dijous, 17 de juliol de 2014

Hallan tres cadáveres en la fosa donde enterraron a los últimos maquis andaluces


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ALFONSO ALBA / 15 Jul 2014
Familiares de uno de los maquis. // ENRIQUE GÓMEZFamiliares de uno de los maquis. // ENRIQUE GÓMEZ
Dos años de investigación han permitido recuperar los restos de tres represaliados por el franquismo que fueron asesinados y enterrados en el cementerio de Adamuz. este municipio fue uno de los últimos focos de la guerrilla antifranquista en Córdoba y Andalucía. Tras más de diez años de resistencia armada, los integrantes de las partidas de guerrilleros fueron cayendo bajo la implacable política de represión, tortura y ejecuciones sumarias de la dictadura. Solo entre 1946 y 1949, una década después de la contienda, fueron asesinado¡s entre 11 y 13 combatientes. La pauta de las ejecuciones marcó también su enterramiento, que se aleja de la tradicional modalidad de fosas comunes que jalona la geografía española. En este caso, se optó por realizar enterramientos individuales que se abrían a medida que caían los guerrilleros y eran fusilados.

Los trabajos de investigación se iniciaron en 2012 cuando familiares de las víctimas acudieron a la Aremehisa, asociación para la recuperación de la memoria Histórica de Aguilar de la Frontera, que ha dirigido campañas de recuperación en el cementerio de ese pueblo de la campiña. Con su experiencia, avanzaron las pesquisas en los archivos municipales y militares y se recabaron datos y testimonios sobre el lugar donde pudo enterrarse a las víctimas. Uno de los relatos clave fue el de un antiguo enterrador que contó que en la década de los 80, al abrir una zanja para canalizar una tubería se topó con restos que identificó como de los fusilados.

No obstante, la información recopilada, reconoce Rafael Espino, de Aremehisa, “era en muchos casos contradictoria”. Eso despistó a los investigadores que el verano pasado abrieron una cata donde encontraron cadáveres de enterramientos ordinarios que no pertenecían a represaliados. Aquello hizo replantear las labores y en mayo hicieron nuevos sondeos que sí tuvieron éxito al encontrar dos esqueletos completos de personas que habían muerto por causa violenta (disparos, según los primeros estudios) y un osario con restos revueltos de personas supuestamente de asesinadas. Ese osario fue acumulado por los operarios que en los años 80 encontraron los cadáveres al abrir la zanja de canalización. Ahora, los estudios han determinado que al menos un cadáver de ese osario fue asesinado de un disparo en la cabeza, tal y como muestra un cráneo hallado.

7.000 EUROS DE AYUDA DE LA JUNTA
Luis Naranjo, director general de la oficina de Memoria Democrática de la Junta, que ha financiado los trabajos con 7.000 euros, se ha felicitado de que el Gobierno andaluz mantenga su compromiso con las familias que buscan a sus allegados asesinados. Naranjo ha reconocido que los fondos disponibles han disminuido pero señala que se ha visto compensado con la labor de voluntariado y de asociaciones como Aremehisa. Tras el hallazgo de los cadáveres, se ha presentado una denuncia en el juzgado de Montoro. Si en tres o cuatro meses no resuelve qué hacer, se procederá a la exhumación de los cadáveres para tratar de identificarlos con métodos antropológicos y, en su caso, buscar financiación para hacer los análisis de ADN.

El 11 de septiembre de 1949, diez años después del final de la Guerra Civil, murió en una finca de Adamuz Claudio Romera Bernal, considerado como el último maquis de Sierra Morena.Romera vivió diez años entre Pozoblanco, Villanueva de Córdoba y Adamuz, al mando del 32ª División de la 3ª Agrupación Guerrillera de Córdoba. Durante esa década, perdió a casi todos los hombres que dirigía. Finalmente, también perdió la vida. Claudio Romero Bernal murió a manos de la Guardia Civil en la finca Moradillas del Cuadrado. Su cadáver fue expuesto durante dos días en la plaza de Adamuz, para que la población local supiese qué pasaba con los guerrilleros que desafiaban al régimen franquista. Después, su cuerpo fue arrojado a la fosa común del cementerio de Adamuz, junto a los restos de unas 50 personas más, entre guerrilleros, enlaces de los maquis y otras víctimas que no tenían vinculación con la resistencia.

Araceli Pena Sanz, de Girona, y Guadalupe Martín Gómez, de Córdoba, son nietas de dos de los fusilados que, según han podido saber después de una intensa investigación conjunta, reposan en la fosa común de Adamuz junto al último maquis de Sierra Morena. Araceli Pena es la nieta de Antonio Sanz Martín, alias El Corneta, nacido en Trevelez (Granada) y muerto en agosto de 1947 en Adamuz, cuando formaba parte de la partida de guerrilleros. Guadalupe Martín es la nieta de Antonio Gómez Soto, capturado por la Guardia Civil en Alcolea (Córdoba) acusado de ser un enlace de la guerrilla y enterrado en Adamuz en septiembre de 1948. Ahora, después de una amistad forjada a base de correos electrónicos y una casi interminable investigación buscan los restos de sus abuelos para poder enterrarlos con dignidad y también para conocer mejor su historia y, sobre todo, cómo murieron.
Estas dos nietas se conocieron hace dos años. Araceli Pena había leído un reportaje publicado ocho años antes en Diario Córdoba sobre la historia de Guadalupe y su madre, que buscaban a su abuelo y padre. Querían saber dónde estaba enterrado y conocer la verdad. Su madre murió en 2005 sin poder saberla. Guadalupe y Araceli se hicieron cómplices. Se recorrieron los archivos de todo tipo (militares y civiles), hablaron con otros familiares, con testigos y supervivientes, con el alcalde de Adamuz, que siempre se mostró colaborador, y con asociaciones para la recuperación de la memoria histórica. Este fin de semana, y gracias principalmente a la Asociación por la Recuperación de la Memoria de Aguilar de la Frontera (Aremehisa), ya saben mucho más de lo que han conocido en los últimos años: que en el cementerio de Adamuz pueden estar enterrados sus abuelos.