derecho y 1 de Medicina y 12 militantes más en Loja por repartir propaganda, mientras que en el Polígono de Cartuja se repartían libremente ejemplares del “Mundo Obrero” (Diario Ideal, 29.03.77:17). El 30 de marzo “dos profesores [una era Ángela Olalla Real] y tres estudiantes”, como Carmen Molis Verde, en Pedro Antonio de Alarcón, pasaron a disposición judicial y al poco salieron libres. Finalmente, en la madrugada del 31 de marzo al 1 de abril de 1977, serán detenidos una veintena de militantes mientras pegaban carteles. A doce de ellos los detuvieron junto al mercado de San Agustín y a otros ocho en el Polígono de Cartuja. Dentro de este grupo se encontraban Concepción y Pilar Bustamante Martínez, Carmen Páramo Argüelles, Amalia Rodríguez Pareja y las hermanas Olga y Susana Fornieles Pérez. La acusación policial fue tan peregrina –los acusaba de poner en peligro el patrimonio histórico- que provocó una carta irónica de respuesta de los detenidos en el Diario Ideal, pues “esos lugares no han sido declarados todavía monumentos o conjuntos histórico-artísticos”. Ironizaban sobre los muchos carteles de salas de fiestas, cines, circos o teatros o Cofradías de Semana Santa que se anunciaban normalmente y sus promotores no eran detenidos. Después de ser pasados a la autoridad judicial fueron puestos en libertad incondicional.
Varios militantes de la OIC fueron detenidos cuando repartían propaganda de esa organización. Concretamente, detuvieron a Miguel Ángel Arcas Gómez, Francisca Cortés Melgar e Isabel Ruiz de Loyzaga Zazo, a los que más tarde se añadieron otros
También el 7 de marzo, varios militantes de la OIC fueron detenidos cuando repartían propaganda de esa organización. Concretamente, detuvieron a Miguel Ángel Arcas Gómez, Francisca Cortés Melgar e Isabel Ruiz de Loyzaga Zazo, a los que más tarde se añadieron otros. Fueron llevados a prisión, acusados de injuriar al Tribunal Supremo, donde permanecieron casi dos semanas por impago de las 50.000 pesetas de fianza que la autoridad judicial les había fijado, aunque finalmente, fue reducida a 3.000 pesetas. (Diario Ideal, 23.03.77:13).
En los meses siguientes, a pesar de la legalización del PCE en abril de ese año, se mantuvo el goteo de detenciones
En los meses siguientes, a pesar de la legalización del PCE en abril de ese año, se mantuvo el goteo de detenciones. En el mismo mes de abril, según Ramos Espejo, fue detenida la dirigente de la USO, María del Carmen Medina Carrillo y, en mayo, la estudiante de Medicina y militante del PCE, María José Sánchez Pérez. Y, finalmente, el 20 de septiembre de 1977, recién legalizada la JGR, sus afiliados en Granada realizan una manifestación para celebrarlo. Los manifestantes portaban una gran bandera republicana de 4 metros de largo, junto con otras andaluzas y de la JGR. Fueron por la acera de la Gran Vía hasta el Triunfo. Al no estar autorizada, la policía les ordenó disolverse, deteniendo a los dos que se declararon responsables (Andrés Correa, secretario político de la JGR en Granada, y Manuel Moles Cano, del PTE). Se les llevó a Comisaría para tomarles declaración y pasarlos al juez. Para exigir su libertad se concentran sus camaradas en la Plaza de Los Lobos y, allí, se detiene a tres más por insultos: las hermanas María y Joaquina Pereira Millán y Manuel Moreno Manzano. Por su parte, Andrés Correa y Manuel Moles son puestos en libertad tras comparecer ante el juez, mientras que los otros tres van a prisión por enfrentarse verbalmente a la fuerza pública. Estarán allí dos días y saldrán en libertad a las 7 de la tarde. (Diario Ideal, 21.09.77).
Bibliografía:
- DI FEBO, Giuliana, Resistencia y movimiento democrático de mujeres en España, 1936-1976, Editorial Icaria, Barcelona, 1979.
- MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso, SÁNCHEZ RODRIGO, Pedro y BAENA LUQUE, Eloísa, La resistencia andaluza ante el Tribunal de Orden Público en Andalucía (1963-1976), Fundación de Estudios Sindicales. Archivo Histórico de CCOO-A, Córdoba, 2014.
- MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso, La lucha del movimiento obrero en Granada. Por las libertades y la democracia. Pepe Cid y Paco Portillo: dos líderes, dos puentes., Fundación de Estudios sindicales-archivo Histórico de CCOO-Andalucía, 2012.
- MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso y SÁNCHEZ RODRIGO, Pedro: Mujeres en Granada por las libertades democráticas. Resistencia y represión (1960-1981). CC.OO., Granada, 2017.
- RAMOS ESPEJO, Antonio, Andalucía: Campo de Trabajo y Represión, Aljibe, Granada, 1978.
- VV.AA., La cara al viento, estudiantes por las libertades democráticas en la Universidad de Granada (1965-1981), Editorial Páramo, Córdoba, Vo. I y II, 2012.
Alfonso Martínez Foronda (Jaén, 1958). Nace en Peal de Becerro (Jaén) en 1958. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada (1976/81). Fue representante del alumnado del Distrito Universitario entre 1978 y 1981, por lo que fue agredido en Granada por la extrema derecha en 1980. Fue detenido por la Guardia Civil en la primera huelga de la aceituna de Jaén, tras la guerra civil, en 1978 y sancionado con 50.000 pesetas de multa. Ha sido profesor de Secundaria en Madrid, Cádiz, Jaén y Granada. Ha sido Sº Provincial de CCOO de Jaén entre 1993-2000 y desde 2004 a 2012 y miembro de la Comisión Ejecutiva de CCOO de Andalucía, siendo el Presidente de la Fundación del Archivo Histórico de CCOO de Andalucía, Estudios Sindicales y Cooperación Internacional.Como investigador, ha publicado numerosos artículos de opinión sobre aspectos docentes y sociales. Colaborador habitual del Diario Jaén desde 1994-2000 publicó La firma del viento (2007), una antología de artículos de opinión. Ha colaborado en la revista Andalucía en la Historia sobre el movimiento obrero andaluz o sobre el Tribunal de Orden Público; colaborador de El Independiente de Granada. Como investigador del movimiento obrero andaluz ha publicado La conquista de la libertad. Historia de las Comisiones Obreras de Andalucía (1962-1977), en 2005; De la clandestinidad a la legalidad (Breve historia de las Comisiones Obreras de Granada), en 2007; sobre las Comisiones Obreras de Jaén desde su origen a la legalización del sindicato (2004); la unidad didáctica El sindicalismo durante el franquismo y la transición en Andalucía; diversas biografías de dirigentes sindicales andaluces como Ramón Sánchez Silva. Al hilo de la historia (200/7); Antonio Herrera. Un hombre vital, en 2009; Andrés Jiménez Pérez. El valor de la coherencia, en 2010, entre otros. En 2011 su investigación La dictadura en la dictadura. Detenidos, deportados y torturados en Andalucía durante el Estado de Excepción de 1969, (2011), fue premiada por la Junta de Andalucía como la mejor investigación social de ese año; “El origen de las Comisiones Obreras de Andalucía”, en Cruz Artacho (Coord.), El mundo del trabajo en la conquista de las libertades, 2011; La “prima Rosario” y Cayetano Ramírez. Luchadores por la libertad en una provincia idílica (2011); sobre el movimiento estudiantil, con otros autores, “La cara al viento. Estudiantes por las libertades democráticas en la Universidad de Granada (1965-81); sobre la historia del movimiento obrero granadino, con su investigación La lucha del movimiento obrero en Granada. Paco Portillo y Pepe Cid: dos líderes, dos puentes“, 2012; sobre el Tribunal de Orden Público, La resistencia andaluza ante el Tribunal de Orden Público en Andalucía (1963-1976), de 2012; sobre La represión franquista contra las mujeres republicanas de Granada (1936-1950), de 2016; sobre el movimiento obrero en Málaga durante el franquismo con La resistencia malagueña antifranquista (1955-1975) de 2017; Mujeres en Granada por las libertades democráticas. Resistencia y represión (1960-1981) en 2017; sobre el movimiento campesino en Andalucía (2021). Actualmente está trabajando un diccionario de la represión en Granada, desde el golpe de estado de 1936 a 1981 y que pretende ser el primero de estas características en una provincia española para mostrar el grosor de la represión franquista.

Si no tuviste la oportunidad de leer los anteriores artículos de esta magnífica serie o quieres volver a repasarlos:
La lucha de las mujeres en Granada: de la Dictadura a la Transición (I)
El Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) en Granada (II)
El Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) en Granada (III)
La Asamblea de Mujeres de Granada (AMG): Medio siglo de lucha feminista (IV)
Las II Jornadas Estatales de la Mujer (Granada, 1979) (V)
Organizaciones feministas en la Universidad de Granada durante la Transición (VI)
La Asociación de Mujeres de Maracena 'Mariana Pineda': pionera en el feminismo de la provincia de Granada (VII)
El Centro Asesor de la Mujer. María Izquierdo Rojo y otras mujeres socialistas en pie por la igualdad (VIII)
La Asociación Democrática de la Mujer (ADM) (IX)
Mujeres comprometidas en Granada con las libertades democráticas, mujeres represaliadas (X)
Mujeres en Granada comprometidas con la lucha del movimiento obrero (XI)
Detenciones y multas a mujeres comprometidas con las libertades (1975-1979) (XII)
Mujeres sindicalistas: entre el movimiento obrero y la lucha feminista (XIII)
Participación de las mujeres en las primeras elecciones democráticas en Granada (1977-1979) (XIV)







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