dimecres, 28 d’octubre de 2015

La ARMH cumple 15 años en la lucha por la memoria histórica con la apertura de 28 fosas en todo el Bierzo


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La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica rescata del olvido a 78 represaliados en la comarca y ayuda a las familias a recuperar a sus seres queridos desaparecidos
Las caras de algunas de las "memorias recuperadas" por la ARMH en el Bierzo (Fotos: ARMH)
Las caras de algunas de las "memorias recuperadas" por la ARMH en el Bierzo (Fotos: ARMH)
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) cumple cinco lustros ayudando a más de mil familias en toda España a recuperar a sus seres queridos, desaparecidos de forma violenta durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. En estos 15 años , en la comarca del Bierzo, la asociación ha abierto un total de 28 fosas y rescatado del olvido a 78 represaliados, que fueron apartados a la fuerza de sus familias y asesinados.

Todo comenzó el 28 de octubre del 2000, con la exhumación de la fosa de Priaranza del Bierzo, donde fueron localizados los cuerpos de trece hombres, uno de ellos, Emilio Silva Faba, abuelo del presidente de la ARMH, Emilio Silva, y que se convirtió en el primer desaparecido identificado con prueba de ADN tras una exhumación realizada con métodos científicos. Una actuación que abrió la puerta a que otras familias reclamaran también ayuda para devolver la dignidad a sus seres queridos, buscarles y sacarles de las cunetas y fosas comunes en las que fueron abandonados y silenciados durante décadas.

Así, tras localizar a 'los trece de Priaranza', en septiembre de 2001 la ARMH abrió la segunda fosa en Fresnedo, donde se encontraban los restos de cuatro hombres y una mujer que les fueron entregados a sus familiares, después de un análisis forense, el 26 de marzo de 2002.
Los campos de trabajo continuaron en el 2002 y permitieron la exhumación de dos fosas en Cabañas de la Dornilla, donde se localizaron dos y tres hombres, respectivamente, vecinos de Fresnedo, que habían sido enterrados en una fosa común en el paraje de Monte del Vallejo. Los hermanos Antonio y Pascual García Colinas, Florentino Enríquez Calvo, Santiago García Arroyo y Cesáreo Fernández Arroyo fueron asesinados por un grupo falangista el 3 de septiembre de 1936 y el lugar estuvo marcado durante 66 años por piedras y estacas, según explican desde la ARMH, porque “la viuda de Florentino Enríquez se ocupó de ello”.
Los trabajos de exhumación de la fosa de Priaranza del Bierzo. (Foto: ARMH)
El campo de trabajo de la ARMH en Cabañas de la Dornilla, donde se localizaron los restos de cinco hombres (Foto: ARMH)

También ese año se intervino en San Pedro de Olleros, donde se buscaban los restos de José Landera Cachón 'Periquete' y Perfecto Álvarez González 'Carrero', dos mineros de la cuenca de Fabero que en noviembre de 1936 murieron apaleados por un grupo de falangistas cuando trataban de alcanzar las líneas republicanas en Asturias. 

En Onamio se recuperaron los restos de José Fernández Franganillo, el que fuera presidente de la Junta Vecinal hasta que estalló la Guerra Civil, asesinado en 1937, y en Urdiales de Colinas se localizaron los restos de un jornalero republicano, Agustín García Quindós, gracias a los datos aportados por su familia. Ya en 2003, la ARMH abrió dos fosas en Pardamaza, en una se hallaron los restos de Amalia Fernández, y en la otra los de su hijo Antonio García, que murió con 32 años, quemado vivo y rematado a tiros, mientras que el joven Isaac Blanco fue fusilado cruelmente con tan sólo 16 años.

En 2004, en la comarca del Bierzo, la asociación realizó dos actuaciones en Arnado. En la primera se localizaron los cuerpos de dos paseados gallegos, Lucas Folla y Ramiro Franco, que fueron fusilados en 1939, ya acabada la guerra, junto a Joaquín Soto, quien había sido alcalde de Oencia. En la segunda, un vecino de Arnado, Nabor Arza, que fue asesinado junto a un colmenar cuando bajaba del monte donde se escondía. Al año siguiente, en Toreno, se localizaron y exhumaron dos fosas individuales donde según los testigos se encontraban Argimiro Gómez Velasco y Marcelino Rubial Díez.
La fosa de Carucedo, exhumada en 2008. (Foto: ARMH)

Con una intensa actividad fuera de la comarca, la ARMH volvió al Bierzo a mediados de 2007 para exhumar una fosa en San Pedro Mallo. Allí hallaron el cuerpo de Leónides Francisco Rodríguez, un minero que, sabiéndose buscado, se ocultó en la Casa del Pueblo y que, según los testimonios, fue denunciado y localizado por los falagistas que lo llevaron por un sendero hasta las cercanías de la ermita de Santa Leocadia, donde fue asesinado y enterrado en un campo cercano. Ese mismo año se abrió la fosa de Leiroso, donde se encontraban el matrimonio formado por Severino Ferreiro y Rubina García, fusilados en 1937 como represalia por albergar en su domicilio a dos huidos de la zona.

Al año siguiente la asociación tuvo un intensa actividad, que comenzó con la exhumación de cuatro personas en Carucedo: Juan Antonio Ferrero González, Pedro Cuellas Valcárcel y Marcelino Cuellas Valcárcel, vecinos de la localidad de Cobrana, y Patricio Hernández, de Congosto. Un mes después toda la comarca se conmovía con la triste historia de la muerte de Jerónima Blanco Oviedo, de 22 años y en avanzado estado de gestación, y del su hijo Fernando Cabo Blanco, de tan sólo tres años de edad. Sus cuerpos fueron encontrados en la bodega de una casa del barrio de Flores del Sil en Ponferrada.

Los trabajos continuaron en Balboa con la localización y exhumación de los restos de cuatro vecinos de Corullón asesinados el 14 de septiembre de 1936 -Rafael Freijo Reimúnez, Joaquín Siso Gutiérrez y los hermanos Paciano y Amador de Castro Potes- y en Magaz de Abajo, donde se abrieron tres fosas. En la primera se encontraron los restos de ocho hombres y una mujer que podrían pertenecer a Manuel Blanco y Rosendo Quindós ( Fuentesnuevas), Mariano Fernández y Carlos Rodríguez (San Esteban de Valdueza), Matías y Mario Rodríguez (Villanueva de Valdueza), los hermanos Gabriela y Marcelino Hompanera (San Lorenzo) y Valentín Barba (Valdefrancos); en la segunda el cuerpo de dos hombres cuya identidad se desconoce; y en la tercera, otro hombre, del que se siguen buscando datos sobre su identidad y su familia.
Jerónima Blanco Oviedo y su hijo Fernando Cabo, que sólo tenía tres años cuando fue asesinado. (Foto: ARMH)
René Pacheco explica el hallazgo de 'El cesterín' a sus dos hijos y a su nieta. (Foto: ARMH)

En agosto del 2008, Tejedo del Sil era el escenario del trabajo de la ARMH para sacar a la luz los restos de José Ramón Méndez Rodríguez y Leoncio Plácido Rodríguez Alonso, de Vega de Viejos (Cabrillanes) y Zenón, de Cuevas del Sil. Al año siguiente, en mayo, la asociación iniciaba la campaña en la comarca en Toral de Merayo, en una fosa situada en las inmediaciones de un camino perpendicular a la carretera que une este pueblo con la carretera N-536 y donde se encontraron los cuerpos de tres vecinos de Puente de Domingo Flórez: José García López, Serafín Blanco Rodríguez y José León Fernández.

La siguiente fosa en ser localizada fue la de Santalla, donde fueron exhumados los cuerpos de cinco vecinos de la zona de Villafranca del Bierzo que podrían corresponder a Ovidio de la Cal, Juan Francisco Falagán, Antonio Fernández, Victoriano García, Gaspar Uría o Nicolás Álvarez Fernández. Tras ser detenidos, fueron llevados a la prisión de Ponferrada y después trasladados a la afueras de Santalla, donde fueron asesinados y enterrados en una fosa común. Otro represaliado fue localizado ese mismo año en Sigüeya, en La Cabrera, y todos los indicios apuntan a los restos de Manuel Blanco Pascual, vecino de O Barco de Valdeorras (Ourense), fotógrafo de 39 años.

Unos meses después, en octubre del 2009, la ARMH exhumaba a tres represaliados, gracias a los lejanos recuerdos de Santiago García que conocía el punto exacto del enterramiento, en la antigua carretera C-631, que unía los municipios de Ponferrada y Toreno. Las víctimas, fusiladas el 7 de septiembre de 1936, eran el minero Marcelino Vuelta de Toreno y Ramón Martínez y la joven de 16 años Felicita Pérez Guerra, que eran de Santa Marina del Sil.
Los trabajos en Valdelallama, en Villanueva de Valdueza, al lado de la carretera. (Foto: ARMH)

Ya en 2011, la asociación hallaba los restos de Antonio Fernández González 'El Cesterín' cuando se cumplían 75 años de su asesinato a manos de un grupo de pistoleros falangistas, que se lo llevaron de casa ese 9 de octubre de 1936, en presencia de su mujer María y sus dos hijos pequeños Constantino y Antonio, que siempre recordaron el lugar donde había sido enterrado en Villanueva de Valdueza. Precisamente, su hijos y su nieta Adriana viajaron desde Argentina para presenciar la exhumación y enterrar a 'El Cesterín' en el panteón familiar.

Con la llegada al Gobierno de España de Mariano Rajoy, el trabajo de la ARMH se ha visto ralentizado por la falta de ayudas públicas y en los últimos años cuatro años en la comarca del Bierzo sólo se han abierto dos fosas. Una de ellas es la localizada en el paraje de Valdelallama, en Villanueva de Valdueza en septiembre de 2012, donde se encontraron los restos de tres personas, y el año pasado la asociación daba con Claudio Macías, enterrado en la bodega de su propia casa, en la calle Falcón de Villalibre de la Jurisdicción, donde se ocultó tras regresar enfermo del frente asturiano.

Pero tras la historia de Claudio está también el triste final de su hermano, Arsenio, de tan sólo 16 años y que fue asesinado por no delatarle. Se lo llevaron los falangistas, que le acuchillaron a la salida del pueblo, en una curva donde la ARMH ha realizado varias prospecciones en el último año, aunque sin éxito por el momento.
Los restos de Claudio Macías, que falleció cuando se ocultaba en la bodega de su casa. (Foto: ARMH)
Las prospecciones para localizar la fosa de Arsenio Macías, en Villalibre. (Foto: ARMH)
El trabajo continúa en el Bierzo

Aunque en los últimos meses el trabajo de la ARMH se ha concentrado en fosas fuera de la comarca, la ARMH continúa trabajando en el Bierzo y sigue investigando y organizando la documentación y los permisos para poder realizar nuevas exhumaciones. El vicepresidente de la ARMH, Marco González, reconoce que la búsqueda de Arsenio Macías se complica y que hay posibilidades de que los restos hayan quedado debajo de la carretera N-536 durante las obras de ampliación. “Nos quedan un par de fincas por mirar y estamos pendientes de los permisos”, añade.

En esta línea, avanza que en los próximos meses van a hacer la búsqueda de una mujer y su hijo en el cementerio de Villafranca del Bierzo, cuya localización está bastante clara, ya que existe una diligencia previa de enterramiento y documentación. “Estamos esperando a que pasen estas fechas y pueda venir la hija desde Barcelona”, explica González, que señala que es el trabajo más próximo que tienen en la comarca, mientras también investigan una fosa donde fue enterrado un joven en Lumajo.

También muy activo está el laboratorio de Ponferrada, cuya supervivencia estaba en riesgo el año pasado, pero que gracias a la dotación del premio ALBA/PUFFIN al Activismo en Pro de los Derechos Humanos puede seguir con sus puertas abiertas en la capital berciana. En la actualidad el trabajo en el laboratorio es intenso, preparando los restos exhumados este verano en Casasola y Cadiz, para que después uno de los antropólogos forenses que colaboran con la asociación realice la idéntificación de las víctimas.

Así, Marco señala que esperan que vuelva el antropólogo portugués Gonçalo Carnim, que ya colaboró con ellos el año pasado en la identificación de una decena de cuerpos. “Ahora mismo estamos con los restos que exhumamos y, en cuanto estén limpios y restaurados, contaremos con Gonçalo Carnim”, explica el vicepresidente de la ARMH, que señala que ahora mismo también está con ellos en el laboratorio la antropóloga canadiense Banee Wilson, que todos los años les ayuda en la limpieza y restauración de los restos exhumados, mientras realiza un estudio sobre los casos analizados y los informes realizados para su trabajo de fin de carrera.
El vicepresidente de la ARMH, Marco González, con los arqueólogos Nuria Maqueda y René Pacheco, en el laboratorio. (Foto: César Sánchez)
El antropólogo portugués, Gonçalo Carnim, ha sido uno de los colaboradores en la identificación de víctimas. (Foto: César Sánchez)
Precedentes y primeros pasos

La ARMH nació en el Bierzo como consecuencia de la importante repercusión que tuvo la exhumación de 'Los trece de Priaranza', que animó a muchas familias a buscar a sus desaparecidos y poner fin a décadas de silencio. Pero unos años antes, en la comarca ya había empezado a darse un tímido movimiento de memoria histórica y en 1997 los restos del legendario guerrillero Manuel Girón eran llevados al cementerio de Ponferrada, tras casi 20 años ocultos en la bodega de un vecino de la capital berciana, Alfonso Yáñez, que había solicitado permiso municipal para exhumar sus restos de Girón cuando se cerró el camposanto del Carmen. 

Al año siguiente tendría lugar la exhumación de Canedo, según recuerda Santiago Macías, quien fuera fundador de la ARMH, junto a Emilio Silva y otras dos personas que formaron esa primera junta directiva, y vicepresidente durante once años. “Eran seis guerrilleros que fueron tiroteados en 1941 en un combate con el ejército y miembros de la Guardia Civil, fue entonces una exhumación rudimentaria, sin técnicas científicas ni arqueólogos, la familias sólo quería quitar la capa de asfalto que había encima de ellos porque estaban enterrados fuera del cementerio de Canedo”, cuenta. 

En 1999 tuvo lugar otro gesto de reparación con las víctimas de la represión franquista con un homenaje a tres guerrilleros, dos hombres de Lago de Carucedo y Ponferrada y una mujer de Sobrado, que fueron tiroteados en Villasinde en 1949 y sus restos enterrados en el cementerio de Vega de Valcarce. Así, con la llegada del nuevo milenio y unas semanas antes de abrir la fosa de Priaranza del Bierzo, en septiembre del 2000, la capital berciana acogía las jornadas 'La deuda de la democracia, república y guerrilla' y se asentaban con solidez los cimientos de la memoria histórica.

Una causa común que se multiplicó a raíz de la exhumación de 'Los trece de Priaranza' y al se han sumado miles de familias en estos años. “Tuve el orgullo y la satisfacción de estar en ese movimiento y de ayudar a centenares de personas, con las que incluso nos acaban llegando a unir lazos de amistad. Espero que la asociación pueda seguir trabajando y ocuparse de lo mucho que queda por hacer todavía”, valora Macías, que lamenta que “lo que debería ser una cuestión de Estado, se encomienda a los propios familiares, a las propias víctimas, que sean ellos quienes resarzan sus heridas”. 

Por ello, confía en que un nuevo gobierno salga tras las elecciones del 20 de diciembre y ponga de nuevo el tema de la memoria histórica sobre la mesa y repare el daño. En estos 15 años de ARMH, Macías recuerda con “especial emoción” la historia de la maestra de Lario. “Recuerdo mucho los días que trabajamos allí, con su hijo Laurentino, que ya era un chaval mayor cuando se llevaron a su madres, con historias que emocionan y se acaban creando unos lazos que perduran”, confiesa el vicepresidente de la asociación hasta 2011, que también tiene en mente a Silvina, cuyo testimonio sirvió para localizar la fosa e identificar a los dos mineros de Fabero asesinados en San Pedro de Olleros. “Era una niña y vio todo detrás de unos matorrales, escuchó sus apodos, 'Periquete' y 'Carrero', que sirvieron para ponernos en la pista”, añade Macías. 

Y es que la solución al olvido al que se ha condenado a los cientos de miles de desaparecidos que siguen en las cunetas en España está en seguir haciendo memoria histórica.