diumenge, 1 de gener de 2017

SANGRE DERRAMADA EN LA SAUCEDA.

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1 de enero de 2015





La Sauceda es un pequeño territorio enclavado en pleno Parque Natural de los Alcornocales, perteneciente al término gaditano de Cortes de la Frontera. Cuenta la historia que en el siglo XVI sus habitantes se negaron en redondo a obedecer las leyes y órdenes de Felipe II y que incluso llegaron a disponer de un mínimo "ejercito" para enfrentarse a la todopoderosa monarquía de entonces. Una zona desconocida para la mayoría de los españoles, cuya principal actividad económica en la actualidad se basa en el turismo rural y el producto de la explotación controlada de los montes. Lo que la historia reciente de España oculta, o en el mejor de los casos nos ofrece ensombrecido, son los sucesos que allí tuvieron lugar durante los primeros meses de la Guerra Civil española.

Cuando en 1936 las tropas sublevadas procedentes de África, en su avance hacia Sevilla y Madrid, llegaron a La Sauceda y se hicieron militarmente con la zona, hombres, mujeres y niños fueron torturados, asesinados y arrojados a fosas comunes. Casas incendiadas, pertenencias y víveres expoliados como rapiña de guerra, mujeres violadas barbaremente varias veces por la tropas, un panorama de terror y un ensañamiento ajeno a la condición humana. Unos sucesos escalofriantes, a manos de la aviación nazi y el ejército franquista contra lo que era el último bastión republicano en la zona de Cádiz. El cercano cortijo del Marrufo, fue convertido por las fuerzas falangistas en centro de tortura y exterminio, prisión improvisada y paredón de fusilamiento para los republicanos de la zona y la de aquellos que, procedentes de la campiña jerezana y otras poblaciones próximas de la provincia, habían elegido el valle como refugio ante las represalias franquistas o fueron allí conducidas en cuerdas de presos. Las victimas llevan casi 80 años esperando justicia.

En el mes de marzo del recién despedido 2014 ve la luz un documental producido por el Foro de la Memoria del Campo de Gibraltar bajo la dirección y guión de Juan Miguel León Moriche, realizado y montado por Antonio Bermejo Canúa, su título: "La Sauceda, de la utopía al horror", en el que a través de supervivientes a la tragedia, o hijos y nietos de los asesinados o desaparecidos se deja testimonio de lo allí sucedido junto a la exposición de la labor realizada desde el año 2011 para localizar las  fosas comunes. En el verano de 2012 se encontraron los primeros 28 cadáveres, el número estimado de restos humanos enterrados en la zona es de 600.

A un trailer del documental puede accederse desde AQUÍ .

Un episodio más de terror, de crímenes contra la población civil a añadir a la larga lista de los llevados a cabo por las tropas sublevadas contra la República y de los perpetrados durante los largos años de represión franquista. Unos crímenes aún impunes, unos crímenes que se intentan ocultar y dejar en el olvido a pesar de las presiones internacionales para que en España se haga justicia. Una actitud vergonzosa no solo atribuible al Partido Popular, también la responsabilidad alcanza a otras fuerzas políticas, además de poner en tela de juicio el comportamiento de la justicia española.

Según Floren Dimas, Delegado de AGE (Archivo,Guerra y Exilio) en la Región de Murcia:

Dada su naturaleza, los asesinatos del Marrufo están tipificados como Crímenes contra la Humanidad por la legislación de la ONU, y su persecución objeto de la lucha contra la impunidad y a favor de los Derechos Humanos, integrados en la legislación española en virtud del capítulo III, artículo 96.1 de la Constitución española de 1978, por tratarse de acuerdos internacionales de obligado cumplimiento, suscritos y ratificados por el Estado español. 
La impunidad de aquellos hechos hasta el día de hoy, señala a la Justicia y al Gobierno de España (el actual y los anteriores desde la extinción de Franco) bajo el estigma de haber incurrido en el delito de denegación de auxilio a las victimas, a los supervivientes, a sus familiares y representantes legítimos. 
La Ley 52/2007 de la Memoria Histórica, promulgada por el gobierno socialista del PSOE, con la complicidad necesaria de IU, constituyó una "ley de impunidad" complementaria y subsidiaria de la Ley de Amnistía de 1977, para servir de marco a unas supuestas medidas, a unas "reparaciones" al margen de la jurisdicción de justicia, por lo que dichas medidas carecen de efectos jurídicos, además de resultar inútiles por carecer de partida presupuestaria, estratagema en la que se ha venido amparando el Tribunal Supremo para archivar cuantos recursos y querellas le han sido elevados, tanto desde España como desde otros continentes 
Las fosas comunes de victimas del franquismo convierten a España en el país del mundo, tras Camboya, con el mayor número de fosas sin exhumar y con el triste primer puesto en el ranking mundial de países en número de personas asesinadas desaparecidas. 
Desde 1936 a 2015 ningún responsable franquista ha sido juzgado por aquellos crímenes.
Efectivamente el camino trazado no es el correcto, por él no se llega a ningún lado. Las leyes de Memoria Histórica y de Amnistía lo impiden. Solo siguiendo la doctrina creada e  impulsada desde 2004 por el Grupo Nizkor se puede conseguir una fiel exposición de la verdad y una justicia plena. Llevamos años oyendo hablar de los innumerables defectos provocados por el ya popularmente conocido como "régimen del 78", recientemente las nuevas formaciones políticas llaman a su revisión cuando no a su derribo, pero nada se oye en relación con la impunidad de los crímenes franquistas, unos crímenes a los que su naturaleza de "crímenes contra la humanidad" hace imprescriptibles, por mucho que la Ley de Amnistía de 1977 se empeñe en mantenerlos impunes, aún en contra de los muy claros dictámenes de la ONU y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Por si el agravio a las victimas no fuera suficiente, el gobierno del Partido Popular acaba de llevar a cabo una nueva repatriación, con cargo al erario público, de restos de combatientes de la 250.ª División de Infantería de la Wehrmacht, denominación germana de la División Azul, integrada por voluntarios para luchar al lado de las fuerzas nazis en el frente soviético durante la II Guerra Mundial, entre 1941 y 1943. Mientras esto sucede las victimas republicanas no solo disfrutan del más absoluto olvido por parte del gobierno español, además tienen que soportar su desprecio, tal y como lo evidenció recientemente el actual portavoz del Partido Popular  en el Congreso, Rafael Hernando, declarando públicamente que "los familiares de las víctimas de la dictadura franquista sólo se acuerdan de ellas cuando buscan subvenciones". A raíz de estas declaraciones la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) interpuso una querella, querella que como era de esperar fue rápidamente archivada por la justicia española. Impunidad total y nuevo agravio a los familiares de las victimas del franquismo. ¿Hasta cuando?

Benito Sacaluga