dimarts, 29 de març de 2016

COMBATIENTES DE LA REPUBLICA 1936/39. 29/03/2016.

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Nueva sección en la que vamos a hacer un homenaje a nuestros COMBATIENTES REPUBLICANOS, sin distinción de afinidad política, partido o sindicato.
Recordaremos a los que murieron en combate, a los que sufrieron represión cuando fueron capturados, a los que lograron sobrevivir y aún estan vivos, después de los 90 años pasados desde el comienzo de la guerra civil.
Desde CRONICAS A PIE DE FOSA ponemos esta página en manos de los familiares que quieran hacer un homenaje a sus “héroes” personales. Mandanos un correo acronicasapiedefosa@gmail.com con una corta biografía y una fotografía de tu familiar y la publicaremos. SyR.


 JUAN DE DIOS TELLECHEA ABADIA.

C74D1688-MARIETA.jpg Juan de Dios Tellechea Abadía (1917) fue uno de los republicanos supervivientes del grupo de cincuenta combatientes que en 1937 desafió al “Canarias”, buque insignia de la Armada española en manos de los rebeldes franquistas, en la conocida “Batalla de Matxitxako”.
El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Inglaterra, navegando. A su regreso al País Vasco, con tan solo 20 años, decidió alistarse como voluntario en la Marina Auxiliar de Guerra de Euzkadi. Sus mismas palabras fueron: «No tuve ningún instante de duda».
Juan de Dios Telletxea
Base de datos del personal de la Marina de Guerra, Gobierno de Euzkadi. http://marinavasca.eu/es/base-datos-personal-la-marina.php
En enero de 1937 fue destinado al buque de combate Bou “Nabarra”, un pesquero bacaladero reconvertido por la fuerza de las circuntancias bélicas en barco de guerra, como cocinero primero y meses más tarde, a medida que la guerra avanzaba, le llevó a transportar obuses para alimentar a los modestos cañones con que los itsasgudaris  (gudaris del mar) se enfrentaron al poderoso crucero franquista.
Era memoria viva de un enfrentamiento histórico que tuvo lugar frente a las costas de Bizkaia el 5 de marzo de 1937 y del que sólo lograron sobrevivir diecinueve marineros del “Nabarra”.
Marino de profesión, natural de Ibarrenguelua (Bizkaia) era vecino de San Juan de la Arena,(Asturias), donde falleció el 19 de diciembre de 2011 a los 94 años.

PAULINO LAFUENTE RIANCHO.

Busto pavlino Paulino Lafuente Riancho (1917) nació enQuintanaentello (Valdebezana-Burgos) y con 19 años se alistó voluntario para luchar contra el ejército rebelde.
Se alistó al ejército republicano por ser simpatizante de UGT y PS, siendo enviado al 1º Batallón de Sanidad  con base en el cuartel de El Alta, en Santander. Dentro del propio batallón formó parte del contingente sanitario como camillero con la graduación de cabo, ascenso obtenido rápidamente a primeros de agosto de 1936, apenas un mes después de la sublevación nacional.
Su compañía estaba siempre en primera línea del frente, que por aquellas fechas estaba localizado en tierras montañesas de Burgos y Santander, desgraciadamente muy cerca de la casa familiar en Quintanaentello, Valdebezana.
Lucho en la caida de Bilbao en Artxanda y en la retirada hacia Santander apunto estuvo de perder la vida en Saltacaballos (Castro Urdiales). No se rindió en Santoña y continuo la lucha por los frentes de Cantabria, asturias y finalmente León, donde fue apresado en el pueblo deOseja de Sajambre al bajar a buscar pan.
Fue internado en el Campo de Concentración de San Marcos en León, donde en el cementerio cercano le obligaron a cabar fosas para sus compañeros fusilados. Le trasladaron al Batallon de Soldados Trabajadores Asturias nº 21 y de allí al Campo de Concentracion de Valdenoceda (Burgos), Prisión Provincial de Burgos, Cárcel de Larrinaga en Bilbao, Prisión Provincial de Avila y Campo de Concentración de Miranda de Ebro (Burgos).
Después llegó el periplo por campos de trabajo; Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores nº 12 de Irurita (Navarra) y Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores nº 31 de Lavacolla (Santiago de Conmpostela-Galicia).
Al final le llegó el ir a los campos de trabajo en África, a las colonias-cuartel del ejército español, donde le obligaron a realizar, como esclavo de Franco para el ejército y no como otros lo llamaban “mili”, limpiar campos de palmito y así poder plantar cebada para los mulos y caballos militares. Los campos estaban en Ceuta, Tetuan, Tánger, Arcila, Larache, Zocoarbua, Grutas de Hércules y Saguen.
Desde que comenzó la guerra en 1936 hasta que lo “liberaron” en 1943, paso 7 años fuera de casa. A su padre José Lafuente López lo fusilaron en 1938 en Santander y no pudo volver a ver.
Se caso en 1943 y murio con 83 años en el año 2000, después de una vida plena con 2 hijas, 6 nietos y 1 bisnieto.

NOTA.- En este blog dedicamos un amplio reportaje a la memoria de nuestro abuelo Paulino Lafuente Riancho en el mes de noviembre de 2015.

RAMON PORTILLA ACEDO

Ramón Portilla Ramón Portilla Acedo era vecino de Putxeta en Abanto y Zierbena (Bizkaia). Con 17 años abandonó el trabajo en las minas para alistarse como miliciano voluntario para luchar contra el fascismo. Era uno de los nueve hermanos de la saga familiar de los Portilla.
Alistado en el Cuerpo de Ejército de Euskadi (Euskadiko Gudarostea) en el batallón Celta nº 6 de la CNT, le tocó la tercera compañía. Sus ganas de prosperar con un sueldo de 300 pesetas al mes (2 nóminas quincenales de 150 pesetas) y su entereza en la lucha contra los rebeldes, le llevaron rapidamente al frente de batalla.
Su batallón fue enviado al frente del ” Cinturón de Hierro” en Larrabetzu (Bizkaia) para defender  la posición ante el abance de las tropas rebeldes que querían llegar a Bilbao.
Entre los día 11 y 16 de junio de 1937 su batallón participa en varios combates en ese frente, que una vez roto se repliegan hacia Bilbao siguiendo la línea de montaña que llega hasta Artxanda.
Ramón Portilla desapareció en combate en ese frente y durante casi 80 años su familia siempre creyó que su cuerpo estaba enterrado en alguna fosa de guerra en las inmediaciones de Artxanda.
Hasta que en enero de 2016 sus restos aparecieron en una prospección arqueológica, gracias al hallazgo de su placa metálica  de identificación con el número 64.160. Sus restos óseos se localizaron bajo unas piedras a modo de sepultura en la ladera sur del monte Urkullu en Larrabetzu.
Ese mismo mes la Sociedad Aranzadi y voluntarios exhumaban sus restos en presencia de parte de su familia. A día de hoy esta pendiente la entrega de ellos a sus familiares, a la espera de la confirmación oficial de identificación por ADN.