dissabte, 1 de març de 2014

La represión en Las Huertas de Benamahoma. Eduardo Montagut Contreras.


http://www.cadiznoticias.com/opinion/eduardo-montagut-contreras/represion-huertas-benamahoma/20140226142105000619.html

Eduardo Montagut Contreras | 26 de Febrero de 2014

En este artículo nos acercamos a uno de los terribles episodios de la represión del bando sublevado en la guerra civil en la provincia de Cádiz, basándonos en el libro de Paul Preston, El Holocausto español.
En la localidad de Las Huertas de Benamahoma se llegó a unas cotas difícilmente alcanzables en cuanto a la represión. La responsabilidad en el horror recae en los tristemente conocidos como “Leones de Rota”, un grupo de falangistas al mando de Fernando Zamacola. Este personaje era gallego y tenía antecedentes penales por asalto y robo a mano armada. Los propios rebeldes ordenaron una investigación ante la brutalidad que ejercieron estos pistoleros y que terminó desvelando que la banda había asesinado a cincuenta personas, mujeres y adolescentes incluidos. Mientras se realizaba la investigación, el cabo de la Guardia Civil al mano del puesto de Las Huertas, Juan Vadillo Cano, declaró que los integrantes de la banda eran gente indeseable y que actuaban de forma arbitraria pero, curiosamente, un miembro de la banda afirmó que el propio cabo había ordenado las ejecuciones para encubrir las palizas y torturas a las que sometía a los detenidos.

La banda no solamente ejecutaba personas, sino que, también saqueaba y robaba, además de abusar sexualmente de las mujeres de los huidos o fusilados, raparlas y obligarlas a tragar aceite de ricino. Obligaban a estas mujeres a limpiar el cuartel de la Guardia Civil o la sede de Falange y  bailar en las fiestas que se organizaban.

A pesar de todo, Fernando Zamacola recibió la Gran Cruz Laureada de San Fernando.
Además, de la obra citada, la historia de Zamacola y su banda ha sido estudiada por Fernando Romero Romero en “Falangistas, héroes y matones. Fernando Zamacola y los Leones de Rota”, en Cuadernos para el Diálogo, nº 33 (2008), págs.. 32-38.